lunes, 27 de mayo de 2013

Peñalara

La comarca de Lara encierra interesantes enclaves paisajísticos y etnográficos. En un reducido espacio, es posible encontrar restos que hablan de una continuidad en el tiempo de más de 5000 años. Peñalara se emplaza en el sector noroccidental de la comarca. Durante la Alta Edad Media, su entorno fue el alma de esta antigua comarca, embrión de la primitiva Castilla. No en vano, en el castillo de Lara, a escasa distancia de Peñalara, se dice que nació Fernán González.

Sierra de Peñalara y Castillo de Lara.
Peñalara es un extenso sinclinal colgado al que solo se puede acceder por sus extremos, ya que el resto de sus laderas caen a pico sobre el llano circundante.
La ruta que mostramos comienza en las inmediaciones de Torrelara, junto a la ermita de San Cristóbal. Desde este emplazamiento, solo tenemos que caminar siguiendo la línea o cresta que forma la peña. Para llegar, debemos salir de Burgos por la carretera que conduce a Los Ausines. Tras sobrepasar Revilla del Campo, tomamos el desvío a la derecha al pueblo de Torrelara. Desde el otro extremo del pueblo, sale una pista que sube por la falda de la montaña a la montaraz ermita de San Cristóbal.

Torrelara: ermita de San Cristóbal.
Camino de Peñalara. Al fondo la Sierra de las Mamblas.
En su primer tramo, caminamos por un bonito monte de matorral bajo, hasta llegar a una marcada pista que baja por el lado derecho a Cubillejo, cuyos tejados divisamos muy cercanos desde donde estamos. Este pueblo es uno de los lugares más habituales para comenzar la ascensión también ya que de él sale la pista que sube a la peña.

Cubillejo de Lara.
Desde este cruce, obviamos la bajada y continuamos por la misma pista que sube con decisión hacia los llanos que forman lo más alto de la peña.
La senda discurre por un monte de matorral y encinas y poco a poco va aumentando la pendiente pero no llega a ser fuerte en ningún momento. 

La senda de subida a Peñalara discurre por un monte de encina y carrascos.
Llegamos por fin al extremo del bosque y comienzo de la meseta, encontrándonos la primera sorpresa: una extensa alineación de piedras a izquierda y derecha de la pista por la que hemos subido. Lo que vemos no es más que los restos de la antigua muralla que defendía a los habitantes que habitaban sobre la peña en la Edad del Hierro (aproximadamente 400-200 años antes de Cristo). 



Porque Peñalara fue un antiguo castro celtibérico y a sus pies se construyó la villa romana de Lara, hoy en día, Lara de los Infantes.









Superamos la alineación rocosa y avanzamos ya por terreno despejado por la cima, desolada y siempre solitaria.. Se halla completamente desarbolada y en su extremo más oriental se debió ubicar el antiguo asentamiento de la Edad del Hierro.

Restos de la muralla celtibérica.
Espectaculares vistas de lo alto de Peñalara.
Ermita de Nuestra Señora de las Viñas.
A medio camino, encontramos una trinchera de unos dos metros de profundidad de aspecto artificial, quizás una especie de foso defensivo, ya que recorre el tramo más estrecho de la peña de extremo a extremo. Quizás se trató de un segundo bastión defensivo tras las muralla.

Trinchera celtibérica.

Restos de vivienda.
















Avanzando hacia el final de la plataforma que forma la peña, llegamos al punto más alto, donde existe un buzón. Junto a él, encontramos un foso arruinado, que bien pudo ser el fondo de una cabaña o incluso una fresquera.




Hito geodésico: Peñalara 1296 metros.
Desde el borde oriental de la peña, divisamos el resto del cordal, en cuyo extremo se halla el Picón de Lara, donde se ubican los escasos, pero significativos restos del viejo castillo de Lara.
Descenderemos de la peña por un pequeño portillo pegado a la roca donde incluso se aprecian restos de escalones tallados.
Ya solo nos queda  caminar por el cresterío hasta el picón. A medio camino, se halla la muela, un peñón rocoso donde se encontraron abundantes restos romanos.

Cordal oriental de la Sierra de Peñalara. Al fondo: el Picón de Lara.
Llegamos al picón y examinamos los restos del castillo. Aunque es poco lo que queda, el lugar resulta evocador por la importancia histórica que tuvo en la Alta Edad Media cuando se estaba formando Castilla. No hay que olvidar que las incursiones árabes llegaban hasta estos muros en la época de Fernán González, a mediados del siglo X. 
Las vistas desde el picón sobre la comarca de Lara y Arlanza son excepcionales.

Picón de Lara.
Restos de antigua edificación junto a los muros del castillo.

Restos del castillo de Lara.

Es poco lo que queda del primitivo castillo.
El retorno, se producirá básicamente por el mismo itinerario, pero decidimos esta vez recorrer el lado norte de la peña, para darle una nueva perspectiva a la ruta.
Superada la meseta descarnada, avanzamos por el borde rocoso de la peña. En algunos tramos, la vegetación llega hasta el mismo precipicio y nos obliga a hacer pequeños rodeos por el interior del bosque pero sin grandes problemas.

Peñalara desde el Picón.

Dejamos la meseta que forma propiamente la peña y ya sólamente debemos llegar al coche ubicado en la ermita por el mismo camino que recorrimos en la ida.

Peñalara



Notas:
- El entorno de Peñalara, es rico en historia y arqueología. En apenas cinco kilómetros cuadrados es posible visitar las siguientes secuencias históricas:



- Se recomienda en especial visitar la ermita visigótica de Quintanilla de las Viñas, una de las cuatro que quedan en España. Se emplaza a medio camino entre Quintanilla y Lara y se puede visitar gratuitamente mostrándola un guarda de la Junta de Castilla y León.



Mapa topográfico


Perfil de elevación

Ver y descargar track en Wikiloc



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