domingo, 12 de marzo de 2017

Castrosiero y Pedro Campo

Panorámica excursión en que ascendemos desde el pueblo de Valdelateja hasta lo alto de la espectacular peña de Siero, o Castrosiero. Desde allí continuaremos la ascensión hasta el pico Pedro Campo, situado ya en el páramo.


Castrosiero







Cuando llegamos a Valdelateja, emplazado muy cerca de la desembocadura del Rudrón en el Ebro, siempre nos llama la atención la peña de Castrosiero, que se levanta sobre el Rudrón a modo de vigía del cañón y el cercano Ebro. En su cima amesetada, destaca la antiquísima ermita de Santa Centola y Elena, la más antigua de la provincia de Burgos después de la visigótica de Quintanilla de las Viñas.

Valdelateja.
Geológicamente hablando, Castrosiero no es más que la peña aislada del páramo alrededor de la cual el Rudrón formó un meandro, hoy seco. En esta excursión, subimos a lo alto de la cima, fácil y gratificante, para a continuación continuar hasta el cercano Pedro Campo, ya en el páramo. Todo el recorrido es enormemente panorámico y ameno.

Castrosiero desde Valdelateja en las primeras horas de la mañana.
Llegamos a Valdelateja desde Burgos saliendo por la carretera de Aguilar. Tras pasar Ubierna, tomamos el desvío por la derecha que por la N-623 se dirige hacia el Puerto del Escudo. Tras ascender y bajar el páramo y pasar por los pueblos de Tubilla del Agua, Covanera y San Felices del Rudrón, llegamos a Valdelateja. El pueblo se halla en un hoyo junto al Rudrón y es visible desde la carretera abajo. Destaca ya desde la carretera Castrosiero, que se levanta sobre el pueblo. De calles estrechas, no está permitido penetrar en su casco urbano por lo que dejaremos el coche en un aparcamiento habilitado a al entrada de la localidad. Comenzamos la excursión entrando en las primeras calles.


Ruinas de Castrosiero


Tras pasar el puente sobre el Rudrón, ya en la otra orilla, tomamos el sendero que sale del pueblo hacia la peña, que vemos frente a nosotros. Hay señales indicando “Castrosiero”, aunque no son evidentes, en cualquier caso si se duda, lo mejor es preguntar a cualquier vecino.
El camino rodea la base del castro, ganando altura con rapidez. En quince minutos, llegaremos a los restos cubiertos de hiedra de lo que fue el despoblado o barrio de Castrosiero. Hasta el siglo XIX fue habitado y era barrio de Valdelateja. Hoy solo quedan algunos muros y la fábrica de la iglesia, que aún conserva los cuatro muros de su cuerpo principal. Es aquí donde comienza la ascensión hacia la meseta que forma la parte superior de Siero.


Ermita de Santa Centola


El camino continua por la parte posterior y gana altura. Fácilmente ganamos los escasos metros que nos separan ya de la meseta superior. Llegamos por fin a la cima de Castrosiero. Es un lugar excepcional. Estamos sobre una impresionante atalaya sobre los Cañones del Rudrón y Ebro, que discurren a nuestros pies. No sorprende que aquí hubiera un castillo en la Alta Edad Media y se controlara un extenso área.


La antiquísima ermita de Santa Centola y Elena, en aceptable estado de conservación, es el único resto construido que ha permanecido en la cima.


Historia y leyenda de Castrosiero

En la cima de Castrosiero se conjuga el pasado más antiguo de la Alta Edad Media así como la leyenda de las Santa Centola y Elena. La peña se eleva más de 200 metros sobre el Cañón del Rudrón y es de carácter inaccesible. No es de extrañar que se eligiese como punto defensivo y hubiera aquí un castillo durante la Reconquista. Pero ya anteriormente, los visigodos y los romanos debieron fijarse en esta atalaya que debió ser habitada desde la Prehistoria. En el siglo VIII, debido a los ataques musulmanes, los nobles Ferdenandus y su esposa Gutina debieron encontrar aquí refugio y mandaron construir la iglesia que vemos hoy. Todavía sus nombres aparecen grabados en un vano del templo y pueden verse aún claramente junto con la fecha de su construcción: al año 782. La iglesia que edificaron se dedicó a las santas Centola y Elena, que según la tradición fueron martirizadas en época romana precisamente aquí. Así pues, el templo es de tradición visigótica y de construcción muy sencilla. Posteriormente, Castrosiero fue cabeza de un alfoz altomedieval, a cuyo cargo y control estaba una amplia comarca del Alto Ebro y Rudrón. En su meseta, junto a la ermita, se erigió un castillo, documentado al menos desde 945. Tras la retirada de las fronteras hacia el sur, el castillo perdió totalmente su función y desapareció. Hoy no queda ningún rastro de él en la cima.

Si nos fijamos en uno de sus ventanales, hallamos una inscripción reseñando la fecha y autor de su construcción. Podemos estar mucho tiempo paseando por la meseta, hacer fotos de sus alrededores, disfrutar del espectacular entorno hasta iniciar el descenso por el mismo sitio que hemos ascendido.

Vista del pueblo de Valdelateja y el Ebro desde Castrosiero.
Las ruinas de Castrosiero desde la meseta superior.
Tras descender de Castrosiero, continuamos la excursión. El objetivo no es volver a Valdelateja, sino prolongar el recorrido ascendiendo hasta el punto más alto del páramo circundante: el pico Pedro Campo.


Éste no es más que un promontorio que sobresale del borde del páramo sobre el Rudrón y será buen lugar para disfrutar de buenas panorámicas.
Para ello, nos incorporamos al sendero que sale de las cercanías de las ruinas de Castrosiero. y ascendemos hasta unos llanos cultivados, antesala de la ascensión final al páramo.


Un sendero, fácil de ver, asciende paralelo a una valla metálica hacia el Pedro Campo. En algunos tramos la pendiente es fuerte, ya que hay que salvar un importante desnivel. Por fortuna la distancia no es larga y llegamos con facilidad al Pedro Campo, que no destaca especialmente sobre el entorno del páramo, uno de cuyos bordes ocupa.



Desde la cima de Pedro Campo (1064) huelga decir que disponemos de extraordinarias panorámicas sobre los cañones del Rudrón y el Ebro. Precisamente frente a nosotros, en un plano un poco inferior, tenemos Castrosiero. Observamos con claridad su carácter de peña aislada. El Rudrón horadó y excavó el terreno a su derredor, aislándolo del páramo a la vez que formaba un espectacular meandro, que más tarde, se secó y rellenó parcialmente.

Castrosiero desde el Pedro Campo.
Podemos permanecer en la cima del Pedro Campo el tiempo que queramos, ya que es cómoda y las vistas son gratificantes. A nuestra espaldas, se extiende la inmensidad del páramo de Masa, enormes espacios deshabitados e inhóspitos.
El regreso a Vadelateja se producirá por el mismo itinerario por el que hemos realizado la subida y con relativa rapidez.


CASTROSIERO Y PEDRO CAMPO
Espacio natural
Cañón del Rudrón.
Dificultad
Baja.
Tipo de camino
Pistas y senderos de montaña.
Ciclable
No.
Agua potable
No hay más que en el pueblo de Valdelateja.
Tipo de marcha
Ida y vuelta.
Orientación
Fácil.
Época recomendable
Todo el año, aunque evitar épocas lluviosas.
Inicio
Valdelateja
Distancia de Burgos
58,8 kilómetros.
Tiempo total
3 horas 20 minutos.
Tiempos de marcha
Valdelateja-Castrosiero: 40 minutos; Castrosiero-Pedro Campo: 1 hora 30 minutos; Pedro Campo-Valdelateja: 50 minutos.
Distancia total
6,3 kilómetros.
Interés
Castro y ermita de Siero, panorámicas sobre los Cañones del Rudrón y Ebro, pueblo de Valdelateja.
Altitud mínima
617 m.
Altitud máxima
1063 m.
Desnivel acumulado
492 m.
Mapas
1:50000: 0135 Sedano.
1:25000: 0135-1 Escalada.

kjllh


Notas:

-Recorrido sencillo, aunque en algunos tramos haya que cubrir alguna pendiente fuerte.
- La ascensión a Siero no es peligrosa, únicamente hay que tener precaución en la cima en no acercarse demasiado a los cortados que lo rodean.
- En Valdelateja podemos comer y descansar.



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