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viernes, 19 de agosto de 2022

Picos de Europa: del desfiladero de la Hermida a Tresviso

El sendero que une el desfiladero de la Hermida con la pequeña población de Tresviso es uno de los más clásicos de los Picos de Europa y aparece en muchas fotos y folletos de promoción. Su trazado serpenteante obliga a superar un desnivel de 800 metros en apenas 5 kilómetros superando fuertes y continuas rampas dejando profundos abismos sobre el cañón del Urdón. Las panorámicas que se disfrutan sobre el Macizo Oriental son espectaculares en todo momento. Aunque hay una carretera que une Tresviso con Sotres, subimos y bajamos por el mismo camino.


Cañón del Urdón f

 
Iniciaremos la ruta desde desfiladero de la Hermida, un estrecho cañón recorrido por el río Deva que sirve de límite oriental de los Picos de Europa del resto de montañas de Cantabria. Llegaremos desde Burgos por dos vías: la primera a través de  Cervera de Pisuerga desde donde continuamos hasta el Puerto Piedrasluengas bajando al Valle de Liébana y entrando en el desfiladero por su boca sur. La otra, quizás más efectiva y rápida, por su salida norte, será cogiendo la autovía de Santander para tras desviarse en Torrelavega hacia Oviedo por la A-8, coger la salida en Unquera y continuar hasta la localidad asturiana de Panes, puerta de los Picos de Europa. Desde esta última localidad, accedemos a la entrada norte del desfiladero de la Hermida.



Desfiladero de la Hermida


Penetramos y poco antes del pueblo de Urdón, nos paramos a la salida del impresionante barranco del río del mismo nombre, donde se sitúa la central eléctrica. Al otro lado de la carretera, estacionamos el coche e iniciamos la excursión.

Entrada a la Canal del Urdón,
En un primer momento, entramos siguiendo un cómodo camino, que tras bordear las instalaciones de la central eléctrica, cruza el río Urdón y continua, internándose en el bosque. Mantenemos el curso del agua a nuestra derecha.



En unos 15 minutos llegamos al paraje de Entrambospuentes, al haber dos puentes de piedra que atravesamos. El segundo de los cuales, atraviesa el río Urdón, que se va encajonando más y más a medida que subimos barranco arriba.

Cruzamos el río Urdón por un puente de piedra, iniciando la ascensión.
Este primer tramo, es un calentamiento de lo que nos espera más adelante. 


El camino comienza a ganar altura encajonándose entre paredes verticales, dejando el cauce del río cada vez más abajo.

El camino junto al Urdón inicia un vertiginoso ascenso
Seguimos subiendo por una agreste canal ganando altura realizando curvas. En la cota 300, el sendero abandona esta canal para enlazar con el contrafuerte a nuestra izquierda, prácticamente vertical.


Subimos ahora con más pendiente. El patio se va profundizando más y más a nuestra izquierda según ganamos altura.

Dejamos atrás la pedrera
El sendero se va retorciendo con elevada pendiente aferrándose al espolón que se yergue en vertical sobre el fondo del Urdón. No es peligroso porque su trazado se mantiene suficientemente ancho y firme. Aún así, conviene no asomarse mucho por el costado izquierdo porque el patio llega a ser de más de 300 metros sobre el río que discurre en el fondo. Visto desde arriba, podemos comprender que el trazado en este sector es espectacular.


Este tramo hay que tomárselo con calma. Tras contornearse sobre el espolón y girar sobre sí mismo, llega por fin al extremo superior.

Panorámicas durante la ascensión.
Las vistas sobre el Urdón son majestuosas. 


Llegamos a la ladera, despejada, donde podemos ver el trazado de curvas que nos espera. La pendiente sigue siendo fuerte, pero al menos el patio es menor. Pacientemente, vamos cubriendo zetas y ganando la línea de roquedo superior.


El sendero parece no terminar. Cuando llega al roquedo superior, continua adaptándose a las formas de la ladera, buscando siempre la mejor manera de ganar altura pero manteniendo una pendiente razonable.

Contemplamos el camino por donde hemos subido desde el balcón de Pilatos.
El firme es bueno, podemos avanzar con cierta comodidad, disfrutando del paisaje, haciendo breves paradas para hacer fotos.


En una de las curvas, sobre la cota 700, alcanzamos el Balcón de Pilatos. Es un pequeño mirador asomado sobre el Urdón. Las vistas son impresionantes.


En unas cuantas vueltas del camino, la pendiente se aminora y contemplamos por primera vez las casas de Tresviso al fondo.


Es en este tramo donde se disfruta de las mejores vistas sobre las cimas que orlan el curso alto del barranco del Urdón. 


Pasado el invernal de Prías, donde podemos beber agua en un rústico bebedero para el ganado, tenemos que salvar aún una pequeña canal, más herbosa, hasta que alcanzamos el sendero que entre praderas nos lleva indefectiblemente hasta Tresviso por terreno "llano".





Entramos en las calles de Tresviso casi dos horas después de haber iniciado la marcha.


El pueblo bien merece una visita por sus empinadas calles.

Tresviso.
Podemos descansar, tomar algo en sus bares, visitar la iglesia. Nos relajamos, pensamos en el regreso.


Regresamos. El camino inverso en sí mismo es una experiencia. Ahora la pendiente está a favor nuestro, en cambio, debemos progresar con seguridad, pisando fuerte, apoyarnos bien en los palos, porque la gravilla nos puede dar algún susto.


Nos tomamos pues este descenso con calma.


Contemplamos ahora el cañón del Urdón desde otras perspectiva.


En esta toma apreciamos muy bien el impresionante abismo que acompaña al camino en la parte superior del espolón de acceso a la ladera que sube a Tresviso.
Llegamos al río y deshacemos el tramo siguiendo su orilla.


Alcanzamos la carretera satisfechos de la excepcional ruta que hemos recorrido. Hemos dejado el coche. Hemos invertido aproximadamente el mismo tiempo en la subida que en la bajada, dos horas en cada trayecto. Durante la ascensión, hemos tenido que superar una fuerte y sostenida pendiente. Durante el descenso, nuestro paso ha sido corto, sostenido,  calmado, evitando resbalones. 


En ambos sentidos, las vistas sobre este paraje de los Picos de Europa han sido impresionantes.


El desfiladero de la Hermida


El inicio de la ruta, el desfiladero de la Hermida, fue descrito así por Galdós: "Llaman a esto gargantas; debiera llamársele esófago de la Hermida, porque al pasarlo se siente uno tragado por la tierra. Es un paso estrecho y tortuoso entre dos paredes, cuya alta cima no alcanza a percibir la vista. El camino, como el río, va por una gigantesca hendidura de los montes resquebrajados". La Hermida es hoy un pequeño núcleo de población atravesado por la carretera, pero en su día fue muy visitado por su balneario que aún puede verse junto río Deva.


Es tal la estrechez del desfiladero que dicen que en La Hermida no da el sol desde el 26 de octubre al 28 de marzo. La carretera que recorre el desfiladero se empezó a construir a principios del siglo XIX y se inauguró en 1873, construida al parecer por el Ramo de la Marina, para abastecer de la madera que crecía en los frondoso bosques lebaniegos a los astilleros. Hace de límite oriental de los Picos de Europa en la carretera que une Panes con Potes. A mitad de camino entre ambas poblaciones, se halla la central eléctrica de Urdón.






DEL DESFILADERO DE LA HERMIDA A TRESVISO
Espacio natural
Picos de Europa, Macizo Oriental.
Dificultad
Alta.
Tipo de camino
Pistas de montaña.
Ciclable
No.
Agua potable
Encontraremos en las invernales de Prías, en el pueblo de Tresviso y en el río Urdón.
Tipo de marcha
Ida y vuelta.
Orientación
Fácil, está señalizado.
Época recomendable
Todo el año. En invierno podemos encontrar nieve en las partes altas. Atención a los de días de niebla en que puede ser peligroso moverse por los tramos más angostos.
Inicio
Canal de Urdón (Cantabria).
Distancia de Burgos
219 kilómetros.
Tiempo total
Unas 4 horas.
Tiempos de marcha
Desfiladero de la Hermida-Tresviso: 2 horas; Tresviso-Desfiladero de la Hermida: 2 horas. Añadir tiempos de descanso en la subida y de visita de Tresviso.
Distancia total
11,3 kilómetros.
Interés
Sendero de vértigo, panorámicas sobre los Picos de Europa en su sector del Macizo Oriental, pueblo de Tresviso, desfiladero de la Hermida.
Altitud mínima
83 m.
Altitud máxima
891 m.
Desnivel acumulado
1546 m.

Notas:
- Tener en cuenta que casi todo el trayecto tiene fuerte pendiente y discurre junto a grandes patios por lo que no se recomienda si no se está habituado a los terrenos escarpados.
- En todo caso, con buen tiempo y en ausencia de lluvia o niebla, el trazado del camino es suficientemente ancho y firme para avanzar con comodidad sin llegar a ser peligroso en ningún punto.
- Si no queremos retornar descendiendo a la Hermida de nuevo, debemos disponer de un segundo coche de apoyo en Tresviso. Otra alternativa es hacer noche en esta localidad para continuar hasta Sotres, en Asturias, no lejos del desfiladero del Cares. Antiguamente esta conexión se realizaba por un bonito camino de alta  montaña, hoy en día por carretera ha perdido parte de su encanto.

Sotres.



Mapa topográfico



Perfil de elevación


Ver y descargar track en Wikiloc




martes, 1 de septiembre de 2020

Macizo de Mampodre

Los Mampodres son un macizo desgajado de la Cordillera de Cantábrica y ubicado al sur de los Picos de Europa. Posee varias cumbres por encima de 2100 metros con gran prominencia por lo cual constituye un conjunto homogéneo que lo convierte en unos "Picos de Europa en miniatura". Su ascensión y recorrido tiene por tanto cierto aire alpino. En invierno es muy frecuentado por sus excelentes condiciones de nieve y facilidad de acceso.


Macizo de Mampodref

El Macizo de Mampodre se ubica al NE. de la provincia de León, muy cerca del límite con Asturias, y a poca distancia del Macizo Occidental de los Picos de Europa (Cornión). No se halla cerca de ninguna población importante. Su punto de acceso más habitual es la pequeña localidad leonesa de Maraña. La mejor manera de llegar desde Burgos o Palencia es accediendo primero a la localidad palentina de Guardo, desde donde continuamos por Velilla de Río Carrión hasta Boca de Huérgano.

El pantano de Riaño.
Después de rodear el embalse de Riaño, tomaremos la carretera que se desvía hacia el Puerto de Tarna, llegando a Maraña. Ya desde varios kilómetros antes, divisamos las cimas del macizo elevándose sobre el valle.

Llegando a Maraña contemplando las cumbres del Macizo de Mampodre.

Curiosa explicación sobre el origen del nombre 'Mampodre'

Existen muchas dudas sobre el origen del nombre del macizo, aunque la versión más extendida, y un tanto macabra, es la del Manus putorius, con el significado de "las manos podridas" en latín. Hace alusión a que los romanos cortaban las manos a sus enemigos cántabros para que no volviesen a empuñar una espada. Seguramente se trate de solo una leyenda, pero esta explicación está muy extendida en diferentes escritos. Sin duda le dota de cierto carácter mítico a estas montañas en las que se cree se refugiaban los combatientes durante las Guerras Cántabras.

Plaza de Maraña.
Su cima más alta, la Peña la Cruz, tiene una gran prominencia y es vista desde una extensa área de Asturias, León y Palencia..



Macizo de Mampodre
Cumbres principales

Montaña  Altitud
m
  Prominencia
m
Peña la Cruz
2192
811
Peña del Mediodía
2179
182
Cervunal (o Valcerrao)
2168
83
Polinosa
2160
132
Peña el Convento
2146
61
Valjarto
2035
20
Peña Brava
2095
32


Salimos de Maraña por la carretera del Puerto de Tarna.
Cubrimos medio kilómetro por el asfalto.
Una vez en Maraña, población de vocación ganadera pero hoy ganando enteros en las actividades al aire libre, aparcaremos el coche en la plaza. El aspecto de sus cimas desde las casas del pueblo es majestuoso y nos avisa de las fuertes pendientes que nos esperan.

Rodeamos el macizo para atacarlo por el valle de Valverde al NO. del mismo.
Salimos de Maraña por la carretera que por el lado oeste del pueblo, se dirige al Puerto de Tarna. Desde cualquier punto de la localidad destaca la enorme mole de Peña Hoguera, que se levanta casi 300 metros en vertical sobre las casas del pueblo.


Pasamos junto a la montaña, que dejamos a nuestra derecha. Tras dejar un camping a nuestra izquierda, saldremos de la carretera por ese lado para incorporarnos a un marcado camino entre pastizales.

Dejamos el pueblo de Maraña al abrigo de la Peña Hoguera atrás.
Por este camino, iniciamos una suave ascensión. Las cumbres del Mampodre quedan a nuestra izquierda. En breve, llegamos a una caseta, ubicada a 1500 metros de altitud.


Desde allí, comenzamos a tener ya visibilidad sobre el Valle de Valverde, que se desarrolla hacia el SE desde donde estamos. Al fondo del cual sobresalen imponentes las moles de las peñas de la Polinosa y la Cruz, nuestro destino final.

Comenzamos a ganar altura subiendo por el Valle de Valverde.
Iniciamos el ascenso valle arriba. Para ello iremos ganando altura progresando por el lado derecha, manteniendo el arroyo abajo a nuestra izquierda.

La Polinosa a la derecha y la Peña la Cruz a la izquierda nos observan.


Hay un sendero que nos ayudará a ganar altura constantemente. A medida que vamos acercándonos al fondo del valle, vamos tomando constancia de la magnitud de la Polinosa, que visitaremos en primer lugar. Desde el lado SO. por el que estamos subiendo, parece inexpugnable.


El sendero valle arriba se difumina poco a poco y llegamos hasta el mismo lecho pedregoso del arroyo. Lo abandonamos e iniciamos una fuerte ascensión por libre por el lado derecho, intentando seguir trazas de trochas.

El arroyo Valverde baja prácticamente seco al fin del verano.
Preciosa imagen de la cara norte de la Polinosa (2169 metros) a cuya cumbre nos dirigimos.


La ladera es herbosa y podemos agarrarnos bien. La pendiente es muy fuerte, ganamos altura subiendo en zigzag.
La Peña la Cruz desde la subida al collado de Valverde.
Subimos por una empinada ladera herbosa hacia el collado de Valverde.
No obstante alcanzamos el collado de Valverde con relativa facilidad. Aquí tenemos ya visión sobre la vertiente sur del macizo.. A nuestros pies el valle de Bustil de Pepe que desciende hacia la localidad de Redipollos, otro punto de salida para ascender a la Polinosa.

Vista del Valle de Valverde desde el collado del mismo nombre.
Estamos junto a la base de la Polinosa y el viento es muy fuerte. Nos preparamos para su ascensión.
La Peña la Cruz desde el collado de Valverde.
Subimos por una empinada ladera hacia el collado.
Para ello desde el collado, continuamos rodeando la base de la Polinosa por su lado sur. Si la cara que veíamos según subíamos por el Valle de Valverde era agreste y vertical, la cara sur es herbosa y tremendamente empinada. Iniciamos el ascenso con paciencia. La pendiente es tal que debemos cubrir un desnivel de más de 130 metros con una pendiente del 55%. Afortunadamente el carácter rocoso del terreno nos hace afianzarnos con seguridad en cada paso. Cosa muy diferente debe ser caminar por aquí en invierno donde seguramente encontraríamos auténticas rampas de hielo.

Superamos la muy empinada ladera sur de la Polinosa.
Hacia el sur el paisaje, que tenemos a nuestros pies es excepcional y es un adelanto de lo que nos espera en las cumbres tanto de la Polinosa como posteriormente de la Peña la Cruz.

Cima de la Polinosa (2169 metros) y panorámica hacia el NO.

Superado el tramo más empinado, alcanzamos la parte superior, rocosa, que nos ayudará a afianzarnos mejor. Aprovechando estrechos pasillos entre el roquedo, alcanzamos por fin la cima de la Polinosa (2169 metros).

Peña la Cruz (izda) y Cervunal (dcha).
Se trata de una de las cumbres principales del Macizo de Mampodre. Estamos justo enfrente de la Peña la Cruz. Entre ambos, el abismo que cae a la cabecera del Valle de Valverde.



Video desde la cima de la Polinosa



Hacia el este, la cima se prolonga para descender hacia un collado. Continuaremos por este lado.

Vista hacia el S-SO. En primer término, el valle de Bustil de Pepe. Al fondo, el embalse de Porma. La muralla rocosa que destaca a la derecha de la imagen es el pico Susarón (1878 metros).

Pero tras el esfuerzo realizado en la última ascensión, descansamos, disfrutamos con el paisaje. El viento no obstante nos obliga a refugiarnos lo que podemos y hay que andar con cuidado ya que la cresta es bastante estrecha. Seguimos nuestra travesía. Nuestra siguiente meta será, como hemos dicho, descender de la Polinosa por su lado este. No vemos la bajada aún por lo que continuamos por la estrecha cresta, desviándonos un poco a la derecha para aprovechar los pasillos que nos protegen del fuerte patio que hay a nuestra izquierda.

Collado Cervunal, pico Cervunal y Peña el Convento.
En breve, llegamos a la cabecera de un empinado pasillo que desciende siguiendo el contrafuerte rocoso hacia el collado de Cervunal, que vemos muy abajo. Pese a la fuerte pendiente, que nos obliga a progresar con precaución, podemos afianzarnos bastante bien a los salientes rocosos del lado derecho.

El descenso desde la peña Polinosa hasta el collado de Cervunal se produce por un empinado pasillo rocoso. En la foto, contemplamos la vertiginosa canal que desciende desde el collado Cervunal hacia el sur.
Llegamos al collado del Cervunal. Barrido por el fuerte viento, lo atravesamos con facilidad. A la izquierda tenemos la cabecera del Valle de Valverde.

Collado Cervunal y pico del mismo nombre detrás.
Desde este pequeño llano, vemos claramente el sendero que debemos seguir en nuestro camino hacia la Peña la Cruz, que divisamos más cercano a nuestra izquierda. Dejamos el collado atrás y subimos un pequeño repecho que sube hacia la cima del Cervunal (2168 metros). Obviamos esta cumbre menor y continuamos faldeando por la ladera, siguiendo el sendero bien marcado.

Rodeamos fácilmente el Cervunal camino de la Peña la Cruz.
El sendero desciende de nuevo hacia el collado que separa la agreste peña del Convento del Cervunal. Es también muy aéreo, pero de nuevo, fácil de atravesar. A la derecha, vamos contemplando ya las impresionantes canales que descienden hacia el fondo del Circo de Mampodre.

Camino de Peña la Cruz bordeamos por la izquierda la cumbre menor del Convento.
Canal norte junto al Convento.
Seguimos por el sendero. Subimos un poco de nivel, dejamos el mogote rocoso del Convento (2146 metros) a nuestra derecha y nos plantamos en la base de la Peña la Cruz.


La imponente figura de la Peña la Cruz se alza frente a nosotros esperando que la ataquemos.
La subida final a la Peña la Cruz, la cima más alta de todo el Macizo de Mampodre, debe hacerse por la muy empinada y agreste ladera, que estudiamos con la mirada. No es especialmente complicada, pero sí que hay que intentar mantenerse centrados durante la ascensión, avanzando entre las rocas y mantener  en lo posible alejados los patios laterales que se irán presentando.

Vista de la Polinosa desde la ladera de la Peña la Cruz.
Subimos. El desnivel hasta la cima es de unos cien metros en los que tenemos que trepar y echar las manos repetidas veces para superar los obstáculos rocosos que se nos van presentando.


Poco a poco y avanzando siempre por las canales y pasillos más centrados, llegaremos a una antecima desde donde vemos el hito que marca la cumbre de la Peña la Cruz a unos cien metros. Para llegar a ella, deberemos aún superar un delicado paso estrecho, muy aéreo, pero que si nos sujetamos bien, no supone ningún problema.

Ya queda poco hasta la cima.
Alcanzamos por fin la cima de Peña la Cruz (2192 metros), máxima altura del Macizo de Mampodre. Nuestro GPS nos indica que supera por poco los 2200 marcando los 2202 metros. Es la cima más alta de la línea que une el Coriscao (2234 metros) y Peña Ubiña (2414 metros) por lo que es vista desde muchos puntos del NE. leonés. La vista que se abarca desde aquí es impresionante. No en vano, se trata de una de las cumbres más prominentes de la península, alcanzando los 811 metros. El viento es muy fuerte, permanecemos sentados por precaución.

Cima de la Peña la Cruz.
Hacia el norte tenemos los Picos de Europa en su sector occidental o Cornión. Más cerca, destaca sobremanera la sugerente figura de la Peña Ten, otra montaña icónica del NE. leonés, que nos incita a visitarla en una próxima salida.

Vista hacia el este.
Hacia el este, la Peña del Mediodía y el resto de alturas del macizo en que nos encontramos. Detrás, las montañas que rodean el embalse de Riaño, algo ocultas. Al fondo, la Montaña Palentina.



Video desde la cima de Peña la Cruz



Por el S.-SO, airosa se levanta la cima de la Polinosa, donde acabamos de estar. Al oeste, el rosario de cumbres que pueblan el norte de León y sur de Asturias.

Hacia el NE. vemos el circo del Mampodre con la Peña del Mediodía. Detrás las montañas de Riaño, Más al fondo, el cordal de Peña Prieta donde destaca la silueta inconfundible del Espigüete.


La cima es lo suficientemente amplia para estar sentado descansando con holgura.

Vista hacia el NO. durante el descenso. Al fondo, se aprecia tenuemente la línea del mar.
Descendemos. Lo haremos por la cara norte, donde se halla Maraña. Existe la posibilidad de realizar la Integral del Mampodre. Para ellos retornaríamos hacia el collado Cervunal y desde la cima del mismo nombre, recorrer el arco rocoso que forma el Circo del Mampodre para descender a la laguna que hay en su base. Esta travesía es larga y compleja y requeriría un tiempo extra de unas cuatro horas.

Durante el descenso, asoma la Polinosa por nuestra izquierda.
Si la cara sur de la Peña de la Cruz es abrupta, la norte se presenta afortunadamente más tendida y herbosa, lo cual supone un gran alivio a la carga física que llevamos ya.


Solo tenemos que ir descolgándonos siguiendo el marcado sendero que sube desde Maraña. Perdemos altura con comodidad y rapidez.


Por debajo de los dos mil, vemos muy bien la ruta por la que alcanzaremos el llano. El sendero llega hasta un collado en el cual debemos gira a la derecha para continuar siguiendo el arroyo de la Fuentona (seco en verano).

Perdemos altura camino del Canalizo.
El sendero se mantiene en buen estado. Seguimos con comodidad y atravesamos el estrechamiento del Canalizo. Lo que queda hasta el valle es la parte más empinada del descenso. Hay mucha piedra suelta, por lo que hay avanzar con precaución bajando en zigzag para aminorar la fuerte pendiente.


El sendero se pierde continuamente escamoteado entre la pedriza y la vegetación. No hay pérdida posible, tenemos los prados de Prao de Pacho frente a nosotros abajo junto a la carretera y solo tenemos que ir perdiendo altura con paciencia. De nuevo, las vistas son preciosas hacia este lado norte.

Último tramo hasta el valle, aún por terreno empinado y pedregoso.
Poco a poco vamos dejando los tramos más empinados y casi hora y media después de haber dejado la cima de Peña la Cruz, desembocamos en los verdes prados que tapizan la base norte del macizo.


Enseguida nos incorporamos a un camino bien marcado. Por él, seguimos hasta cruzar el río de Maraña por un puente metálico, a la altura del camping. Alcanzamos la carretera.

Cruzamos el puente sobre el río Maraña frente a la mole de Peña Hoguera.
De nuevo, a los pies de la impresionante pared de la Peña Hoguera, observamos que hay varios montañeros escalando.


Ya solo nos queda cubrir el corto tramo que nos separa de Maraña por la carretera, en cuyas calles entramos casi seis horas después de haber abandonado el pueblo a primera hora de la mañana. finalizamos esta magnífica excursión por uno de los macizos más bonitos de toda la Cordillera Cantábrica.


MACIZO DE MAMPODRE
Espacio natural
Macizo de Mampodre dentro del Parque Regional de Picos de Europa
Dificultad
Alta. En el ascenso a la Peña de la Cruz hay que hacer trepadas muy empinadas con patio por ambos lados. No es recomendable su ascensión para los que sufren un poco de vértigo o miedo a las alturas. El descenso por el Canalizo recorre terreno pedregoso y empinado que puede ser muy fatigoso.
Tipo de camino
Pistas en el llano, hitos en las laderas que suben a las peñas Polinosa y la Cruz. Una marcada trocha enlaza los dos montes siguiendo un estrecho cordal.
Ciclable
No.
Agua potable
Encontramos en el arroyo de Valverde y en el pueblo de Maraña.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Media. La orientación no es especialmente difícil, pero sí que hay que estar muy atentos a encontrar los pasos claves que nos permitan subir y bajar de las cimas.
Época recomendable
El verano con tiempo seco será la mejor época. El resto del año podemos encontrar terreno húmedo, nieve o hielo (requiriendo equipo de escalada invernal). Evitar los días de niebla y muy ventosos.
Inicio
Maraña (León).
Distancias
Riaño (22,7 kilómetros); León (106 kilómetros); Burgos (191 kilómetros).
Tiempo total
Unas 6 horas contando las paradas en la cima de las dos peñas.
Tiempos de marcha
Maraña-Polinosa: 2 horas 45 minutos; Polinosa-Peña la Cruz: 45 minutos; Peña la Cruz-Maraña: 1 hora 50 minutos.
Distancia total
11,9 kilómetros.
Interés
Travesía de alta montaña por el macizo, panorámicas sobre los Picos de Europa y la comarca de Riaño, pueblo de Maraña, Peña Hoguera.
Altitud mínima
1239 m.
Altitud máxima
2202 m.
Desnivel acumulado
1125 m.
Mapas
1:50000: 0079 Puebla de Lillo; 0080 Burón.
1:25000: 0079-4 Puebla de Lillo; 0080-3 Maraña.

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Notas:
- El macizo de Mampodre es un clásico de la Cordillera Cantábrica fuera de los Picos de Europa a donde estrictamente no pertenece. Aunque sus alturas no son excesivas, sí se trata de una excursión de alta montaña donde encontraremos elevadas pendientes con patio y vertiginosos cortados. No es recomendable para los no acostumbrados a este tipo de terreno o que sufran algo de vértigo.

- Existe otra alternativa para subir a la Peña la Cruz desde el sur, partiendo del pueblo de Puebla de Lillo.
- En invierno es previsible que encontremos hielo, siendo necesario equipo de escalada invernal con crampones y piolet.
- Durante la travesía rodeando el embalse de Riaño, podemos parar y admirar el bellísimo paisaje que conforman las aguas del pantano con el rosario de montañas que lo circundan por el S-SO.




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Mapa topográfico



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