sábado, 12 de abril de 2014

Mesa de Oña

La Mesa de Oña  es la máxima cima del sector más occidental de los Montes Obarenes, también llamado Sierra de Oña. Su silueta es inconfundible ya que su perfil amesetado destaca grandemente desde un gran área del este y norte de la Bureba. Su ascensión, sencilla técnicamente, supone largas marchas de aproximación por frondosos bosques. La ruta más frecuentada, es la que parte de Oña, ubicado a sus pies a la entrada del desfiladero del río Oca.


La Mesa de Oña vista desde las Caderechas.
Para llegar a Oña tenemos dos opciones: la primera es salir por la N-I hasta Briviesca y desde allí tomar la BU-510 que en 26 kilómetros nos deja en Oña. La otra alternativa, para mí más interesante, es salir por la carretera de Poza de la Sal. Una vez en el pueblo, hay que tomar la carretera local que por Cornudilla y Pino de Bureba accede a Oña.

Centro de Oña. Al fondo, el monasterio de San Salvador.
El centro de Oña está constituido calles estrechas y tortuosas que se desparraman por una ladera que cae sobre el río Oca. Como es complicado aparcar, lo mejor es sobrepasar el pueblo y aparcar en el aparcamiento habilitado en la otra orilla. Saldremos desde allí y cruzando de nuevo el puente y la carretera, subimos al centro.

Según ascendemos dejamos Oña y el desfiladero del Oca abajo.
Desde la plaza caminamos hasta una plazuela que hay junto al antiguo Hospital psiquiátrico, hoy residencia de ancianos, y salimos por su lado norte, tomando un camino que sale del pueblo. 

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Este camino es amplio y claro y rápidamente gana altitud dejando el caserío de Oña atrás abajo. Durante casi un kilómetro caminaremos siguiendo la tapia del monasterio que queda a nuestra izquierda. Su gran amplitud nos da idea de las grandes posesiones que esta abadía llegó a poseer.

Praderas junto al camino de la Sierra.
El camino continúa y realiza varios zigzags, salvando el gran desnivel que hay entre el río y las alturas aledañas a la Mesa de Oña. Superada la cota 1000, alcanzaremos el llano y nos posicionamos sobre unas extensas praderas pobladas de bojes, difuminándose y desapareciendo prácticamente el camino que traíamos desde Oña.
A nuestra derecha en el sentido de la marcha, divisamos ya la meseta de la Mesa, que destaca enormemente sobre el entorno, no hay pérdida posible.

Divisamos la Mesa de Oña y emprendemos su ascensión.
Desde estas praderas ya sólo nos queda desviarnos hacia la derecha según veníamos y emprender la ascensión. Aún nos separan 200 metros de desnivel. El acceso a la base de la meseta es algo farragoso por estar el terreno lleno de aulagas lo que nos hace avanzar con lentitud. Caminamos por terreno indefinido pero la orientación no deja lugar a dudas.
Una vez en la base, realizamos unas pequeñas trepadas por un portillo entre la roca y nos encaramamos en la cima fácilmente.

Superamos las últimas laderas antes de la meseta.
La cima de la Mesa de Oña es una extensa meseta plana poblada de grandes bojes y lapiaz, lo que da una idea de la naturaleza caliza de estas montañas.
Caminamos por la meseta entre los arbustos, buscando su lado oeste y recorremos su borde, que está formado por abruptos cantiles rocosos que caen a pico sobre el llano.


El punto más alto de la Mesa de Oña se haya señalizado con un montón de piedras, pero no destaca especialmente entre su entorno. Toda la meseta se sitúa a una cota de 1200 metros, es decir, 700 metros sobre el entorno de la Bureba.

Montón de piedras que señaliza el punto más alto de la Mesa de Oña (1205 metros).
Desde el borde occidental rocoso, las vistas son magníficas. Divisaremos una enorme extensión de la comarca de la Bureba en su sector occidental, así como gran parte del Valle de Caderechas si miramos hacia el NO.

Vistas desde el borde occidental.
Descansamos y emprendemos el retorno. Hay otras alternativas para descender a Oña, pero elegimos quizás la más atractiva y la que ofrece las mejores vistas del pueblo y el cercano cañón del Oca. Para ello, descendemos de la meseta a los llanos y seguimos por las praderas a la búsqueda del camino que dejamos al subir. Justo en su comienzo, tomaremos un desvío a la izquierda (por el camino de la derecha habíamos subido). Este camino se va perfilando cada vez más y se convierte enseguida un camino forestal al adentrarse en un pinar.El camino comienzo un vertiginoso descenso a través del bosque. Perdemos altitud con rapidez. No hay pérdida posible ya que no debemos salirnos del camino principal nunca.

Retornamos a Oña por el Camino de Mercado.
Recorridos unos dos kilómetros, el bosque termina y nos incorporamos a un camino transversal girando a la derecha. Nos presentamos ya sobre terreno abierto por encima del pueblo, que queda abajo a nuestros pies. Según avanzamos, se agrandan las vistas sobre el pueblo y el desfiladero del Oca. Aún nos separa un abrupto escalón para llegar al pueblo. La vegetación es exuberante, el camino se convierte en senda estrecha, quizás por la falta de uso porque la vegetación se adueña de sus bordes.
Sin embargo, continuaremos sin mayores problemas hasta desembocar en un amplio barranco desde donde ya vemos abajo las primeras casas de Oña. 
Por este barranco, recorreremos entre piedras los últimos metros que nos separan del pueblo., en donde entramos por al misma calle por donde habíamos salido cuatro horas antes.


Mesa de Oña 

Notas:

- Otros accesos a la Mesa de Oña:
  • Norte: desde el pueblo de Penches por el Portillo del Mercado y el pico Cuchillos.
  • Sur: desde La Parte de Bureba por el camino de la Gargantilla.
  • Oeste: desde Pino de Bureba por un camino que sube a la Casa Forestal.

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Mapa topográfico


Perfil de elevación

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