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domingo, 23 de marzo de 2025

Valle de Losa: Alto de la Guardia y Lobera de Pérex

Excursión por dos interesantes parajes del Valle de Losa, en las Merindades. En primer lugar, ascendemos hasta el Alto de la Guardia desde Oteo de Losa. En su cima se puede visualizar un enorme área del valle y muchas sierras del norte de Burgos y Álava. A continuación, visitamos también la lobera de la Barrerilla o de Pérex, posiblemente la de mayores dimensiones y mejor conservada de toda España. Ambas excursiones son sencillas y fáciles de realizar. Si se dispone de tiempo, pueden realizarse en conjunto en una gran marcha circular. Ambos recorridos, como es habitual en las Merindades, se desarrollan a través de tupidos y bien conservados bosques.

 
Valle de Losaf

  
Alto de la Guardia desde Oteo de Losa

El plan inicial es subir desde el pueblo de Oteo de Losa siguiendo un camino señalizado como PR. El desnivel no es grande y sabemos que la ruta trascurre casi íntegramente por el interior de bosques.

Oteo de Losa.
Pero una vez en la localidad, adonde accedemos desde Medina de Pomar, optamos en subir por un vial en buen estado y visitar primero el pueblo de Robredo de Losa.

Cruces de caminos en el Alto de la Guardia.

Robredo de Losa


Tras visitar esta pequeña localidad, dejamos el coche en el cruce de la pista de acceso con la que sube hasta el Alto de la Guardia para cubrir este tramos caminando, ya que está vetado para vehículos.

Subimos caminado por el bosque hasta el Alto de la Guardia
Este recorrido es de algo menos de dos kilómetros de cómoda ascensión por el interior del pinar, con muy poco desnivel. La parte superior del Alto de la Guardia es una planicie donde se ubica una torre de vigilancia.

Llegamos al Alto de la Guardia.
Caseta de vigilancia en el Alto de la Guardia.
Pese a tener una altura moderada (no pasa de 1000 metros), las vistas que se abarcan desde esta pequeña cima son inabarcables.

Cima del Alto de la Guardia.

Original motivo junto a la caseta.

De oeste a este divisamos sucesivamente las alineaciones de los Montes de la Peña, Sierra de la Carbonilla, Peña de Angulo y la Sierra Salvada. Hacia el este, entre las brumas, distinguimos la Peña Alta de Losa, y todas las elevaciones que separan Losa de Valdegovía ya en Álava.

La niebla cubre completamente el Valle de Losa.
A nuestros pies se extiende el gran Valle de Losa. Por desgracia, las vistas no son todo lo buenas que quisiéramos al estar cubierto por una espesa niebla, por otra parte, algo muy habitual a primeras de la mañana en todo el norte de Burgos. Toda la cima es cómoda, paseamos y nos asomamos por todas las vertientes.

Hacia el NO. visualizamos la muralla imponente de los Montes de la Peña.
Terminamos esta mini excursión, retornando el cruce donde hemos dejado el vehículo. Nuestro siguiente destino será visitar la famosa Lobera de la Barrerilla, más conocida como de Pérex. Es parte del mismo monte pero accederemos desde la población de Pérex.



Lobera de Pérex

El punto de partida será la pequeña localidad de Pérex de Losa. Para llegar desde Oteo, desandamos parte de la carretera que traíamos desde Medina de Pomar, pasando por Momediano y Paresotas. Antes de tomar el desvío, nos acercamos el encantador pueblo de Návagos, distante apenas un kilómetro desde el cruce.


Návagos


Sus casas se desparraman por un vallecito y merece la pena subir andando hasta la torre medieval, actualmente abandonada, aunque conserva íntegros todos sus muros. Continuamos hasta el cercano Pérex, ubicado en una llanada en la ladera sur del Alto de la Guardia.

Pérex de Losa.
Para llegar hasta la lobera, debemos sobrepasar el pueblo y salir por una pista a la izquierda que lleva al cementerio (se ve desde la carretera). Cerca de sus muros, dejamos el coche para iniciar la caminata hasta la construcción. Todo el recorrido se realiza por el interior del bosque.

Camino de la lobera desde Pérex.

El camino de aproximación no dura más de 25 minutos y es un agradable paseo por el interior de los pinares que tapizan la ladera sur del monte. Encontramos muchas vacas pastando. En 20 minutos llegamos al desvío por la izquierda. En cinco minutos, llegamos a la as puertas de la lobera de Pérex.


La primera impresión que tenemos es la enorme magnitud del muro, una larga pared de gruesa y bien entrelazada mampostería. Penetramos a su interior por la puerta, junto a la cual hay un gran panel informativo- Seguimos por el interior a  mano derecha entre los dos muros.

Entrada al recinto de la lobera.

Poco a poco los dos muros que nos flanquean se van acercando y en unos cinco minutos, ya visualizamos la confluencia y final de la construcción: el foso donde caían los lobos azuzados por los lugareños. Se conserva en buen estado y nos hacemos una perfecta idea de lo que debía suponer la caída de estos animales tras ser perseguidos incesantemente por los lugareños.

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No había escapatoria posible ya que el foso tiene gran profundidad y las paredes son verticales. Los lobos eran rematados con piedras desde el borde superior.


De nuevo sorprenden las grandes dimensiones de la obra y el perfecto diseño de los muros. La pendiente del terreno incitaba a los animales a huir hacia el sur cuesta abajo camino del foso. Todo el diseño es un gran ejemplo de lo que hoy llamamos tecnología rural. Podemos afirmar que es quizás la lobera de mayores dimensiones y mejor conservada de toda España.



Foso.

Retornamos a Pérex por el mismo camino forestal por el que hemos venido.



VALLE DE LOSA:  ALTO DE LA GUARDIA Y LOBERA DE PÉREX
Espacio natural
Valle de Losa.
Dificultad
Baja. Ambas excursiones son placenteros paseos a través de pistas forestales.
Tipo de camino
Pistas forestales.
Ciclable
Sí. En épocas lluvias podemos encontrar barrizales.
Agua potable
Encontraremos en los pueblos de Oteo de Losa y Pérex de Losa.
Tipo de marcha
Ida y vuelta.
Orientación
Aunque están señalizados y los recorridos son cortos, es mejor llevar GPS para no dudar en algunos cruces que vayamos encontrando.
Época recomendable
En general todo el año. Evitar días lluviosos o de niebla, muy frecuentes en estos valles.
Inicio
Oteo de Losa y Pérex de Losa.
Distancia de Burgos
Oteo de Losa: 100 kms.
Pérex de Losa: 91,6 kms.
Distancias y tiempos
Alto de la Guardia (desde el cruce): 4 kms / 1 hora.
Lobera desde Pérex: 3,8 kms / 1 hora.
Interés
Vistas sobre el Valle de Losa y gran parte del norte de las Merindades; pueblos losinos, lobera de la Barrerilla o Pérex.


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Notas:
- Ambas visitas pudieran realizarse en conjunto partiendo desde Pérex de Losa completando una gran excursión circular. 
- Los recorridos son sencillos y fáciles. No nos llevarán demasiado por lo que nos da tiempo para visitar tranquilamente otros lugares del Valle de Losa.


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jueves, 2 de mayo de 2024

Despoblado de Ribamartín y Cascada de Pedrosa de Tobalina

Para los amantes de los despoblados y lugares abandonados, es ésta es una atractiva excursión en la que visitamos las ruinas de lo que fue un poblado medieval abandonado bien entrado el siglo XIX. Se trata de los restos románticos de la Abadía seglar de Ribamartín y el poblado anexo. Sus muros se emplazan sobre un alcor asomado sobre el río Jerea, en el Valle de Tobalina. Aunque alejada de lugares habitados, su acceso es fácil y se reduce a una bonito paseo por colgados caminos de las Merindades. Si no se conoce, la excursión debe completarse con la visita a la cascada del Peñón, una de las más grandes de la provincia de Burgos.


Ribamartínf


  
Aunque parece haber otros modos de llegar desde las localidades tobalinesas de Pedrosa de Tobalina y Extramiana, elegimos el pueblo de Quintana-Entrepeñas como punto de partida. Esta pequeño pueblo se emplaza justo en la entrada del desfiladero que forma el río Jerea. A este despoblado nunca llegó la carretera asfaltada por lo que solo se puede acceder por caminos y pistas rurales. Mirando mapas, es posible también desde Pedrosa de Tobalina, el núcleo más cercano, cruzando el Jerea o, más lejos, desde la localidad también tobalinesa de Extramiana.



Quintana-Entrepeñas


Llegamos entonces a Quintana-Entrepeñas desde Burgos accediendo en primer lugar a Oña, desde donde seguimos por la N-629 hasta Trespaderne. Desde aquí, continuamos por la BU-550 que se dirige a Arceniega atravesando los valles de Tobalina y Losa.

A la derecha del tramo de carretera entre Pedrosa de Tobalina y Quintana-Entrepeñas pueden ya verse los restos de Ribamartín.
Tras pasar Pedrosa de Tobalina, entramos en el desfiladero del Jerea y en apenas tres kilómetros, nos desviamos, cruzando el río por la derecha, a Quintana-Entrepeñas. Dejaremos el coche a la salida de la localidad, ya que las calles son estrechas y podemos molestar o estorbar el paso.

Salimos de Quintana-Entrepeñas por una pista que se dirige hacia el sur.
Ribamartín se halla a escasamente 2,5 kilómetros y según mapas hay un camino que nos debiera acercar hasta sus restos. Tomamos entonces la pista que a la salida del pueblo se dirige hacia el suroeste, avanzando entre sembrados. esta vía se mantiene en buen estado bastantes kilómetros, pero es posible que presente mucho barro en época de lluvias.



Continuamos por esta pista, dejando rápidamente el desfiladero y las casas del pueblo atrás. Nos internamos de nuevo en Tobalina. 

Camino de Ribamartín.
El recorrido es placentero, caminamos en paralelo al río, que queda a nuestra derecha a unos doscientos metros.


Tras salvar un pequeño repecho, nos plantamos en un llano, en donde si nos fijamos bien, podemos visualizar un torreón en la distancia, asomándose sobre un bosquete. Se trata de uno de los muros del despoblado.


Seguimos, atravesamos el bosquete para salir a  la linde de un gran barbecho, a la izquierda del cual visualizamos el oteo en cuya cima se hallan las ruinas semiocultas entre la vegetación. No encontramos un camino o sendero que llegue a su base, así que no queda otra que abandonar el que traíamos, que continua hacia el sur y atravesar el baldío.

Las ruinas de Ribamartin se hallan sobre un altozano rodeado de baldíos.
No hay cultivos, el campo para estar descuidado, así que no vemos ningún problema en atravesarlo sin molestar a nadie.


Alcanzamos fácilmente la base del otero y trepamos por la ladera, superando una pequeña terraza rocosa hasta encaramarnos en la plataforma superior. Llegamos por fin a las ruinas del despoblado moderno de Ribamartín.

Alcanzamos la plataforma superior donde se hallan los restos de Ribamartín.

Tenemos que superar un pequeño repecho rocoso para acceder a la plataforma donde se hallan las ruinas románticas de Ribamartín.
El lugar es impactante. Las vistas desde aquí son inmensas, dominan gran parte del Valle de Tobalina en su parte occidental, los Obarenes y la Tesla. Hacia el norte, se vigila la entrada al desfiladero del Jerea, la puerta hacia el Valle de Losa. La posición donde se erigió esta abadía parece haber sido elegida a conciencia por el gran dominio visual que tiene.

Restos de muros aún en pie.

Las ruinas se desperdigan por esta planicie, destacando sobremanera dos grandes habitaciones, la primera de ellas con altos muros, aún en aceptable estado. Junto a él, lo que, por sus formas, parece pudo haber sido la iglesia abacial. Es difícil reconocer las formas porque todo se halla invadido por la maleza.



Historia de la abadía seglar de Ribamartín

Hay noticias de un lugar llamado "Ripa" en 1035. Podría ser Ribamartín. En 1350 Riba Martín era el lugar de señorío de Gómez Ferrández. El personaje Gómez Ferrández hacía de abad de su monasterio y pasó a denominarse abadía seglar. Es una de las más conocidas de Castilla Vieja.

En el Libro Becerro de las Behetrías de 1352 aparece bajo el siguiente epígrafe:

"Riba Martin
Este logar es de Gomez Ferrandez de Riba Martin.
Derechos del Rey: Pagan al Rey monedas e seruiçios quando los de la tierra e non pagan otros derechos al Rey.
Derechos del Sennor: A y el sennor cada anno de infurçion XX maravedis e que pagan dellos por Sant Iohan e dellos por Sant Miguell; e quel dan por las casas en que moran cada anno XX almudes de pan, la meytad trigo e la meytad çeuada, e que lo dan en agosto, e danle mas de cada casa poblada vn par de gallinas; e otrosi quel dan cada semana de la casa poblada vna yunta de bueyes para arar e non a y otros derechos."

En 1378 Bernal Ximénez y doña María de Salazar, su mujer, hija de Gonzalo García, vendían a Pedro Fernández de Velasco sus legítimas en varios monasterios, entre ellos Riva Martín. Ferrán Gómez vendió en 1413 a Juan de Velasco cinco heredades que había comprado Pero Ruiz en los términos de Ribamartín al sitio de Villaseca, Viñas del Val;el Palmar, y el Pinar de Castillejo.
El titular parroquial fue San Martín. La abadía de Ribamartín cobraba seis almudes de pan, mitad trigo y mitad cebada en el lugar de Ahedo de Gijano (Ahedillo, Valle de Mena), era el patrono de las iglesias parroquiales y cobraba las dos terceras partes de Valujera (Valle de Tobalina) y San Lorenzo de Lechedo (Merindad de Cuesta-Urría) y por tanto nombraba a los beneficiados.
Esta datado arqueológicamente en la Edad Contemporánea, pero se recoge en el Inventario Arqueológico de Burgos un sarcófago exento en Pedrosa de Tobalina, que data de la Alta Edad Media, llevado allí desde el despoblado de Ribamartín.
Por tanto podría datarse en la Alta Edad Media. La cartografía de comienzos del siglo XX aún indicaba la existencia de una torre al oeste del casco urbano.

En 1752 no pagaba impuestos porque eran todos hidalgos. Lo habitaban tres familias. Tenía horno, 76 ovejas y 49 cabras. No había clérigo.

Según el Diccionario de Madoz, aún estaba habitado en 1845, contaba con 6 casas además de la iglesia tenía 11 habitantes:

V. de la prov., dióc., aud. terr. y c.g. de Búrgos (15 leg.), part. jud. de Villarcayo (4), ayunt. de la merind. de Cuesta-Urria, cuya cap. es Nofuentes (3). Sit. en una lastra, donde la combaten con mas frecuencia los vientos N. y O., siendo su clima sano y las enfermedades dominantes los catarros. Tiene 6 casas; una fuente de buenas aguas; una igl. parr. (San Martin) servida por un cura, y un cementerio continuo á la misma.Confina el térm. N. Quintana-entrepeñas; E. Estramiana; S. la Orden, y O. Lechedo. El término es secano y de mediana calidad, y contiene un monte llamado el Bujarral poblado de bujarros. Caminos: los de pueblo á pueblo,y la correspondencia se recibe de Frias. Prod.: trigo y cebada; cria ganado cabrio y caza de perdices y liebres. Ind.: la agricola. Pobl: 3 vec., 11 alm. Cap. Prod.: 47,600 rs. Imp.: 3,874.

Ribamartín pudo haberse despoblado totalmente a finales del siglo XIX.


En la parte posterior de la iglesia de Pedrosa de Tobalina, se puede ver un sencillo escudo de armas bordeado por un cordón franciscano. En su interior, un árbol y encima un águila dando de comer a sus polluelos. Son las armas de los abades de Ribamartín.


Escudo de los abades seglares de Ribamartín



Con cuidado, nos introducimos y husmeamos por las ruinas. Desgraciadamente, es poco lo que se puede reconocer más allá de muros desafiando la gravedad y la acción paciente y destructiva de la vegetación.


Restos de lo que pudo ser la iglesia abacial.
Sin duda  debió ser un lugar menor, pese a sus por lo menos 8 siglos de existencia.

El que pudo ser camino de acceso por el sur, se halla bloqueado por la maleza.
Panorámica sobre el valle del Jerea desde Ribamartín.

Alguien colocó un banco junto a los muros, gran idea para sentarse y recrearse con el paisaje.


Como hemos comentado, parece haber caminos a Extramiana y Pedrosa de Tobalina. En ambos casos no quedaría más remedio que desandar por carretera la distancia hasta Quintana-Entrepeñas, por lo que optamos por retornar siguiendo el mismo itinerario que en la ida.

Pontones para atravesar el río Jerea, en Pedrosa de Tobalina.
Retornando a Quintana-Entrepeñas. Al fondo de aprecia el desfiladero.

Pedrosa de Tobalina.



Cascada del Peñón de Pedrosa de Tobalina

En el vecino pueblo de Pedrosa de Tobalina, si no lo conocemos, es obligado visitar la magnífica  cascada del Peñón o de Pedrosa. En primavera será cuando alcance su máximo caudal, así que es recomendable visitarla en esta época del año. Se accede fácilmente desde la carretera, a la entrada del pueblo, está bien señalizado y no hay pérdida alguna.




Parte superior de la cascada.



RUINAS DE RIBAMARTÍN
Espacio natural
Valle de Tobalina.
Dificultad
Baja, es un sencillo paseo por el valle.
Tipo de camino
Pista y terreno libre para subir a la plataforma superior del otero.
Ciclable
Sí (con tiempo seco)
Agua potable
Encontramos en Quintana-Entrepeñas. En Pedrosa de Tobalina hay bar.
Tipo de marcha
Ida y vuelta.
Orientación
No está señalizado, pero el itinerario es muy sencillo.
Época recomendable
Invierno y primavera. Evitar épocas lluviosas en que podemos encontrar todo el recorrido embarrado.
Inicio
Quintana-Entrepeñas.
Distancia de Burgos
82 kilómetros.
Distancia total
5,1 kilómetros.
Interés
Ruinas de Ribamartín, vistas sobre el Valle de Tobalina y el desfiladero del Jerea, Cascada de Pedrosa de Tobalina, Quintana-Entrepeñas y Pedrosa de Tobalina.
Altitud mínima
581 m.
Altitud máxima
656 m.
Desnivel acumulado
Inapreciable.


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Notas:
- La excursión es sencilla en líneas generales ya que el camino que parte de Quintana-Entrepeñas no tiene pérdida y las ruinas son visibles desde bastante distancia.
- En ciertas épocas podemos encontrar charcosy barro, sobre todo en el baldío que circunda el otero, así que es preferible ir con tiempo seco.
- Como se ha comentado, podemos llegar también desde Extramiana por una gran pista y Pedrosa de Tobalina, en este último caso debemos atravesar el río Jerea a pie por un paso de pontones o continuar en coche hasta el final del pueblo y cruzar el río en el desvío a La Orden, lugar desde el cual partiríamos.


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