sábado, 9 de enero de 2016

Pirineo Aragonés: Canal de Izas

La Canal de Izas es un gran valle colgado, que comunica los valles del Aragón o Canfranc con el de Tena, en el Pirineo Aragonés. Su emplazamiento un tanto oculto y a gran altitud entre altas montañas, lo hace muy apropiado para actividades como escalada en hielo, esquí de travesía y excursiones en general. En todo su recorrido reina la paz y el silencio. En esta entrada recorremos la canal desde su lado oeste, subiendo desde Canfranc hasta llegar a su extremo, justo en los remontes más altos de la estación invernal de Formigal, por su lado este.

Llegaremos desde Jaca, tomando la carretera que sube por el Valle del Aragón hacia Somport. Pasado el pueblo de Canfranc viejo, 500 metros más arriba de la imponente estación internacional de ferrocarril, salimos de la carretera principal por un desvío a la derecha que cruza el río. La carretera se transforma en pista que sube por el bosque ganando altura con rapidez. El estado de la pista es bueno y nos lleva hasta una amplia explanada a los pies de los restos del llamado Fuerte de Col de Ladrones, a 1390 metros de altitud, cuyos muros se levantan asomados sobre el valle. Se trata de una antigua construcción militar de vigilancia. Aquí dejamos el coche y será el punto de partida de nuestra excursión para subir a la canal.

Fuerte del Col de Ladrones, Canfranc

La Canal de Izas, aún no es visible, se halla casi doscientos metros más arriba. Frente a nosotros, hacia el oeste, divisamos las montañas que conforman el macizo del Aspe, a 2500 metros de altitud.

Nos desviamos a la derecha por el GR 11.
Emprendemos la caminata por el camino que sigue el barranco de Izas, hacia el este y que se dirige hacia una pequeña presa. En apenas trescientos metros, vemos ya la señal del GR 11 por el que nos salimos de este camino por la derecha subiendo por un sendero por el bosque. Según ganamos altura, la canal se vuelve más angosta y contemplamos a nuestra izquierda cómo el arroyo de Izas, se va descolgando formando pequeñas cascadas.
Poco a poco, vamos dejando el valle donde se sitúa Canfranc abajo. Salimos del bosque y continuamos subiendo entre canchales, enormes bloques de piedra, restos morrénicos del glaciar que formó la canal un poco más arriba, cuyo inicio ya atisbamos.

Subimos a la canal por un gran canchal desde el valle. 
Dejamos el canchal atrás. Después de atravesar una pequeña angostura, nos plantamos definitivamente en el inicio de la canal. Éste se nos muestra en este tramo como un amplio valle alfombrado por extensos pastizales y flanqueado por imponentes paredes. Las sucesivas cabañas que vamos a encontrar nos dan una idea de su aprovechamiento ganadero. A nuestra derecha, nos acompaña una agreste y recortada línea de cumbres que nos separa de la Canal de Ip. Sucesivamente veremos las cimas de la Moleta (2576), la Pala de Ip (2783) y el Pico Escarra (2760). A nuestra izquierda, con menos elevación, las cumbres que nos separan de la Canal Roya, al fondo de la cual se levanta el más visitado pico Anayet (2545) y los lagos que lo acompañan. Al fondo, contemplamos el fondo nevado que sube hacia el Collado de Izas y por el que caminaremos en nuestra progresión valle arriba.

A nuestra derecha nos acompañan las agrestes cimas de la Moleta y la Pala de Ip.
Comenzamos entonces el remonte a la búsqueda del collado. El camino es evidente y fácil, señalizado, aún no encontramos nieve. Progresamos rápido aún entre penumbras ya que es temprano y el sol aún no ilumina la canal en muchas zonas.

Refugio de Iserias.
El perfil del valle en U delata su origen glaciar. La sección es muy amplia, las vistas son agradables a ambos lados. El camino es un tramo más del GR 11 por lo que encontramos las características señales rojiblancas, aunque de todos modos no hay pérdida posible. 
En un kilómetro, pasamos junto a la caseta del refugio de Iserias, muy cerca de la cual nos desviamos a la izquierda para admirar un bonito salto: la llamada en los mapas como Cascada Divina, (también llamada "Negra") por el color negruzco de sus paredes.

La Cascada Divina.
Seguimos valle arriba, entrando poco a poco en terreno nevado. El sendero continua por extensos pastizales salpicados por grandes rocas que tenemos que rodear.

Mirando atrás contemplamos el macizo del Aspe.
El valle se estrecha y tenemos que cruzar el arroyo pasando a su orilla derecha. Es fácil su vadeo, no lleva demasiada agua. Ya con las raquetas de nieve colocadas en nuestros pies, continuamos y alcanzamos una segunda cabaña, ya a la vista del fondo del valle: el Collado de Izas. Si nos fijamos, sobre la pared que cierra el horizonte hacia el este, podemos ver el remonte superior de la estación de Formigal.

Último tramo ya a la vista del Collado de Izas.
A nuestra derecha, tenemos la imponente pared rocosa que forma la Pala de Ip, rodeado de algunos picachos y puntas, sin duda con gran atractivo para escaladores.

Divisamos la silueta inconfundible de la Pala de Ip.
Llegamos al fondo de la canal. Delante de nosotros tenemos la ladera oeste del Collado de Izas, que nos separa del Valle de Tena, al otro lado, que no podemos ver. 
Para llegar al collado y asomarnos, tenemos que ascender primero por nuestra derecha pasando un vado y girar hacia el norte para ganar altitud con suavidad hacia el collado. Pero el día ha avanzado mucho, la subida y posterior descenso pueden suponernos hora y media extra y además hay que retornar todo el valle abajo para regresar el coche, por lo que puede hacérsenos de noche. Desistimos de llegar al collado.
El objetivo de la excursión, visitar la canal en su totalidad y practicar la raqueta de nieve se ha cumplido con creces por lo que no continuamos más.


Donde estamos es por consiguiente buen sitio para descansar y comer. A nuestra derecha nos vigila el pico Escarra, una picuda punta rocosa. A la izquierda, algunas elevaciones nos impiden divisar los llanos y pico del Anayet.

El Escarra a la izquierda y la Pala de Ip a la derecha.
Durante el regreso, disfrutamos de extraordinarias vistas sobre el Aspe.
El regreso será por consiguiente por el mismo camino que hemos realizado. Las perspectivas son totalmente diferentes. Según bajamos, podemos contemplar en todo su esplendor, al fondo, las cumbres que flanquean el Valle del Aragón por el oeste, presididas por el imponente Aspe (2645 metros) y otras cumbres cercanas como el Pico de la Garganta de Borau (2567), Tortiellas (2364) y la Zapatilla (2228).




CANAL DE IZAS
Dificultad
Media en verano, alta en invierno.
Ciclable
No.
Circular
No.
Orientación
Fácil, al estar señalizado por el GR 11 y no tener pérdida.
Época recomendable
Todo el año. En invierno, puede haber mucha nieve acumulada y hay que llevar el equipo apropiado.
Inicio
Fuerte de Col de Ladrones (Canfranc, Huesca).
Distancia de Jaca
32 kilómetros.
Tiempo total
Casi 7 horas.
Distancia total
15,6 kilómetros.
Interés
Paisaje de alta montaña pirenaico, práctica de raqueta o esquí de travesía con nieve.
Altitud mínima
1319 m.
Altitud máxima
2007 m.
Mapas
1:50000: 0145 Sallent de Gállego.
1:25000: 0145-1 Formigal.
h





Notas:
- El recorrido puede resultar largo y arduo. Especialmente si hay mucha nieve y malas condiciones meteorológicas, puede resultar dificultoso.
- Aunque la pista de ascenso al Col de Ladrones se halla en buenas condiciones y apto para todos los vehículos, puede estar puntualmente impracticable con nieve o barro en algunas épocas del año.
- En el Valle del Aragón (también llamado de  Canfranc) hay muchos sitios para parar y comer, como los pueblos de  Canfranc (¡imprescindible visitar su imponente estación de tren!) y Villanúa, las estaciones invernales de Candanchú y Astún. En la ciudad de Jaca disponemos de todo tipo de servicios.


Pico y llanos del Anayet.

Entradas relacionadas:


Pico Aspe, 2645 metros



Mapa topográfico


Perfil de elevación


Ver y descargar track en Wikiloc



lunes, 4 de enero de 2016

Sendas del Mancubo

En el extremo oriental de los Montes Obarenes, en la llamada Sierra de Pancorbo, se extiende un gran valle. En su interior, aún se conservan los restos del antiguo monasterio de Obarenes. Partiendo de la población de Encio, una pista (recientemente asfaltada) recorre el valle hasta la localidad serrana de Cubilla de la Sierra. En su interior, encontramos frondosos bosques y muchas montañas, presididas por la mole del pico Humión, máxima cima de los Obarenes. En esta ocasión, visitamos una de sus cumbres señeras, el pico Mancubo.


Mancubof

El Flor (izda.) y Mancubo (dcha) vistos desde los Montes de la Verdina.
El punto de partida es la pista que recorre el valle, no muy lejos de las ruinas del monasterio mencionado. Desde Burgos, debemos salir por la N-I dirección a Briviesca. Una vez superado Pancorbo y su desfiladero, debemos desviarnos a la izquierda hacia Puentelarrá. Nada más salir, en la población de Encio, nos incorporamos a la pista que se dirige a Cubilla, adentrándose en lo más profundo de los Montes Obarenes.

Pista de Encio a Cubilla de la Sierra.
Punto de inicio, junto a la pista.
Por esta pista recorremos sin salirnos unos cinco kilómetros. Su estado de conservación es excelente y es utilizada por los vecinos que se dirigen a Cubilla además de muchos cazadores.

Ruinas del monasterio cisterciense de Santa María la Imperial de Obarenes.
En tres kilómetros y medio, dejamos a la izquierda el desvío que baja a las ruinas del Monasterio de Santa María la Imperial de Obarenes, hoy convertido en granja agrícola. Seguimos hasta el cruce con otra pista que sale por la derecha. Allí mismo, junto a un gran panel informativo de las Sendas del Mancubo, dejamos el coche.

Cima del Mancubo sobresaliendo de los bosques.
Nuestra intención, es caminar por esta pista para ascender al pico Mancubo, tras lo cual, retornaremos bajando y adentrándonos en el bello Barranco de la Valsorda. Es otoño avanzado y queremos recorrer su hayedo. Desgraciadamente, encontramos el camino atiborrado de cazadores, hay una gran batida en el barranco y nos es imposible adentrarnos en él, por lo cual nos contentaremos con subir a la montaña y dejar el barranco para otro día.

Tomamos el desvío al sendero que recorre la ladera oriental del Mancubo.
Salimos entonces por la pista a mano derecha. El camino rodea en un principio la montaña, de base circular. Ascenderemos por su lado oriental, siguiendo siempre las indicaciones verdiblancas del PR. Por si fuera poco el infortunio con los cazadores, la niebla no levanta y todo el valle en que nos situamos y sus montañas permanecen cubiertas por una espesa niebla. No vemos la cima del Mancubo mientras rodeamos su base.


Seguimos por esta pista un kilómetro y medio hasta salirnos de ella por la izquierda (una señal lo indica) y nos introducimos ya en el bosque siguiendo un tenue sendero señalizado. Éste se abre paso entre la exuberante vegetación, siguiendo la ladera este de la montaña. La niebla no levanta, vamos girando ganando altitud poco a poco, pero no conseguimos ver la cima, que se halla a nuestra izquierda arriba.


El sendero se adentra en el bosque más y más, La vegetación es espesa y variada. Ganamos altitud a la vez que seguimos rodeando la base de la montaña hasta llegar por su parte septentrional, al collado que separa el Mancubo del vecino pico Flor, que tampoco vemos desde aquí, aunque debe destacar mucho desde donde estamos.

Antiguo abrevadero tallado en la roca en la subida al Mancubo.
Dejamos el collado y el camino y nos adentramos de nuevo en el bosque por la izquierda emprendiendo la ascensión final al Mancubo. Seguimos las señales del PR. Una pareja de jabalíes nos salen unos metros más adelante, quizás huyendo de la batida que hemos dejado unos metros abajo. Continuamos siguiendo los pequeños hitos de piedras que indican el camino a la cima, que sigue mostrándose reacia a ser vista.
La niebla no levanta en la cima del Mancubo.
Buzón montañero.
Desgraciadamente la niebla no levanta y continuamos por la ladera abandonando los hitos, cuya pista perdemos, pero no hay duda posible. La ascensión final es muy evidente, seguimos la máxima pendiente para llegar en poco a la cima del Mancubo (1186 metros). Buzón montañero. Su altitud indica que no se trata de una gran cumbre, no destaca por su altura, pero sí por su gran prominencia a su alrededor y es fácilmente distinguible desde muchas alturas cercanas.

Descendemos del Mancubo.
La niebla no llegó a levantar y nos privó de las extraordinarias vistas sobre las Montes Obarenes que deben poder disfrutarse desde aquí. Pero añadimos aquí fotos desde la cima sacadas en una excursión posterior.

Sierra de la Verdina.
Hacia el NO, Peña Horcada. Detrás, asoman el Flor y el Humión.
Hacia el N-NE asoma el Valle de Tobalina, flanqueado por los Obarenes a la izquierda, y la Sierra de Árcena, a la derecha.
El Valle de Cubilla, mirando hacia al oeste.
Descansamos antes de iniciar el regreso.


El retorno lo realizaremos por su lado oriental, bajando para ello por la ladera hacia la pista que se dirige a Cubilla junto a la cual hemos aparcado el coche.

Vistas del Flor y el Humión desde la pista a Cubilla.
Guiados en principio por el GPS, bajamos por terreno impreciso, pero fácil, hasta encontrar las señales del PR. Por él, perdemos altitud rápidamente.

Durante el descenso, bonita vista otoñal de Peña Hiedra, (1216 metros).
La niebla levanta poco a poco y continuamos ya a la vista de la pista, entrando en un bosquete. En apenas veinte minutos desde la cima, enlazamos con ella.

El Barranco de la Valsorda desde la pista.
Por ella, ya solo tenemos que caminar los casi dos kilómetros que nos separan del punto donde hemos dejado el coche. Durante su recorrido, podemos aún visualizar el barranco de la Valsorda a nuestra derecha, donde los cazadores están realizando una batida. Dejamos su visita para otra ocasión. 

Una gran víbora europea se nos cruza en el camino de vuelta por la pista.
Mirando hacia el norte, el pico Humión, máxima cumbre de los Obarenes, cierra el horizonte y nos vigila. A su lado, el Flor destaca enormemente entre las alturas cercanas.


SENDAS DEL MANCUBO
Dificultad
Baja.
Ciclable
Sí.
Circular
Sí.
Orientación
Fácil, está señalizado.
Época recomendable
Todo el año, aunque en invierno y época de lluvias puede estar el terreno impracticable.
Inicio
Pista de Encio a Cubilla.
Distancia de Burgos
77,5 kms (6,5 de ellos son por pista desde Encio).
Tiempo total
3 horas.
Distancia total
8,9 kilómetros.
Interés
Cima del Mancubo y panorámicas de los Montes Obarenes, bosques de sus laderas.
Altitud mínima
786 m.
Altitud máxima
1176 m.
Mapas
1:50000: 0137 Miranda de Ebro.
1:25000: 0137-3 Santa Gadea del Cid.





Notas:
- El recorrido es sencillo y está señalizado, solo hay que tener cuidado en no despistarse en los desvíos de ascenso y descenso al Mancubo.
- Es recomendable la visita del barranco de la Valsorda en otoño (¡cuidado con la presencia de cazadores!).
- Si continuamos por la pista, podemos visitar la aislada aldea de Cubilla de la Sierra, emplazada junto a la base del pico Humión a 1022 metros de altura.


Cubilla de la Sierra
     

Cimas de los Obarenes cercanas al Mancubo

Entradas relacionadas:


Mapa topográfico


Perfil de elevación

Ver y descargar track en Wikiloc



viernes, 25 de diciembre de 2015

Montes de Oca desde Belorado en bicicleta

En esta excursión recorreremos en bicicleta el sector más oriental de los Montes de Oca, rodando por extensos parajes despoblados. Partiendo de Belorado, seguiremos el curso del río Tirón. Tras atravesar su desfiladero, llegaremos al pueblo de Garganchón. Desde él, subiremos al monte para recorrer el largo trayecto hasta Villafranca-Montes de Oca. Volveremos a Belorado pasando muy cerca de la escondida localidad de Puras de Villafranca. Son casi 45 kilómetros sin pisar un metro de asfalto siguiendo siempre caminos y senderos muy poco frecuentados.

Llegaremos a Belorado por la carretera N-120 de Burgos a Logroño. En el pueblo dejamos el coche y emprendemos el recorrido sobre la bicicleta.

Belorado


Belorado - Garganchón

Iniciamos la excursión saliendo desde el centro de Belorado por la carretera que se dirige a Pradoluengo. Nada más comenzar, antes de salir del pueblo, nos desviamos a la derecha para incorporarnos al llamado Camino del Molinar, que se dirige hacia el sur entre huertas. Rodamos siguiendo el curso del río Tirón que queda a nuestra derecha. En apenas dos kilómetros y medio, llegamos a las inmediaciones del primer pueblo, San Miguel de Pedroso, cuyas casas vemos al otro lado del río. Lo atravesamos por el puente que lo cruza, pero continuamos siguiendo la orilla hasta sobrepasar la localidad. Casi un kilómetro después, cruzamos el río por un puentecito  continuando ya dejando el río a nuestra izquierda. El camino se introduce poco a poco en un desfiladero que nos llevará hasta Garganchón.


El valle se va cerrando y el camino se convierte en sendero. Tras dejar la histórica Granja de Arceredillo, continuamos, introduciéndonos en breve en el bosque porque entramos en los tramos más cerrados del desfiladero del río Urbión. A ambos lados, las laderas arboladas nos flanquean. El sendero se estrecha mucho y se va abriendo paso entre la vegetación de ribera, unos veinte metros por encima del lecho del río.

Entramos en los tramos más angostos del desfiladero del Urbión, cerca ya de Garganchón.
En algún tramo, el sendero se estrecha mucho y debemos tener cuidado en no caer sobre la vegetación. Si es preciso, hay que poner pie a tierra.


Poco a poco vamos saliendo del desfiladero, dejando la vegetación atrás. El valle se va abriendo y rodamos entre grandes paredes rocosas. Salimos a espacio abierto y tras pasar una gran chopera, llegamos a Garganchón, aproximadamente una hora más tarde de haber salido de Belorado.

Llegamos a Garganchón.
Arquitectura tradicional en Garganchón.
Garganchón mantiene aún muy buenas muestras de arquitectura tradicional, transición entre la construcción de la Bureba y la cercana Demanda. Pasamos por su centro y salimos por el camino que sale por el lado oeste del pueblo, remontando unas cuestas que dejan Garganchón detrás nuestro abajo.


Garganchón - Villafranca Montes de Oca

El camino deja el pueblo rápidamente atrás porque asciende con decisión hacia los Montes de Oca. Es un inmenso espacio deshabitado, poblado por bosques y baldíos, muy poco visitados, por los cuales recorreremos muchos kilómetros en la más absoluta soledad.
La pista por la que hemos salido de Garganchón se halla en muy buen estado. Ganamos altitud a la vez que ascendemos por el Barranco de Valle Hondo, poblado de robles y algunas hayas en las zonas más sombrías. A nuestra derecha dejamos la Peña Gavilán, sobresaliendo de los vallejos. Tras describir una gran curva en la zona más sombría del barranco, emprendemos la ascensión final que nos deja en el paraje de Los Tomillares, ya en el llano, grandes horizontes.

La pista sube por el Barranco de Valle Hondo hacia los Montes de Oca.
Bonito paisaje de los Montes de Oca en las cercanías de Garganchón.
Junto a una alambrada, descansamos y nos preparamos para el largo recorrido que nos espera hasta el pueblo de Villafranca. En el trayecto, atravesaremos los Montes de Oca de sur a norte y cubriremos unos 12 kilómetros por pistas forestales y parameras.


Emprendemos la marcha, continuando por la pista que traíamos, que se dirige hacia el NO. siguiendo el llamado Camino a Pradoluengo. En medio kilómetro, nos introducimos en un gran pinar, por el cual recorremos algo más de tres kilómetros. Los pinos desaparecen y llegamos a una gran encrucijada, justo delante de una gran vaguada. Tenemos que desmontar y bajar una larga cuesta de gran pendiente. Es el llamado Portillo Ribota, un gran cruce de caminos. En su fondo, tomamos el que sale más a la izquierda y nos incorporamos a una amplia pista que sigue que en un kilómetro sigue el curso del arroyo de Arroz Quemado. El camino discurre bajo arbolado, dejando a nuestra izquierda abajo el curso del arroyo, que desembocará en dos kilómetros aguas arriba en la cola de la Presa de Alba.

Recorremos muchos kilómetros por solitarios parajes antes de llegar a las inmediaciones de la Presa de Alba.
Son muchos kilómetros los que llevamos en absoluta soledad, sin ver a nadie, solo árboles y pistas. Nos acercamos a las inmediaciones de la presa, que ya vemos a nuestra izquierda.

Dejamos la Presa de Alba a nuestra izquierda.
No nos acercamos a su orilla ya que la pista que llevamos, en muy buen estado y recorrida por vehículos todo terreno, se introduce en un hayedo por la derecha para iniciar su descenso al río Oca, en las inmediaciones ya de la ermita de Nuestra Señora de Oca.

Bajamos de la presa hacia Villafranca por un hayedo.
Llegados a la orilla del río, dejamos el puente que nos lleva a la ermita a nuestra izquierda, sin cruzar, y continuamos por la pista en paralelo al arroyo. El camino se estrecha mucho y se abre paso entre la vegetación. En poco, llegamos a las primeras casas del barrio de La Revilla, que ocupa la orilla norte del río en Villafranca Montes de Oca.


Villafranca Montes de Oca - Belorado

No cruzamos el río, dejando el núcleo urbano a la derecha y abandonamos el pueblo rápidamente iniciando el regreso a Belorado, del que aún nos separan 17 kilómetros atravesando los Montes de Oca de nuevo. Salimos del pueblo por una gran pista siguiendo una amplia vaguada con ganado pastando. Ésta gira poco a poco hacia el este.


Dejamos Villafranca siguiendo una gran pista camino de Belorado.
Recorremos muchos kilómetros por esta pista, siguiendo una alambrada a nuestra derecha, tras la cual las vacas nos observan. Al fondo divisamos las cumbres nevadas de la Demanda.

Salimos de Villafranca siguiendo un cercado.
Este camino en invierno se halla llena de charcos y barro, pero en otoño, donde estamos, se encuentra en muy buen estado y tiene poca pendiente, por lo que cubrimos muchos kilómetros con gran velocidad. Llegamos de nuevo al portillo, cruce de caminos en el cuál tuvimos que descender una larga cuesta dos horas antes. Tomamos ahora el sendero que sale más a nuestra izquierda y que gira casi 180 grados en el sentido de la marcha que traíamos, introduciéndose rápidamente en el pinar.

Rodamos junto a extensos pastizales de ganado vacuno.
Por parajes solitarios, siguiendo caminos casi imperceptibles, vamos cubriendo kilómetros, sin más compañía que los árboles y los cantos de las aves. Dejamos el bosque e iniciamos un descenso realizando varias curvas. El sendero se estrecha mucho y la pendiente se agudiza. Pasamos por las inmediaciones de la aldea de Puras de Villafranca, ubicada en pleno corazón de los Montes de Oca. Vemos las casas abajo a nuestra derecha. El núcleo del pueblo se halla completamente rodeado de montañas.


Dejamos el pueblo atrás, subimos un poco de altitud y avanzamos siguiendo la linde de campos de labor, no muy lejos del pueblo de Villambistia, que no vemos desde donde estamos. El terreno se va allanando y descendemos con suavidad. Podemos ya atisbar a nuestra izquierda la carretera de Burgos a Logroño, señal de que nos vamos acercando a Belorado. El recorrido final es ya un largo descenso entre curvas siguiendo una amplia pista que nos dirige directamente a Belorado, que vemos ya al fondo en el llano.

Contemplamos Belorado desde la pista por la que descendemos de los montes.
Llegaremos a Belorado tras incorporamos al Camino de Santiago, junto a la carretera, un poco antes del desvío San Miguel de Pedroso. Tras cruzar el río Tirón, entramos por fin, algo cansados, en Belorado. Hemos rodado algo más de cuatro horas y cubierto casi 45 kilómetros por caminos y veredas de los solitarios y aún desconocidos Montes de Oca.


MONTES DE OCA DESDE BELORADO EN BICICLETA
Dificultad
Medio-alta.
Ciclable
Sí.
Circular
Sí.
Orientación
Muy difícil (si no se lleva GPS).
Época recomendable
De mayo a octubre, el resto del año pueden estar los caminos impracticables de barro o incluso nieve.
Inicio
Belorado.
Distancia de Burgos
47,5 kilómetros.
Tiempo total
4 horas 10 minutos.
Distancia total
44,4 kilómetros.
Interés
Paisajes naturales del interior de los Montes de Oca, pueblos pintorescos de Puras y Garganchón. Presa de Alba, desfiladero del río Tirón.
Altitud mínima
671 m.
Altitud máxima
1196 m.
Mapas
1:50000: 0201 Belorado; 0239 Pradoluengo. 
1:25000: 0201-4 Villafranca Montes de Oca; 0239-2 Pradoluengo.






Notas:

- El recorrido no es complejo desde el punto de vista físico, pero los continuos cambios de pista y el hecho de transitar por largos trechos sin referencias, puede ser arduo y complicado en la orientación.


Puras de Villafranca

- Belorado y Villafranca son los únicos lugares donde podemos encontrar un bar. Tampoco hay que contar con encontrar fuentes de agua por el camino, sobre todo en verano. Ambos pueblos bien merecen una visita.

Ruinas del Castillo de Belorado.

Plaza de Belorado.

Ermita de Nuestra Señora de Oca

Entradas relacionadas:



Puras de Villafranca



Mapa topográfico


Perfil de elevación

Ver y descargar track en Wikiloc