sábado, 18 de marzo de 2017

Tierra de Cameros: Castillo de Viguera

Dentro de la Tierra de Cameros, en su sector norte, no muy lejos de la capital Logroño, llama la atención una montaña, que se levanta a modo de fortificación sobre el valle del Iregua. Su visión desde la carretera es espectacular. Su acceso, solo puede producirse por un empinado portillo. Desde el pueblo riojano de Viguera subiremos a su cima.


Castillo de Viguera




Partiremos desde el pueblo riojano de Viguera. Para llegar, saldremos por la N-120 de Burgos a Logroño. Podemos llegar a la circunvalación de la ciudad y desviarnos por la N-111 que se dirige hacia el sur. En algo menos de 20 kilómetros, tras pasar el pueblo de Islallana, tomaremos por la izquierda el desvío que sube al pueblo de Viguera, donde muere la carretera. La localidad se emplaza sobre un exiguo llano rodeado de peñas. Todas sus calles son muy estrechas y empinadas. Dejaremos el coche en cualquier lugar donde encontremos un hueco y no estorbemos la circulación.


Viguera


Para salir hacia la montaña, no visible desde el pueblo, tenemos que dirigirnos desde la plaza hacia la parte alta de la localidad. Desde allí, sale una amplia pista que asciende ganando altura dejando con rapidez las casas de Viguera detrás nuestro.

Dejamos el pueblo de Viguera atrás.
Este camino, usado por ganado y algún todoterreno, es el que sin pérdida alguno nos lleve directamente hasta el Castillo. Si miramos atrás, observamos el abrupto paisaje que rodea Viguera por el sur. Por este camino tendremos que cubrir los algo más de dos kilómetros que nos separan de la base de la peña.


Según ganamos altura, vamos apreciando aún más el pintoresco lugar en que se ubica Viguera, oculto entre agrestes peñas de curiosas formas que lo rodean.

Ya vemos la peña viniendo por el camino de Viguera.
Nos acercamos a la base del Castillo de Viguera.
En poco, remontamos una pequeña cuesta girando hacia la derecha para posicionarnos sobre un llano, a la vista ya del Castillo de Viguera que aparece repentinamente a nuestra derecha. Su visión parece casi fantasmagórica, asemeja un gigantesco buque de piedra que se levanta desde el valle.

Último tramo hacia el portillo de subida.
Desde donde estamos, nos parecen todas sus laderas infranqueables. Veremos según nos acercamos que hay un único portillo por su lado SE. lado norte por el que subiremos a su cima.

Dejamos el camino y emprendemos la ascensión definitiva a la peña.
Alcanzamos la base de la peña.
En un primer tramo, vamos ganando altitud remontando lo sucesivos escalones, sin dificultad., que nos llevan a la misma base de la roca. Aquí, ya vemos el portillo por el que debemos ascender. 

Ayudados de una cuerda, superamos 
el tramo más difícil de la subida.
Un estrecho por el que ganamos altura. No es especialmente dificultoso ni complicado, solo debemos prestar atención a encontrar el mejor paso para encaramarnos. En algún giro debemos ayudarnos de las manos.
Ascendemos por un pequeño portillo.
Casi ya en la parte superior, hay que remontar un escalón para lo cual se ha instalado una cuerda.
Gracias a ella, superamos este último (y único) obstáculo importante para posicionarnos sobre un estrecho paso que flanquea la peña, ya muy cerca de las lomas herbosas que conforman su cima.
Ayudados de una cuerda, superamos el tramo más difícil de la subida.
Este sendero, va flanqueando el lado sur y gira a la izquierda. Por terreno ya impreciso, remontamos con facilidad la ladera hacia el punto más alto de la meseta que alcanzamos rápidamente. Cima del Castillo de Viguera (1047 metros). Buzón montañero del grupo alpino Edes.
Cima del Castillo de Viguera: vista hacia el norte.
Casi ya en la parte superior, hay que remontar un escalón para lo cual se ha instalado una cuerda. Gracias a ella, superamos este último (y único) obstáculo importante para posicionarnos sobre un estrecho paso que flanquea la peña, ya muy cerca de las lomas herbosas que conforman su cima.

Buzón montañero en el punto más alto.
Grandes discordancias sobre la altura: en nuestro GPS marca 1049, en los marcas aparece como 1047 y en el buzón está inscrito 1039.


Obviamente se trata de una altura modesta pero de gran prominencia ya que hay un desnivel de casi 500 metros sobre el fondo del valle.
Pero la cima no es el lugar más interesante, sino que las mejores panorámicas se disfrutan sobre un espolón rocoso, a modo de mirador, que se encuentra por su lado norte.

Avanzamos por la cresta hasta el mirador de su ladera norte.
Así descendemos de la cima y cubrimos un corto recorrido por la cresta hacia su extremo norte.

Panorámica hacia el norte desde el mirador.
A ambos lados, impresionantes abismos nos flanquean, el sendero es lo suficiente ancho para llegar al extremo del espolón sin problemas. Buen lugar para descansar, reponerse y disfrutar del paisaje que tenemos delante.


A la izquierda, abajo, el valle del Iregua, detrás, los Barrancos del Badén. Hacia el norte, las peñas de Islallana y el pueblo de Viguera, desde donde hemos venido. Paisaje abrupto y erosionado, miremos donde miremos.


Video




Cercano, sobre la ladera norte, en la misma dirección que Viguera, llama la atención un gran dedo rocoso. En su exigua cima observamos una nutrida colonia de buitres.


El camino de regreso a Viguera es el mismo por donde hemos venido, no hay otra posibilidad. Retornamos al pueblo más rápidamente de lo que hemos tardado en venir.

El Castillo de Viguera visto desde las orillas del Iregua.


CASTILLO DE VIGUERA
Espacio natural
Valle del Iregua, en la Tierra de Cameros (Rioja).
Dificultad
Baja.
Tipo de camino
Pistas y senderos de montaña
Ciclable
No.
Agua potable
No encontraremos más que en el pueblo de Viguera.
Tipo de marcha
Ida y vuelta.
Orientación
Fácil.
Época recomendable
Todo el año. Evitar los días de mucho calor en verano.
Inicio
Viguera (Rioja).
Distancia de Burgos
121 kilómetros.
Tiempo total
2 horas 10 minutos.
Tiempos de marcha
Viguera-Cima Castillo: 55 minutos; Cima Castillo-Viguera: 45 minutos.
Distancia total
5,82 kilómetros.
Interés
Castillo de Viguera, panorámicas sobre el valle del Iregua, peñas de Islallana, pueblo y puente romano de Viguera.
Altitud mínima
681 m.
Altitud máxima
1049 m.
Desnivel acumulado
513 m.
Mapas
1:50000: 0241 Anguiano.
1:25000: 0241-2 Torrecilla en Cameros.
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Notas:

- Muy cerca del Castillo de Viguera, se encuentran los Barrancos del Badén, conjunto de gargantas y barrancos, a modo de laberinto, que merece la pena explorar y visitar.
- Logroño se encuentra muy cerca de Viguera. En este pueblo y en los que hay hasta la capital, podemos encontrar bares y lugares de descanso.


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domingo, 12 de marzo de 2017

Castrosiero y Pedro Campo

Panorámica excursión en que ascendemos desde el pueblo de Valdelateja hasta lo alto de la espectacular peña de Siero, o Castrosiero. Desde allí continuaremos la ascensión hasta el pico Pedro Campo, situado ya en el páramo.


Castrosiero







Cuando llegamos a Valdelateja, emplazado muy cerca de la desembocadura del Rudrón en el Ebro, siempre nos llama la atención la peña de Castrosiero, que se levanta sobre el Rudrón a modo de vigía del cañón y el cercano Ebro. En su cima amesetada, destaca la antiquísima ermita de Santa Centola y Elena, la más antigua de la provincia de Burgos después de la visigótica de Quintanilla de las Viñas.

Valdelateja.
Geológicamente hablando, Castrosiero no es más que la peña aislada del páramo alrededor de la cual el Rudrón formó un meandro, hoy seco. En esta excursión, subimos a lo alto de la cima, fácil y gratificante, para a continuación continuar hasta el cercano Pedro Campo, ya en el páramo. Todo el recorrido es enormemente panorámico y ameno.

Castrosiero desde Valdelateja en las primeras horas de la mañana.
Llegamos a Valdelateja desde Burgos saliendo por la carretera de Aguilar. Tras pasar Ubierna, tomamos el desvío por la derecha que por la N-623 se dirige hacia el Puerto del Escudo. Tras ascender y bajar el páramo y pasar por los pueblos de Tubilla del Agua, Covanera y San Felices del Rudrón, llegamos a Valdelateja. El pueblo se halla en un hoyo junto al Rudrón y es visible desde la carretera abajo. Destaca ya desde la carretera Castrosiero, que se levanta sobre el pueblo. De calles estrechas, no está permitido penetrar en su casco urbano por lo que dejaremos el coche en un aparcamiento habilitado a al entrada de la localidad. Comenzamos la excursión entrando en las primeras calles.


Ruinas de Castrosiero


Tras pasar el puente sobre el Rudrón, ya en la otra orilla, tomamos el sendero que sale del pueblo hacia la peña, que vemos frente a nosotros. Hay señales indicando “Castrosiero”, aunque no son evidentes, en cualquier caso si se duda, lo mejor es preguntar a cualquier vecino.
El camino rodea la base del castro, ganando altura con rapidez. En quince minutos, llegaremos a los restos cubiertos de hiedra de lo que fue el despoblado o barrio de Castrosiero. Hasta el siglo XIX fue habitado y era barrio de Valdelateja. Hoy solo quedan algunos muros y la fábrica de la iglesia, que aún conserva los cuatro muros de su cuerpo principal. Es aquí donde comienza la ascensión hacia la meseta que forma la parte superior de Siero.


Ermita de Santa Centola


El camino continua por la parte posterior y gana altura. Fácilmente ganamos los escasos metros que nos separan ya de la meseta superior. Llegamos por fin a la cima de Castrosiero. Es un lugar excepcional. Estamos sobre una impresionante atalaya sobre los Cañones del Rudrón y Ebro, que discurren a nuestros pies. No sorprende que aquí hubiera un castillo en la Alta Edad Media y se controlara un extenso área.


La antiquísima ermita de Santa Centola y Elena, en aceptable estado de conservación, es el único resto construido que ha permanecido en la cima.


Historia y leyenda de Castrosiero

En la cima de Castrosiero se conjuga el pasado más antiguo de la Alta Edad Media así como la leyenda de las Santa Centola y Elena. La peña se eleva más de 200 metros sobre el Cañón del Rudrón y es de carácter inaccesible. No es de extrañar que se eligiese como punto defensivo y hubiera aquí un castillo durante la Reconquista. Pero ya anteriormente, los visigodos y los romanos debieron fijarse en esta atalaya que debió ser habitada desde la Prehistoria. En el siglo VIII, debido a los ataques musulmanes, los nobles Ferdenandus y su esposa Gutina debieron encontrar aquí refugio y mandaron construir la iglesia que vemos hoy. Todavía sus nombres aparecen grabados en un vano del templo y pueden verse aún claramente junto con la fecha de su construcción: al año 782. La iglesia que edificaron se dedicó a las santas Centola y Elena, que según la tradición fueron martirizadas en época romana precisamente aquí. Así pues, el templo es de tradición visigótica y de construcción muy sencilla. Posteriormente, Castrosiero fue cabeza de un alfoz altomedieval, a cuyo cargo y control estaba una amplia comarca del Alto Ebro y Rudrón. En su meseta, junto a la ermita, se erigió un castillo, documentado al menos desde 945. Tras la retirada de las fronteras hacia el sur, el castillo perdió totalmente su función y desapareció. Hoy no queda ningún rastro de él en la cima.

Si nos fijamos en uno de sus ventanales, hallamos una inscripción reseñando la fecha y autor de su construcción. Podemos estar mucho tiempo paseando por la meseta, hacer fotos de sus alrededores, disfrutar del espectacular entorno hasta iniciar el descenso por el mismo sitio que hemos ascendido.

Vista del pueblo de Valdelateja y el Ebro desde Castrosiero.
Las ruinas de Castrosiero desde la meseta superior.
Tras descender de Castrosiero, continuamos la excursión. El objetivo no es volver a Valdelateja, sino prolongar el recorrido ascendiendo hasta el punto más alto del páramo circundante: el pico Pedro Campo.


Éste no es más que un promontorio que sobresale del borde del páramo sobre el Rudrón y será buen lugar para disfrutar de buenas panorámicas.
Para ello, nos incorporamos al sendero que sale de las cercanías de las ruinas de Castrosiero. y ascendemos hasta unos llanos cultivados, antesala de la ascensión final al páramo.


Un sendero, fácil de ver, asciende paralelo a una valla metálica hacia el Pedro Campo. En algunos tramos la pendiente es fuerte, ya que hay que salvar un importante desnivel. Por fortuna la distancia no es larga y llegamos con facilidad al Pedro Campo, que no destaca especialmente sobre el entorno del páramo, uno de cuyos bordes ocupa.



Desde la cima de Pedro Campo (1064) huelga decir que disponemos de extraordinarias panorámicas sobre los cañones del Rudrón y el Ebro. Precisamente frente a nosotros, en un plano un poco inferior, tenemos Castrosiero. Observamos con claridad su carácter de peña aislada. El Rudrón horadó y excavó el terreno a su derredor, aislándolo del páramo a la vez que formaba un espectacular meandro, que más tarde, se secó y rellenó parcialmente.

Castrosiero desde el Pedro Campo.
Podemos permanecer en la cima del Pedro Campo el tiempo que queramos, ya que es cómoda y las vistas son gratificantes. A nuestra espaldas, se extiende la inmensidad del páramo de Masa, enormes espacios deshabitados e inhóspitos.
El regreso a Vadelateja se producirá por el mismo itinerario por el que hemos realizado la subida y con relativa rapidez.


CASTROSIERO Y PEDRO CAMPO
Espacio natural
Cañón del Rudrón.
Dificultad
Baja.
Tipo de camino
Pistas y senderos de montaña.
Ciclable
No.
Agua potable
No hay más que en el pueblo de Valdelateja.
Tipo de marcha
Ida y vuelta.
Orientación
Fácil.
Época recomendable
Todo el año, aunque evitar épocas lluviosas.
Inicio
Valdelateja
Distancia de Burgos
58,8 kilómetros.
Tiempo total
3 horas 20 minutos.
Tiempos de marcha
Valdelateja-Castrosiero: 40 minutos; Castrosiero-Pedro Campo: 1 hora 30 minutos; Pedro Campo-Valdelateja: 50 minutos.
Distancia total
6,3 kilómetros.
Interés
Castro y ermita de Siero, panorámicas sobre los Cañones del Rudrón y Ebro, pueblo de Valdelateja.
Altitud mínima
617 m.
Altitud máxima
1063 m.
Desnivel acumulado
492 m.
Mapas
1:50000: 0135 Sedano.
1:25000: 0135-1 Escalada.

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Notas:

-Recorrido sencillo, aunque en algunos tramos haya que cubrir alguna pendiente fuerte.
- La ascensión a Siero no es peligrosa, únicamente hay que tener precaución en la cima en no acercarse demasiado a los cortados que lo rodean.
- En Valdelateja podemos comer y descansar.



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domingo, 5 de marzo de 2017

Camino de las Herrerías

En la Sierra de la Demanda, aún quedan muchos caminos y senderos que fueron muy frecuentados en el pasado y hoy han quedado en el olvido y están a punto de desaparecer. Son en su mayoría vías utilizadas por ganaderos y, más recientemente, por mineros. En esta ocasión, realizamos una excursión, casi "exploratoria" siguiendo el curso del llamado arroyo de las Herrerías. En la sierra hay varios topónimos con el nombre de Herrería, evidencia de que en la zona hubo una intensa actividad minera, de la que hoy solo quedan algunos restos.


Camino de las Herrerías


La excursión se desarrolla a los largos de los arroyos de las Herrerías y de las Vergazas, en la cara norte de la Sierra del Mencilla. La ruta se inicia junto a la Vía Verde de la Sierra de la Demanda, muy cerca ya del Puerto del Manquillo.
Para ellos, saldremos de Burgos por la carretera de Logroño para desviarnos, como siempre que vamos a la sierra, en Ibeas de Juarros hacia Pineda. Una vez pasados los pantanos y este pueblo, continuamos casi siete kilómetros buscando a mano izquierda la llamada tenada del Valle de las Colmenas, tres kilómetros antes del Puerto del Manquillo.
Allí mismo, a mano derecha, ya vemos la Via Verde. Dejaremos el coche en la cuneta e iniciamos la marcha descendiendo al camino. Frente a nosotros, vemos ya el gran entrante que forma el arroyo de las Herrerías. El objetivo es en principio remontar el barranco intentando alcanzar la cresta de la Sierra del Mencilla para, continuando por el cordal, descender siguiendo otro arroyo. En el trayecto, esperamos ver los restos de antiguas construcciones mineras. El nombre del arroyo invita a pensar que aquí se desarrollaron estas actividades en el pasado.

Subimos por el barranco siguiendo el arroyo de las Herrerías.
Una vez en la Vía Verde, nos dirigimos en dirección Pineda durante unos trescientos metros, hasta salirnos por la izquierda por un marcado camino que bordea los pintos que bajan de la ladera. El sendero, flanqueado de abundante vegetación, pronto se introduce en un bonito valle, muy verde en esta época del año, que remonta el arroyo de las Herrerías. Pronto, dejaremos un marcado camino a nuestra derecha, donde hallamos los restos de una gran cabaña de piedra.

Restos de cabaña, junto al arroyo de las Herrerías.
El barranco se haya tapizado de un manto verde en primavera.

A medida que subimos por este delicioso vallejo, la pista se va difuminando y convirtiéndose en un tenue sendero. No obstante no hay dificultad ya que el itinerario es evidente. El silencio y la paz nos acompañarán a medida que vamos subiendo. En poco tiempo, llegamos a la cabecera del arroyo. Atravesamos el arroyo fácilmente y nos introducimos en una mancha de hayedo, que recubre las partes más sombrías del barranco. Subimos bajo cubierta vegetal escuchando el cantarín rumor de las aguas que se precipitan a nuestra derecha. En los mapas hemos visto que este camino asciende hasta la misma cresta.

Hayedo en la cabecera del arroyo de las Herrerías.
Tras describir una cerrada curva hacia la izquierda, el camino, que parece labrado sobre la dura roca de la ladera, inicia una fuerte ascensión.


Cabecera del arroyo de las Vergazas.
Pronto ganamos espectaculares vistas sobre la sierra.

El sendero abandona el lecho del arroyo de las Herrerías y emprende una fuerte subida truncada por la vegetación.
Pero desgraciadamente, nuestras ilusiones de remontar hasta la creaste se ven truncadas ya que en poco, la vegetación se apodera del camino hasta el punto de resultar imposible continuar por él a menos que nos abramos paso a machetazos. Hay que dar la vuelta. Sin duda, hace muchos años que nadie lo utiliza.

Vistas sobre el barranco del arroyo de las Herrerías.
Magníficas panorámicas sobre la Sierra de la Demanda, frente a nosotros.
Pero la Sierra de la Demanda, o mejor dicho, del Mencilla, en esta ocasión, ofrece muchas alternativas para recorrer escondidos parajes. Nos replanteamos el itinerario de la excursión.


Para ello, deshacemos el recorrido hasta la cabaña de piedra, llamada Tenada de las Herrerías, . Allí mismo, nos desviamos por el camino que vimos al subir y que continua por nuestra izquierda. Esta pista, parece desarrollarse a media ladera quizás hasta la carretera que sube al albergue. Su traza parece amplia y nos parece una buena alternativa para explorarlo y alargar la excursión unos cuantos kilómetros por parajes solitarios.

Continuamos entre pinares, por la ladera norte de la Sierra del Mencilla.
Este camino continua por terreno bastante cerrado hasta desembocar en unas praderas. En los mapas vemos que desaparece, pero es evidente que más adelante, junto a un pinar, parece nacer otro camino al que nos incorporamos. En este punto, emprende una fuerte ascensión por el pinar, que cubrimos durante unos metros. Pero comprobamos que de nuevo, comienza a confundirse con la vegetación y nos da la sensación de que desaparece unos metros más arriba, aún lejos de la cresta. Así que retornamos al sendero que traíamos y continuamos por él siguiendo la ladera.

Continuamos entre pinos hacia el arroyo de las Vergazas.
A ambos lados nos acompañan los pinos. Unos cuatrocientos metros, oculta desde nuestra posición, se intuye que pasa la carretera. Nuestro objetivo es continuar por este camino hasta encontrar un desvío por el que podamos descender hacia la Vía Verde y por ella llegar al coche. Continuamos por él, flanqueados por los pinos.


En poco, el camino, describe una pronunciada curva hacia la para introducirnos en el barranco del arroyo de las Vergazas, que queda a nuestra derecha. El sendero continua hacia su cabecera.

Barranco de las Vergazas.








Descendemos hacia la Vía Verde siguiendo la orilla del arroyo de las Vergazas.
En poco, el camino rodea la cabecera del arroyo, que cruzamos con facilidad y continuamos por zonas más sombrías por la otra orilla, emprendiendo ya un suave descenso que nos llevará valle abajo hacia el río Arlanzón.

Magníficas panorámicas desde la cabecera del arroyo de las Vergazas.

Durante este descenso, disponemos de las mejores vistas de las cumbres de la Sierra de la Demandas, que tenemos justo enfrente. Algunos pinos caídos nos interrumpen la marcha pero los sorteamos fácilmente.

Junto a la Vía Verde, cerca de su desembocadura en el Arlanzón, cruzamos el arroyo de las Vergazas.
En poco, nos plantamos ya en el valle, a un paso de la Vía Verde. Solo tenemos ya que atravesar de nuevo el arroyo, fácilmente saltando entre piedras, para incorporarnos al camino.

Nos incorporamos de nuevo a la Vía Verde de la Sierra de la Demanda.
La desembocadura del arroyo sobre el río Arlanzón se produce muy cerca pero no podemos ver el punto exacto al quedar oculto por la vegetación.

Pasamos junto a una ermita rupestre de moderna construcción en un claro junto a la Vía Verde.
Una vez en la vía, ya solo tenemos que cubrir los casi dos kilómetros metros que nos separan del punto de la carretera donde dejamos el coche.



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CAMINO DE LAS HERRERÍAS
Espacio natural
Cara sur de la Sierra de Mencilla.
Dificultad
Baja.
Tipo de camino
Senderos de montaña entre bosques.
Ciclable
Sí.
Agua potable
Hay agua en los arroyos de las Herrerías y de las Vergazas.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Media. El recorrido es intuitivo, aunque hay que prestar atención a encontrar el camino correcto de retorno.
Época recomendable
Todo el año. En invierno puede estar nevado todo el recorrido. En primavera será un manto verde con flores salvajes y quizás es la mejor época para recorrer estos parajes.
Inicio
Carretera de Pineda de la Sierra al Puerto del Manquillo.
Distancia de Burgos
55 kilómetros.
Tiempo total
3 horas 15 minutos.
Tiempos de marcha
Aparcamiento-Cabecera Arroyo de las Herrerías: 50 minutos; Cabecera Arroyo Herrerías-Cabecera Arroyo de las Vergazas: 1 hora 40 minutos; Cabecera Arroyo de las Vergazas-Aparcamiento: 40 minutos.
Distancia total
10,7 kilómetros.
Interés
Arroyos de montaña de la Sierra del Mencilla, bosques. vistas panorámicas sobre la Sierra de la Demanda.
Altitud mínima
1220 m.
Altitud máxima
1433 m.
Desnivel acumulado
460 m.
Mapas
1:50000: 0239 Pradoluengo.
1:25000: 0239-4 Pineda de la Sierra.
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Notas:

- Excursión sencilla y fácil de realizar. En primavera y comienzos del verano es una delicia caminar por estos parajes cubiertos de un manto verde.
- Aunque toda la excursión es bastante intuitiva, hay varios cruces de caminos y senderos que nos pueden hacer dudar por lo que es recomendable llevar un GPS.
- Como siempre, Pineda de la Sierra es un excelente lugar para descansar y tomar algo.


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