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miércoles, 9 de septiembre de 2020

Mesa de Oña desde La Parte de Bureba

La Mesa de Oña es la mayor elevación de la sierra del mismo nombre. Su silueta es muy identificable desde la llanura burebana y muchos otros puntos de las Merindades. Aunque su acceso más habitual es desde la villa condal de Oña, por su vertiente norte, en esta ocasión subiremos por el sur a través de una estrecha garganta y partiendo de las inmediaciones de la localidad de La Parte de Bureba.


Mesa de Oñaf

Para llegar a La Parte de Bureba, localidad desde la cual iniciaremos la excursión, accedemos primero a Briviesca por la AP-1. Desde allí, tomamos la carretera que se dirige a Oña. Una vez en la localidad de Cornudilla, tomaremos el desvío a la derecha por la N-232 que en apenas tres kilómetros, nos deja en La Parte. La Mesa se halla a 3 kilómetros al norte del pueblo, por lo que bien merece la pena continuar a través de pistas agrarias llanas para acortar la aproximación. Dejamos finalmente el coche bajo unos árboles a trescientos metros escasos de la garganta por la cual tenemos planeado subir. Ya desde lejos admiramos los poderosos acantilados de esta montaña que se desploman en vertical sobre la llanura.

Nos aproximamos por una pista hacia la Gargantilla.
En un primer momento, salimos entonces por la pista que traíamos y que se dirige hacia la base de la montaña. Ya desde lejos se ve claramente el gran barranco o cortado en la roca, llamado la Gargantilla, por donde queremos subir a la sierra.


Desde su entrada, un sendero bien marcado asciende entre los árboles, retorciéndose entre los peñascos para ganar altura. A la derecha las ruinas de una edificación junto a una cárcava, quizás resto de alguna actividad de extracción de cal.

Entramos en la Gargantilla.
Poco a poco vamos internándonos en el interior de este bonito paraje. Los acantilados rocosos caen en vertical desde la parte alta de la Mesa, formando un precioso cuchillar.


Gran parte de la subida se produce bajo cubierta vegetal. El sendero, muy estrecho, pero bien marcado, poco a poco va virando desde el fondo de la garganta hacia la derecha, continuando su ascensión.

El cuchillar de la Gargantilla bajo las primeras luces del día.

La pendiente se incrementa. En un estrechamiento, pisamos la roca desnuda.


Mirando hacia atrás, descubrimos las vistas más bonitas de la garganta.

Estrechamiento rocoso anterior a la parte superior.

Tramo final a la paramera.
Tras atravesar esta canal, sin la menor dificultad, alcanzamos el llano.

Nos posicionamos sobre la paramera de la Mesa de Oña, dejando definitivamente la garganta atrás.

Nos encontramos sobre verdes praderas salpicadas de manchas de boj.


Tenemos la Mesa de Oña a nuestra izquierda, una gran meseta, a tiro de piedra. Giramos, atravesamos un bosquete de bojes, y nos colocamos sobre un sendero, muy evidente, que remonta la ladera.

Caminamos sobre un verde manto salpicado de boj.
Con poco esfuerzo, alcanzamos la cumbre cimera de la Mesa de Oña, una gran paramera rala en vegetación, perfectamente plana, haciendo honor a su nombre.

Subimos por la ladera N. de la Mesa de Oña.
Su cumbre, o mejor dicho, punto más alto, porque no destaca sobre el entorno, se encuentra muy cerca del lugar por donde hemos accedido. Es identificable fácilmente al estar marcado por una gran acumulación de piedras.


Punto más alto de la Mesa de Oña, sin interés.
Pero mucho más interés tiene asomarse sobre cualquiera de sus bordes, sobre todo hacia el oeste y el sur, donde la peña se desploma sobre la llanura burebana.

La parte superior de la Mesa de Oña se halla tapizada de boj.
Nos dirigimos entonces hacia el sur. Descendemos una pequeña vaguada y remontamos un antepecho hasta alcanzar con facilidad una balconada, asomada al sur.

Magnífica panorámica sobre la Bureba en verano. El pueblo que se ve en primer término abajo es Cornudilla.
La vista sobre la Bureba es muy extensa, como no podía ser de otra manera, ya que esta meseta destaca enormemente desde cualquier punto de este cuenca.

Hacia el oeste divisamos la agreste cima del pico Tablones.
Buen lugar para descansar y disfrutar con el paisaje veraniego que tenemos delante.


LA Sierra de Oña no es más que el sector occidental de los Montes Obarenes. En la foto, vista hacia el este.
Continuamos la excursión. En primer lugar, debemos deshacer el camino por la meseta cimera para retornar a la base de la montaña.



Bajamos por el mismo sendero por el que hemos subido. Ya desde arriba divisaremos el Camino de la Sierra, al cual queremos incorporarnos para iniciar el descenso y posterior rodeo de la peña.

Durante el descenso de la Mesa, divisamos el pico Cuchillos al fondo.
Una vez en el llano, cortamos a través de la pradera para enlazar con el camino. Seguimos por la izquierda. Esta pista sube desde Oña y son muchos los ciclistas con los nos topamos subiendo desde esta localidad. Es un excelente recorrido.

Camino de la Sierra.
En estos parajes parameros, encontraremos muchas vacas pastando.


Siguiendo por la pista, comenzamos a perder altura por la vertiente norte, internándonos en el pinar. Oña no es visible en ningún momento.



El camino es muy cómodo, perdemos altura suavemente. El roquedo y los pinos serán nuestros acompañantes.

Pista que baja hacia Oña.
Poco a poco vamos acercándonos al valle, que no llegaremos a alcanzar. Obviamos la salida hacia Oña y seguimos por otra pista, aún más marcada, que continua rodeando la Mesa a cierta altura sobre la llanura.

Recorremos largos trechos entre los pinos y arbustos.
Valle de las Caderechas y pico Tablones.
Hacia el NO. se ve un mar de árboles, destacando las cumbres de las Caderechas. Ni Oña ni la pequeña localidad de Pino de Bureba llegan a verse.


La pista gira más decididamente hacia la izquierda, siguiendo la línea de la montaña. La muralla rocosa de la Mesa nos acompañará por este flanco.


Poco a poco nos vamos acercando a la garganta por la que subimos. A la izquierda, contemplamos los muros más altos y verticales de la peña.


A la derecha, la llanura infinita de la Bureba salpicada de pueblos.


A menos de un kilómetro de la parte superior de la Gargantilla, que no llegamos a ver, la pista gira hacia la derecha. Descendemos.


Tras perder la altura que nos separa del llano, desembocamos sobre la linde de una tierra de labor.

No queda más remedio que seguir el borde del campo hasta alcanzar otra linde y por fin, enlazar con la pista que viene de La Parte de Bureba y por la que accedimos con el coche.


Todo el recorrido por su lado sur, obtenemos bonitas fotos de la Mesa.
Por esta pista, ya solo tenemos que cubrir los escasos quinientos metros que nos separan del lugar donde dejamos el coche, muy cerca de la Gargantilla. Fin de la excursión.



MESA DE OÑA DESDE LA PARTE DE BUREBA
Espacio natural
Montes Obarenes en su sector más occidental (Sierra de Oña).
Dificultad
Baja, el camino es sencillo. Solo debemos preocuparnos de la orientación, sobre todo en el descenso.
Tipo de camino
Senderos de montaña en la ascensión y pistas forestales en el descenso y regreso.
Ciclable
En general, todo el recorrido es ciclable. Únicamente durante el ascenso por la Gargantilla deberemos echar la bici al hombro durante unos metros.
Agua potable
No encontraremos en todo el recorrido.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Sencilla en la subida, pero compleja en el regreso por el pinar, donde debemos tomar varios desvíos sin indicación alguna. Llevar GPS.
Época recomendable
En general todo el año. Evitar días de niebla (frecuentes en la zona) y en época lluviosa donde encontraremos los caminos embarrados.
Inicio
Pista agraria al norte de La Parte de Bureba.
Distancia de Burgos
58,5 kilómetros.
Tiempo total
3 horas 50 minutos.
Tiempos de marcha
Inicio pista-Mirador Mesa de Oña: 1 hora 5 minutos; Mirador de la Mesa de Oña-pista: 2 horas 30 minutos.
Distancia total
14,7 kilómetros.
Interés
Mesa de Oña, la Gargantilla, vistas sobre la Bureba, pinares.
Altitud mínima
746 m.
Altitud máxima
1203 m.
Desnivel acumulado
767 m.
Mapas
1:50000: 0136 Oña.
1:25000: 0136-3 Oña.


h
Notas:
- La excursión es en línea generales muy sencilla y bastante intuitiva.
- Únicamente tenemos que andar atentos en encontrar los caminos correctos en el descenso desde la Mesa y una vez en la pista de retorno, coger en general los desvíos que nos salgan siempre por nuestra izquierda, siguiendo siempre la falda la montaña.
- A la Mesa de Oña se puede subir también por su lado NO. desde la localidad de Oña (la ruta más frecuentada). También podemos subir desde Penches o Barcina de los Montes, desde esta última recorriendo un tramo más largo y pasando antes por el pico Cuchillos.


Entradas relacionadas:


Mapa topográfico


Perfil de elevación


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sábado, 10 de diciembre de 2016

El Castro de Pino de Bureba

Muy cerca de Oña, entre las localidad de Pino de Bureba y Castellanos, se levanta una pequeña montaña de aspecto salvaje entre los ríos Homino y Oca. Su ascensión es sencilla desde Pino y en su cumbre rocosa, aún se puede ver los restos de una antigua fortificación altomedieval.


El Castro



Llegaremos a Pino de Bureba dirigiéndonos a Oña. Como hemos explicado en otras excursiones, a esta localidad podemos llegar vía Briviesca o Poza de la Sal. Esta última opción es quizás la más interesante y a menudo, rápida. Desde Poza, tomamos la carretera de Cornudilla, desde donde en apenas dos kilómetros, llegamos a Pino de Bureba. En su coqueta placita, ubicada a mano izquierda según entramos por la carretera, dejaremos el coche. La localidad se desparrama a lo largo de la carretera que se dirige a Oña y queda flanqueada por las empinadas laderas de la Sierra de Oña y El Castro, que nos disponemos a visitar. La montaña es llamada también "El Mazo" por los vecinos de Pino. El río Oca discurre entre esta montaña y las casas del pueblo.


Pino de Bureba


Salimos del pueblo por una calle que entre naves agrícolas, se dirige hacia el puente que cruza el río Oca por su lado sur.


Una vez en la otra orilla, nos desviamos por la derecha incorporándonos a un camino que continua paralelo al río y manteniendo la boscosa ladera del Castro a nuestra izquierda.

El camino pasa junto al antiguo molino sobre el Oca.
Pronto, llegaremos al edificio del antiguo molino del pueblo. Aún podemos ver las antiguas muelas desparramadas sobre la fachada. Parece que la casa está aún habitada, aunque no vemos a nadie. Seguimos por el camino adelante. Éste, comienza en poco una lenta y gradual ascensión, transformándose pronto en una amplia pista forestal.

Subimos hacia la cresta de El Castro por amplias pistas forestales.
El camino tuerce a la izquierda en un cruce y nos metemos plenamente en el pinar. La pista es muy ancha y avanzamos con comodidad. Solo el silencio y los cantos de pájaros nos acompañarán.


Avanzamos por el bosque sin demasiada pendiente, disfrutando del entorno. El silencio y la calma del bosque lo envuelve todo. Llegamos a un cruce donde podemos optar en seguir por la pista principal o desviarnos por un sendero que sale de manera evidente por nuestra izquierda. Como este último parece acortar el recorrido hasta la cumbre, optamos por él.

Subimos por un cortafuegos.
El sendero se estrecha, pero sin dificultades, llegamos en diez minutos hasta el inicio de un gran cortafuegos con elevada pendiente que sube con decisión por nuestra izquierda en un gran cruce. Sin excesivos problemas, cubrimos la distancia lentamente ganando la cresta en apenas diez minutos más. Según ascendemos, descubrimos a nuestra espalda buenas vistas sobre la Sierra de Oña que cubre todo el sector oeste del valle.

El avance por la cresta se produce por estrechas trochas entre rocas y vegetación.
Nos plantamos en la cresta de la montaña. 

La vegetación por fortuna no ha invadido aún la divisoria y es fácil avanzar.

Podemos continuar a la búsqueda del punto más alto que parece estar en el sector sur del cordal de esta pequeña montaña.
Por el camino descubrimos restos de huecos, hoyos a medio excavar, señales de presencia humana en estos lugares apartados. En doscientos metros, llegamos al collado que divide en dos la montaña sobre un gran claro en el bosque. Nos posicionamos frente a lo que parece una muralla vegetal en dirección de la cumbre. Después de tantear la mejor opción, nos introducimos por el bosque, sin seguir ningún camino definido (la cresta es estrecha y no hay pérdida). Pronto llegamos a un pequeño lapiaz en cuesta que superamos tras una pequeña trepada para alcanzar lo que parece una antecima rocosa donde hay un hito geodésico. Buen sitio y extraordinarias panorámica directamente sobre el pueblo de Castellanos de Bureba, abajo a nuestros pies, y las montañas de las Caderechas detrás.

Vista hacia el oeste y panorámica sobre las montañas centrales de las Caderechas.
La maraña vegetal parece impedirnos continuar, pero tanteando entre los árboles y la roca, podemos proseguir, ganando altura poco a poco camina del extremo sur, que según nuestro GPS, vemos ya inminente. Pasamos por otro repecho rocoso y tras otra pequeña trepada, nos posicionamos sobre el extremo rocoso sur de la montaña donde se ubica la cima de El Castro. Nuestro GPS indica una altitud de 777 metros.  Se trata de un crestón calizo donde descubrimos primero los restos de un murete derruido a modo de pequeña muralla y muy cerca, un gran hoyo cuyo interior está tapiado con mampostería. Con toda seguridad, son los restos supervivientes de una antigua fortificación que debió existir aquí en tiempos altomedievales.

Cumbre sur inaccesible.
La cima o lo que parece el punto más alto, se halla al lado y es un espolón rocoso con profundos patios a ambos lados, por lo tanto de muy difícil acceso. A unos doscientos metros, sobresaliendo de la vegetación, se eleva otro crestón calizo que parece de menor altura. No parece que sea posible subir por esta vertiente sur-suroeste.

Restos de muro de mampostería.
Exploramos el pozo o base de la fortificación. Su interior se halla tapiado con buenas piedras. En el suelo junto a la pared, un profundo hueco que bien pudo haber sido una fresquera o pozo de nieve. Lo angosto y agreste del lugar indica lo difícil que tuvo que haber sido edificar estas construcciones aquí.

Lo que parece ser el punto más alto de El Castro es un estrecho y espolón rocoso con patio a ambos lados.
Poco o nada queda de muros externos o restos de murallas excepto el referido anteriormente.

Restos de lo que parece fue una antigua fortificación altomedieval.
No sorprende que hubiera aquí una torre de vigilancia o castillo ya que las vistas que se disfrutan son extraordinarias. Abarcan todo el amplio valle del bajo Oca y el Homino entre las Sierras de Oña y las Caderechas, que pudo ser un paso fundamental de norte a sur entre las Merindades y la Bureba. La cima es buen lugar para descansar, disfrutar del paisaje, sentarse y recrearse.

Extraordinaria vista sobre el pueblo de Pino de Bureba y la Sierra de Oña detrás.
Tras tantear el entorno comprobamos que es difícil el descenso por cualquier otro punto. Profundos abismos y terreno muy difícil hacen inaccesible el descenso por otro itinerario que no sea el que hemos seguido para subir, así que volvemos a Pino de Bureba por el mismo camino.


Puente sobre el río Oca en Pino de Bureba.

EL CASTRO DE PINO DE BUREBA
Espacio natural
Montaña desgajada de la Sierra de Oña entre los ríos Homino y Oca.
Dificultad
Medio-baja, aunque  hay que tener precaución en el avance por la cresta.
Tipo de camino
Pistas forestales y cresta rocosa con abundante vegetación.
Ciclable
No.
Agua potable
No hay. Debemos aprovisionarnos en Pino de Bureba.
Tipo de marcha
Ida y vuelta.
Orientación
Difícil. El camino desde Pino de Bureba no está señalizado y el avance por la cresta se produce por terreno salvaje de manera intuitiva.
Época recomendable
Todo el año, aunque preferible con tiempo seco.
Inicio
Pino de Bureba.
Distancia de Burgos
55,1 kilómetros.
Tiempo total
1 hora 37 minutos.
Tiempos de marcha
Pino de Bureba-collado: 30 minutos; Collado-cima: 26 minutos; Cima-Pino de Bureba: 29 minutos.
Distancia total
4,4 kilómetros.
Interés
Cresta rocosa de montaña salvaje con buenas vistas; restos de fortificación medieval.
Altitud mínima
598 m.
Altitud máxima
777 m.
Desnivel acumulado
227 m.
Mapas
1:50000: 0136 Oña.
1:25000: 0136-3 Oña.




Notas:
- La ruta es sencilla y fácil de realizar. Únicamente hay que tener un mínimo de precaución al avanzar por la cresta, aunque, si se padece de vértigo es preferible no realizarla.
- En Pino de Bureba hay bar para comer y beber algo. Oña se halla muy cerca y siempre es buena idea acercarse y pasear por su centro.


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Mapa topográfico


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