lunes, 13 de febrero de 2017

Tierra de Cameros: Barranco del Badén

La Tierra de Cameros se halla al sur de la provincia de la Rioja y forma parte del Sistema Ibérico al igual que las sierras vecinas de la Demanda y Cebollera. La comarca se divide entre el Camero Nuevo y el Viejo, separados por las cuencas de los ríos Iregua y Leza. Dentro del Camero Nuevo, al sur de la capital Logroño, en el valle del Iregua, se encuentran una serie de angostos barrancos esculpidos por la fuerza del agua. En esta ocasión visitamos el más espectacular y misterioso: el Barranco del Badén.


Barranco del Badén


Llegaremos a los Cameros saliendo por la N-120 de Burgos a Logroño. Esta carretera se convierte en autovía nada más entrar en la provincia de la Rioja. Antes de llegar a la capital, tomaremos el desvío por la N-111 que se dirige hacia el sur.

Mapa de situación del Barranco del Badén.
Muy pronto penetramos en los Cameros y visualizamos a nuestra izquierda las impresionantes peñas de Peñascales de Islallana. Tras atravesar el pueblo del mismo nombre y un túnel, aparcamos el coche a la derecha de la carretera frente a una finca. Comenzamos aquí el recorrido hacia el Barranco del Badén, que se encuentra al otro lado de la carretera.

Iniciamos la marcha atravesando una valla junto a la carretera.
Frente a nosotros, junto a la carretera, ya vemos las primeros bloques de conglomerado que llaman la atención desde lejos. El camino sube poco a poco flanqueado por olivos hasta llegar a una amplia nava, a la sombra de las peñas que nos rodean, donde encontramos ganado pastando y algunas vallas de corrales. Aquí comienza el recorrido por el interior del barranco.

Pista de aproximación al barranco.
Tras pasar una alambrada, penetramos ya es un espectacular tajo donde la luz apenas se abre paso para llegar al suelo. Caminamos fácilmente porque el camino es ancho y está limpio. Nos impresionan las verticales paredes a ambos lados. El silencio es total.



Dejamos la parte más angosta del pasillo para salir a una hoya, rodeada de peñas, surtida de vegetación. Tras atravesar una segunda alambrada, el sendero afortunadamente se abre paso entre los matorrales sin dificultad y nos adentramos más en el barranco.

Penetramos en el tramo más estrecho.
A los lados los conglomerados se elevan mostrando profundas grietas y hendiduras producto de la erosión del agua. 


El camino es evidente y progresamos por el fondo del barranco sin pérdida.

El silencio de este paraje nos parece inquietante. 

Pero incluso aquí hay actividad, ya que una manguera de captación de agua se despliega junto al camino hasta muy adentro.


Barranco del Badén


Tras llegar a un cruce, tomamos el desvío por la izquierda que en poco, emprende una vertiginosa ascensión por un estrecho pasillo. A nuestra derecha tenemos una empinada pared que cae en vertical.A nuestra izquierda seguimos el barranco cuyo fondo va quedando cada vez más abajo. Aunque no es peligroso, hay que tener precaución y prestar atención en ver donde pisamos. El sendero se mantiene afortunadamente en buen estado y su anchura es suficiente para progresar sin peligro.
Tras superar las últimas pendientes, bastante empinadas, llegamos al llano, sobre la parte superior de las peñas, ocupado por el pinar.

Tramo final de ascenso hacia la parte superior.
Continuamos por el bosque, entre los árboles, siguiendo una marcada trocha. Este sendero va rodeando la cabecera de los barrancos. Continuamos por él describiendo una amplia curva de oeste a este ya que queremos ascender hasta lo alto de la Peña Moya. Se trata de una elevación sobre el Barranco del Badén desde la cual queremos mejor divisar el paisaje.
Por este camino, llegamos en poco tiempo a la base de la peña, cuya cima, destaca mucho sobre los árboles del bosque y parece muy accesible.
Dejamos el sendero por la derecha (si siguiéramos por él, emprenderíamos el descenso hacia la carretera) para iniciar el ascenso por la ladera.

Panorámica de la Sierra de Moncalvillo desde la Peña Moya.
Ésta se presenta muy empinada y con bastante gravilla, por lo que no queda más remedio que extremar la precaución para no resbalar e incluso echar mano a tierra para asegurarse en algunos puntos.

Panorámica del barranco y el Castillo de Viguera de fondo.
En apenas diez minutos desde que dejamos el camino, llegaremos a la cima de la peña Moya (954 metros). Sin embargo las expectativas quedan un poco defraudadas ya que la cima se halla dividida por una gran valla cinegética, lo cual, añadido a la frondosa vegetación que hay, hace que las vistas sobre el valle del Iregua y las peñas queden algo reducidas. No obstante tenemos buenas panorámicas sobre el impresionante Castillo de Viguera. Esta montaña, se levanta sobre el río a modo de gran fortaleza.

Retorno hacia el fondo del barranco.
Tras hacer algunas fotos y descansar, deshacemos el camino bajando de nuevo por la ladera hasta el sendero. El descenso también es algo dificultoso y tenemos que echar las manos al suelo para no resbalar.

Privilegiado mirador sobre el barranco.
De nuevo en el sendero, deshacemos el camino por el bosque hasta para retornar de nuevo al lugar por donde accedimos desde lo profundo del barranco. Pero no queremos descender por el mismo sitio, sino bajar por la parte central para disfrutar de otras vistas.



Video



Para ello, siguiendo las indicaciones de nuestro GPS, continuamos por terreno irregular entre los árboles buscando la cabecera del barranco. Este itinerario no es fácil de descubrir ya que no hay referencias claras. Solo nos guiamos por nuestro navegador.

Descendemos de nuevo al fondo del barranco.
Tras remontar un espolón y descender por la ladera opuesta, ya nos situamos sobre la cabecera de una gran vaguada que desciende hacia la encrucijada de la parte inferior. Emprendemos el descenso por un despejado espolón rocoso que recorre la parte central de la vaguada, disfrutando de las mejores panorámicas sobre el conjunto de barrancos.


Según vamos perdiendo altura, las vistas y panorámicas se van engrandeciendo y nos vamos dando cuenta de la verdadera magnitud del conjunto del barrancos, cárcavas y despeñaderos que conforman el Badén.


No podemos evitar parar continuamente y hacer fotos porque a cada momento descubrimos nuevas perspectivas. Estamos el otoño, así que el contraste de colores de la vegetación con las tonalidades rojizas de los conglomerados es espectacular.


A medio camino por este espolón, lo abandonamos por nuestra derecha iniciando el descenso por un estrecho y empinado sendero. Sin dificultad alguna, alcanzamos de nuevo el fondo del barranco.

Es poca la luz que penetra hasta el interior del barranco.
Ahora solo tenemos ya que deshacer el mismo camino por el que penetramos en el barranco. Al caminar en sentido contrario y haber avanzado el día, descubrimos nuevas panorámicas, nuevas tonalidades, nuevos contrastes.


En media hora, llegaremos a la carretera donde dejamos el coche.

Cruzamos de nuevo la valla antes de llegar a la carretera. Al fondo, el Castillo de Viguera.


BARRANCO DEL BADÉN
Espacio natural
Tierra de Cameros, en la Rioja.
Dificultad
Fácl, aunque hay que caminar con precaución en algún tramo expuesto y con mucha pendiente.
Tipo de camino
Pistas de acceso y estrechos senderos entre las peñas.
Ciclable
No.
Agua potable
No
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Media.
Época recomendable
Todo el año, aunque preferible en tiempo seco.
Inicio
Cerca de Islallana (Rioja).
Distancia de Burgos
118 kilómetros.
Tiempo total
2 horas 33 minutos.
Tiempos de marcha
Carretera-Pinar: 40 min; Pinar-Peña Moya: 21 min;  Peña Moya-Carretera: 1 h 30 min.
Distancia total
6,6 kilómetros.
Interés
Cumbre principal
Altitud mínima
600 m.
Altitud máxima
954 m.
Desnivel acumulado
614 m.
Mapas
1:50000: 0241 Anguiano.
1:25000: 0241 Anguiano.

k

j
Notas:
- El recorrido en si mismo no ofrece dificultades físicas. Únicamente hay que tener precaución en la ascensión por el último tramo hasta la plataforma superior, que transcurre por un estrecho sendero con caída en su izquierda.
- Aunque el recorrido es bastante intuitivo, una vez dentro del barranco, compuesto de varios ramales, podemos extraviarnos si no llevamos un GPS. El descenso desde la parte superior es complicado también de encontrar.
- Cerca del Barranco del Badén tenemos otras interesantes excursiones. Desde la misma localidad de Islallana, podemos ascender hasta lo algo de la impresionante peña de Peñabajenza, que se levanta junto a la carretera. Desde el cercano pueblo de Viguera, también podemos ascender hasta el Castillo de Viguera, visible desde muchos puntos del valle.


Peñabajenza
>

Castillo de Viguera


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Mapa topográfico



Perfil de elevación



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martes, 7 de febrero de 2017

Mapa de las Sierras de Neila y Urbión

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SIERRAS DE NEILA Y URBIÓN



Valle de las Navas: Utero y San Mamés desde Cobos junto a la Molina

En el centro de la comarca de las Torcas o Valle de las Navas, se levanta una pequeña elevación que llama la atención por sus vivos colores. Partiendo del pueblo de Cobos junto a la Molina, ascenderemos a esta sierra pasando por las dos cimas que vigilan sus extremos norte y sur: el Utero y el San Mamés.


Valle de las Navas


El Valle de las Navas es un particular territorio de transición entre la comarca de la Bureba y los altos del Páramo de Masa. Su origen geológico data del Mioceno. Su característica principal es su aspecto semiárido donde la erosión ha modelado barrancos y cárcavas dotando al paisaje de vivos colores cromáticos. Llaman sobremanera la atención las tonalidades marcadas por los estratos. La montaña que vamos a visitar, con sus dos cumbres principales, el Utero y el San Mamés, forman parte de una pequeña alineación que se extiende de sur a norte y ocupa la parte central de este espacio. Su ascensión es bastante sencilla y desde sus alturas podemos disfrutar de extensas panorámicas.
Iniciaremos la visita ascendiendo al Utero, adonde podemos acceder desde sus dos vertientes este y oeste desde los pueblos de Melgosa de Burgos y Cobos junto a la Molina respectivamente. Desde Cobos los caminos son más sencillos y partiremos de él.


Cobos junto a la Molina


Realizamos la excursión en invierno, cuando las nieves y la lluvia aún no ha llegado, por lo que los suelos están todavía duros. La naturaleza arcillosa del valle, hace que se conviertan en barrizales en épocas lluviosas y los caminos sean entonces impracticables.
A Cobos junto a la Molina podemos llegar por carretera desde Burgos tomando en primer lugar el desvío en Sotopalacios hacia Villarcayo. Una vez sobrepasado Peñahorada y el desvío a La Molina, nos salimos por la derecha siguiendo una carretera local que muere en el pueblo. También es posible llegar a Cobos a través de caminos rurales, en buen estado, partiendo de los pueblos de La Molina por el sur y desde Quintanarruz por el norte.

El verde primaveral contrasta vivamente con los tonos rojizos de los terrenos del Valle de las Navas.
Cobos junto a la Molina forma parte de la lista de pueblos felizmente recuperados del abandono y hoy mantiene cierta actividad, sobre todo en fin de semana.
En cualquier rincón de su amplia, y única calle central, podremos dejar el coche. Nos preparamos y salimos caminando por abandonando el pueblo por su lado norte. Esta pista, en buen estado, discurre muchos kilómetros de manera paralela al trazado del antiguo ferrocarril Santander-Mediterráneo y se dirige hacia el pueblo de Quintanarruz.

Salimos de Cobos por el camino de Quintanarruz. Al fondo, las ruinas de la ermita de Nuestra Señora de las Mercedes.
En este camino, a algo menos de dos kilómetros de Cobos, aún se levantan los restos de la ermita románica de Nuestra Señora de las Mercedes, hoy en fase de ruina.


Caminamos por esta pista unos cuatrocientos metros hasta llegar a un amplio cruce donde tomamos el desvío por nuestra derecha. Continuamos y entramos en terreno más ondulado dejando a ambos lados colinas y oteros aislados de vivos colores. Tras rodear varios campos de labor, hoy abandonados, tenemos que estar atentos, ya que debemos en poco abandonar de nuevo el camino por la derecha para atravesar un barbecho. Al otro lado de él, se halla el sendero, no visible desde donde estamos, que asciende hacia el Utero. No es sencillo encontrar el punto exacto donde debemos tomarlo si no llevamos un GPS.

Ladera oeste del Utero.
La montaña la tenemos delante de nosotros y apreciamos un sendero que sube hasta la cumbre, de forma aplanada. Cruzamos el campo y encontramos entre la vegetación el inicio del sendero que buscamos. Por él, iniciamos el ascenso.

Laderas occidentales del Utero.
El sendero describe algunas curvas, aferrado a la ladera, y gana altitud con rapidez. A medida que subimos, vamos dejando el valle abajo y apreciamos mejor las extraordinarias formaciones de oteros, barranqueras y cárcavas que conforman un paisaje quebrado y singular.

Tramo final hasta llegar al Utero.
Llegamos a un pequeño collado, antecima del Utero, donde nacen caminos por la derecha. Ya solo tenemos que superar una inclinada ladera para posicionarnos sobre la amplia meseta que forma la cima del Utero (989 metros) donde llegamos con facilidad. Buzón montañero y gran panel informativo del paisaje que se divisa desde aquí.
El Utero se levanta a modo de proa mirando hacia el norte. El paisaje que se disfruta desde aquí es excepcional. La amplitud abarca desde el páramo a nuestra izquierda pasando por todo el valle de las Navas norte y este, más la continuación de este pequeño cordal hacia el sur. Nos relajamos y descansamos, el lugar invita a ello. La visibilidad es impresionante ya que estamos en invierno.

Cima del Utero.
Panorámica hacia del norte desde el Utero.
Para regresar y hacer la ruta circular, lo mejor es recorrer el pequeño macizo continuando por el sur. Para ello, debemos seguir la línea de cresta hasta alcanzar su máxima altura por el sur, el San Mamés. Este recorrido es muy ameno ya que disfrutamos de magníficas vistas a ambos lados.


Video desde la cima del Utero


El recorrido es sencillo. Después de bajar al collado anterior de nuevo, continuamos por un cómodo sendero que recorre toda la cresta.


Durante el trayecto, vamos dejando atrás pequeñas alturas, fáciles todas ellas. A nuestra izquierda, tenemos el valle lateral donde se asienta el pueblo de Melgosa de Burgos. A nuestra derecha, las cárcavas y barrancos que descienden hacia la zona de Cobos. La mezcla de colores verdes y ocres dota al paisaje de un gran atractivo.

Recorremos el cordal Utero - San Mamés de norte a sur.
Seguimos la traza de camino que sigue toda la cresta. Aproximándonos ya al extremo sur, debemos subir aún una pequeña cuesta para alcanzar una meseta herbosa que se asoma sobre el pueblo de Tobes. Muy cerca, asomado sobre el borde, llegamos por fin al pico San Mamés (997 metros). Aunque es incluso un poco más alto que el Utero, destaca mucho menos sobre el llano y no hay ningún buzón. De hecho, si no fuera porque hay un gran panel informativo, pasaría incluso inadvertido desde la meseta. Extensas panorámicas también desde aquí sobre el valle y las alineaciones montañosas que lo cierran por el sur, entre las cuales destaca el monte de la Serrezuela.

Cumbre del San Mamés (996 metros).
Hemos recorrido toda la cresta y tenemos que emprender el regreso a Cobos descendiendo primero al llano. Muy cerca del San Mamés, iniciamos un descenso por una lengua de tierra que pierde altitud con rapidez.

Iniciamos el descenso desde la cima del San Mamés.
Aunque en algún tramo parece que se difumina, este sendero tiene continuidad y por él, aún seguimos un gran trecho perdiendo más y más altitud.

Vistas sobre el sector sur del Valle de las Navas.
Buscamos algún punto a nuestra derecha que nos permita salirnos para bajar por alguna vaguada hacia la pista que une los pueblos de Tobes y Rahedo con Cobos junto a la Molina. Pero según avanzamos, solo acertamos a ver terreno agreste y acarcavado por nuestra derecha.

Los estratos son muy visibles en todas las elevaciones del valle.
Ya no lejos del llano, en un punto indeterminado, nos saldremos por fin por la derecha siguiendo la sindicaciones de nuestro GPS, que supuestamente marca un camino, que no existe. Abandonamos la cresta entonces, remontamos una pequeña ladera y descendemos por el lado opuesto siguiendo quebradas hacia el llano.

Abandonamos la cresta.
No encontramos sendero alguno por la vertiente oeste, pero es tarde para retomar la cresta, así que nos descolgamos como podemos por terreno irregular, no excesivamente complicado, pero sí incómodo. Seguimos los bordes de antiguos sembrados a la búsqueda de la gran pista que nos lleve a Cobos.
Nos incorporaremos a la pista un poco más adelante tras haber remontado unas cuantas ondulaciones.
Caminamos siguiendo lindes de antiguos sembrados.


En esta roca apreciamos el conglomerado de materiales que forman el valle: calizas, yesos, margas, arcillas y arenas.
Una vez en la pista, solo tenemos que volver por ella hasta Cobos junto a la Molina sin salirnos. Aún queda bastante distancia (2 kilómetros y medio). Andamos con rapidez.

La montaña queda ahora a nuestra derecha.
A menos de dos kilómetros de Cobos, nos desviamos cien metros a nuestra derecha para visitar el Humedal de Peñahueca, bien señalizado. Se trata de una pequeña laguna que recoge las aguas que descienden del Utero. Sus orillas se han mantenido en estado original. Encontramos algunas aves limícolas por su interior.


Humedal de Peñahueca


Continuamos por la pista de nuevo. Tras un par de largas rectas y sus respectivas curvas, por fin cruzamos por debajo del puente del antiguo ferrocarril Santander-Mediterráneo para entrar, algo más dos horas y media después, en la calle principal de Cobos junto a la Molina. Fin de la excursión.

Túnel bajo el antiguo trazado del ferrocarril Santander-Mediterráneo, a la entrada de Cobos.
Antes de marcharnos, nos acercamos aún a la iglesia del pueblo, en perfecto estado de conservación para admirar su traza románica.




UTERO DESDE COBOS JUNTO A LA MOLINA
Espacio natural
Valle de las Navas. Terrenos del Mioceno.
Dificultad
Media, por sus dificultades de orientación, sobre todo en el retorno desde la cresta del Utero.
Tipo de camino
Pistas y sendero de montaña. En algunos tramos, terreno irregular bordeando sembrados.
Ciclable
Sí, excepto el primer tramo de descenso y retorno hacia Cobos.
Agua potable
No encontraremos más que en Cobos.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Media. El retorno se produce por terreno irregular sin referencias de ningún tipo en que podemos perdernos fácilmente.
Época recomendable
Verano y otoño. El resto del año los caminos pueden estar embarrados.
Inicio
Cobos junto  a la Molina.
Distancia de Burgos
28 kilómetros.
Tiempo total
2 horas 38 minutos.
Tiempos de marcha
Cobos-Utero: 58 minutos; Utero-San Mamés: 32 minutos; San Mamés-Cobos: 50 minutos.
Distancia total
9,23 kilómetros.
Interés
Coloridos paisajes del Mioceno. Panorámicas desde la cima del Utero. Pueblo de Cobos junto a la Molina.
Altitud mínima
750 m.
Altitud máxima
989 m.
Desnivel acumulado
426 m.
Mapas
1:50000: 0167 Montorio.
1:25000: 0167-4 Hontomín.
l

ñ
f Notas:
- Aunque el itinerario es muy intuitivo, es recomendable disponer de GPS sobre todo para encontrar los caminos de subida y bajada ya que no hay ninguna referencia.
- Dadas las dificultades encontradas en el descenso, quizás es mejor continuar por la cresta para llegar al llano por el lado sur de la montaña y enlazar con la pista que va desde Tobes a La Molina. Desde antes de llegar a este último pueblo, podemos enlazar con el camino que sale hacia Cobos. Esta alternativa es bastante más larga, pero evita transitar por terreno difícil.
- Muy cerca de Cobos, a un lado de la pista que se dirige a Quintanarruz, encontramos sobre un altozano a nuestra izquierda los restos arruinados de la ermita románica de Nuestra Señora de las Mercedes.
- En época de lluvias, casi todos estos senderos son impracticables.

Ermita de Nuestra Señora de las Mercedes.

- El Valle de las Navas reúne excelentes condiciones para ser recorrido en bicicleta. Partiendo desde cualquiera de sus pueblos, podemos realizar rutas circulares visitando todos sus pueblos siguiendo siempre caminos libres de vehículos.


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