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jueves, 14 de septiembre de 2023

Del Puerto de Pradilla a Avellanosa de Rioja

Interesante excursión primaveral por los Montes de Ayago. Partiendo del Puerto de Pradilla, justo en la raya provincial entre Burgos y la Rioja, caminaremos siguiendo solitarios caminos, majadas y bosques hasta la pintoresca localidad burgalesa de Avellanosa de Rioja, donde nos sorprenderá su arquitectura tradicional. Durante el trayecto, pasaremos por el despoblado riojano de Anguta. Retornaremos pasando por la también recóndita localidad de Eterna, con buenas vistas sobre las cumbres de la Sierra de la Demanda.


Montes de Ayagof

Avellanosa de Rioja.
Desde Burgos llegaremos al Puerto de Pradilla saliendo por la N-120 hasta Belorado. Allí, tomamos el ramal hacia Pradoluengo. Antes de llegar, nos desviamos por Villagalijo para penetrar en el Valle de San Vicente. Continuamos pasando por Fresnedo de la Sierra Tirón y ascendemos finalmente al puerto. 

Puerto de Pradilla.
En su parte superior, justo antes de entrar en la provincia de la Rioja, dejaremos el coche  a la derecha de la carretera. Al otro lado, se encuentran los escasos restos del antiguo pueblo de Pradilla de Belorado, hoy despoblado. Su único vestigio reconocible es la iglesia de San Esteban, paradójicamente muy bien restaurada. Junto a ella, hay un gran pilón y cercados de ganado. Allí mismo, parte el camino que tenemos que tomar, muy claro, y que nos llevará hasta Avellanosa de Rioja.


Restos de Pradilla de Belorado


Es una amplia pista que se dirige hacia el despoblado de Anguta. Este primer tramo transcurre siguiendo un amplio valle. En algunos puntos se pierde el trazado, pero no hay pérdida por el camino es evidente. Avanzamos con rapidez hacia el este, penetrando en unos quince minutos en la provincia de la Rioja.

Recintos ganaderos y pilón del antiguo pueblo de Pradilla de Belorado.
La pista gira hacia el norte, siguiendo el valle y en unos dos kilómetros más, confluye con otra mayor, más evidente, que viene por nuestra derecha desde la localidad riojana de Valgañón.


Nos incorporamos y continuamos en dirección norte.

El camino hacia Anguta es cómodo y discurre por amplias pistas.
Ahora nos movemos por una larga y estrecha vaguada, que poco a poco desciende hacia el valle del río Reláchigo.

Camino de Anguta.
El camino, muy marcado, se dirige indefectiblemente hacia el despoblado de Anguta, donde llegamos unos 45 minutos después de haber partido del Puerto de Pradilla.

Ruinas de Anguta, en la Rioja.
Caminamos entre los muros invadidos por la vegetación, pasando junto a la torre la iglesia, sorprendentemente aún en pie. Recorremos su calle principal, fantasmagórica, buscando la salida hacia Avellanosa por el lado norte del pueblo.


Saldremos entonces por un marcado camino, que siguiendo el valle del río Reláchigo, que queda a nuestra izquierda, se dirige hacia el norte 

Camino entre Anguta y Avellanosa de Rioja.
Todo el trayecto es muy agradable. En algunos tramos, caminaremos bajo cubierta vegetal. El canto sonoro del agua del arroyo nos acompañará. En algo menos de 30 minutos alcanzamos la parte alta de la localidad de Avellanosa de Rioja, que pese a su apellido, pertenece a la provincia de Burgos. Es sin duda alguna uno de los pueblos burgaleses que mejor ha conservado su arquitectura tradicional.

Avellanosa de Rioja.
Alcanzamos las primeras casas del pueblo descendiendo desde el camino. Nos parece un pueblo fosilizado en el tiempo.

Entrando en Avellanosa de Rioja.
Merece la pena recorrer sus calles, admirando sus pintorescas casas, algunas de ellas aún habitadas.


Están construidas básicamente con adobe o ladrillo y entramado de madera. Encontramos algunas vecinos con los que charlamos.

Arquitectura tradicional en Avellanosa.
La iglesia de San Esteban se yergue en el centro sobre un altozano que domina el caserío.

Iglesia de San Esteban.
El camino hacia Eterna, nuestro próximo destino, no es nada sencillo. Frondosos y espesos bosques cubren toda la zona y separan ambas localidades, sin vías evidentes que los unan. Preguntamos en el pueblo la mejor opción. Nos comentan que lo mejor es deshacer camino hacia Anguta  pero siguiendo la otra orilla del río donde se ha abierto recientemente una pista. Así lo hacemos. Cruzamos el río por un puentecito muy cerca del pueblo y continuamos dejando el río ahora a nuestra izquierda.

Pista junto al río Reláchigo.
Caminamos siguiendo la orilla casi un kilómetro. Poco a poco el camino va torciendo hacia nuestra derecha, en dirección oeste, dejando el valle atrás. La pista se mantiene aún e inicia una pequeña ascensión hacia un alto. Nos plantamos fácilmente sobre la parte alta de un amplio valle que desciende hacia el arroyo Pichona, bastante metros más abajo de donde estamos. Sin rastro de más caminos. No hay más alternativa. Iniciamos el descenso del barranco, buscando los mejores pasillos entre la vegetación y el terreno en mejor estado.


Felizmente no encontramos grandes problemas, alcanzamos la orilla del arroyo, donde hay una alambrada. La seguimos unos metros y enlazamos con una amplia pista, que veíamos desde arriba y viene de nuestra izquierda. Nos incorporamos y continuamos, siguiendo ahora hacia el oeste. La pista inicia una subida, dejando el valle por el que hemos bajado hace unos minutos ahora detrás.


Después de alcanzar un pequeño collado, ya divisamos las casas de Eterna abajo sobre el valle del río Villamayor.


Descendemos por la pista, entrando en poco en las primeras casas de Eterna. Perros ladrando según entramos.

Calle central de Eterna.

Calles desiertas, aunque signos de actividad humana.


Debemos recorrer su calle principal para salir por la derecha siguiendo el camino que asciende hasta la iglesia de San Esteban, o mejor dicho, sus ruinas, asomadas sobre el valle y el caserío del pueblo.


Interior arruinado de la iglesia de Eterna.

Dejamos los restos de la iglesia a la izquierda y continuamos por el camino que se dirige ahora con determinación hacia el S-SE.


El tramo final hasta el puerto, aún distante, es bastante sencillo y discurre por un camino muy claro y amplio y terreno llano.


Tras dejar el valle donde se asentaba Eterna atrás, divisamos ya las cumbres de la Demanda, frente a nosotros, mirando hacia el sur.


A medida que descendemos hacia el puerto, vamos dejando las últimas estribaciones de los Montes de Ayago atrás.

Fresnedo de la Sierra Tirón visto desde cerca del Puerto de Pradilla.

Casi 4 horas después de haber iniciado la marcha, llegaremos al Puerto de Pradilla. Damos fin a esta atractiva y variopinta excursión por una de las zonas más recónditas y solitarias de las provincias de Burgos y la Rioja.



DEL PUERTO DE PRADILLA A AVELLANOSA DE RIOJA
Espacio natural
Montes de Ayago..
Dificultad
Media.
Tipo de camino
Pistas y caminos montaraces.
Ciclable
Todo el recorrido es ciclable excepto el primer descenso hacia Eterna.
Agua potable
Encontraremos en los pueblos por los que pasamos.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Sin ser difícil, hay que prestar mucha atención en los cambios de caminos. El tramo entre Avellanosa de Rioja y Eterna discurre en parte por terreno libre sin senderos.
Época recomendable
Todo el año. Gran parte del itinerario discurre por terrenos blandos así que es necesario evitar épocas lluviosas.
Inicio
Puerto de Pradilla.
Distancia de Burgos
64,3 kilómetros.
Tiempo total
4 horas.
Tiempos de marcha
Puerto de Pradilla-Anguta: 45 minutos; Anguta-Avellanosa de Rioja: 30 minutos; Avellanosa de Rioja-Eterna: 1 hora; Eterna-Puerto de Pradilla: 1 hora.
Distancia total
15,5 kilómetros.
Interés
Arquitectura tradicional de Avellanosa de Rioja y Eterna, despoblados de Pradilla y Anguta, paisajes de los Montes de Ayago y la Demanda, río Reláchigo.
Altitud mínima
1040 m.
Altitud máxima
1288 m.
Desnivel acumulado
585 m

h
h
Notas:
- La excursión discurre por una zona muy poco poblada y concurrida, sin ninguna señalización. Es obligatorio llevar GPS para no perdernos.
- Es muy recomendable detenerse y visitar todos los pueblos y despoblados por los que pasamos.
- Evitar épocas en que ha llovido porque los caminos pueden estar muy embarrados.



Entradas relacionadas:



Mapa topográfico



Perfil de elevación


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martes, 8 de noviembre de 2016

Hayedo de Espinosa del Monte

En esta excursión, visitaremos uno de los hayedos mejor conservados de la vertiente norte de la Sierra de la Demanda. Partiendo de la pequeña localidad de Espinosa del Monte, en el Valle de San Vicente, atravesamos un magnífico bosque hasta llegar a la aldea de Eterna. Retornaremos a través de pistas forestales visitando por el camino la recóndita ermita de la Virgen de los Yermos.



Iniciamos la excursión en la aldea de Espinosa del Monte. La localidad, casi desaparecida en el pasado, hoy mantiene aún vida y está en fase de recuperación. El pueblo se halla en el Valle de San Vicente, cerca de la localidad de Pradoluengo. Llegaremos a esta localidad por la carretera de los pantanos o a través de Belorado. Desde aquí, hay que coger el desvío hacia Ezcaray. En apenas cinco minutos de salir de Pradoluengo, tomaremos el ramal a la derecha que conduce a la diminuta aldea de Espinosa, donde muere la carretera.


Espinosa del Monte


En cualquier de las calles del exiguo pueblo, dejaremos el coche e iniciamos la marcha. Tomaremos para empezar un sendero que sale por el extremo más oriental de la localidad, del lado contrario de la carretera que hemos traído. Este sendero, muy claro, parece dirigirse hacia las montañas, que vemos frente a nosotros. En primer lugar, la peña Santa Brígida, la tenemos cercana, cubierta de vegetación y aspecto inexpugnable. Al otro lado del valle, a nuestra derecha, las cumbres de la Demanda en su sector de Fresneda de la Sierra.
Salimos de Espinosa por un camino que sigue el arroyo del Umbrión hacia el bosque.
El hayedo cubre las laderas del pico Santa Brígida, que ya vemos a nuestra derecha.
Por este sendero, avanzamos cómodamente, entrando poco a poco en un vallejo que comienza a ascender en altura. El arroyo del Umbrión, casi seco, se encajona e incrementa su pendiente, ya próximo a su nacimiento, dentro del hayedo. Nos adentramos poco poco en el bosque, descubriendo nada más penetrar buenos ejemplares de vetustas hayas.


Penetramos en el hayedo del Umbrión.
La pista se transforma en sendero y se halla tapizado de hojas. Siempre es evidente y caminamos con comodidad, adentrándonos cada vez en el interior del bosque, que se nos antoja misterioso por su silencio y soledad.


Subimos arroyo arriba. El barranco por donde nos movemos se va estrechando aguas arriba. En algunos tramos, la roca asoma entre el tapiz de hojas, proporcionando preciosas estampas de color.


Poco a poco, vamos remontando el arroyo llegando a su cabecera, completamente seca, saliendo por su extremo más oriental.

Bebedero de ganado en el interior del bosque.
Nos posicionamos sobre unas praderas que se asoman sobre el vallejo donde se halla la población de Eterna, que aún no vemos. Hacia el sur, descubrimos las cumbres arboladas de la Sierra de la Demanda, aún entre brumas a tempranas horas de la mañana.

Dejamos el bosque atrás y seguimos hacia Eterna.
El camino es evidente y en buen estado y se convierte en pista de nuevo. En poco, vemos las primeras casas de Eterna delante de nosotros en el valle abajo. Al otro lado, un abigarrado y espeso bosque ya en el límite con la Rioja. Continuamos por el camino, llegando en poco a la parte alta del pueblo, donde se hallan las románticas ruinas de su iglesia.

Camino de Eterna.
El templo, que aún mantiene sus muros, ha perdido parte de su cubierta. La espadaña ha perdido uno de sus ojos. Echamos una ojeada rápida en su interior, que milagrosamente aún mantiene algún mobiliario.

Iglesia de San Esteban de Eterna.


Dejamos la iglesia y bajamos por el camino hasta las primeras casas del pueblo, muy cercanas. El silencio solo se ve roto por los ladridos de varios perros que nos salen al encuentro sin más consecuencias.

Eterna: camino de la iglesia.

Eterna


Atravesamos el pueblo por su calle principal, que mantiene buenos ejemplos de arquitectura tradicional y salimos por un camino que se separa de la carretera hacia la izquierda. Por él, iniciamos el ascenso hacia el monte que separa el pueblo de Belorado.

El camino, en muy buen estado, se transforma pronto en pista forestal. Por él, penetramos en el bosque de nuevo. El silencio y el canto de los pájaros nos acompañan.

La pista describe varias curvas cerradas, introduciéndose cada vez más en el interior del bosque. 


En apenas quince minutos desde el pueblo, tras una curva, llegamos a la solitaria ermita de la Virgen de los Yermos. Se trata de un rústico edificio con base en mampostería y muros de entramados, ubicado en un encantador lugar. La elección de este alejado lugar no pudo ser casual. Quizás se trate del antiguo templo del pueblo que una vez pudo haber aquí.

Ermita de la Virgen de los Yermos.
Podemos parar, descansar aquí, el lugar invita a ello, pero continuamos por la pista forestal que traíamos.


Al poco de salir del entorno de la ermita, llegaremos a un gran cruce después de pasar un paso canadiense. Nos topamos aquí con una gran pista transversal. Si seguimos por la derecha, tras bastantes kilómetros llegaríamos hasta Belorado. Nos incorporamos por nuestra izquierda y seguimos por ella en dirección sur aún por el bosque.


La pista inicia en breve un suave descenso. El bosque se despeja y podemos visualizar una buena panorámica del Valle de San Vicente y el pueblo de Espinosa que vemos ya abajo frente a nosotros.


Ya solo tenemos que descender por la pista hacia el valle. El camino describe algunas curvas para suavizar la pendiente. En los rincones más umbríos, las hayas aparecen de nuevo. Lejanos tiros de caza y ladridos nos alertan de que es zona de caza. Seguimos con precaución sin mayores consecuencias.

Hayedo.
A
Sin más dilación, llegamos por fin al llano, sobre el valle. Continuamos entre campos de labor abandonados al encuentro del pueblo. Entramos de vuelta a Espinosa del Monte, casi dos horas y media después de haber salido.

El color rojizo delata la presencia de hayas en la ladera del Santa Brígida.
Regresamos a Espinosa del Monte.

HAYEDO DE ESPINOSA DEL MONTE
Espacio natural
Montes de Ayago y Valle de San Vicente.
Dificultad
Baja.
Tipo de camino
Pistas de montaña y sendero forestal por el hayedo.
Ciclable
Sí.
Agua potable
Podemos encontrar en los pueblos de Espinosa del Monte y Eterna.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Difícil, no está señalizado y varios cruces dentro del bosque.
Época recomendable
Sin ninguna duda, el otoño es la mejor época.
Inicio
Espinosa del Monte.
Distancia de Burgos
53,3 kilómetros.
Tiempo total
2 horas 20 minutos.
Tiempos de marcha
Espinosa del Monte-Hayedo-Eterna: 1 hora y 5 minutos. Eterna-Ermita de la Virgen de los Yermos: 25 minutos. Ermita de la Virgen de los Yermos-Espinosa del Monte: 38 minutos.
Distancia total
9,5 kilómetros.
Interés
Hayedos y robledales, pueblos de Espinosa del Monte y Eterna, ermita de la Virgen de los Yermos.
Altitud mínima
977 m.
Altitud máxima
1245 m.
Desnivel acumulado
483 m.
Mapas
1:50000: 0202 Santo Domingo de la Calzada.
1:25000: 0202-3 Fresneña.

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Notas:
- Tanto Pradoluengo como Belorado están cerca y son excelentes sitios donde poder comer y beber.
- En época de lluvias, todo el recorrido puede estar embarrado e intransitable, aconsejable visitarlo antes de las lluvias y en época otoñal (comienzos de noviembre).
- Dentro del mismo valle, en la vecina población de San Vicente del Valle, podemos admirar una iglesia de origen prerrománico.


Iglesia de San Vicente del Valle



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