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martes, 25 de julio de 2017

Castillo de Arreba

Visita a una de las fortalezas medievales más inaccesibles y sorprendentes de la provincia de Burgos: el castillo de Arreba, en el Valle de Manzanedo. Fácil y gratificante excursión para llegar a los restos de esta fortaleza donde la historia y la naturaleza se mezclan. Desde lo alto de sus muros, impresionantes panorámicas de los valles de Zamanzas y Manzanedo.


El Castillo de Arreba


Los restos del castillo de Arreba se ubican en el sector norte del Valle de Manzanedo, elevados sobre el pueblo del mismo nombre. Hasta hace poco tiempo, las ruinas se hallaban en estado de abandono y se habían perdido los caminos que subían desde el valle.


Para llegar a sus muros, debemos acceder primero al pueblo de Arreba. Saldremos de Burgos por la carretera N-623 que conduce al Puerto del Escudo. Sobrepasados los Cañones del Ebro, continuamos por el páramo hasta tomar el desvío a nuestra derecha al Valle de Manzanedo. Tras descender un pequeño portillo, llegamos a la localidad de Arreba. Ésta se compone de dos barrios. Debemos seguir hasta el segundo en la dirección que llevamos, el cual se compone de no más de cuatro o cinco casas. En la cuneta de la carretera, cerca de las casas, dejaremos, no sin cierta dificultad, el coche.

Salimos del pueblo por un sendero y continuamos por los prados que hay en la base del castillo.
Desde el pueblo, ya vemos el peñasco donde se sitúan los restos de la fortaleza, aunque sus muros nos son ocultos. Partimos de la parte trasera de una propiedad que da a la carretera, desde donde sale un viejo sendero en dirección a la ladera SO. de la peña.

Dejamos Arreba atrás.
El sendero termina sobre unos prados y no hay caminos claros. Afrontamos la ladera por terreno libre.

Subimos por terreno abierto por la ladera sur donde se asienta el castillo.
Tras un primer talud que superamos, ya divisamos los restos del castillo en lo alto. Inconfundible su muro horadado por un derrumbe, que de lejos parece una ventana. Mirando atrás, vemos el caserío de Arreba abajo, rodeado de prados. La pendiente es muy fuerte.

Nos incorporamos a la escalinata que sube desde la carretera.
Enseguida, encontramos la escalinata que facilita el acceso a la parte superior. Esta escalera, está habilitada con escalones de madera y una cuerda protectora y ha sido habilitada recientemente. La ascensión resulta más cómoda por ella sin duda, pues salva la fuerte pendiente con facilidad.

Último tramo hasta la plataforma superior.
Esta escalinata proviene de un punto de la carretera algo más adelante de las casas de Arreba. Bajaremos por ella. En poco, nos posicionamos junto a la base vertical del crestón calizo donde se asientan los muros. El castillo se alzaba en un auténtico nido de águilas y es de suponer la dificultad que tenía que suponer su acceso antes de que existiese este acceso. En una anterior visita, era prácticamente imposible llegar hasta los muros al haberse perdido cualquier sendero y estar invadidos sus muros por la vegetación.


Llegamos por fin a la plataforma superior de la peña, un pequeño llano de unos veinte metros de largo por 4 de ancho en su parte más amplia. El suelo ha sido afirmado con tablas de madera y una barandilla metálica protectora a modo de mirador. Solo queda el muro que ya habíamos visto, todo el resto se ha perdido. El lienzo se compone de mampostería y hay un agujero en su parte central. No queda nada más. El lugar es impresionante.


Pero lo más impactante de la posición del castillo es la excepcional panorámica que se disfruta desde aquí y que explica que pese a sus reducidas dimensiones, fue cabeza de un alfoz medieval. Es decir, no se trataba de una simple torre de vigilancia, sino de un auténtico castillo regentado por un alcaide y con la misión de gobernar una amplia comarca.

La Sierra de Albuera, mirando hacia el sur.
Hacia el norte, contemplamos el impresionante crestón calizo de la Serna, en la que destaca un gran valle central, de aspecto inaccesible. Precisamente por el otro lado, se desploman estos peñascos sobre el Desfiladero de las Palancas, oculto a nuestra vista desde el castillo.

Tenemos muy cercanos los bellísimos riscos de la Serna.
Hacia el O-SO. tenemos, en primer término, los caseríos de los dos barrios de Arreba. Detrás, se extiende el Valle de Manzanedo, que nos parece una gran selva desde aquí. De fondo, los altos del páramo de Bricia.

Historia del Castillo de Arreba

El territorio del antiguo e importante alfoz medieval de Arreba se distribuye en nuestros días entre los vecinos valles de Valdebezana y Manzanedo. Hoz de Arreba, Pradilla de Hoz de Arreba, Población de Arreba y Arreba son los pueblos de la zona que todavía siguen ostentando en su denominación tan histórico topónimo. Presidiendo el caserío del último de ellos se descubren las ruinas de una legendaria fortaleza: el castillo de Arreba.

En lo más alto del escarpado cordal calizo que se alza frente al pueblo de Arreba y mimetizadas con el roquedo, se localizan las ruinas del castillo de Arreba. Esta legendaria fortaleza, situada estratégicamente para vigilar las vías de comunicación que desde el Ebro atravesaban el desfiladero de la Nava, fue un importante bastión en el avance de los astures y montañeses que bajaban desde el norte para repoblar unas tierras que en aquellos remotos tiempos, siglos VIII y IX, se llamaban las Bardulias. Años después, en torno al 1040, también fue testigo de los duros enfrentamientos fronterizos entre navarros y castellanos. Con el tiempo pasó a manos de los más poderosos señores feudales de Las Merindades: los Velasco.
A pesar de los escasos restos que se conservan, todavía se percibe su curiosa planta -muy bien adaptada a la estrecha cima rocosa sobre la que se ubica- con forma de barco alargado. Con unos veinte metros de largo, por cuatro en la zona más ancha, sus muros fueron levantados en mampostería de no muy buena calidad.

Mirando al sur, y como límite oriental de Zamanzas, la impresionante silueta de la Sierra de Albuera, de apariencia muy salvaje desde aquí. Llama la atención el gran valle colgado que divide esta alineación montañosa en dos crestas.


Panorámica del Valle de Manzanedo. En primer término, el barrio del Castillo de Arreba.
Tanto la Serna como la Sierra de Albuera no son más que el borde occidental del gran anticlinal de Zamanzas. Ambas se elevan entre 200 y 250 metros sobre el fondo del valle.

La cresta donde se asienta el castillo de prolonga por la Serna.
Hacia el este, visualizamos muy bien casi en su totalidad el vecino Valle de Manzanedo.

Magnífica panorámica del Valle de Manzanedo.
Hay un paso entre la peña en que nos hallamos y la Sierra de Albuera: es el llamado Portillo del Castillo (también llamado antiguamente Paso de la Nava) que comunica los dos valles mencionados de Zamanzas y Manzanedo.


El lugar invita a permanecer largo tiempo recreándose en las magníficas panorámicas. El silencio y la serenidad de los valles y los riscos que nos rodean, nos envuelven.

Descendemos hasta la carretera por la escalinata.
Para regresar al pueblo, solo tenemos que bajar por la escalinata. Esta vez seguimos por ella hasta su desembocadura en la carretera, muy cerca del mencionado portillo y donde encontramos un gran panel informativo de reciente instalación.

Panel indicativo junto a la carretera y acceso al castillo.
Para volver a Arreba, solo tenemos que deshacer los escasos doscientos metros que nos separan de sus casas por el asfalto de la carretera.



CASTILLO DE ARREBA
Espacio natural
Valle de Zamanzas y riscos que lo separan de Munilla.
Dificultad
El recorrido desde el pueblo es muy sencillo por el sendero habilitado para acceder a los restos.
Tipo de camino
Sendero habilitado, pasarelas en la parte superior.
Ciclable
No.
Agua potable
Hay agua en el pueblo.
Tipo de marcha
Ida y vuelta.
Orientación
Fácil, solo hay que encontrar el punto de inicio, junto a la carretera, cerca de Arreba y seguir las indicaciones.
Época recomendable
Todo el año. La excursión no tiene ninguna dificultad. Evitar días nublados o con niebla porque nos perderíamos las vistas que se disfrutan desde lo alto.
Inicio
Barrio del castillo, Arreba.
Distancia de Burgos
75,8 kilómetros.
Tiempo total
28 minutos.
Tiempos de marcha
Subida: Bajada:
Distancia total
1 kilómetro.
Interés
Ruinas de una fortaleza medieval sobre un risco, panorámicas sobre los valles de Zamanzas y Manzanedo. Arquitectura tradicional de las Merindades en Arreba.
Altitud mínima
860 m.
Altitud máxima
949 m.
Desnivel acumulado
74 m.
Mapas
1:50000: 0109 Villarcayo.
1:25000: 0109-3 Villarcayo.
h

h

Notas:
- La excursión no tiene ninguna dificultad física. Únicamente hay que prestar cierta atención en el tránsito por la escalinata y la estancia en la plataforma superior.
- Puede combinarse con una visita detenida al Valle de Manzanedo, cuyos pueblos bien merecen un recorrido tranquilo.
- Otra buena opción es continuar desde Arreba hasta el vecino Valle de Manzanedo, parando en Lándraves. Desde este pueblo podemos atravesar el Desfiladero de las Palancas, llegando hasta Munilla en un trayecto de ida y vuelta.
- Otra buena opción es recorrer el camino que une el Barrio del Castillo de Arreba con el vecino Munilla. Desde este pueblo, es fácil acercarse hasta el cercano Desfiladero de las Palancas. No parece posible un retorno por lo alto de La Serna.


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domingo, 25 de junio de 2017

Sierra de Munilla

La Sierra de Munilla se ubica entre los Valles de Zamanzas, al sur y Valdebezana al norte. Se trata de una agreste cresta con acusados descensos por el oeste y suaves laderas hacia el este. Geológicamente no es más que el flanco oriental del gran anticlinal de Zamanzas y es continuación de la más conocida Sierra de Albuera de la que la separa el espectacular desfiladero de las Palancas. En esta salida, subiremos a la cresta desde el pueblo de Munilla para ascender a su punto más alto, el pico Cielma.

Sierra de Munilla


La manera más rápida de llegar a Munilla, es salir por la carretera de Aguilar para desviarnos en Ubierna hacia Orbaneja. Tras dejar esta localidad a la izquierda y llegar al puerto de Carrales, tomaremos el desvío a mano derecha hacia Torres de Abajo. Desde esta localidad, sale la carretera local, que en poco más de seis kilómetros, nos deja en el aislado pueblo de Munilla. Esta localidad es más conocida por ser el punto destino de los que acercan al desfiladero de las Palancas, partiendo del vecino pueblo de Lándraves.

Munilla


Junto a la iglesia románica, dejamos el coche e iniciamos la marcha. Las casas del pueblo se desparraman justo debajo de la enriscada cresta de la sierra, que tenemos por encima de nuestras cabezas y hacia donde nos dirigimos.
Inmediatamente junto al templo, nace el sendero señalizado que sube por el bosque hacia la sierra. Fácil y cómodo, va ganando altura subiendo entre los pinos y sigue el antiguo camino que unía los pueblos de Munilla y Hoz de Arreba. La senda es parte del GR82 (Sendero de las Merindades).

Subimos hacia la cresta de la sierra por un sendero entre los pinos.
Según ganamos altura, vamos dejando las casas de Munilla detrás nuestro, ocultas por los árboles. En apenas veinte minutos de continua ascensión, llegaremos al portillo que separa los dos valles, donde hay una alambrada y una puerta metálica.
Es éste buen lugar para tomar aire y disfrutar del paisaje en ambas vertientes. hacia el SO. el pueblo Munilla rodeado de montañas. Siguiendo la cresta hacia el sur, emprenderíamos un vertiginoso descenso hacia el profundo desfiladero de las Palancas, que intuimos desde aquí.

Vista hacia el SO. desde el portillo entre Munilla y Hoz de Arreba.
Mirando hacia la otra vertiente, divisamos el pequeño valle donde se ubica Hoz de Arreba y desemboca en la interesante y salvaje Hoya del Piscarciano.

En el portillo hay una una valla metálica en el camino que baja a Hoz de Arreba.
Nuestro objetivo es recorrer la cresta hasta alcanzar su punto más alto, el pico Cielma. Pero para ello nos queda aún un gran trecho.


Ubicación de la Siera de Munilla dentro del gran anticlinal de Zamanzas y valles aledaños.
Mirando hacia el sur vemos como la sierra se prolonga por La Serna y la Sierra de Albuera.
Desde donde estamos, la cresta es muy afilada y resulta impracticable avanzar por ella.

Caminamos por un sendero a la sombra de la pared rocosa.
Afortunadamente una senda discurre en paralelo a la cresta. Un estrecho camino se abre paso entre la roca y la vegetación a muy poca distancia de la pared rocosa, que nos acompaña a nuestra derecha.


Todo el recorrido por el sendero paralelo a la cresta disfrutamos de bonitas vistas de Munilla y su entorno.
Aunque no llega a ser peligroso, en algún punto se estrecha y hay que avanzar con cierta precaución.

Nos incorporamos por un pequeño portillo a la cresta.
Poco a poco, nos acercamos al portillo por el que podemos incorporarnos por fin a la cresta.

Progresamos ya siguiendo la cresta dirigiéndonos al punto más alto.
Aunque hay mucha pendiente por la vertiente opuesta, la ladera pierde altura con suavidad. Avanzamos por ella hacia el punto más alto, con la única dificultad de salvar el lapiaz y la vegetación.


Llegamos a una pequeña cima (1064 metros), señalizada con un montón de piedras, pero sin buzón ni nombre. Es el punto más alto entre el portillo que separa este tramo de sierra del Cielma y el desfiladero de las Palancas.


El monte Cielma desde los altos sobre Munilla.
Nos hallamos justo en la vertical de las casas de Munilla, unos doscientos metros más abajo. De nuevo, espectaculares panorámicas del valle. Divisamos ya perfectamente la cima redondeada del Cielma, próximo destino de nuestro recorrido.

Continuamos por la escarpada arista camino del Cielma.
Seguimos. Desde aquí, el camino es más sencillo e iniciamos un progresivo descenso hacia la carretera que viene de Torres de Abajo por la cual hemos accedido al pueblo. Tras ella contemplamos la cima del Cielma cada vez más cercana.

Video


Llegamos a los llanos junto a la carretera, que aprovecha un pequeño collado para poder atravesar la sierra. Cruzamos y emprendemos la progresión por la ladera opuesta, ascendiendo ya directamente hacia la cumbre del Cielma.


Subimos hacia la cima del Cielma por terreno abierto por la ladera.
No hay caminos claro y la ascensión es sencilla por terreno abierto, ganando altura y aproximándonos más a la caseta que indica la cima y visible desde lejos.

Último tramos hacia la caseta que hay junto a la cumbre.
Sin dificultad, llegamos por fin a la caseta anterior a la cumbre. Desde ella, divisamos el hito que marca el punto más alto.

Buzón del Cielma.
Cima del Cielma (1194 metros). Buzón montañero del club mirandés de montaña. Nuestro GPS de nuevo muestra desviaciones y marca 1191 metros.


Buen lugar para descansar ya que la vista es privilegiada en todas las direcciones. La sierra se extiende aún más hacia el norte para iniciar un progresivo y suave descenso hacia el Valle de Valdebezana.

Una profundo collado boscoso nos separa de la cercana cima del Tureña(1176 metros).
Aunque en un principio el objetivo era continuar por la cresta y visitar la siguiente cima, el Tureña, de altitud algo inferior al Cielma, un gran collado se nos interpone entre ambas cumbres. El tiempo es limitado y evaluamos el tiempo que nos llevaría llegar hasta esta cima. Aunque el collado parece impracticable, parece posible descender y atravesarlo para subir al Tureña, que parece ubicarse en una especie de castillo natural. Calculamos en unas dos horas más entre la ida y la vuelta, por lo cual, iniciamos al regreso dejando esta cumbre para otra ocasión (podría ser interesante su ascenso desde la misma Hoya del Piscarciano y partiendo del pueblo de Hoz de Arreba).

Collado anterior y castillo natural donde se ubica el Tureña.
El camino de vuelta es ya rápido y cómodo, ya que solo tenemos que descender que bajar primero hasta la carretera a través de la pista que sube desde ella hasta la caseta.

Retornamos a Munilla por la carretera.
Una vez en el asfalto, continuamos por él algo más de un kilómetro hasta llegar a las primeras casas de Munilla, dando por finalizada esta interesante y variada excursión.



SIERRA DE MUNILLA
Espacio natural
Sierra de Munilla, en el Valle de Zamanzas norte o Munilla (Merindades).
Dificultad
Media.
Tipo de camino
Caminos entre pinares, cresta rocosa y espacios abiertos de montaña sin caminos.
Ciclable
No.
Agua potable
No hay agua en todo el recorrido.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Fácil. Sólo hay que prestar atención en tomar el camino correcto en la subida desde Munilla a la cresta.
Época recomendable
De abril a noviembre.
Inicio
Munilla.
Distancia de Burgos
90,3 kilómetros.
Tiempo total
2 horas 35 minutos.
Tiempos de marcha
Munilla-Cresta: 18 minutos; Cresta-Cielma: 1 hora 10 minutos;   Cielma-Munilla: 38 minutos.
Distancia total
7,57 kilómetros.
Interés
Paisajes del Valle de Munilla y sector oeste de las Merindades.
Altitud mínima
814 m.
Altitud máxima
1191 m.
Desnivel acumulado
492 m.
Mapas
1:50000: 0109 Villarcayo.
1:25000: 0109-1 Soncillo; 0109-3 Manzanedo.
h
h

Notas:
- Aunque la excursión puede catalogarse de sencilla y fácil, hay que tener precaución en el recorrido siguiendo la cresta.
- Si queremos completar el recorrido de la sierra, podemos acercarnos desde el Cielma al Tureña. Para ello hay que salvar un gran collado  que separa ambas cimas y considerar algo más de una hora y media entre ida y vuelta.
- La Sierra de Munilla tiene su prolongación por el SE. en la Sierra de Albuera. Las separan la espectacular cluse del desfiladero de las Palancas y la salvaje cresta de La Serna, donde se levanta el montaraz castillo de Arreba.
- Como ya se ha publicado en este blog, Munilla y su valle, es un excelente lugar para recorrer solitarios y recónditos parajes en lo más profundo de las Merindades.
- Merece la pena dar la vuelta a la iglesia de Munilla para admirar su ábside y magníficos canecillos, de estilo románico.


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martes, 7 de octubre de 2014

Valles de Zamanzas y Manzanedo en bicicleta

Los Valles de Manzanedo y Zamanzas se ubican en el Alto Ebro burgalés, a medio camino entre los páramos de las Loras y las Merindades. Estos recónditos y tranquilos valles, se pueden recorrer fácilmente en bicicleta ya que son poco transitados y están surcados de caminos y senderos. Ambos ofrecen espléndidos paisajes con prados verdes, montañas y desfiladeros rocosos a la vez que están surcados de pequeños pueblos con arquitectura tradicional. La ruta recorre en bicicleta ambos valles y no presenta especiales dificultades físicas. Dentro del itinerario, se cruzarán los impresionantes desfiladeros de las Palancas y los Tornos.


Valle de Zamanzas



La ruta comenzará en el pueblo de Gallejones, en el Valle de Zamanzas. Llegaremos desde Burgos tomando la carretera de Santander para desviarnos en Ubierna hacia Tubilla del Agua-Los Tornos. Tras pasar este pueblo y dejar el desvío a Orbaneja del Castillo a la izquierda, subiremos al páramo de Bricia.


Nada más llegar al llano, tomamos a la derecha la carretera local que se dirige al valle. La carretera tiene que salvar un desnivel de más de 200 metros, por lo que se disfrutan de inmejorables panorámicas. Llegamos al pueblo de Gallejones nada más llegar al fondo del valle.

Valle de Zamanzas.
El caserío del pueblo se haya disperso, por lo cual podemos dejar los coches en cualquier rincón en que no molestemos a los vecinos. Sacamos las bicicletas y emprendemos la marcha.

Comenzamos el recorrido en el pueblo de Gallejones.
Desde Gallejones, tomaremos la magnífica pista que sale por la parte alta del pueblo y sube con decisión hacia el norte. Siempre tendremos la ladera de la montaña a nuestra izquierda. El camino recorre solitarios parajes entre frondosos bosques. Es el llamado camino de Gallejones y unía este pueblo con Báscones de Zamanzas y Población de Arreba.

Ruinas de Báscones de Zamanzas.
Población de Arreba.
El primero de ellos, hoy abandonado, lo dejaremos a nuestra derecha sumergido entre la vegatación, que todo lo invade. Aún se perfilan los restos de su iglesia, semioculta entre la hiedra y también los muros de algunas casas en ruinas.
Seguimos por el camino hasta el pueblo de Población de Arreba. El pueblo, muy disminuido, aún mantiene vida y posee algunas edificaciones de nueva construcción.
A la salida del pueblo, tomamos la carretera que desciende desde el páramo hacia el valle. Por ella, deshacemos aproximadamente un kilómetro hacia el páramo hasta tomar el desvío a la derecha que lleva a Crespos, el pueblo más septentrional del Valle de Zamanzas.
Crespos, pequeña aldea, se halla hoy muy reformado, poseyendo buenas segundas viviendas que han sabido mantener el estilo de arquitectura tradicional. El pueblo presume de tener la iglesia parroquial más antigua de la provincia de Burgos. Una inscripción en sus muros informa de la fecha de su fundación: 1143.

Iglesia románica de Crespos.
Desde Crespos, debemos tomar el sendero que sale por su extremo norte siguiendo el borde de un arroyo entre praderas. Aunque la senda es un poco difusa, claramente se va convirtiendo en camino y emprende el ascenso por el monte que separa el pueblo del vallejo contiguo donde se halla la aldea de Munilla, ya perteneciente al Valle de Manzanedo. La subida no es dificultosa.

Munilla.
Desde lo alto de un portillo, divisamos Munilla entre bosques a los pies de la sierra del mismo nombre. A su derecha, vemos ya el impresionante cortado entre las rocas que forman el desfiladero de las Palancas por donde discurre el arroyo de la Serna y deberemos pasar tras atravesar el pueblo. Descendemos por el camino hasta Munilla y entramos en su calles. El pueblo mantiene vida y cierta actividad ganadera, sumido en la más absoluta tranquilidad que le confiere su aislado emplazamiento, un subvalle septentrional del Valle de Zamanzas. No en vano se halla rodeado de montes por todos sus lados.

Ya divisamos el desfiladero de las Palancas en la Sierra de Munilla.

Iglesia de Munilla.

Pasamos el pueblo y continuamos por un marcado camino que se dirige sin pérdida hacia el desfiladero, visible ya frente a nosotros a lo lejos.
Antes de llegar, admiramos los impresionantes farallones rocosos que se desploman en vertical hacia el paso excavado por el arroyo de la Serna  en su incesante labor erosionadora a lo largo de millones de años. Entramos en el desfiladero de las Palancas.
En época de lluvias, resultaría imposible pasar por aquí, pero estamos en verano y el caudal del agua es muy bajo, pudiendo atravesarlo con facilidad. Pasamos con la bicicleta al hombro apoyándonos en las piedras que sobresalen del agua. En el punto más estrecho, podemos prácticamente palpar con nuestros brazos ambas orillas. Salimos del desfiladero y continuamos por un sendero que bajo cubierta vegetal continúa sin pérdida hacia la aldea de Lándraves, donde llegamos en apenas diez minutos.

Atravesamos caminando el desfiladero de las Palancas.
Lándraves suele ser punto de partida de los excursionistas que quieren visitar el desfiladero de las Palancas. Atravesamos sus calles y salimos por un camino que discurre paralelo a la carretera hacia el este. Este camino, en su inicio en buen estado, se tornó muy difícil por la selvática vegetación que lo invade un kilómetro más adelante. El recorrido hasta el cercano pueblo de Consortes se volvió muy complicado, siendo necesaria una penosa ascensión por un pinar hasta el pueblo. Así pues lo mejor es salvar la distancia entre Lándraves y Consortes por la carretera que los une.

Lándraves.

Consortes.
Consortes, emplazado en un alto, es buen punto para descansar y repostar agua. Estamos en el punto medio del recorrido y aún nos queda retornar al Valle de Zamanzas siguiendo la orilla del Ebro. La aldea de Consortes ocupa un pintoresco lugar dentro del Valle de Manzanedo, ya que se ubica sobre un altozano a medio camino entre las montañas que cierran el valle por el norte, y la Sierra de Albuera. Esta última, formada por gran cordal rocoso que discurre de NO. a SE. y separa los valles de Zamanzas y Manzanedo y la Mazorra, no es más el flanco oriental del potente anticlinal arrasado de Zamanzas. La sierra, es atravesada transversalmente por varias cluses como el referido desfiladero de las Palancas, el Portillo del Castillo o de Arreba y la de Tubilleja, entre este pueblo y Tudanca. El recorrido y exploración de la Sierra de Albuera será objeto de posteriores entradas en este blog ya que por su excepcional ubicación, bien merece varias excursiones.
Cidad de Ebro: puente sobre el río Ebro.
Cidad de Ebro.
Desde Consortes, nos reincorporamos a la carretera que recorre el valle de Manzanedo. Para ello, descendemos desde lo alto del pueblo hasta tomar el cruce que lleva al pueblo de San Miguel de Cornezuelo. Dejamos este pueblo a nuestra derecha sin entrar en él (si hay tiempo, merece la pena visitar su coqueta iglesita románica, muy bien conservada). Justo a su salida, tomaremos el desvío hacia Cidad de Ebro. donde llegamos en apenas un kilómetro más. Antes de entrar en sus calles, atravesamos el río Ebro por un estrecho puente.
El pueblo, bastante extendido, se ubica junto a una curva formada por el Ebro en una amplia vega, tras haber salvado el agreste desfiladero de los Tornos. Aunque su caserío ha sido muy reformado, aún mantiene buenas muestras de arquitectura tradicional entre sus amplias calles. Atravesamos el pueblo y tomamos el camino que sube desde la iglesia hacia el sur, introduciéndose rápidamente en el bosque.

Dejamos el Valle de Manzanedo atrás.
Es este camino el que debemos tomar para llegar a Tudanca, atravesando el desfiladero de los Tornos. Este recorrido de ida y vuelta entre Tudanca y Cidad de Ebro ya ha sido relatado en este blog en la entrada Desfiladero de los Tornos.  

De Cidad de Ebro a Tudanca atravesamos el desfiladero de los Tornos.
El recorrido es muy placentero por sus excepcionales panorámica sobre el río que se abre paso entre los riscos y murallas rocosas que separan la Sierra de Albuera y los altos de la Mazorra. Llevamos ya unos cuantos kilómetros encima y la subida hacia los altos del desfiladero nos resulta un poco dura. El descenso a Tudanca debe hacerse con precaución y en algún tramos, será incluso necesario realizarlo con la bicicleta al hombro ya que el camino es muy estrecho en su descenso hasta la orilla del río.

El Ebro a su paso por Tudanca.
Entramos en Tudanca. El pueblo se ubica en un magnífico paraje, junto a una amplia curva que describe el Ebro, y se halla rodeado de riscos por todos sus lados.

Atravesamos Tubilleja en el retorno a Gallejones
Pasamos el pueblo y salimos por la carretera hacia el cercano pueblo de Tubilleja. Tras atravesar una agreste cluse formada por el río Ebro, llegamos al pueblo y regresamos al Valle de Zamanzas que habíamos dejado en Crespos.

Villanueva-Rampalay.
Desde Tubilleja, el recorrido ya será siempre por carretera hasta Gallejones. Aún debemos atravesar el pueblo de Villanueva-Rampalay, famoso por el espléndido puente románico sobre el Ebro, en muy buen estado de conservación. Desde aquí, en dos kilómetros y medio más, llegamos a Gallejones, punto de origen de nuestra excursión.

Llegamos a Gallejones.

VALLES DE ZAMANZAS Y MANZANEDO EN BICICLETA
Dificultad
Media, por su longitud y dificultades de orientación.
Ciclable
Sí.
Circular
Sí.
Orientación
Muchos cambios y cruces de caminos. Llevar GPS y/o mapas.
Época recomendable
Desde primavera hasta el otoño, evitando época de lluvias.
Inicio
Gallejones.
Distancia de Burgos
71,7 kilómetros.
Tiempo total
Unas 5 horas.
Distancia total
33 kilómetros.
Interés
Paisajes de los Valles de Manzanedo y Zamanzas. Desfiladeros de las Palancas y los Tornos. Pueblos pintorescos.
Altitud mínima
602 m.
Altitud máxima
873 m.
Mapas
1:50000: 0109 Villarcayo.
1:25000: 0109-3 Manzanedo.


Notas:
- La ruta no es excesivamente exigente si se toman los caminos y viales correctos, que son muchos, por lo que se recomienda llevar un GPS.
- Se atraviesan muchos pequeños pueblos y aldeas, en la mayoría de los cuales solo puede encontrarse un bar abierto en época veraniega.
- El desfiladero de las Palancas puede estar impracticable en época de lluvias, hay que estar preparado para la posibilidad de tener que atravesarlo metiendo los pies en el agua.
- Los Valles de Zamanzas y Manzanedo son ricos en arquitectura popular e iglesias románicas. Destacan entre otros, las iglesias románicas de Crespos y San Miguel de Cornezuelo, y las ruinas del Monasterio de Rioseco, hoy en fase de recuperación.




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