domingo, 27 de octubre de 2013

Recuenco

El pico Recuenco es la cumbre más oriental de los Montes Obarenes. Su ascensión se efectúa atravesando frondosos bosques. Desde su cima se disfrutan una de las mejores vistas de las Hoces del Sobrón, el desfiladero que el río Ebro forma en el límite de las provincias de Burgos y Álava.

La ascensión al Recuenco puede realizarse desde su vertiente norte, en las inmediaciones del balneario del Sobrón junto al Ebro o por su lado SE. Realizaremos el recorrido desde esta última vertiente partiendo del pueblecito de Bozoo, tranquila localidad cercada a Pancorbo.
Para llegar desde Burgos, hay que salir por la N-1. Una vez pasado el desfiladero de Pancorbo, hay que tomar el desvío a mano izquierda indicado a Puentelarrá y Santa Gadea del Cid. Nada más pasar Encio, tomaremos el desvío indicado a mano izquierda a Bozoo, emplazado en la misma base de los Montes Obarenes. El extraño nombre del pueblo, no tiene un origen claro.


Bozoo
Plaza de Bozoo.
Portada románica de la iglesia de San Julián y Santa Basilisa.
Aparcamos en la enorme plaza del pueblo y nos dirigimos por la calle que se encamina hacia la montaña. Las últimas casas del pueblo se emplazan justo debajo de unas peñas rocosas que nos indican ya el carácter quebrado y agreste de este sector de los Obarenes.
Dejamos el pueblo y seguimos por una pista que se introduce pronto en un frondoso bosque. Este, en apenas un kilómetro, desemboca en un gran espacio abierto entre praderas con buenas vistas al sur y las montañas al oeste de la sierra.

Salimos de Bozoo camino de los Obarenes.
Caminamos por el sendero, bien indicado. A nuestra derecha observamos las laderas que caen del Recuenco entre espesos bosques. A nuestra izquierda, tenemos los altos de la Bureba en la zona de Pancorbo.

Caminamos por el llano con el monte Ramal a la derecha.
Al fondo, según caminamos hacia el oeste, divisamos las cumbres boscosas y salvajes del Flor, Mancubo y Buey, cimas del sector oriental de los Montes Obarenes, también llamada Sierra de Pancorbo.

Cumbres de la Sierra de Pancorbo.
La senda llega al borde de la llanada y gira hacia el norte.. Nos adentramos por una estrecha vereda dentro de un espeso bosque. Esta senda continua bajo cubierta vegetal un gran trecho peor si continuamos por ella, descenderíamos hacia la vertiente norte hacia el Ebro, por ello, tras recorrer alrededor de un kilómetro, nos desviamos de la senda y subimos por la ladera arriba en búsqueda de otro sendero, más marcado, que discurre junto a las llamadas Peñas del Castro.
La orientación en este tramo no es clara, pero en cuanto salimos del bosque a terreno despejado encontramos fácilmente el camino que lleva a las peñas.

Espeso bosque bajo las peñas del Castro.
Una vez en este nuevo sendero, que se convierte en pista, progresamos ya por terreno descubierto hacia las cumbres rocosas donde se asienta el Recuenco (aún invisible) y las peñas cercanas.



Continuamos por una pista hacia el Recuenco.
Llegamos a un amplio cruce llamado Las Roturas. Desde aquí, divisamos hacia el sur un ancho y marcado cortafuegos que con fuerte pendiente sube ladera arriba frente a nosotros.
Subimos. La pendiente es elevada, pero afortunadamente el tramo no es muy largo. En su extremo superior, hay que hacer una pequeña trepada por su lado derecha y alcanzamos la cresta, muy poblada de monte bajo y matorral. A nuestra derecha, tenemos el frondoso bosque de el Bujarillo, que baja del Recuenco.



Subimos por el cortafuegos.
Una vez en la cresta, debemos girar a la izquierda y avanzar siguiendo el borde rocoso de la peña. Vamos caminando dejando a nuestra izquierda impresionantes vistas sobre el río Ebro. Desgraciadamente el día está nublado y no apreciamos en toda su extensión las panorámicas que se nos ofrecen.
Recorremos algo más de un kilómetro por esta cresta, avanzando entre aulagas y matorral bajo hasta desembocar de nuevo en un amplio cortafuegos que baja a nuestra derecha. en este punto nos encontramos algo desorientados, pero solo tenemos que ascender a la izquierda unos metros para encontrar un marcado paso a la derecha entre la vegetación para introducirnos por él en un pinar.
Seguimos  las indicaciones del GPS para avanzar dentro del pinar ya sin pérdida hacia la cumbre, cada vez más cercana, pero siempre oculta. En algo más de un kilómetro entre pinos llegamos a la cima.

Cima del Recuenco entre la niebla.
La cima del Recuenco está señalizada con un hito sobre terreno despejado. 
Hacia el norte, tenemos las Hoces del Sobrón, del que nos separa un escalón de más de 500 metros de cortados. Divisamos bajo nuestros pies enormes farallones rocosos que caen a plomo sobre el río Ebro. Estamos justo en la confluencia de las provincias de Burgos y Alava. Justo en el lado alavés visualizamos balneario del Sobrón y el puente sobre el Ebro. La central nuclear de Santa María de Garoña quedaría hacia nuestra izquierda pero está oculta desde nuestra posición.

Vista del Ebro en su salida a la provincia de Alava.
Agreste paisaje de las Hoces del Sobrón desde el Recuenco.
Para retornar a Bozoo, seguiremos otro camino para hacer la ruta circular. Así como el camino que hemos traído tiene difícil orientación, el regreso no tiene pérdida alguna ya que desde la cima en que nos encontramos solo tenemos que descender muchos metros de altitud por un amplio y cómodo cortafuegos que baja con fuerza hacia el sur sin pérdida alguna.
Progresamos con rapidez. En aproximadamente kilómetro y medio, el cortafuegos desemboca sobre una marcada pista transversal. Nos incorporamos a ella y proseguimos por la izquierda. 

Regresamos a Bozoo.
Esta pista nos lleva sin pérdida alguna hacia la pista original por la que salimos del pueblo. Llegaremos a Bozoo por la misma calle por donde salimos


Recuenco



Notas:

- Cerca de Bozoo merece la pena visitar el pueblo medieval de Santa Gadea del Cid, donde hay que visitar los restos de murallas, castillo y ermita románica.
- En Pancorbo destacan sus calles medievales, la fortaleza de Santa Engracia y los restos de su castillo medieval colgado sobre los riscos del desfiladero.
- En el pueblo de Encio hay que visitar su espléndida iglesia románica emplazada sobre un escarpado otero a la salida del pueblo.

Desfiladero de Pancorbo.
Santa Gadea del Cid.

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martes, 22 de octubre de 2013

Montañas de León: Catoute

Los llamados Montes de León ocupan la parte N. y SO., de la provincia homónima. En líneas generales, forman parte de la Cordillera Cantábrica, aunque dada su extensión y diferenciación respecto a los cercanos Picos de Europa o Sistema Galaico-Portugués, forman una entidad propia. Algunos autores consideran propiamente como Montes o Montañas de León sólamente a las montañas situadas al sur de la línea Ponferrada-León, donde se hallan los Montes Aquilanos y la Sierra de la Cabrera. Allí se encuentra la máxima cima provincial: el pico Teleno (2188 metros).
Dentro de este vasto conjunto de montañas, existe una cima emblemática que ocupa una posición central en la provincia. Se trata del pico Catoute, de 2112 metros de altitud. Se sitúa dentro de la Sierra de Gistredo, en la comarca del Alto Sil.



Para ascender al Catoute, la ruta más frecuentada parte del pequeño pueblo de Salentinos, enclavado en el valle del río homónimo. A Salentinos llegamos por una pista que sale desde las inmediaciones de Páramo del Sil, pueblo cabecera de la comarca del Alto Sil.
Dejamos el coche en el pueblo y comenzamos la ruta. Desde el comienzo, no ofrece particulares dificultades de orientación, ya que siempre tenemos que caminar siguiendo el valle del río, también llamado de la Tejera, que cruzaremos en varias ocasiones dado su poco caudal en verano. Todo el recorrido carece casi por completo de bosques por lo que en los días calurosos del verano es mejor madrugar.


Desde Salentinos subimos valle arriba remontando el río de la Tejera.


Vista primaveral del valle de Salentinos camino del Catoute.


El valle se estrecha según avanzamos. A nuestros lados, empinadas laderas. Dejamos algunas cabañas abandonadas.
Tras tres kilómetros de marcha, la senda comienza a ganar pendiente pero progresamos con suavidad. Encontramos una amplia cabaña convertida en refugio, que junto con otra construcción forma la Braña de Salentinos.
Desde la braña, el valle se abre hacia el sur, con la vista ya de toda la ladera del Catoute, con su rocosa pared.
Ascendemos lentamente por la ladera hacia el cordal de la Sierra de Gistredo.
Tras girar hacia el su, la senda se adentra en el valle del Campo la Veiga. Pasaremos una fuente y progresamos con cierta dificultad por el sendero entre matorrales y helechos. La sebda se difumina y vamos ascendiendo libremente terraza a terraza por la ladera que cae del cordal que forma el Catoute con el resto de picos de la Sierra de Gistredo (Alto de Calagón, la Mayada, Fana Rubia y otros).
La pendiente aumenta mientras ascendemos y progresamos con cierta lentitud, pero sin más obstáculos que los propiamente físicos. 
Llegamos a un collado al oeste del Catoute, que se nos muestra agreste y rocoso a nuestra izquierda. Nos separa de él un estrecho cordal. Giramos y progresamos por la arista sin pérdida alguna.

El Catoute queda a mano izquierda según ascendemos por la ladera el tramo final.

Vista hacia el norte desde la cima del Catoute (2112 metros).
Panorámica desde la cima del Catoute.

Pico de la Rebeza y laguna.
En apenas diez minutos y tras una pequeña trepada por  la pedrera que forma la cima, alcanzamos la cumbre del Catoute (2112 metros) sin ninguna dificultad.
No estamos en la cumbre más alta del macizo (la Cerneya y la Peña de Valdeiglesia son unos metros más altos) pero si en la más prominente y puntiaguda de toda la sierra.

Aspecto invernal de las cumbres.
El paisaje es amplio y divisamos una gran extensión del centro-norte de la provincia de León, ya que no hay cimas mayores en muchos kilómetros hacia el sur.
El regreso a Salentinos deberá ser exactamente por el mismo itinerario que hemos llevado en la ascensión.


Catoute desde Salentinos


Notas:

- El mejor acceso a la comarca del Sil leonés es desde Ponferrada.
- En los alrededores merece la pena visitar los pueblos de Páramo del Sil y Vega de Espinareda, destacando su arquitectura tradicional y sus paisajes de montaña.
- Desde Ponferrada es fácil visitar las Médulas y el Valle del Silencio, al sur de la ciudad.


Entradas relacionadas:


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( el track ha sido tomado de Wikiloc y no pertenece al autor del blog )

lunes, 21 de octubre de 2013

Ruta del Cares

La ruta del Cares es una de las excursiones más populares y frecuentadas de los Picos de Europa. La senda recorre la impresionante garganta formada por el río del mismo nombre que separa los Picos de Europa Occidentales de los Orientales. La ruta se inicia en Posada de Valdeón, en la provincia de León y termina en Poncebos, Asturias. En su punto medio se halla el encantador pueblo de Caín, que es la puerta de ingreso en la garganta.

Entre ambos puntos hay algo más de 22 kilómetros de distancia que se recorren en unas seis horas. La realización completa de la ruta tiene la dificultad de que por su gran extensión exige un coche en cada puesto. La distancia por carretera entre ambos extremos es de casi 100 kilómetros, ya que nos encontramos en pleno corazón de los Picos de Europa. Si no se dispone ni del tiempo ni los medios, es posible iniciar la ruta desde Caín llegando desde Posada de Valdeón con un taxi. El recorrido de ida y vuelta entre el pueblo y Poncebos se quedarían entonces en algo más de 26 kilómetros. Por supuesto es necesario volver desde Caín a Posada de Valdeón de nuevo mediante un taxi.
La garganta horadada por el río Cares es considerada como el límite o frontera entre los Picos de Europa Occidentales y los Orientales.


Para llegar a Posada de Valdeón desde Burgos, lo más rápido es salir por la A-231 de Burgos a León para una vez en Carrión de los Condes tomar el desvío hacia el norte a Saldaña. Pasado Guardo, tomamos la carretera que se dirige a Riaño y una vez pasado el pantano llegamos a Posada de Valdeón. En total hay 200 kilómetros desde Burgos que se recorren en aproximadamente tres horas de coche.
Una vez en Posada, nos ponemos los equipos y salimos caminando por la carretera que se dirige a Caín. A nuestra izquierda tenemos la Torre Ciega y las Torres de Arestas. A nuestra derecha dejaremos la Torre del Friero.

Salimos con niebla de Posada de Valdeón.
Recorremos los primeros dos kilómetros hasta Cordiñanes siguiendo la carretera y llegamos al Mirador del Tombo. En el centro se levantan dos monolitos rocosos rematados, uno por un rebeco y el otro por la rosa de los vientos. El monumento se erigió en 1964 en memoria de Julián Delgado Úbeda que fue presidente de la federación española de montañismo y un apasionado de los Picos de Europa.
Aquí dejaremos la carretera y continuamos un pequeño tramo por un sendero que sigue paralelo a la carretera y al río. Todo lo que nos queda hasta Caín tenemos que recorrerlo en su mayoría por la carretera, ya que a medida que vamos progresando hacia el norte, el valle se va estrechando no dejando apenas espacio más que el tramo de carretera que discurre paralelo al río. A medio camino dejamos a mano izquierda el llamado chorco de los lobos, una antigua trampa para estos animales.

Salimos de Posada de Valdeón por la carretera.
Mirador del Tombo.
Posada de Valdeón se sitúa a 908 metros sobre el nivel del mar. Caín se halla a 456 con lo que todo el recorrido se cubre en un suave a imperceptible descenso por la carretera.

Llegamos a Caín, puerta del Cares.
Tras recorrer los 9 kilómetros que nos separan de Caín, entramos en la aldea. Estamos aún en la provincia de León, pero ya muy cerca de su límite con Asturias y de la entrada a la garganta.
Caín fue en el pasado una aldea aislada, pero hoy se ha convertido en un potente reclamo turístico al ser visitado por multitud de caminantes y excursionistas durante todo el año.


Caín.
Así pues Caín es buen punto para descansar y comer ya que es el punto medio del recorrido completo.

Entramos en la garganta.
Emprendemos ya el recorrido definitivo por la garganta, que aparece ya nada más salir del pueblo. El primer tramo sorprende ya por su espectacularidad ya que el río se abre paso por una estrecha y profunda garganta desde al norte del ensanchamiento del valle donde se encuentra Caín. Ambas laderas de la garganta se estrechan tanto que el río queda encajonado en el fondo las paredes verticales. La senda se adentra por unos túneles a ambos lados excavados. Todo el sendero entre Caín y Poncebos se construyó en la primera mitad del siglo XX para el proyecto de aprovechamiento del agua de los ríos Cares, Tejo y Duje para abastecer una gran factoría siderúrgica en Riaño. Las obras comenzaron en 1916. La senda por la que hoy caminan los senderistas se construyó entre 1945 y 1950. Tras recorrer unos metros, pasamos al otro lado de la garganta por un puente colgado, desde donde se obtienen magníficas perspectivas.


Puente colgado dentro de la garganta.


La senda continua sin pérdida posible por el lado izquierdo. Dependiendo de los tramos, el camino ha sido excavado en la roca viva y tiene unos tres metros de anchura. No hay valla protectora. Aunque no hay peligro se ha prohibido el recorrido en bicicleta para no entorpecer el tránsito de personas y evitar accidentes.
Poco a poco nos vamos adentrando más y más en la garganta y entramos en la provincia de Asturias. Tras cada curva que realizamos, las perspectivas cambian y es inevitable parar y fotografiar porque las panorámicas son grandiosas.
Según avanzamos, la garganta tiende poco a poco a ensancharse. En algunos tramos se observan aún los túneles y conducciones excavados en la roca que siguen paralelos a la senda que seguimos, que en su día no fue más que una vía de servicio. Sin duda la magnitud de la obra de ingeniería realizada en los años 40 es impresionante.


Tramo en que la senda fue excavada a fuerza de pico y dinamita.



En su tramo final, a unos dos kilómetros ya del extremo, el valle se amplia y la profundidad por donde discurre el río va reduciéndose. No obstante las panorámicas no pierden un ápice en magnificencia ya que estamos flanqueados por inmensas moles graníticas. Existen algunas sendas que bajan al fondo del río e incluso es posible realizar el último tramo siguiendo su orilla aunque la mayoría de la gente continua por vía señalizada.

Acometemos el descenso final hacia Poncebos.
Antes de llegar a Poncebos, punto final de la ruta, dejaremos a nuestra derecha la senda que asciende por la Canal del Tejo al pueblo de Bulnes, emplazado en pleno corazón de los Picos de Europa.  Sus moradores hoy en día suben por un tren funicular subterráneo construido al efecto ya que no hay carretera de acceso.
Una frecuentada ruta senderista sube por el barranco salvando los casi 400 metros de desnivel en apenas dos kilómetros de recorrido.

Subida a Bulnes por la Canal del Tejo.
En Poncebos, fin de la ruta, hay establecimientos para comer y descansar. Es el punto habitual de recogida de personas y se halla repleto de autobuses y vehículos. Si queremos retornar en coche a Posada, tenemos nada menos que 100 kilómetros por carretera siendo necesario salvar varios puertos de montaña.

Rebaño de cabras cerca de Poncebos.


Ruta del Cares


Notas:
- Para realizar completamente la ruta es necesario disponer de transporte en los dos extremos. Existen taxis y servicio de autobuses que realizan los desplazamientos.
- Si se quiere comenzar en Caín, hay también servicio de taxis desde Posada de Valdeón.
- En el pueblo de Caín hay bares y restaurantes para comer.
- De Caín a Poncebos no está permitido el uso de bicicletas.
- En épocas estivales todo el recorrido puede estar atestado de gente.
- Antes de llegar a Poncebo se puede ascender al pueblo de Bulnes por una senda que sube por el barranco de la Riega del Tejo, superando un desnivel de casi 400 metros.

Entradas relacionadas:



Mapa topográfico: Posada de Valdeón - Caín



Mapa topográfico: Caín - Poncebos



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