martes, 18 de septiembre de 2018

Peña Trevinca

La comarca de Sanabria, en Zamora, es conocida por albergar el mayor lago de agua dulce de España. Pero dentro del parque natural, se encuentra todo un gran sistema montañoso con amplios valles glaciares que han modelado el perfil de sus montañas. Ascendemos a su montaña más emblemática: la Peña Trevinca. De altitud relativamente modesta, 2127 metros, es no obstante la mayor cumbre no solo de la provincia de Zamora, sino de toda Galicia, al compartir su cima con la vecina Orense. Su ascensión desde el lado zamorano exige una larga pero interesante aproximación.


Peña Trevinca
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La Peña Trevinca, montaña icónica del NO. de España, es como se ha dicho, la máxima cumbre de Zamora y de toda Galicia. Desde el lado zamorano, en pleno Parque Natural del Lago de Sanabria, la ruta más habitual será partir desde la laguna de los Peces. La excursión requiere una larga aproximación ya que hay que superar primero el Alto de la Ventosa para llegar al embalse de Vega del Conde y continuar por el espectacular valle glacial del río Tera. A medio camino, se levanta el refugio de la Agrupación Montañera Zamorana. El recorrido completo de ida y vuelta desde la laguna de los Peces asciende a unos 23 kilómetros que podemos cubrir en algo más de ocho horas.


Puebla de Sanabria es la localidad más importante de la comarca. Partiendo de ella llegaremos a la laguna de los Peces en unos 25 minutos. Para ello hay que tomar la carretera que sube al lago de Sanabria y tomar la carretera que por su lado NO. remonta la montaña hacia la laguna. Por el camino pasaremos por la bonita localidad de San Martín de Castañeda, donde se ubica la casa del parque del Parque Natural del Lago de Sanabria.

Iniciamos la excursión en el entorno de la laguna de los Peces.
Llegamos temprano al aparcamiento habilitado al efecto junto a la laguna de los Peces, ubicado ya a 1695 metros de altura y emprendemos la marcha.
El plan es hacer una ruta circular. Salimos del aparcamiento por una amplia pista señalizada. En apenas doscientos metros, se bifurca, continuamos por la izquierda. Este camino cruza el arroyo de los Covadosos y una acequia para iniciar enseguida el ascenso por una amplia pista que sube hacia el collado de la Ventosa.


Tras superar las primeras rampas, avanzamos por el páramo, desarbolado, donde encontramos algunas lagunas con agua, pese a lo avanzado del verano. Pasamos el Alto de la Ventosa. Seguimos por el camino, hasta aquí bien marcado, para en poco, iniciar el descenso hacia el valle del Tera, siguiendo una senda más tenue en la que hay que estar atentos para no perder su traza.


El día está nublado y aún no vislumbramos el embalse ni tampoco el amplio valle del río Tera hasta que descendemos lo suficiente. La cumbre, aún no es vista y tardaremos en verla aún.

El embalse de Vega del Conde.

Iniciamos el descenso. A ratos, perdemos la traza y avanzamos entre los piornales únicamente guiados por el track de la ruta que hemos cargado en nuestro GPS.

El terreno en algunos puntos es algo incómodo, y tenemos que atravesar algunas manchas de matojos y matorral bajo, pero siempre salimos y encontramos salida. Sin la ayuda del GPS es complicado avanzar en este descenso y por el lado que hemos elegido. Llegamos por fin a la orilla del río, no lejos de las aguas del embalse. Caminamos junto a ella.

Llegamos a la orilla del río Tera.
Algo más de dos horas de haber partido del aparcamiento, llegamos al refugio de la Agrupación Montañera Zamorana, que encontramos cerrado. Podemos decir que estamos en el punto medio de la travesía hasta la Peña Trevinca. El día despeja y frente a nosotros, por fin, visualizamos ya la cima de la peña al fondo del valle del Tera, que nos disponemos a recorrer y tenemos delante. El espectáculo visual del fondo glaciar es impactante.

Llegamos al refugio de la Agrupación Montañera Zamorana.
Tras descansar, continuamos. Cogemos el camino que desde el mismo refugio parte señalizado. En poco, atravesamos por un puente el río Tera, muy exiguo, y avanzamos valle arriba por su margen dejando el río a nuestra derecha. El firme del sendero está en general en buen estado, aunque en algunos puntos tenemos que sortear algunas manchas de barro y humedales.


Poco a poco, la figura piramidal de la Peña Trevinca, frente a nosotros, se va haciendo mayor, a medida que nos acercamos.


Cerca ya de la ladera, encontramos vacas pastando en estos tranquilos y solitarios parajes.

Llegamos a la base de la Peña Trevinca.
Iniciamos el ascenso final subiendo por la ladera sur de la peña. Debemos superar 450 metros de desnivel en apenas un kilómetro. Es importante seguir la traza del sendero, a veces semioculto entre los piornos. En líneas generales la ladera se presenta practicable y aunque nos salgamos del camino, la subida no tiene pérdida.


Tras remontar el primer tramo, llegamos a un primer espolón rocoso desde el cual, ya por terreno más limpio, emprendemos el remonte definitivo a la cima.


Durante el último tramo hasta la cumbre, la pendiente se agudiza y en algunos pasos debemos realizar pequeñas trepadas por el roquedo, todas muy sencillas. En ningún caso hay peligro ni se presenta patio por ningún lado. Sí es de esperar que en invierno este último tramo requiera el uso de crampones por el hielo.

Último tramo hasta la cima.
Un último esfuerzo y llegamos a la cima de la Peña Trevinca (2127 metros). Cumbre señera del SE. de España, techo de Zamora y toda Galicia, pues estamos en la línea que la separa de la vecina Orense. Esta alejada montaña es una de las de mayor prominencia de la península y por consiguiente las vistas que se disfruta desde aquí abarcan un gran área.


Hacia el norte, se despliega a nuestros pies el amplio valle glaciar, de perfil en U, por el cual hemos accedido a esta montaña. Hacia el SO. visualizamos el amplio anfiteatro rocoso que da nacimiento al río Tera. Hacia el NE., la Sierra de la Cabrera continua en las cimas de Peña Negra y Peña Survía, de altitud similar a la que estamos. Hacia el norte se desarrollan los valles que se desparraman ya por la provincia de Orense, sin pueblos cercanos a la vista.

Vista hacia el sur. Es muy evidente el amplio valle en U.


Video desde la cima de Peña Trevinca


Panorámica hacia el norte sobre el lado orensano.
Tras descansar, comer algo, charlar con otros montañeros (pocos son los que se acercan dada la lejanía de esta montaña), iniciamos el retorno. El plan es volver hasta el refugio por el mismo itinerario que hemos traído para desde allí continuar siguiendo el valle del arroyo Riopedro para subir al páramo de nuevo antes de bajar a la laguna de los Peces.
Bajamos de la peña y seguimos por el valle.
Enormes piedras, vestigios de las morrenas del antiguo glaciar, jalonan el sendero por el que caminamos.
Durante el retorno, descubrimos otras vistas y panorámicas que nos pasaron inadvertidas en la ida. Hacia atrás, la silueta de la peña se va haciendo cada vez más pequeña, resaltando sobre el valle.


El recorrido hasta el refugio es mucho más rápido que en la ida, llegamos en algo menos de hora y media desde la cumbre. 


Una vez en el refugio, iniciamos la variante para volver al aparcamiento. Allí mismo, el camino que traíamos inicia un ascenso rápido desde el valle, dirigiéndose hacia el barranco del arroyo Riopedros.

Sendero que asciende de nuevo al páramo.
Durante esta subida, obtenemos buenas vistas y fotos del valle que vamos dejando atrás.


Tras remontar un primer tramo del arroyo, el camino gira noventa grados a la derecha (atención en este punto para no despistarse...) y continua remontando, con fuerte pendiente, la ladera en su recorrido hacia el páramo.

Última vista de la Peña Trevinca antes de acceder al páramo.

Tras llegar al llano, nos despedimos ya de las últimas vistas del Valle del Tera y la Peña Trevinca, para continuar por una amplia y cómoda pista, camino del aparcamiento junto a la laguna de los Peces.

Largo camino por el páramo de regreso a la laguna de la Peces.

Pero aún nos quedan unos cinco kilómetros, totalmente llanos. Tras los grandes desniveles que hemos superado, nos relajamos en este último tramo. 


De nuevo el páramo se presenta desolado, con algunas lagunas en las zonas hondas.


Por fin, tras casi ocho horas de marcha, llegamos al borde sur del páramo e iniciamos, ya a la vista del aparcamiento y de la laguna, el descenso final, suave.


Casi nueve horas después, llegamos cansados, pero satisfechos por la  magnífica excursión realizada, al aparcamiento junto a la laguna de los peces. Encontramos muchos más coches de los que había a primera hora de la mañana.

Continuamos la visita a esta preciosa comarca visitando el centro de interpretación del Parque Natural del Lago de Sanabria, ubicado en el cercano pueblo de San Martín de Castañeda.


PEÑA TREVINCA
Espacio natural
Parque Natural del Lago de Sanabria.
Dificultad
Alta, es un largo recorrido con un gran desnivel acumulado.
Tipo de camino
Senderos y pistas de montaña.
Ciclable
En general sí.
Agua potable
Encontramos en el río Tera, aunque no se recomienda beber por haber ganado pastando.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
En general sencilla, aunque atención en los caminos y desvíos en el Alto de la Ventosa.
Época recomendable
Verano. En invierno con nieve,puede ser inviable ir y volver en un día. La ascensión final a la cima de la Peña Trevinca puede requerir equipo de ascensión en hielo.
Inicio
Lago de los Peces (San Martín de Castañeda, Zamora).
Distancias
Puebla de Sanabria (29,1 kms); Zamora (13,7 kms); Burgos (311 kms).
Tiempo total
8 horas 45 minutos.
Tiempos de marcha
Aparcamiento-Collado de la Ventosa: 30 minutos; Collado de la Venosa-Refugio: 1 hora 30 minutos; Refugio-Cima Peña Trevinca: 2 horas 20 minutos: Cima Peña Trevinca-Refugio: 1 hora 35 minutos; Refugio-Aparcamiento: 1 hora 55 minutos.
Distancia total
24,5 kilómetros.
Interés
Peña Trevinca, valle y lagunas glaciares del río Tera, Lago de Sanabria.
Altitud mínima
1588 m.
Altitud máxima
2012 m.
Desnivel acumulado
1093 m.
Mapas
1:50000: 0229 La Baña.
1:25000: 0229-3 Peña Trevinca.

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Notas:
- La excursión es larga y debemos prestar atención a las horas de luz, así que es recomendable iniciarla temprano por la mañana. También podemos plantearnos pasar una noche en el refugio que se halla junto al embalse de Vega de Conde, abierto y bien cuidado.
- En invierno, aparte de las pocas horas de luz, hay que prever nieve y hielo en el último tramo hacia la cima.
- Como alternativa, también se puede visitar la vecina Peña Survía subiendo también por el Valle de Tera pero volviendo a la laguna de los Peces cresteando por le Sierra de la Cabrera, continuación de la Segundera, donde se halla la Segundera.


Peña Negra y Survía.
- Desde la vertiente gallega también es posible ascender a la Peña Trevinca. La ruta más habitual parte del pueblo orensano de Porto y remonta el río Bibei.
- Por supuesto hay que recorrer las orillas del Lago de Sanabria, imprescindible. 


- También hay que visitar los pueblos de la zona, entre los que sobresale San Martín de Castañeda y Puebla de Sanabria, la capital de la comarca.

                                              Puebla de Sanabria

San Martín de Castañeda



Mapa topográfico



Perfil de elevación


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sábado, 8 de septiembre de 2018

Cañón del Rudrón: de San Felices a Valdelateja

Como continuación a la entrada recientemente publicada sobre el Cañón del Rudrón en su trecho entre Covanera y San Felices, visitamos en esta ocasión el tramo entre esta última localidad y Valdelateja, donde el Rudrón desemboca en el Ebro. Se trata de uno de los espacios más interesantes de todo el cañón al discurrir por senderos a gran altura y por tanto gozar de las mejores panorámicas sobre el fondo del desfiladero.


Cañón del Rudrón
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Recorremos en esta ocasión el tramo final del Cañón del Rudrón, cerca ya de su confluencia en el Ebro, en la localidad de Valdelateja. A diferencia del tramo anterior, entre Covanera y San Felices, transitamos esta vez a gran altura por lo que las panorámicas son excepcionales. El recorrido de ida lo haremos por este sendero elevado, el regreso será siguiendo la orilla del río.

Tras dejar el coche en San Felices del Rudrón, cruzamos el río Rudrón por un pontón.
Llegamos a San Felices del Rudrón saliendo de Burgos por la carretera de Aguilar N-627. Tras pasar Ubierna, tomamos el desvío a la derecha hacia el Puerto de Carrales. Por esta carretera, subimos al Páramo de Masa y descendemos al Cañón del Rudrón, llegando a la bonita población de San Felices en unos 35 minutos. A la entrada del pueblo, a mano derecha, sobre una amplia explanada, dejaremos el coche. Nos preparamos para la marcha.
Allí mismo, se halla la pasarela que atraviesa el Rudrón. Tras pasar el río, seguimos por la derecha unos doscientos metros hasta llegar a un paraje de baño junto al río, donde hay un banco. Muy cerca, vemos ya la pista que por la izquierda, remonta el fondo del cañón. Nos incorporamos a ella y emprendemos un inicialmente duro ascenso.

Ascendemos por una empinada pista hacia el camino que recorra la parte alta del cañón, dejando San Felices atrás.
El trazado del vial es bueno, hábil para vehículos, y remonta desde el fondo con mucha rapidez, con fuerte pendiente. En poco, visualizamos ya abajo atrás el caserío de San Felices, desparramado sobre la ladera. Río arriba, comenzamos a disfrutar ya de magníficas panorámicas sobre el cañón, buscando su encuentro con el Ebro, no lejano ya. Impresiona la verticalidad de los paredes calizas que caen a pico sobre el río.

Caminamos por un cómodo camino en dirección a las antenas que se hallan sobre un espolón.
Superamos las rampas más fuertes y continuamos por terreno llano, siguiendo el borde del cañón, que se mantiene a nuestra izquierda. Caminamos con comodidad.

Contemplamos el Barrio de Nápoles de San Felices del Rudrón desde lo alto del cañón.

Disfrutamos del paisaje y de las extraordinarias panorámicas que se ven desde aquí. Es fácil ver buitres asomados sobre los salientes.

Las panorámicas sobre el cañón son espectaculares en todo momento.
Tras pasar por un tramo entre pinos, el camino describe una curva a la izquierda hacia un saliente donde se encuentran una antenas, justo en la vertical del llamado Barrio de Nápoles de San Felices del Rudrón, que queda 200 metros más abajo.


Seguimos ya por terreno más amplio y entrando en zona de sembrados, a la sombra del pico Pedro Campo, que queda a nuestra derecha. Estamos ya acercándonos a Valdelateja, aunque no podemos ver aún sus casas por hallarse en el fondo del cañón.

Camino de descenso a Siero, dejamos el Pedro Campo a nuestra derecha.
Tras bordear un campo de labor, llegaremos al borde del páramo justo frente a la espectacular peña de Castrosiero, con su curiosa ermita de Santa Centola, que divisamos a la altura de nuestros ojos. Esta curioso otero aislado, no es más que un resto desgajado del páramo y originado por un antiguo meandro del río Rudrón, hoy desecado.


A sus pies se hallan las ruinas de lo que fue el pueblo de Siero y más atrás, el caserío de Valdelateja, en lo más profundo del valle. Al fondo visualizamos el Cañón del Ebro, que se une al del Rudrón muy cerca del pueblo. Es un espacio muy particular, extraordinario y el lugar donde nos hallamos es el mejor balcón para contemplar este conjunto.

Espectacular vista de Castrosiero y el pueblo de Valdelateja enmarcados dentro de los cañones del Rudrón y Ebro.
Emprendemos el descenso a Valdelateja. Seguimos un poco más el borde del páramo hasta encontrar el camino de descenso. Comenzamos a bajar por él.  Perdemos altura con rapidez, observando Castrosiero cada vez más alto ante nuestros ojos.

Camino de descenso desde el páramo a Valdelateja.
Todo este descenso, muy sencillo, es una auténtica delicia visual. Tras describir una cerrada curva, nos plantamos ya en el fondo frondoso del cañón, muy cerca de los muros arruinados de lo que fue Siero, a los pies de la peña.


Curiosamente la iglesia ha resistido mejor los embates del tiempo, y aún mantiene buena parte de sus muros.

Camino de Siero bajando del páramo.
Ruinas de Siero.
Tras pasar un arco, continuamos por el camino que bordea por su parte inferior Castrosiero. En poco, llegamos al fondo del río y entramos en las primeras calles de Valdelateja, pleno de visitantes en verano.

Entramos en el pueblo de Valdelateja por su parte más alta.
Dejamos la iglesita a la derecha y pasamos el puente sobre el río Rudrón. Junto a la orilla, a la derecha, hay un pequeño espacio recreativo donde podemos parar y descansar. En Valdelateja hay también bares y restaurantes.

Valdelateja desde el puente sobre el Rudrón.
El plan de regreso es realizarlo siguiendo la orilla del río por su margen derecha. Aunque sabemos que es viable y está indicado en los mapas de rutas de la zona, tenemos dudas sobre su estado. Tras descansar en el área recreativa que hay junto al río, abandonaremos Valdelateja por la calle que sigue la orilla en dirección a San Felices. Este camino se mantiene en buen estado por lo menos hasta las instalaciones del balneario de Valdelateja, hoy sin actividad, y ubicado a muy poca distancia del pueblo.

Camino que une Valdelateja con el balneario.
El balneario se mantiene a día de hoy sin actividad. Se halla en un grandioso entorno junto al río Rudrón y a la sombra de los elevados farallones del cañón que caen a pico sobre ambas riberas.

Balneario de Valdelateja, junto al río Rudrón.
Pontón sobre el Rudrón, junto al balneario.
Pasamos junto al edificio principal y cruzamos el río por el pontón que se encuentra a escasa distancia.

Orillas del Rudrón.
Una vez en la otra orilla del río, ya solo nos queda cubrir los algo más de tres kilómetros que nos separan de San Felices del Rudrón. Todo el recorrido se efectúa siguiendo la orilla, muy cerca del agua y a través de un muy estrecho sendero o trocha. En algunos tramos se halla casi cubierto por la vegetación, pero siempre encontramos continuidad de manera sencilla.


Durante este trayecto, visitamos la parte más salvaje del río y donde se hallan los cotos de pesca más fructíferos. Las orillas se presentan en estado semi salvaje, en algunos tramos la orilla del agua se halla oculta por un muro vegetal.

Cerca ya de San Felices, el sendero sale a cielo abierto.
Encontramos también muchos bellos parajes donde las aguas se descuelgan formando pequeños saltos de agua.

Aparcamiento en San Felices del Rudrón.


SAN FELICES DEL RUDRÓN A VALDELATEJA
Espacio natural
Cañón del Rudrón.
Dificultad
Baja.
Tipo de camino
Pistas y caminos de montaña, senderos de ribera.
Ciclable
Sí, aunque el regreso por la orilla del río puede resultar incómodo por la vegetación e impracticable en primavera.
Agua potable
Encontramos en los dos pueblos.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Fácil, todo el recorrido es intuitivo y evidente. Solo tenemos que prestar atención en enlazar el sendero que desciende a Valdelateja desde el páramo.
Época recomendable
Todo el año, aunque preferible los meses cálidos. En ciertas épocas del año, las orillas del Rudrón pueden permanecer inundadas e impracticables.
Inicio
San Felices del Rudrón.
Distancia de Burgos
55,2 kilómetros.
Tiempo total
3 horas 30 minutos.
Tiempos de marcha
San Felices del Rudrón-Valdelateja: 1 hora 50 minutos;  Valdelateja-San Felices del Rudrón: 1 hora 5 minutos.
Distancia total
11,3 kilómetros.
Interés
Paisajes de los Cañones del Ebro y Rudrón. Pueblos pintorescos de San Felices y Valdelateja.
Altitud mínima
657 m.
Altitud máxima
901 m.
Desnivel acumulado
657 m.
Mapas
1:50000: 0135 Sedano.
1:25000: 0135-1 Escalada.

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Notas:
- La excursión es en líneas general sencilla y bastante intuitiva. Todo el trayecto es muy panorámico  y en especial el recorrido por la alta del cañón es muy gratificante.
- Es de esperar que las orillas del Rudrón permanecen intransitables en pocas de lluvias y crecidas, lo cual suele suceder a finales de la primavera.


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