sábado, 10 de diciembre de 2016

El Castro de Pino de Bureba

Muy cerca de Oña, entre las localidad de Pino de Bureba y Castellanos, se levanta una pequeña montaña de aspecto salvaje entre los ríos Homino y Oca. Su ascensión es sencilla desde Pino y en su cumbre rocosa, aún se puede ver los restos de una antigua fortificación altomedieval.


El Castro



Llegaremos a Pino de Bureba dirigiéndonos a Oña. Como hemos explicado en otras excursiones, a esta localidad podemos llegar vía Briviesca o Poza de la Sal. Esta última opción es quizás la más interesante y a menudo, rápida. Desde Poza, tomamos la carretera de Cornudilla, desde donde en apenas dos kilómetros, llegamos a Pino de Bureba.
En su coqueta placita, ubicada a mano izquierda según entramos por la carretera, dejaremos el coche. La localidad se desparrama a lo largo de la carretera que se dirige a Oña y queda flanqueada por las empinadas laderas de la Sierra de Oña y El Castro, que nos disponemos a visitar. La montaña es llamada también "El Mazo" por los vecinos de Pino. El río Oca discurre entre esta montaña y las casas del pueblo.


Pino de Bureba


Salimos del pueblo por una calle que entre naves agrícolas, se dirige hacia el puente que cruza el río Oca por su lado sur.


Una vez en la otra orilla, nos desviamos por la derecha incorporándonos a un camino que continua paralelo al río por la derecha y manteniendo la boscosa ladera del Castro a nuestra izquierda.

El camino pasa junto al antiguo molino sobre el Oca.
Pronto, llegaremos al edificio del antiguo molino del pueblo. Aún podemos ver las antiguas muelas desparramadas sobre la fachada. Parece que la casa está aún habitada, aunque no vemos a nadie.
Seguimos por el camino adelante. Éste, comienza en poco una lenta y gradual ascensión, transformándose pronto en una amplia pista forestal.

Subimos hacia la cresta de El Castro por amplias pistas forestales.
El camino tuerce a la izquierda en un cruce y nos metemos plenamente en el pinar. La pista es muy ancha y avanzamos con comodidad. Solo el silencio y los cantos de pájaros nos acompañarán.


Avanzamos por el bosque sin demasiada pendiente, disfrutando del entorno. El silencio y la calma del bosque lo envuelve todo. Llegamos a un cruce donde podemos optar en seguir por la pista principal o desviarnos por un sendero que sale de manera evidente por nuestra izquierda. Como este último parece acortar el recorrido hasta la cumbre, optamos por él ya que deriva hacia la izquierda.

Subimos por un cortafuegos.
El sendero se estrecha, pero sin dificultades, llegamos en diez minutos hasta el inicio de un gran cortafuegos con elevada pendiente que sube con decisión por nuestra izquierda en un gran cruce. Sin excesivos problemas, cubrimos la distancia lentamente ganando la cresta en apenas diez minutos más. Según ascendemos, descubrimos a nuestra espalda buenas vistas sobre la Sierra de Oña que cubre todo el sector oeste del valle.

El avance por la cresta se produce por estrechas trochas entre rocas y vegetación.
Nos plantamos en la cresta de la montaña. 

La vegetación por fortuna no ha invadido aún la divisoria y es fácil avanzar.

Podemos continuar a la búsqueda del punto más alto que parece estar en el sector sur del cordal de esta pequeña montaña.
Por el camino descubrimos restos de huecos, hoyos a medio excavar, señales de presencia humana en estos lugares apartados.
En doscientos metros, llegamos al collado que divide en dos la montaña sobre un gran claro en el bosque. Nos posicionamos frente a lo que parece una muralla vegetal en dirección de la cumbre. Tras tantear la mejor opción, nos introducimos por el bosque, sin seguir ningún camino definido (la cresta es estrecha y no hay pérdida). Pronto llegamos a un pequeño lapiaz en cuesta que superamos tras una pequeña trepada para alcanzar lo que parece una antecima rocosa donde hay un hito geodésico. Buen sitio y extraordinarias panorámica directamente sobre el pueblo de Castellanos de Bureba, abajo a nuestros pies, y las montañas de las Caderechas detrás.

Vista hacia el oeste y panorámica sobre las montañas centrales de las Caderechas.
La maraña vegetal parece impedirnos continuar, pero tanteando entre los árboles y la roca, podemos proseguir, ganando altura poco a poco camina del extremo sur, que según nuestro GPS, vemos ya inminente. Pasamos por otro repecho rocoso y tras otra pequeña trepada, nos posicionamos sobre el extremo rocoso sur de la montaña donde se ubica la cima de El Castro. Nuestro GPS indica una altitud de 777 metros.  Se trata de un crestón calizo donde descubrimos primero los restos de un murete derruido a modo de pequeña muralla y muy cerca, un gran hoyo cuyo interior está tapiado con mampostería. Con toda seguridad, son los restos supervivientes de una antigua fortificación que debió existir aquí, seguramente en tiempos altomedievales.

Cumbre sur inaccesible.
La cima o lo que parece el punto más alto, se halla al lado y es un espolón rocoso con profundos patios a ambos lados, por lo tanto de muy difícil acceso. A unos doscientos metros, sobresaliendo de la vegetación, se eleva otro crestón calizo que parece de menor altura. No parece que sea posible subir por esta vertiente sur-suroeste.

Restos de muro de mampostería.
Exploramos el pozo o base de la fortificación. Su interior se halla tapiado con buenas piedras. En el suelo junto a la pared, un profundo hueco que bien pudo haber sido una fresquera o pozo de nieve. Lo angosto y agreste del lugar indica lo difícil que tuvo que haber sido edificar estas construcciones aquí.

Lo que parece ser el punto más alto de El Castro es un estrecho y espolón rocoso con patio a ambos lados.
Poco o nada queda de muros externos o restos de murallas excepto el referido anteriormente.

Restos de lo que parece fue una antigua fortificación altomedieval.
No sorprende que hubiera aquí una torre de vigilancia o castillo ya que las vistas que se disfrutan son extraordinarias. Abarcan todo el amplio valle del bajo Oca y el Homino entre las Sierras de Oña y las Caderechas, que pudo ser un paso fundamental de norte a sur entre las Merindades y la Bureba. La cima es buen lugar para descansar, disfrutar del paisaje, sentarse y recrearse.

Extraordinaria vista sobre el pueblo de Pino de Bureba y la Sierra de Oña detrás.
Tras tantear el entorno comprobamos que es difícil el descenso por cualquier otro punto. Profundos abismos y terreno muy difícil hacen inaccesible el descenso por otro itinerario que no sea el que hemos seguido para subir, así que volvemos a Pino de Bureba por el mismo camino que hemos seguido al subir.


Puente sobre el río Oca en Pino de Bureba.

EL CASTRO DE PINO DE BUREBA
Espacio natural
Montaña desgajada de la Sierra de Oña entre los ríos Homino y Oca.
Dificultad
Medio-baja, aunque  hay que tener precaución en el avance por la cresta.
Tipo de camino
Pistas forestales y cresta rocosa con abundante vegetación.
Ciclable
No.
Agua potable
No hay. Debemos aprovisionarnos en Pino de Bureba.
Tipo de marcha
Ida y vuelta.
Orientación
Difícil. El camino desde Pino de Bureba no está señalizado y el avance por la cresta se produce por terreno salvaje de manera intuitiva.
Época recomendable
Todo el año, aunque preferible con tiempo seco.
Inicio
Pino de Bureba.
Distancia de Burgos
55,1 kilómetros.
Tiempo total
1 hora 37 minutos.
Tiempos de marcha
Pino de Bureba-collado: 30 minutos; Collado-cima: 26 minutos; Cima-Pino de Bureba: 29 minutos.
Distancia total
4,4 kilómetros.
Interés
Cresta rocosa de montaña salvaje con buenas vistas; restos de fortificación medieval.
Altitud mínima
598 m.
Altitud máxima
777 m.
Desnivel acumulado
227 m.
Mapas
1:50000: 0136 Oña.
1:25000: 0136-3 Oña.

j
d
ñ


Notas:


- La ruta es sencilla y fácil de realizar. Únicamente hay que tener un mínimo de precaución al avanzar por la cresta, aunque, si se padece de vértigo es preferible no realizarla.
- En Pino de Bureba hay bar para comer y beber algo. Oña se halla muy cerca y siempre es buena idea acercarse y pasear por su centro.


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Mapa topográfico


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1 comentario:

  1. hola, hemos hecho varias de las rutas de otoño, y han sido una pasada!. gracias por la información.

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