jueves, 19 de junio de 2014

Dehesa de Puras de Villafranca

Puras de Villafranca se ubica en lugar aislado en el corazón de los Montes de Oca. La localidad es también famosa por sus minas de manganeso, explotadas desde el siglo XVIII, así como de los extensos bosques que la rodean. Partiendo del pueblo, recorreremos su dehesa de hayas, por lo que el otoño es la mejor época para realizar esta excursión.

Para llegar a Puras de Villafranca hay que salir de Burgos por la carretera N-120 a Logroño. Tras pasar el puerto de la Pedraja, poco antes de llegar a Belorado, tomaremos el desvío a mano derecha a San Miguel de Pedroso. Sobrepasado este pueblo, tomaremos el desvío a la derecha que en unos tres kilómetros, nos deja en Puras de Villafranca, donde muere la carretera.
El pueblo se desparrama por las laderas que caen sobre el arroyo del Río. En lo alto, dominándolo todo, destaca la ermita de San Quirico y Santa Julia. Dejaremos el coche en la parte baja del pueblo, junto al arroyo, y emprendemos la marcha.

Puras de Villafranca

Abandonamos el pueblo tomando una señalizada pista que, junto al arroyo, se dirige hacia el SO. Justo a la salida, se hallan las bocaminas de las antigua minas, hoy abandonadas. Recientemente han sido habilitadas para su visita con guía. Leemos los paneles explicativos y continuamos por el camino, dejando atrás las últimas casas del pueblo.

Bocamina a la salida de Puras.
El camino se dirige a la dehesa, en donde se introduce rápidamente. Encontramos los primeros ejemplares de hayas a ambos lados de la pista. Estamos en otoño y lucen sus colores más espectaculares. Por este camino, sin abandonarlo, debemos recorrer casi cuatro kilómetros, así que no tenemos que preocuparnos más que de disfrutar de la caminata por el hayedo. Nos adentramos en lo más profundo de los Montes de Oca.
A ambos lados de la pista, pasaremos junto a antiguas construcciones pastoriles, como restos de muretes, tenadas arruinadas, bebederos de ganado, etc...


Siguiendo el valle que ha formado el Arroyo del Río, afluente del Tirón, recorremos cómodamente la dehesa que sigue ahora el Barranco de Vallerriba. El camino se va estrechando y tuerce hacia el sur hasta llegar a un extenso cruce de caminos, sobre un llano. Si seguimos de frente, continuaríamos hacia el pueblo de Rábanos, por lo cual tomamos el desvío a nuestra derecha que nos debe devolver al barranco del arroyo del Río y a Puras.

El camino, ahora está menos marcado, hay que estar atentos en seguirlo y no perderlo. En algunos tramos se introduce en el bosque, formado por magníficos ejemplares de haya entre otras especies.. Continuamos hasta poco a poco emprender el descenso por el barranco del arroyo del Río.
A ratos, el camino se estrecha y tenemos que caminar junto a una valla metálica, pero ya no hay pérdida posible por el arroyo baja inexorablemente al pueblo.

Retornamos a Puras por el bosque.

En apenas un kilómetro desembocamos sobre la pista que trajimos a la ida y por ella solo tenemos que retornar hasta Puras.


Justo antes de entrar en las primeras casas del pueblo, dejaremos a nuestra izquierda, encaramado a la ladera de la montaña la cueva de Fuente Molinos, cerrada con una reja, pero visitable bajo cita previa. Esta cueva posee dentro unos magníficos ejemplares de estalagmitas y estalactitas.

Entramos en Puras de Villafranca tras recorrer la dehesa.
Entramos en Puras de Villafranca. Antes de tomar el coche y marcharnos, podemos subir a la cima donde se ubica la ermita de San Quirico y Santa Julia, donde podemos disfrutar de una buena vista del pueblo y su entorno.

Subimos hasta la ermita de San Tirso.

El arroyo del Río baja crecido en otoño.


Dehesa de Puras de Villafranca


Notas:

- En Puras de Villafranca merece la pena visitar las antiguas minas de manganeso, recientemente restauradas. Para ello hay que concertar una cita con un guía llamando a un número de teléfono.
- La posición central de Puras dentro de los Montes de Oca hace que sea un punto privilegiado para visitar estos montes tan poco frecuentados. Hay caminos a los pueblos de Villafranca Montes de Oca, Garganchón, San Miguel de Pedroso y Rábanos entre otros lugares, recorriendo solitarios parajes forestales.
- Cerca de Puras de Villafranca, se halla el pueblo de San Miguel de Pedroso, famoso por su antiguo molino. 
- En Belorado, junto al río Tirón, hay una área recreativa donde podemos descansar y comer.
Cueva de Fuente Molinos
San Miguel de Pedroso: molino


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sábado, 14 de junio de 2014

Monte de Castrillo del Val

La población de Castrillo del Val, muy cercana a Burgos, se emplaza a medio camino entre el valle del Arlanzón y las primeras estribaciones de la Sierra de la Demanda. En término municipal, se halla también el Monasterio de San Pedro de Cardeña. Entre el pueblo y la comarca de los Juarros,existe un espléndido monte poblado de roble y encina. Recorriendo su interior, podemos encontrar interesantes cuevas así como un impresionante menhir, que nos hacen saber que estas tierras fueron habitadas en la prehistoria. No en vano, se hallan muy cercanas a la Sierra de Atapuerca.

La ruta partirá del pueblo de Castrillo del Val, recorrerá el interior del bosque para terminar visitando la Cueva del Portal de Belén, una sorprendente oquedad habitada desde la prehistoria, muy cerca del pueblo.
Llegamos a Castrillo del Val saliendo de Burgos por la carretera de Logroño. Nada más sobrepasar el barrio de Castañares y el desvío a San Medel, tomamos a mano derecha la carretera que nos deja en el pueblo. También podemos llegar a través del parque de Fuentes Blancas para llegar hasta Cardeñajimeno. Desde este pueblo, una carretera local nos deja en Castrillo del Val en apenas dos kilómetros.


Castrillo del Val


Podemos aparcar el coche en cualquier rincón del espacioso centro del pueblo. Dejaremos el pueblo por su lado sur, saliendo por la plaza de la fuente. Nada más dejar la última casa, dejamos la pista que sigue hacia el páramo por el fondo del valle y se dirige a las canteras Bernardo, para tomar la pista que sale a nuestra izquierda y gana altura con decisión Dejamos una granja atrás y continuamos por la pista, que se presenta muy amplia y en buen estado.

Salimos del pueblo por una amplia pista.
A nuestra izquierda tendremos las elevaciones que nos separan del valle del Arlanzón. A nuestra derecha, una amplia vaguada salpicada de encinas y monte bajo recorrida por el arroyo de la Pasaderilla. El camino es cómodo, amplio y por terreno abierto, avanzamos hacia el monte de Castrillo, que se atisba al fondo.

A la izquierda del camino se divisan las peñas megalíticas.
Recorridos unos dos kilómetros desde el pueblo, visitaremos el primer y sorprendente hito de la ruta: el menhir de Peñalada. A nuestra izquierda, sobre la ladera del monte, divisamos desde la pista un montículo rocoso, visible entre la vegetación. Es allí donde se ubican varios abrigos en el roquedo así como un magnífico megalito vertical, un menhir, descubierto no hace muchos años. Para visitarlo, tenemos simplemente que salir del camino a la izquierda y por terreno indefinido, salvar el desnivel que hay desde la pista. Sin grandes dificultades, salvamos la ladera entre la vegetación y alcanzamos la peña.
Lo primero que vemos, es una gran roca plana con un gran abrigo interior. Es el llamado Abrigo de las Cocinas. En su parte central se aprecia un gran rebaje artificial posiblemente destinado a fijar un poste vertical que ampliase algún tipo de techado. Según el catálogo de cuevas y cavidades del grupo espeleológico Edelweiss, de aquí se extrajo material arqueológico que está depositado en el ayuntamiento de Castrillo del Val. Todo indica que fue habitado en fases recientes de la Prehistoria.

Abrigo de las Cocinas.
Apenas a 50 metros del Abrigo de las Cocinas, localizamos un gran menhir compuesto por una gran piedra caliza, de más de 2 metros de altura. A su lado, hay un gran fragmento, que parece haberse desprendido del mayor. Se trata de una parte del estrato desgajado del abrigo y que ha sido desplazado y recolocado verticalmente. Es el llamado Menhir de Peñalada.

Menhir de Peñalada.
La verdad que no hay muchas dudas de su origen artificial y no natural. Las piedras aparentan haber sido labradas y transportadas a esta posición de manera predeterminada. Dada la cercanía de la Sierra de Atapuerca, habitada con continuidad a lo largo del último millón daños (incluyendo el Neolítico), no debe sorprenderemos que estos lugares fueran habitados por gentes de la prehistoria. Desde este punto, tenemos buenas vistas del monte.

Vista del valle desde las inmediaciones del menhir de Peñalada.
Desandamos la ladera abajo y nos incorporamos de nuevo al camino que discurre por el fondo del valle por terreno despejado. Continuamos por él y penetramos en el monte.

Seguimos por el camino hacia el monte de Castrillo.
Continuamos por la pista, que discurre entre carrascas, encina y monte bajo, hasta llegar a un marcado cruce. Debemos torcer a mano derecha para adentrarnos por el llamado camino de los Molineros. Si siguiéramos por la pista que traíamos de frente, llegaríamos hasta el borde del páramo directamente sobre la comarca de Juarros. La pista se convierte en camino y senda ya que la vegetación se cierra cada vez más. En algunos rincones, podemos observar viejos restos de muretes, acumulaciones de piedras, incluso en los lugares más inaccesibles, lo que nos indica debió haber mucha actividad en un pasado muy remoto. Al estar estos restos confundidos con la vegetación, nos sugiere que quizás no existía el bosque cuando se producía esta actividad.

Se hallan restos de muros y edificaciones confundidos entre la vegetación.
Siguiendo el camino de los Molineros, llegaremos a un cruce donde surge una estrecha trocha a nuestra derecha. Al ser muy estrecha y estar camuflada por la vegetación, hay que tener cuidado de no pasarse de largo. Nos salimos del camino principal y avanzamos por la senda.

Continuamos por el bosque.
Este camino, muy estrecho, no es más que una senda que entre robles y quejigos nos lleva en quinientos metros a un claro en que se asienta, sobre la ladera rocosa, el conjunto de cavidades formados por las Cuevas del Carrascal y del Portal de Belén I, II y III. El conjunto forma un amplio con cuatro amplias aperturas. Su anchura máxima es de 26 metros y su profundidad de 25 metros. Todos sus accesos cuentan con pequeños muros, denotando que han sido habitadas. De nuevo, el ayuntamiento de Castrillo del Val conserva algunos restos arqueológicos recogidos en su interior. Las cavidades son muy amplias en su interior y pueden visitarse sin peligro alguno.
El entorno de las cuevas es buen sitio para descansar y comer algo antes de continuar.

Desde la misma cueva, siguiendo el camino que traíamos, en apenas quinientos metros nos incorporaríamos a la amplia pista por la que salimos de Castrillo del Val y recorría el valle del arroyo de la Pasaderilla. Es ésta la mejor opción para retornar al pueblo si no disponemos de GPS y tenemos problemas de orientación.

Cuevas del Carrascal y del Portal de Belén



Nosotros, siguiendo las indicaciones de nuestro GPS, decidimos visitar el monte "perdiéndonos" por sus rincones más escondidos. Para ello, retomamos una senda que realizando un giro de 180 grados nos devuelve entre la vegetación hasta el camino de los Molineros y siguiendo el trazo de antiguos caminos, realizamos un recorrido por lo más profundo del bosque. 
Algunas sendas que vemos en los mapas han desaparecido totalmente. Surgen otros que tomamos, dejándonos llevar por la intuición y los claros que vamos descubriendo. 
Aprovechando aperturas en el bosque y pequeñas trochas semiocultas, recorremos la parte central del monte. Poco a poco, vamos acercándonos de nuevo hacia la zona de las cuevas para incorporarnos en sus cercanías al camino mencionado anteriormente que las conecta con la pista principal.

Monte de Castrillo del Val.
Por esta vía, retornamos al pueblo tras recorrer dos kilómetros más.

Regresamos a Castrillo del Val.


Monte de Castrillo del Val




Notas:

- El regreso desde las cuevas por la ruta indicada es problemático al no  haber caminos claros. Si no se dispone de GPS es mejor volver a la pista principal desde las cuevas.

- La ruta es muy recomendable en bicicleta. Una interesante alternativa sería no tomar el Camino de los Molineros y continuar de frente para tras llegar al borde del páramo, descender a San Millán de Juarros. Desde allí, a través de Ibeas de Juarros, es fácil retornar a Burgos completando un gran recorrido circular de unos 30 kilómetros.


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martes, 3 de junio de 2014

Desfiladero del San Antón

El río San Antón nace en el Páramo de Masa, cerca del pueblo del mismo nombre y desemboca en el Rudrón, junto al pueblo de Santa Coloma. En su recorrido ha labrado un bonito y escondido desfiladero en el que se ubican los aislados pueblos de Nidáguila y Terradillos de Sedano. Una amplia pista recorre el tramo de desfiladero entre éste último pueblo y Santa Coloma del Rudrón, emplazado en un espectacular paraje.

La ruta comenzará en el pueblo de Terradillos de Sedano, emplazado en el interior del desfiladero. Para llegar, saldremos por la carretera de Aguilar de Campoo para nada más pasar el pueblo de Ubierna, tomar el desvío a la derecha hacia el Puerto del Escudo. Tras sobrepasar el pueblo Quintanilla-Sobresierra y subir al páramo, tomaremos el desvío a la izquierda a Villadiego para en apenas un kilómetro, tomar a la derecha la carretera local que recorre el desfiladero. Tras pasar el pueblo de Nidáguila, llegaremos a Terradillos de Sedano.
Aparcamos el coche en la calle principal. La ruta que se menciona se realizó en bicicleta, ya que la distancia que nos separa de su extremo, Santa Coloma del Rudrón, es excesiva si realizamos el recorrido de ida y vuelta. En todo caso, el recorrido es perfectamente ciclable dado el perfecto estado de la pista que recorre todo el interior del desfiladero.

Terradillos de Sedano

En el extremo del pueblo, sale el camino, que sin pérdida posible, nos llevará por el desfiladero hasta su salida junto al pueblo de Santa Coloma del Rudrón.

Saliendo de Terradillos, dejamos la peña Itero a nuestra derecha.
Nada más salir, admiramos a mano derecha la Peña Itero, que domina el pueblo desde todos los ángulos.


Al sobrepasar una curva y dejar un pequeño área recreativa, cruzaremos por un puente el río San Antón junto al antiguo molino, continuando ya siempre por su margen derecha, dejando el río a nuestra izquierda.
En este primer tramo y durante bastantes kilómetros, el valle es amplio y nos acercamos y alejamos del río alternativamente entre antiguas tierras de labor. Dado que estamos muy alejados de cualquier núcleo urbano o carretera, el silencio nos acompañará durante todo el recorrido.


A medida que avanzamos, el desfiladero se va estrechando y enriscando poco a poco. Escasamente a dos kilómetros de Santa Coloma del Rudrón, alcanza su máxima angostura y atravesamos los tramos más espectaculares en que las paredes se desploman desde las alturas hacia el río. En estos tramos el camino discurre muy cercano a la orilla del río, casi siempre inaccesible por la exuberante vegetación de ribera que la puebla.

Santa Coloma del Rudrón.
Tras pasar este tramo, cruzaremos de nuevo el río para dejar el desfiladero del San Antón definitivamente detrás y entrar en el Cañón del Rudrón, ya a la vista del pueblo.

Santa Coloma del Rudrón: puente medieval sobre el río San Antón.
Llegamos a Santa Coloma del Rudrón. Entramos en la población cruzando un amplio puente sobre el río Rudrón. Muy cerca de él, a la derecha, se encuentra la desembocadura del San Antón en él.


Santa Coloma del Rudrón
Plaza.
Puente sobre el Rudrón.
El caserío de Santa Coloma del Rudrón se presenta totalmente reformado y en magnífico estado. La mayoría de sus viviendas son utilizadas como segunda residencia.
En la plaza del pueblo, podemos repostar agua y descansar en uno de sus bancos. 
Todos los pueblos que jalonan el interior del Cañón del Rudrón, desde Tubilla del Agua hasta Moradillo del Castillo, son poco visitados y frecuentados por lo que impera en todos el silencio y la tranquilidad.

Una vez en el pueblo tenemos varias alternativas para retornar a Terradillos de Sedano. Dependiendo de cómo hayamos realizado el recorrido, así como del tiempo y las fuerzas que nos queden, podremos elegir la manera más adecuada de volver al punto de partida:

A pie: lo más corto sería regresar por el mismo itinerario, completando en total 17,6 kilómetros, pero, si tenemos tiempo y fuerzas, podemos ascender desde Santa Coloma del Rudrón hasta el pueblo de La Rad por el bonito monte de la Berzosa (ver la entrada Cañón del Rudrón: de La Rad a Moradillo del Castillo). Desde este pueblo, tomaríamos el camino paralelo a la carretera de Aguilar que, dejando a la derecha el pueblo de Santa Cruz del Tozo y a través del sorprendente desfiladero de Unfrida, nos devolvería a Terradillos de Sedano (ver itinerario en rojo). Esto supondría alrededor de 6 horas y media y algo más de 24 kilómetros.

En bicicleta: la alternativa descrita caminando, podría ampliarse aún siguiendo desde Santa Coloma por la carretera hasta el cercano pueblo de Moradillo del Castillo. Desde aquí, tomaríamos al final del pueblo una pista en buen estado que sube hasta el pueblo de San Andrés de Montearados. Desde aquí tomaríamos el camino que discurre por la parte alta del Cañón del Rudrón, pasando por el despoblado de Ceniceros (desde se obtienen las mejores vistas del cañón) y bajar a Hoyos del Tozo (ver la entrada Cañón del Rudrón: de Hoyos del Tozo a San Andrés de Montearados). En Hoyos, tomaríamos el camino que por Prádanos del Tozo y Trashaedo, nos lleva a La Rad. Una vez allí, seguiríamos la ruta descrita anteriormente hasta Terradillos de Sedano (itinerario en amarillo). En total serían casi 40 kilómetros y alrededor de 3 horas y cuarto. Aunque no hay grandes desniveles ni fuertes rampas, el recorrido puede resultar fatigoso al ser el terreno muy desigual en algunos tramos.





Desfiladero del San Antón

Notas:

- Aunque no completemos la ruta circular descrita para bicicleta, es muy aconsejable subir hasta el despoblado de Ceniceros, desde donde se disfrutan de las mejoras panorámicas sobre el Cañón del Rudrón y retornar por el mismo camino a Terradillos.

-También es posible visitar el desfiladero del San Antón partiendo del pueblo de Santa Cruz del Tozo, ubicado junto a la carretera de Burgos a Aguilar. Desde el pueblo sale un camino que atravesando el desfiladero de Unfrida nos dejará a poca distancia de Terradillos de Sedano. Este recorrido será objeto de una futura entrada en este blog.


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