miércoles, 9 de septiembre de 2020

Mesa de Oña desde La Parte de Bureba

La Mesa de Oña es la mayor elevación de la sierra del mismo nombre. Su silueta es muy identificable desde la llanura burebana y muchos otros puntos de las Merindades. Aunque su acceso más habitual es desde la villa condal de Oña, por su vertiente norte, en esta ocasión subiremos por el sur a través de una estrecha garganta y partiendo de las inmediaciones de la localidad de La Parte de Bureba.


Mesa de Oñaf

Para llegar a La Parte de Bureba, localidad desde la cual iniciaremos la excursión, accedemos primero a Briviesca por la AP-1. Desde allí, tomamos la carretera que se dirige a Oña. Una vez en la localidad de Cornudilla, tomaremos el desvío a la derecha por la N-232 que en apenas tres kilómetros, nos deja en La Parte. La Mesa se halla a 3 kilómetros al norte del pueblo, por lo que bien merece la pena continuar a través de pistas agrarias llanas para acortar la aproximación. Dejamos finalmente el coche bajo unos árboles a trescientos metros escasos de la garganta por la cual tenemos planeado subir. Ya desde lejos admiramos los poderosos acantilados de esta montaña que se desploman en vertical sobre la llanura.

Nos aproximamos por una pista hacia la Gargantilla.
En un primer momento, salimos entonces por la pista que traíamos y que se dirige hacia la base de la montaña. Ya desde lejos se ve claramente el gran barranco o cortado en la roca, llamado la Gargantilla, por donde queremos subir a la sierra.


Desde su entrada, un sendero bien marcado asciende entre los árboles, retorciéndose entre los peñascos para ganar altura. A la derecha las ruinas de una edificación junto a una cárcava, quizás resto de alguna actividad de extracción de cal.

Entramos en la Gargantilla.
Poco a poco vamos internándonos en el interior de este bonito paraje. Los acantilados rocosos caen en vertical desde la parte alta de la Mesa, formando un precioso cuchillar.


Gran parte de la subida se produce bajo cubierta vegetal. El sendero, muy estrecho, pero bien marcado, poco a poco va virando desde el fondo de la garganta hacia la derecha, continuando su ascensión.

El cuchillar de la Gargantilla bajo las primeras luces del día.

La pendiente se incrementa. En un estrechamiento, pisamos la roca desnuda.


Mirando hacia atrás, descubrimos las vistas más bonitas de la garganta.

Estrechamiento rocoso anterior a la parte superior.

Tramo final a la paramera.
Tras atravesar esta canal, sin la menor dificultad, alcanzamos el llano.

Nos posicionamos sobre la paramera de la Mesa de Oña, dejando definitivamente la garganta atrás.

Nos encontramos sobre verdes praderas salpicadas de manchas de boj.


Tenemos la Mesa de Oña a nuestra izquierda, una gran meseta, a tiro de piedra. Giramos, atravesamos un bosquete de bojes, y nos colocamos sobre un sendero, muy evidente, que remonta la ladera.

Caminamos sobre un verde manto salpicado de boj.
Con poco esfuerzo, alcanzamos la cumbre cimera de la Mesa de Oña, una gran paramera rala en vegetación, perfectamente plana, haciendo honor a su nombre.

Subimos por la ladera N. de la Mesa de Oña.
Su cumbre, o mejor dicho, punto más alto, porque no destaca sobre el entorno, se encuentra muy cerca del lugar por donde hemos accedido. Es identificable fácilmente al estar marcado por una gran acumulación de piedras.


Punto más alto de la Mesa de Oña, sin interés.
Pero mucho más interés tiene asomarse sobre cualquiera de sus bordes, sobre todo hacia el oeste y el sur, donde la peña se desploma sobre la llanura burebana.

La parte superior de la Mesa de Oña se halla tapizada de boj.
Nos dirigimos entonces hacia el sur. Descendemos una pequeña vaguada y remontamos un antepecho hasta alcanzar con facilidad una balconada, asomada al sur.

Magnífica panorámica sobre la Bureba en verano. El pueblo que se ve en primer término abajo es Cornudilla.
La vista sobre la Bureba es muy extensa, como no podía ser de otra manera, ya que esta meseta destaca enormemente desde cualquier punto de este cuenca.

Hacia el oeste divisamos la agreste cima del pico Tablones.
Buen lugar para descansar y disfrutar con el paisaje veraniego que tenemos delante.


LA Sierra de Oña no es más que el sector occidental de los Montes Obarenes. En la foto, vista hacia el este.
Continuamos la excursión. En primer lugar, debemos deshacer el camino por la meseta cimera para retornar a la base de la montaña.



Bajamos por el mismo sendero por el que hemos subido. Ya desde arriba divisaremos el Camino de la Sierra, al cual queremos incorporarnos para iniciar el descenso y posterior rodeo de la peña.

Durante el descenso de la Mesa, divisamos el pico Cuchillos al fondo.
Una vez en el llano, cortamos a través de la pradera para enlazar con el camino. Seguimos por la izquierda. Esta pista sube desde Oña y son muchos los ciclistas con los nos topamos subiendo desde esta localidad. Es un excelente recorrido.

Camino de la Sierra.
En estos parajes parameros, encontraremos muchas vacas pastando.


Siguiendo por la pista, comenzamos a perder altura por la vertiente norte, internándonos en el pinar. Oña no es visible en ningún momento.



El camino es muy cómodo, perdemos altura suavemente. El roquedo y los pinos serán nuestros acompañantes.

Pista que baja hacia Oña.
Poco a poco vamos acercándonos al valle, que no llegaremos a alcanzar. Obviamos la salida hacia Oña y seguimos por otra pista, aún más marcada, que continua rodeando la Mesa a cierta altura sobre la llanura.

Recorremos largos trechos entre los pinos y arbustos.
Valle de las Caderechas y pico Tablones.
Hacia el NO. se ve un mar de árboles, destacando las cumbres de las Caderechas. Ni Oña ni la pequeña localidad de Pino de Bureba llegan a verse.


La pista gira más decididamente hacia la izquierda, siguiendo la línea de la montaña. La muralla rocosa de la Mesa nos acompañará por este flanco.


Poco a poco nos vamos acercando a la garganta por la que subimos. A la izquierda, contemplamos los muros más altos y verticales de la peña.


A la derecha, la llanura infinita de la Bureba salpicada de pueblos.


A menos de un kilómetro de la parte superior de la Gargantilla, que no llegamos a ver, la pista gira hacia la derecha. Descendemos.


Tras perder la altura que nos separa del llano, desembocamos sobre la linde de una tierra de labor.

No queda más remedio que seguir el borde del campo hasta alcanzar otra linde y por fin, enlazar con la pista que viene de La Parte de Bureba y por la que accedimos con el coche.


Todo el recorrido por su lado sur, obtenemos bonitas fotos de la Mesa.
Por esta pista, ya solo tenemos que cubrir los escasos quinientos metros que nos separan del lugar donde dejamos el coche, muy cerca de la Gargantilla. Fin de la excursión.



MESA DE OÑA DESDE LA PARTE DE BUREBA
Espacio natural
Montes Obarenes en su sector más occidental (Sierra de Oña).
Dificultad
Baja, el camino es sencillo. Solo debemos preocuparnos de la orientación, sobre todo en el descenso.
Tipo de camino
Senderos de montaña en la ascensión y pistas forestales en el descenso y regreso.
Ciclable
En general, todo el recorrido es ciclable. Únicamente durante el ascenso por la Gargantilla deberemos echar la bici al hombro durante unos metros.
Agua potable
No encontraremos en todo el recorrido.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Sencilla en la subida, pero compleja en el regreso por el pinar, donde debemos tomar varios desvíos sin indicación alguna. Llevar GPS.
Época recomendable
En general todo el año. Evitar días de niebla (frecuentes en la zona) y en época lluviosa donde encontraremos los caminos embarrados.
Inicio
Pista agraria al norte de La Parte de Bureba.
Distancia de Burgos
58,5 kilómetros.
Tiempo total
3 horas 50 minutos.
Tiempos de marcha
Inicio pista-Mirador Mesa de Oña: 1 hora 5 minutos; Mirador de la Mesa de Oña-pista: 2 horas 30 minutos.
Distancia total
14,7 kilómetros.
Interés
Mesa de Oña, la Gargantilla, vistas sobre la Bureba, pinares.
Altitud mínima
746 m.
Altitud máxima
1203 m.
Desnivel acumulado
767 m.
Mapas
1:50000: 0136 Oña.
1:25000: 0136-3 Oña.


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Notas:
- La excursión es en línea generales muy sencilla y bastante intuitiva.
- Únicamente tenemos que andar atentos en encontrar los caminos correctos en el descenso desde la Mesa y una vez en la pista de retorno, coger en general los desvíos que nos salgan siempre por nuestra izquierda, siguiendo siempre la falda la montaña.
- A la Mesa de Oña se puede subir también por su lado NO. desde la localidad de Oña (la ruta más frecuentada). También podemos subir desde Penches o Barcina de los Montes, desde esta última recorriendo un tramo más largo y pasando antes por el pico Cuchillos.


Entradas relacionadas:


Mapa topográfico


Perfil de elevación


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martes, 1 de septiembre de 2020

Macizo de Mampodre

Los Mampodres son un macizo desgajado de la Cordillera de Cantábrica y ubicado al sur de los Picos de Europa. Posee varias cumbres por encima de 2100 metros con gran prominencia por lo cual constituye un conjunto homogéneo que lo convierte en unos "Picos de Europa en miniatura". Su ascensión y recorrido tiene por tanto cierto aire alpino. En invierno es muy frecuentado por sus excelentes condiciones de nieve y facilidad de acceso.


Macizo de Mampodref

El Macizo de Mampodre se ubica al NE. de la provincia de León, muy cerca del límite con Asturias, y a poca distancia del Macizo Occidental de los Picos de Europa (Cornión). No se halla cerca de ninguna población importante. Su punto de acceso más habitual es la pequeña localidad leonesa de Maraña. La mejor manera de llegar desde Burgos o Palencia es accediendo primero a la localidad palentina de Guardo, desde donde continuamos por Velilla de Río Carrión hasta Boca de Huérgano.

El pantano de Riaño.
Después de rodear el embalse de Riaño, tomaremos la carretera que se desvía hacia el Puerto de Tarna, llegando a Maraña. Ya desde varios kilómetros antes, divisamos las cimas del macizo elevándose sobre el valle.

Llegando a Maraña contemplando las cumbres del Macizo de Mampodre.

Curiosa explicación sobre el origen del nombre 'Mampodre'

Existen muchas dudas sobre el origen del nombre del macizo, aunque la versión más extendida, y un tanto macabra, es la del Manus putorius, con el significado de "las manos podridas" en latín. Hace alusión a que los romanos cortaban las manos a sus enemigos cántabros para que no volviesen a empuñar una espada. Seguramente se trate de solo una leyenda, pero esta explicación está muy extendida en diferentes escritos. Sin duda le dota de cierto carácter mítico a estas montañas en las que se cree se refugiaban los combatientes durante las Guerras Cántabras.

Plaza de Maraña.
Su cima más alta, la Peña la Cruz, tiene una gran prominencia y es vista desde una extensa área de Asturias, León y Palencia..



Macizo de Mampodre
Cumbres principales

Montaña  Altitud
m
  Prominencia
m
Peña la Cruz
2192
811
Peña del Mediodía
2179
182
Cervunal (o Valcerrao)
2168
83
Polinosa
2160
132
Peña el Convento
2146
61
Valjarto
2035
20
Peña Brava
2095
32


Salimos de Maraña por la carretera del Puerto de Tarna.
Cubrimos medio kilómetro por el asfalto.
Una vez en Maraña, población de vocación ganadera pero hoy ganando enteros en las actividades al aire libre, aparcaremos el coche en la plaza. El aspecto de sus cimas desde las casas del pueblo es majestuoso y nos avisa de las fuertes pendientes que nos esperan.

Rodeamos el macizo para atacarlo por el valle de Valverde al NO. del mismo.
Salimos de Maraña por la carretera que por el lado oeste del pueblo, se dirige al Puerto de Tarna. Desde cualquier punto de la localidad destaca la enorme mole de Peña Hoguera, que se levanta casi 300 metros en vertical sobre las casas del pueblo.


Pasamos junto a la montaña, que dejamos a nuestra derecha. Tras dejar un camping a nuestra izquierda, saldremos de la carretera por ese lado para incorporarnos a un marcado camino entre pastizales.

Dejamos el pueblo de Maraña al abrigo de la Peña Hoguera atrás.
Por este camino, iniciamos una suave ascensión. Las cumbres del Mampodre quedan a nuestra izquierda. En breve, llegamos a una caseta, ubicada a 1500 metros de altitud.


Desde allí, comenzamos a tener ya visibilidad sobre el Valle de Valverde, que se desarrolla hacia el SE desde donde estamos. Al fondo del cual sobresalen imponentes las moles de las peñas de la Polinosa y la Cruz, nuestro destino final.

Comenzamos a ganar altura subiendo por el Valle de Valverde.
Iniciamos el ascenso valle arriba. Para ello iremos ganando altura progresando por el lado derecha, manteniendo el arroyo abajo a nuestra izquierda.

La Polinosa a la derecha y la Peña la Cruz a la izquierda nos observan.


Hay un sendero que nos ayudará a ganar altura constantemente. A medida que vamos acercándonos al fondo del valle, vamos tomando constancia de la magnitud de la Polinosa, que visitaremos en primer lugar. Desde el lado SO. por el que estamos subiendo, parece inexpugnable.


El sendero valle arriba se difumina poco a poco y llegamos hasta el mismo lecho pedregoso del arroyo. Lo abandonamos e iniciamos una fuerte ascensión por libre por el lado derecho, intentando seguir trazas de trochas.

El arroyo Valverde baja prácticamente seco al fin del verano.
Preciosa imagen de la cara norte de la Polinosa (2169 metros) a cuya cumbre nos dirigimos.


La ladera es herbosa y podemos agarrarnos bien. La pendiente es muy fuerte, ganamos altura subiendo en zigzag.
La Peña la Cruz desde la subida al collado de Valverde.
Subimos por una empinada ladera herbosa hacia el collado de Valverde.
No obstante alcanzamos el collado de Valverde con relativa facilidad. Aquí tenemos ya visión sobre la vertiente sur del macizo.. A nuestros pies el valle de Bustil de Pepe que desciende hacia la localidad de Redipollos, otro punto de salida para ascender a la Polinosa.

Vista del Valle de Valverde desde el collado del mismo nombre.
Estamos junto a la base de la Polinosa y el viento es muy fuerte. Nos preparamos para su ascensión.
La Peña la Cruz desde el collado de Valverde.
Subimos por una empinada ladera hacia el collado.
Para ello desde el collado, continuamos rodeando la base de la Polinosa por su lado sur. Si la cara que veíamos según subíamos por el Valle de Valverde era agreste y vertical, la cara sur es herbosa y tremendamente empinada. Iniciamos el ascenso con paciencia. La pendiente es tal que debemos cubrir un desnivel de más de 130 metros con una pendiente del 55%. Afortunadamente el carácter rocoso del terreno nos hace afianzarnos con seguridad en cada paso. Cosa muy diferente debe ser caminar por aquí en invierno donde seguramente encontraríamos auténticas rampas de hielo.

Superamos la muy empinada ladera sur de la Polinosa.
Hacia el sur el paisaje, que tenemos a nuestros pies es excepcional y es un adelanto de lo que nos espera en las cumbres tanto de la Polinosa como posteriormente de la Peña la Cruz.

Cima de la Polinosa (2169 metros) y panorámica hacia el NO.

Superado el tramo más empinado, alcanzamos la parte superior, rocosa, que nos ayudará a afianzarnos mejor. Aprovechando estrechos pasillos entre el roquedo, alcanzamos por fin la cima de la Polinosa (2169 metros).

Peña la Cruz (izda) y Cervunal (dcha).
Se trata de una de las cumbres principales del Macizo de Mampodre. Estamos justo enfrente de la Peña la Cruz. Entre ambos, el abismo que cae a la cabecera del Valle de Valverde.



Video desde la cima de la Polinosa



Hacia el este, la cima se prolonga para descender hacia un collado. Continuaremos por este lado.

Vista hacia el S-SO. En primer término, el valle de Bustil de Pepe. Al fondo, el embalse de Porma. La muralla rocosa que destaca a la derecha de la imagen es el pico Susarón (1878 metros).

Pero tras el esfuerzo realizado en la última ascensión, descansamos, disfrutamos con el paisaje. El viento no obstante nos obliga a refugiarnos lo que podemos y hay que andar con cuidado ya que la cresta es bastante estrecha. Seguimos nuestra travesía. Nuestra siguiente meta será, como hemos dicho, descender de la Polinosa por su lado este. No vemos la bajada aún por lo que continuamos por la estrecha cresta, desviándonos un poco a la derecha para aprovechar los pasillos que nos protegen del fuerte patio que hay a nuestra izquierda.

Collado Cervunal, pico Cervunal y Peña el Convento.
En breve, llegamos a la cabecera de un empinado pasillo que desciende siguiendo el contrafuerte rocoso hacia el collado de Cervunal, que vemos muy abajo. Pese a la fuerte pendiente, que nos obliga a progresar con precaución, podemos afianzarnos bastante bien a los salientes rocosos del lado derecho.

El descenso desde la peña Polinosa hasta el collado de Cervunal se produce por un empinado pasillo rocoso. En la foto, contemplamos la vertiginosa canal que desciende desde el collado Cervunal hacia el sur.
Llegamos al collado del Cervunal. Barrido por el fuerte viento, lo atravesamos con facilidad. A la izquierda tenemos la cabecera del Valle de Valverde.

Collado Cervunal y pico del mismo nombre detrás.
Desde este pequeño llano, vemos claramente el sendero que debemos seguir en nuestro camino hacia la Peña la Cruz, que divisamos más cercano a nuestra izquierda. Dejamos el collado atrás y subimos un pequeño repecho que sube hacia la cima del Cervunal (2168 metros). Obviamos esta cumbre menor y continuamos faldeando por la ladera, siguiendo el sendero bien marcado.

Rodeamos fácilmente el Cervunal camino de la Peña la Cruz.
El sendero desciende de nuevo hacia el collado que separa la agreste peña del Convento del Cervunal. Es también muy aéreo, pero de nuevo, fácil de atravesar. A la derecha, vamos contemplando ya las impresionantes canales que descienden hacia el fondo del Circo de Mampodre.

Camino de Peña la Cruz bordeamos por la izquierda la cumbre menor del Convento.
Canal norte junto al Convento.
Seguimos por el sendero. Subimos un poco de nivel, dejamos el mogote rocoso del Convento (2146 metros) a nuestra derecha y nos plantamos en la base de la Peña la Cruz.


La imponente figura de la Peña la Cruz se alza frente a nosotros esperando que la ataquemos.
La subida final a la Peña la Cruz, la cima más alta de todo el Macizo de Mampodre, debe hacerse por la muy empinada y agreste ladera, que estudiamos con la mirada. No es especialmente complicada, pero sí que hay que intentar mantenerse centrados durante la ascensión, avanzando entre las rocas y mantener  en lo posible alejados los patios laterales que se irán presentando.

Vista de la Polinosa desde la ladera de la Peña la Cruz.
Subimos. El desnivel hasta la cima es de unos cien metros en los que tenemos que trepar y echar las manos repetidas veces para superar los obstáculos rocosos que se nos van presentando.


Poco a poco y avanzando siempre por las canales y pasillos más centrados, llegaremos a una antecima desde donde vemos el hito que marca la cumbre de la Peña la Cruz a unos cien metros. Para llegar a ella, deberemos aún superar un delicado paso estrecho, muy aéreo, pero que si nos sujetamos bien, no supone ningún problema.

Ya queda poco hasta la cima.
Alcanzamos por fin la cima de Peña la Cruz (2192 metros), máxima altura del Macizo de Mampodre. Nuestro GPS nos indica que supera por poco los 2200 marcando los 2202 metros. Es la cima más alta de la línea que une el Coriscao (2234 metros) y Peña Ubiña (2414 metros) por lo que es vista desde muchos puntos del NE. leonés. La vista que se abarca desde aquí es impresionante. No en vano, se trata de una de las cumbres más prominentes de la península, alcanzando los 811 metros. El viento es muy fuerte, permanecemos sentados por precaución.

Cima de la Peña la Cruz.
Hacia el norte tenemos los Picos de Europa en su sector occidental o Cornión. Más cerca, destaca sobremanera la sugerente figura de la Peña Ten, otra montaña icónica del NE. leonés, que nos incita a visitarla en una próxima salida.

Vista hacia el este.
Hacia el este, la Peña del Mediodía y el resto de alturas del macizo en que nos encontramos. Detrás, las montañas que rodean el embalse de Riaño, algo ocultas. Al fondo, la Montaña Palentina.



Video desde la cima de Peña la Cruz



Por el S.-SO, airosa se levanta la cima de la Polinosa, donde acabamos de estar. Al oeste, el rosario de cumbres que pueblan el norte de León y sur de Asturias.

Hacia el NE. vemos el circo del Mampodre con la Peña del Mediodía. Detrás las montañas de Riaño, Más al fondo, el cordal de Peña Prieta donde destaca la silueta inconfundible del Espigüete.


La cima es lo suficientemente amplia para estar sentado descansando con holgura.

Vista hacia el NO. durante el descenso. Al fondo, se aprecia tenuemente la línea del mar.
Descendemos. Lo haremos por la cara norte, donde se halla Maraña. Existe la posibilidad de realizar la Integral del Mampodre. Para ellos retornaríamos hacia el collado Cervunal y desde la cima del mismo nombre, recorrer el arco rocoso que forma el Circo del Mampodre para descender a la laguna que hay en su base. Esta travesía es larga y compleja y requeriría un tiempo extra de unas cuatro horas.

Durante el descenso, asoma la Polinosa por nuestra izquierda.
Si la cara sur de la Peña de la Cruz es abrupta, la norte se presenta afortunadamente más tendida y herbosa, lo cual supone un gran alivio a la carga física que llevamos ya.


Solo tenemos que ir descolgándonos siguiendo el marcado sendero que sube desde Maraña. Perdemos altura con comodidad y rapidez.


Por debajo de los dos mil, vemos muy bien la ruta por la que alcanzaremos el llano. El sendero llega hasta un collado en el cual debemos gira a la derecha para continuar siguiendo el arroyo de la Fuentona (seco en verano).

Perdemos altura camino del Canalizo.
El sendero se mantiene en buen estado. Seguimos con comodidad y atravesamos el estrechamiento del Canalizo. Lo que queda hasta el valle es la parte más empinada del descenso. Hay mucha piedra suelta, por lo que hay avanzar con precaución bajando en zigzag para aminorar la fuerte pendiente.


El sendero se pierde continuamente escamoteado entre la pedriza y la vegetación. No hay pérdida posible, tenemos los prados de Prao de Pacho frente a nosotros abajo junto a la carretera y solo tenemos que ir perdiendo altura con paciencia. De nuevo, las vistas son preciosas hacia este lado norte.

Último tramo hasta el valle, aún por terreno empinado y pedregoso.
Poco a poco vamos dejando los tramos más empinados y casi hora y media después de haber dejado la cima de Peña la Cruz, desembocamos en los verdes prados que tapizan la base norte del macizo.


Enseguida nos incorporamos a un camino bien marcado. Por él, seguimos hasta cruzar el río de Maraña por un puente metálico, a la altura del camping. Alcanzamos la carretera.

Cruzamos el puente sobre el río Maraña frente a la mole de Peña Hoguera.
De nuevo, a los pies de la impresionante pared de la Peña Hoguera, observamos que hay varios montañeros escalando.


Ya solo nos queda cubrir el corto tramo que nos separa de Maraña por la carretera, en cuyas calles entramos casi seis horas después de haber abandonado el pueblo a primera hora de la mañana. finalizamos esta magnífica excursión por uno de los macizos más bonitos de toda la Cordillera Cantábrica.


MACIZO DE MAMPODRE
Espacio natural
Macizo de Mampodre dentro del Parque Regional de Picos de Europa
Dificultad
Alta. En el ascenso a la Peña de la Cruz hay que hacer trepadas muy empinadas con patio por ambos lados. No es recomendable su ascensión para los que sufren un poco de vértigo o miedo a las alturas. El descenso por el Canalizo recorre terreno pedregoso y empinado que puede ser muy fatigoso.
Tipo de camino
Pistas en el llano, hitos en las laderas que suben a las peñas Polinosa y la Cruz. Una marcada trocha enlaza los dos montes siguiendo un estrecho cordal.
Ciclable
No.
Agua potable
Encontramos en el arroyo de Valverde y en el pueblo de Maraña.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Media. La orientación no es especialmente difícil, pero sí que hay que estar muy atentos a encontrar los pasos claves que nos permitan subir y bajar de las cimas.
Época recomendable
El verano con tiempo seco será la mejor época. El resto del año podemos encontrar terreno húmedo, nieve o hielo (requiriendo equipo de escalada invernal). Evitar los días de niebla y muy ventosos.
Inicio
Maraña (León).
Distancias
Riaño (22,7 kilómetros); León (106 kilómetros); Burgos (191 kilómetros).
Tiempo total
Unas 6 horas contando las paradas en la cima de las dos peñas.
Tiempos de marcha
Maraña-Polinosa: 2 horas 45 minutos; Polinosa-Peña la Cruz: 45 minutos; Peña la Cruz-Maraña: 1 hora 50 minutos.
Distancia total
11,9 kilómetros.
Interés
Travesía de alta montaña por el macizo, panorámicas sobre los Picos de Europa y la comarca de Riaño, pueblo de Maraña, Peña Hoguera.
Altitud mínima
1239 m.
Altitud máxima
2202 m.
Desnivel acumulado
1125 m.
Mapas
1:50000: 0079 Puebla de Lillo; 0080 Burón.
1:25000: 0079-4 Puebla de Lillo; 0080-3 Maraña.

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Notas:
- El macizo de Mampodre es un clásico de la Cordillera Cantábrica fuera de los Picos de Europa a donde estrictamente no pertenece. Aunque sus alturas no son excesivas, sí se trata de una excursión de alta montaña donde encontraremos elevadas pendientes con patio y vertiginosos cortados. No es recomendable para los no acostumbrados a este tipo de terreno o que sufran algo de vértigo.

- Existe otra alternativa para subir a la Peña la Cruz desde el sur, partiendo del pueblo de Puebla de Lillo.
- En invierno es previsible que encontremos hielo, siendo necesario equipo de escalada invernal con crampones y piolet.
- Durante la travesía rodeando el embalse de Riaño, podemos parar y admirar el bellísimo paisaje que conforman las aguas del pantano con el rosario de montañas que lo circundan por el S-SO.




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