sábado, 30 de abril de 2016

Senda del Tejo Milenario

Extraordinaria excursión, muy recomendable en invierno, en la que subimos siguiendo el arroyo Zarzabala hasta el encuentro del llamado tejo milenario. Se trata de un aislado gran árbol ubicado a casi 1500 metros de altitud aguas arriba de un escondido barranco de montaña. Durante la ascensión, visitamos la cascada de los Chapatales y otros saltos menores. Una vez en la cabecera del arroyo, cruzamos de valle y retornamos por el barranco del Pozo Negro siguiendo el curso del río Tirón.

Iniciamos la excursión en el refugio Tres Aguas, punto de confluencia de los arroyos del naciente río Tirón, Zarzabala y Rehoyo, en el extremo este de la Sierra de la Demanda. Para llegar aquí, debemos primero llegar a la localidad de Fresneda de la Sierra Tirón. Llegamos a este pueblo por Belorado o a través de la carreteras de los pantanos hasta Pradoluengo. Una vez en Fresneda, cogemos la carretera que se dirige a Ezcaray. Nada más cruzar el puente sobre el río Tirón, nos desviamos a la derecha por la pista que se introduce en el valle del alto Tirón. El camino se encuentra en buen estado y recorremos 5,5 kilómetros hasta llegar al refugio de Tres Aguas, recientemente restaurado.

Refugio de Tres Aguas, en Fresneda de la Sierra Tirón.
Es éste también el punto de inicio para los que visitan el Pozo Negro, la ruta senderista más frecuentada del Alto Tirón.

Puente sobre el arroyo Zarzabala.
Dejamos el refugio y continuamos un poco más siguiendo por la pista que sigue por la derecha, siguiendo el arroyo Rehoyo. En apenas trescientos metros, llegamos a un puente que cruza el río a nuestra izquierda. Es éste el sendero que sube por la margen del arroyo Zarzabala hasta el tejo que queremos visitar. Dejamos el coche junto a la pista y nos ponemos en camino.

Caminamos dejando el arroyo a nuestra derecha. En unos doscientos metros, alcanzamos un nuevo cruce y un sendero más estrecho que sube por nuestra izquierda aguas arriba. Aquí escuchamos ya las aguas del curso de agua que baja con ímpetu precipitándose con estrépito y formando un bonito salto.

Cascada de los Chapatales.
Es la llamada cascada de los Chapatales, que podemos admirar mejor si nos desviamos un poco y siguiendo la orilla del arroyo, saltando entre las piedras, llegamos hasta su misma base. El salto lleva mucho caudal y el entorno de la cascada es muy bello. Hacemos buenas fotos.


Volvemos al camino que sube paralelo al arroyo y emprendemos la ascensión ya continua barranco arriba. El Zarzabala desciende desde la cresta de la sierra, precisamente del entorno del pico del mismo nombre. El sendero está en buen estado vamos ganando altitud. Escuchamos el agradable rumor del agua que efectúa  continuos saltos en su camino hacia el valle.


Todo el camino tenemos el arroyo a nuestra izquierda, y el barranco poco a poco se va estrechando. No hay pérdida.


En unos quinientos metros, tenemos que vadear el arroyo. Al llevar mucho agua, nos cuesta un poco ya que no encontramos un lugar apropiado entre las rocas para poder saltar. Lo conseguimos y seguimos ladera arriba por la otra orilla. Al poco, una nueva cascada nos sorprende por su gran caudal y belleza.

El arroyo Zarzabala forma continuos saltos de agua valle arriba.
Poco más adelante, de nuevo tenemos que cruzar el arroyo, esta vez con más facilidad, y seguimos por la ladera derecha del barranco. Estamos ya a una altitud de 1400 metros y la nieve hace acto de presencia ya de manera permanente. En las zonas más sombrías y recodos del sendero, encontramos notables espesores.


Ganamos altitud con fuerza. En poco, caminamos ya permanentemente sobre nieve que presenta grandes espesores en algunos tramos. Nos encontramos ya cerca del llamado tejo milenario. El sendero gana altitud con mucha pendiente y describe cerradas curvas. Tenemos que superar fuertes rampas hundiendo nuestros pies en la nieve hasta la rodilla. En algunos tramos, los bordes del camino quedan difuminados.

Encontramos un primer tejo aislado, muy cerca del milenario.
Llegamos por fin al entorno donde hay un gran tejo aislado. Pensamos que es el llamado milenario, pero tras continuar unos metros más, encontramos un ejemplar mucho mayor y de aspecto más vetusto que es el que realmente buscamos. Se trata de un espléndido árbol, con una gran copa. Su tronco está compuesto de múltiples raíces unidas bajo la copa. Su estampa es magnífica asomado sobre el barranco. El entorno helado en que se ubica en esta época del año unido a su gran aislamiento, le da un cierto aire mágico. Hacemos muchas fotos.


El Tejo Milenario


Continuamos. Hay mucha nieve y no hemos venido convenientemente preparados. El camino que traíamos continua aún barranco arriba. No nos queda más remedio que continuar hundiendo la pierna hasta el muslo en algunos tramos porque la vuelta atrás quizás es peor. Estamos ya cerca de la cabecera del arroyo, adonde llegamos enseguida.


Descendemos desde el tejo milenario hacia el arroyo Zarzabala.

Video


Cruzamos el arroyo Zarzabala. Mirando hacia su tramo superior, apreciamos al fondo la cresta nevada de la sierra coronada por el pico del mismo nombre. Pasamos a la otra orilla y continuamos por el camino, más amplio. La nieve sigue siendo permanente y caminamos varios kilómetros por ella, bordeando el barranco por su lado oeste.


Cruzamos el arroyo Zarzabala por su cabecera.
Magnífica panorámica de las cumbres de la Demanda desde el camino que baja al barranco del Pozo Negro.
En veinte minutos, alcanzamos la loma del espolón que separa los barrancos de Zarzabala, de donde venimos, del del Pozo Negro. Aquí disponemos de magníficas panorámicas de los valles de Zarzabala, Rehoyo y Pozo Negro que descienden de la cresta de la Demanda hacia el norte.


Seguimos por la pista, bordeamos un pequeño collado y ya dentro del otro barranco, con otra perspectiva, continuamos, ya descendiendo inequívocamente hacia el valle perdiendo altitud.


Descendemos por una pista hacia el barranco del Pozo Negro.
Poco a poco la nieve va desapareciendo. La pista va zigzagueando buscando la mínima pendiente en su camino de descenso. Las vistas que disfrutamos son magníficas. Tenemos ante nosotros los barrancos de las Salecas, los Bañaderos y el más importante de todos, el barranco del Pozo Negro, recorrido por el naciente río Tirón. Las alturas nevadas de la sierra dominan el paisaje.

Retornamos al refugio de Tres Aguas por el camino que sigue paralelo al río Tirón.
Una vez ya en el fondo del valle, nos incorporamos a la pista que lo recorre. Ya sin pérdida alguna, solo tenemos que continuar por ella, siguiendo el curso del arroyo del Pozo Negro hasta el refugio de Tres Aguas, de donde nos separa aún casi dos kilómetros y medio.

El río Tirón formando continuos saltos en su camino hacia Tres Aguas.
Después de las dificultades pasadas caminando por la nieve, nos parece muy placentero caminar por esta pista. Las aguas del arroyo, a nuestra derecha, bajan impetuosas formando continuos saltos y pequeñas cascadas.
Llegamos al entorno de Tres Aguas en cuarenta minutos de caminata desde que alcanzamos el fondo del valle.

Retornamos a Tres Aguas.




SENDA DEL TEJO MILENARIO
Dificultad
Alta en invierno, por lo agreste del terreno, presencia de nieve y complicada orientación.
Ciclable
No.
Circular
Sí.
Orientación
Difícil.
Época recomendable
De febrero a abril, cuando la cascada baja con gran caudal.
Inicio
Refugio de Tres Aguas (Fresneda de la Sierra Tirón).
Distancia de Burgos
62 kilómetros.
Tiempo total
4 horas 10 minutos.
Distancia total
10,3 kilómetros.
Interés
Cascada de los Chapatales, arroyo Zarzabala, tejo milenario, cabecera del barranco y panorámicas del alto Tirón.
Altitud mínima
1106 m.
Altitud máxima
1536 m.
Mapas
1:50000: 0240 Ezcaray.
1:25000: 0240-1 Valgañón.
jk


g

Notas:
- La excursión puede calificarse de dificultad alta en invierno: hay mucha nieve con elevada pendiente y el arroyo Zarzabala baja con mucha caudal, lo cual hace complicado su vadeo.


Entradas relacionadas:

El Pozo Negro




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sábado, 23 de abril de 2016

Alto del Pino y Peña de los Buitres

Dentro de las Merindades, el río Jerea se abre paso entre las peñas del Alto del Pino y Vienda, que forman una alineación rocosa de NO. a SE. Esta sierra separa los valles de Losa al norte, de Tobalina al sur. La ascensión al primero de ellos se produce por una empinada senda que sube por un tupido pinar. Desde su borde norte, que cae en profundo acantilados, podemos disfrutar de inmejorables panorámicas sobre el Valle de Losa.

Para llegar al desfiladero del Jerea, debemos acceder primero a Trespaderne. Saliendo por la carretera de Poza de la Sal, continuamos hasta Oña, desde donde tomamos la carretera que lleva al pueblo. Una vez en Trespaderne, tomamos la carretera a Quincoces de Yuso. En apenas 11 kilómetros, llegaremos a la localidad de Quintana-Entrepeñas, junto al Jerea, cuyo nombre ya indica que la localidad se sitúa junto a las dos peñas.





Dejamos el desvío al pueblo a la derecha y continuamos apenas un kilómetro hasta dejar el coche a la entrada de un camino que sale a nuestra izquierda y se dirige hacia la ladera de la montaña. Aquí comenzamos la excursión caminando.

La Peña de los Buitres vista desde la carretera de Quincoces de Yuso.
Nos incorporamos entonces al camino que se dirige hacia el borde rocoso. Rápidamente, nos introducimos en el bosque, convirtiéndose en pista forestal. La pendientes es en su primer tramo suave.

Tomamos un sendero que sale de la misma carretera cerca de Quintana-Entrepeñas
Transcurridos unos cuatrocientos metros, el sendero se estrecha, haciéndose más agreste y emprende una vertiginosa ascensión entre los árboles con elevadísima pendiente. Redoblamos esfuerzos y ascendemos con lentitud, superando las fuertes pendientes que se nos presentan., El firme es bueno, nos podemos agarrar bien.

A nuestra derecha sobresale la agreste cima del Vienda.
En apenas media hora de dura ascensión, el bosque desaparece y el sendero desemboca ya sobre terreno llano en una pista transversal. A nuestra derecha, contemplamos el agreste morro inclinado del Vienda, majestuoso. Tanto este monte como la Peña de los Buitres, a donde nos dirigimos, constituyen el flanco meridional del anticlinal de Losa. El río Jerea ha excavado una gran cluse entre las dos cumbres, que una vez estuvieron unidas hace millones de años.

Esquema del anticlinal de Losa según imágenes tomadas de Google Earth. Se aprecia claramente el eje del anticlinal que ha sido arrasado y vaciado por el río Jerea. Por su parte SE. se observa el cierre periclinal. El río Jerea ha labrado una espectacular cluse separando el Alto del Pino y el monte Vienda. Varias fallas han desgajado algunos sectores de los flancos. Todo este paisaje procede de la original sedimentación marítima ocurrida durante el período Cretácico (hace entre 90 y 65 millones de años), que conformó los materiales calizos que la componen. Posteriormente se produjeron los plegamientos durante la orogenia alpina. La secuencia culmina con la erosión del interior del anticlinal durante el Cenozoico, proceso que aún hoy continua.

Continuamos por nuestra izquierda, dejando la vista del monte a nuestra espalda.

Camino forestal.
El sendero se introduce en poco en el bosque recorriendo la parte sur de la peña. En poco, llegaremos a un gran cruce de caminos. A nuestra izquierda, una amplia pista sube siguiendo una valla metálica. A la derecha, se estrecha y sube con fuerza también. Tomamos esta última alternativa que será la que nos lleve a la cima del Alto del Pino.

Subimos a la cima del Alto del Pino por un empinado sendero.
El camino es corto hasta la cumbre. Seguimos la valla metálica y en apenas diez minutos, llegamos a una loma, una alargada meseta entre praderas donde junto a la alambrada se halla el hito geodésico del Alto del Pino (1015 metros). Buzón del club de montaña Gazteiz.
Mirando hacia el sur visualizamos las montañas que pierden altitud hacia la llanada de Medina de Pomar-Villarcayo. Al fondo, la recortada e inconfundible silueta de la Sierra de la Tesla. Mirando hacia el SE., la línea de montañas de los Montes Obarenes coronados por el agreste Humión, cima señera del norte de Burgos.

Vista hacia el sur.
Hacia el norte, contemplamos el borde sur de la Peña de los Buitres, a donde nos dirigiremos a continuación.

Cima del Alto del Pino
Buzón montañero.
Deshacemos el camino volviendo al cruce anterior para continuar por la pista, ascendiendo siguiendo la valla a nuestra izquierda. El sendero, muy ancho, sube con decisión, entre prados y árboles aislados, es agradable caminar. Nos dirigimos hacia el extremo norte de la peña, la que desde el desfiladero, viniendo desde Quincoces, vemos como una muralla vertical, gemela del Vienda.

Descendemos del Alto del Pino camino de la Peña de los Buitres. Al fondo, el Vienda.
Tras salvar un amplio y profundo socavón, llegamos en poco tiempo al extremo norte de la montaña, la llamada Peña de los Buitres.

La Peña de los Buitres.
Estamos en el mismo borde, bajo nuestros pies una caída limpia de casi trescientos metros en vertical. Extremamos la precaución Gran panorámica del Valle de Losa. Al fondo, la silueta recortada de los Montes de la Peña. Hacia el este, los montes de las Sierras de Vienda y Bóveda, ya en el límite con la provincia de Álava.

Panorámica del Valle de Losa desde la Peña de los Buitres.
El punto más alto de la peña, se halla aún unos doscientos metros a nuestra derecha, asomado sobre el borde rocoso.


El Alto del Pino visto desde la Peña de los Buitres.

Intentamos seguir por el borde hacia él extremo más alto, pero la vegetación es muy cerrada y en algunos puntos tenemos que acercarnos demasiado al precipicio para sortear los árboles. Tras recorrer unos cien metros, desistimos por lo cerrado del bosque y retornamos al punto de donde partimos desde el borde. Emprendemos el regreso.

Bonita panorámica del Valle de Losa desde el borde de la Peña de los Buitres.


Video




Curso del río Jerea a su paso por el Valle de Losa.
Regresaremos al coche exactamente por el mismo itinerario que seguimos para subir.
El descenso es mucho más rápido, las elevada pendientes que tuvimos que afrontar en la subida, son ahora empinadas cuestas por las que también tenemos que bajar con precaución. En apenas tres cuartos de hora estamos de nuevo en el coche.


ALTO DEL PINO
DificultadMedia, por sus elevadas pendientes y dificultades de orientación.
CiclableNo.
CircularNo.
OrientaciónMedia, aunque el recorrido es intuitivo, no está señalizado.
Época recomendableDesde primavera hasta el otoño, evitando época de lluvias.
InicioCamino junto a la carretera entre Quintana Entrepeñas y 
Distancia de Burgos82 kilómetros.
Tiempo total2 horas 20 minutos.
Distancia total6,77 kilómetros.
InterésPanorámicas del Valle de Losa, pinares.
Altitud mínima594 m.
Altitud máxima1006 m.
Mapas
1:50000: 0110 Medina de Pomar.
1:25000: 0110-4 Pedrosa de Tobalina.

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Notas:
- Aunque la ascensión no pueda clasificarse como muy exigente, tener en cuenta que las pendientes que hay que superar antes del collado del Alto del Pino son muy fuertes.
- Esta excursión puede combinarse con la ascensión al Pico Vienda, ubicado al otro lado del desfiladero del Jerea. El mejor punto de acceso es desde el pueblo de Quintanilla-Montecabezas.
- Se puede aprovechar la excursión para visitar la bellísima ermita románica de San Pantaleón de Losa, ubicada sobre una pintoresca peña a modo de barco. Se halla a muy poca distancia de Quintana-Entrepeñas simplemente siguiendo la carretera hacia Quincoces de Yuso.
    San Pantaleón de Losa

    Entradas relacionadas:
      Alto del Pino.


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    jueves, 14 de abril de 2016

    Cascadas de Altuzarra en invierno

    Como segunda parte de la entrada publicada en este blog sobre las cascadas de Altuzarra (Santa Cruz del Valle Urbión), volvemos a visitarla pero esta vez en invierno. El panorama cambia radicalmente y las cascadas ganan en belleza y espectacularidad. En esta ocasión, además, continuamos arroyo arriba hasta alcanzar otro salto en la cabecera del barranco, muy poco visitado, pero de no menor interés que las primeras.

    Llegamos a Santa Cruz del Valle Urbión a través de los pantanos. Tras pasar el embalse de Uzquiza, tomamos el desvío a Pradoluengo. Una vez en Santa Cruz, atravesamos el pueblo y continuamos por la pista de tierra que se dirige valle arriba hasta el área recreativa Zarcia, donde dejamos el coche. Ya desde las calles del pueblo encontramos nieve.


    Santa Cruz del Valle Urbión


    Como hemos comentado en otras entradas, un camino remonta el valle siguiendo la orilla del río Urbión. Nos incorporamos a él. Tras dejar a nuestra derecha el desvío al barranco Abanza, continuamos unos quinientos metros más hasta llegar al cruce conocido como Tres Aguas. Aquí confluyen los barrancos del Urbión, Abanza y Altuzarra, uniéndose los dos últimos arroyos al primero. Tomamos aquí el desvío a la derecha señalizado como "Senda de las cascadas" para incorporarnos a un sendero que inmediatamente comienza a ascender por la ladera. La pendiente no es muy fuerte y ganamos altura con rapidez.


    Poco a poco el valle del Urbión, por donde hemos venido, va quedando abajo y las vistas se van engrandeciendo. Disfrutamos de magníficas postales invernales.

    Majestuosa panorámica del barranco del Urbión y el pico San Millán.
    Tras pasar las zonas más escarpadas de la ladera, entramos en el pinar y progresamos por el bosque. En poco, llegamos a la llamada Majada de las Cabras, una antigua cabaña pastoril hoy restaurada. La dejamos a nuestra derecha y continuamos por el sendero entre los árboles al encuentro del lecho del barranco de Altuzarra, ya muy cercano.

    La Majada de las Cabras.
    Por fin, llegamos al arroyo. Ambas orillas tienen mucha nieve y los recovecos de las rocas tienen chupetes de hielo. La profundidad no es grande y hay muchos cantos, por lo que podemos remontar los primeros metros saltando entre las piedras. A ratos continuamos por la orilla, donde ascendemos con más dificultad ya que hay mucha nieve acumulada.

    Progresamos por la orilla del arroyo Altuzarra.
    En poco más de doscientos metros, llegamos a la primera cascada: el Salto Chico. Su caudal es abundante. Las paredes se muestran heladas. Gran contraste entre el agua abundante, la nieve, el hielo y la vegetación. Hacemos muchas fotos cómodamente desde distintos ángulos, buscando la mejor posición. Hay poca luz y no es fácil sacar buenas fotografías.

    Salto Chico


    Continuamos barranco arriba. El segundo salto aparece pronto, conseguimos llegar a él con ciertas dificultades ya que según ganamos altura, vamos encontrando más nieve. No nos queda más remedio en algunos sitios que hundir las piernas hasta la rodilla con elevada pendiente. Llegamos al Salto Medio.



    Salto Medio


    Podemos hacer buenas fotos de esta segunda cascada ya que podemos acceder a su parte inferior inmediatamente junto al pequeño estanque que ha formado el salto. Se nota el incremento de altura con el primer salto, porque hay más hielo en las paredes. Lleva bastante agua y cae con gran estruendo.


    Continuamos viaje arroyo arriba al encuentro de los siguiente saltos. Dejamos un desvío a la derecha y seguimos. Aún nos quedan dos cascadas más. La siguiente ya la conocemos de la anterior visita, la superior se presenta aún como una incógnita.


    A media que subimos, vamos encontrando más espesor de nieve. Las paredes se empinan y nos cuesta más superar la pendiente hundiendo las piernas hasta el muslo. En algunos puntos tenemos que cruzar el arroyo saltando entre las piedras. Parece que es imposible continuar a veces, pero siempre encontramos la mejor solución para superar los obstáculos. Con paciencia, llegamos a la tercera cascada: el Doble Salto.

    Doble Salto


    Esta cascada muestra aún más hielo en las paredes. Algunos carámbanos superan el medio metro de longitud, parecen estalactitas. Su estampa es magnífica. Tenemos algunas dificultades para encaramarnos por los laterales, resbaladizos y con mucha nieve, pero conseguimos sacar buenas fotos desde diferente ángulos.

    Subimos hacia la cabecera del arroyo.
    La mayoría de los visitantes, dan por finalizada la excursión aquí y retornan al valle, pero nosotros tenemos curiosidad por visitar aún la cascada ubicada en la cabecera del barranco y continuamos aguas arriba. Según ascendemos, el barranco se estrecha cada vez más, lo que significa que las orillas tienen una gran pendiente. El espesor de la capa de nieve es mayor, la subida se hace muy penosa. Progresamos con mucha lentitud.


    Llegamos a la cabecera del arroyo. Tras dejar un pequeño salto a nuestra derecha, llegamos por fin a la cascada superior. 


    Salto de arriba


    Parece de factura similar al salto chico. Estamos muy altos, hay mucho más hielo y carámbanos por todas partes. Parte del caudal del agua se ha congelado. Todo el entorno es grandioso.

    Video

     




    Desde esta última cascada, nos queda ya poco recorrido. Remontamos la ladera unos metros por la derecha, saliendo del bosque y del barranco. Nos situamos ya sobre terreno más llano y cómodo. Estamos muy cerca del mismo nacimiento del arroyo Altuzarra, sobre la misma ladera del pico San Millán.

    Cabecera del Barranco de Altuzarra y cresta de la sierra.
    Dentro del barranco caminamos encajonados. Fuera de él ahora, las vistas se amplían. Estamos rodeados de cumbres y barrancos cubiertos de nieve. Aquí mismo, nos incorporamos sobre el camino que sube desde el valle hasta el collado de Sierra Llana, entre los picos Trigaza y San Millán. Por este camino volveremos ya a Santa Cruz del Valle Urbión sin desviarnos.


    El camino de regreso nos lo tomamos con paciencia y disfrutando del paisaje. Estamos a casi 1600 metros de altitud por lo que gozamos de amplias panorámicas sobre el Valle del Urbión y la cresta de la Sierra de la Demanda.
    Hay mucha nieve, pero vamos descendiendo con comodidad. El día ha despejado completamente, luce el sol y podemos hacer buenas fotos de la sierra.

    La Majada Gárrula.
    Tras pasar por la Majada Gárrula (un pequeño llano donde se ubica una antigua cabaña), el camino se estrecha y nos metemos en el bosque. Por un estrecho sendero, descendemos rápidamente hacia el barranco Abanza, a cuyo lecho llegamos en poco tiempo.


    Bonitas vistas en el descenso hacia el barranco Abanza.
    Cruzamos el arroyo y continuamos por la otra orilla ya a la búsqueda del camino principal que recorre el valle. Una vez en él, ya solo nos queda recorrer los escasamente cuatrocientos metros que nos separan del refugio Zarcia, donde hemos dejado el coche, completando esta magnífica excursión invernal, una de las más atractivas y bellas que pueden disfrutarse en toda la Sierra de la Demanda.


    Desvío al barranco de Abanza.


    CASCADAS DE ALTUZARRA EN INVIERNO
    Dificultad
    Alta, hay que subir con elevada pendiente alternando por el interior del arroyo, saltando de piedra en piedra, con las orillas donde hay mucha nieve aciumulada.
    Ciclable
    No.
    Circular
    Sí.
    Orientación
    Media. La subida por el arroyo es evidente, el descenso transcurre por caminos no señalizados.
    Época recomendable
    De diciembre a marzo, en época de nevadas.
    Inicio
    Refugio Zarria (Santa Cruz del Valle Urbión).
    Distancia de Burgos
    47,8 kilómetros.
    Tiempo total
    5 horas.
    Distancia total
    8 kilómetros.
    Interés
    Paisajes invernales de los sucesivos saltos de agua. Panorámicas del Valle del Urbión y cara norte de la Sierra de la Demanda.
    Altitud mínima
    930 m.
    Altitud máxima
    1585 m.
    Mapas
    1:50000: 0239 Pradoluengo.
    1:25000: 0239-2 Pradoluengo.
    h





    Notas:
    - El aspecto de las cascadas cambia drásticamente durante el verano y el invierno.

    - Se recomienda visitarlas ambas en la misma temporada para apreciar el contraste.


    - La excursión puede calificarse de dificultad alta o incluso muy alta si no se está habituado a caminar por nieve. La progresión cuesta arriba es muy complicada en algunos tramos del arroyo. En algunos tramos es necesario meter la pierna hasta ela altura de la rodilla y con elevada pendiente. En otros tramos no queda más remedio que continuar por el mismo lecho del arroyo saltando de piedra en piedra además de tener que salvar terrenos helados y muy resbaladizos. Es imprescindible portar equipo invernal (botas, palos, polainas, guantes, etc...).


    - Desde la cabecera del barranco, podríamos haber continuado hasta el collado de Sierra Llana y ascender hasta la misma cumbre del pico San Millán (2131 metros). Con la gran cantidad de nieve acumulada, esto supone por supuesto un gran desgaste físico.



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