miércoles, 29 de mayo de 2013

El Nacedero de Pradoluengo

Pradoluengo es un excelente punto de partida para visitar la vertiente nororiental de la Sierra de la Demanda en su confluencia con la Rioja. Desde aquí, podemos visitar los barrancos del Urbión (que sube al San Millán), del Oropesa o río de Pradoluengo (que sube al Nacedero y el pico Remendía) y el de Rehoyo ó Tirón (que sube al Pozo Negro y el Alto de la Cruz de la Demanda). La ruta que nos ocupa visita el río de Pradoluengo, tributario del río Tirón. Los tres barrancos mencionados están poblados por hayedos.


Entorno de Pradoluengo y principales cumbres.


El Nacedero, se ubica en el Valle del Oropesa y en su ascensión visitaremos uno de los mejores hayedos de toda la sierra.









Aproximación a la cabecera del barranco del río de Pradoluengo.
Llegados a Pradoluengo, atravesamos el pueblo de oeste a este saliendo por el camino de San Antonio. Tras rodar unos dos kilómetros por una pista, dejamos el coche al llegar a un marcado cruce donde hay una caseta y unas mesas.

Al final del camino de San Antonio comenzamos la subida, junto a un área recreativa.
Desde aquí, divisamos ya perfectamente el frondoso circo que forma el barranco del Oropesa, en cuya cabecera se encuentra el Nacedero. En la parte central del barranco, se halla el Monte Acebal, el cual bordearemos por su linde superior.

Valle del Oropesa o río de Pradoluengo, por donde ascendemos.
Primeramente, salimos por la excelente pista que sube por el lado derecho del barranco según miramos desde el cruce. Al fondo, sobre el valle, asoma el Remendía (1830 m.).
En el primer tramo, caminamos entre pinares, pero según ascendemos de altitud y entramos en zonas menos soleadas y húmedas, tornarse a bosque de hayas, principalmente jóvenes que se aferran a las zonas de umbría.

Subimos al Nacedero por el pinar.
Recorridos aproximadamente dos kilómetros y medio, saldremos de la pista por una senda que surge a mano izquierda, bien señalizado y entramos en una senda más abrupta, bajando hacia el arroyo que baja del Nacedero.
Es en esta zona donde se presentan los mejores hayedos, algunos de considerables dimensiones.

 A medida que ganamos altitud, la vegetación va cambiando.
Salimos de la pista para adentrarnos en el barranco del Nacedero.
Subimos por una preciosa senda entre hayas. Tenemos la sensación de estar en un lugar remoto y aislado, ya que además de estar muy alejados de cualquier núcleo habitado, el bosque se va cerrando a medida que ganamos altitud.


Las hayas ganan terreno a medida que subimos.

Caminamos entre una tupida vegetación.
Bonito Belén rústico junto al Nacedero.
Hayedo junto al Nacedero.
Por fin, sin gran esfuerzo, llegamos al Nacedero, un manantial que brota junto al camino.
Desde aquí hay dos opciones: regresar por el mismo camino que hemos empleado para subir o, con el fin de alargar la excursión, bordear por el fondo del barranco arriba el Monte Acebal y regresar por el lado opuesto de éste.
Optamos por esta segunda alternativa con lo cual tenemos que proseguir por la senda. El Nacedero no está en la parte más alta, así que a partir de aquí la pendiente se incrementa ostensiblemente buscando el fondo del barranco.

El Nacedero del Oropesa.
Es este tramo el más duro, ya que aún tenemos que superar un desnivel de 200 metros y las rampas son fuertes.

Seguimos subiendo hasta lo alto del barranco.
Cruce de caminos en la parte alta del barranco.
Mesa y bancos sobre el Nacedero.
Por fin llegamos al punto más alto, donde hay una curiosa mesa con bancos donde descansamos.
Desde aquí, giramos a la izquierda en el sentido en el que veníamos, y vamos llaneando por la ladera superior del valle, entre pinares. 

Comenzamos el regreso por un pinar.
Rodeamos el Monte del Acebal.
El recorrido es fácil y en breve, comenzamos a descender, según vamos rodeando y superando las laderas del Monte Acebal, que ya divisamos.

Emprendemos el retorno por un extenso pinar.
Cortafuegos que sube por el Monte Acebal hasta el pico Remendía (1836 m).
Tras rodearlo, seguimos perdiendo altitud entre pinares primero, y hayedos a cotas relativamente bajas, ya próximos al fondo del valle.

Monte del Acebal.
Bajamos por un frondoso hayedo hacia Pradoluengo.
El recorrido de vuelta es extremadamente sencillo y nos convencemos que el sentido de marcha realizado es el más correcto.

Bajamos hacia el camino de San Antonio.
Llegamos al fin del recorrido junto al camino de San Antonio con la promesa de regresar en otoño.



El Nacedero del Oropesa



Notas:

- La mejor época para realizar la excursión es el  otoño (comienzos de noviembre) en que los hayedos alcanzan su pleno.
- En Pradoluengo hay todo tipo de servicios.
- En el Monte Acebal hay un bosque de acebos.

Mapa topográfico.

Perfil de elevación.



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