domingo, 9 de junio de 2013

Castillo de Malvecino

El Valle de Valdivielso encierra varias torres y castillos medievales que hablan del intenso pasado que tuvo durante la Edad Media. De todos ellos, el más inaccesible y por ello misterioso, es el castillo de Toba o Malvecino, encaramado en una impresionante atalaya sobre el valle.

Se trata, junto con el castillo de Urria o Montealegre, emplazado sobre la ladera sur de la Tesla, y fuera del Valle de Valdivielso, del castillo más inaccesible de la provincia de Burgos.

Castillo de Malvecino o de Toba
Para visitar el castillo, hay que acercarse primero al pueblo de Toba de Valdivielso. Para ello, saldremos por la CL-629 de Burgos a Villarcayo. Tras descender por el Puerto de la Mazorra, tomaremos el desvío a Logroño en Valdenoceda. En apenas diez minutos, llegaremos a Toba de Valdivielso.


Una vez en el pueblo, salimos por un camino que sale por su parte occidental, en el mismo sentido que hemos llegado. Pasamos por unas eras, hoy semiabandonadas, buscando algún camino o antiguo sendero oculto que debiera salir a nuestra izquierda y suba hacia el castillo. Efectivamente, en poco, llegamos a un cruce donde vemos una senda clara que sube con decisión hacia el monte.

Salimos de Toba de Valdivielso por las eras.
El camino asciende desde el principio con fuerte pendiente. A ambos lados, la vegetación amenaza con comerse el camino. Nos sorprende que este sendero de cabras aún perviva y no se interrumpa.
Tras recorrer unos cuatrocientos metros cuesta arriba, tomamos un marcado sendero que surge a nuestra izquierda de un entrante. Nuestro GPS, nos dice que el castillo está cerca, aunque la espesa vegetación nos impide verlo.
Al poco de tomar este desvío, el sendero desaparece entre los árboles, y no nos queda más remedio que avanzar por terreno impreciso. Tenemos que ir progresar salvando las aulagas y sorteando los troncos de los árboles.

Vista del valle desde el castillo de Malvecino.
Siguiendo las indicaciones de nuestro GPS, avanzamos con lentitud. Buscamos alguna trocha o entrante en algún lugar que nos permita encaramarnos a la plataforma donde se ubica el castillo, muy cerca ya de donde estamos, pero que persiste en permanecer oculto.
Situados por fin justo en la vertical del castillo, a escasa distancia, atacamos con decisión la cuesta que nos separa de la atalaya rocosa donde se emplaza.
Por fin, con cierto alivio, tocamos la roca y tras una pequeña trepada, nos situamos en terreno descubierto sobre la misma plataforma donde se ubican los restos del castillo, cuyos muros vemos ya. El lugar es sencillamente impresionante.

Muro norte colgado sobre la roca.









Parte de sus muros aún persisten aferrados a la roca y podemos hacernos una idea de sus dimensiones, en todo caso reducidas.
Saetera en buen estado de conservación.



Aún se conservan sus cuatro muros, aunque los del lado norte son difíciles de visualizar por estar colgados sobre el vacío, lo cual hace difícil su observación.








Exploramos su interior, que se presenta completamente arrasado por los siglos de abandono. La maleza lo invade todo.

Interior del castillo.

Muro sur.


Para terminar disfrutamos de las extensas vistas aprovechando que el día primaveral es claro y nos permite hacer buenas fotos.



Las vistas sobre el valle son excepcionales
Frente a nosotros, contemplamos las perfectas estructuras que constituyen las hoces de Quecedo y Valhermosa, que se muestran como una perfecta lección de geología.


Sin duda, los que construyeron esta fortificación conocían muy bien dónde se disponía el mejor control visual del valle.

Extensa panorámica del valle.
Fresquera bajo el muro norte.


El Castillo de Malvecino

Dado lo interesante del lugar, reproduzco el texto íntegro explicativo del castillo que aparece en el libro "Arquitectura fortificada en la provincia de Burgos", de Inocencio Cadiñanos Bardeci:
" El castillo de Toba, tan misterioso por falta de noticias, creo que hay que identificarle necesariamente con el de Malvecino. García Sáinz de Baranda se empeñó en situarle «en la falda Sur de la sierra de Tesla, junto al Ebro». No da más detalles y hasta en ocasiones resulta contradictorio en sus afirmaciones, atribuyéndolo unas veces a «época de moros» y otras dando a entender que es posterior. No existe en Valdivielso el topónimo «Malvecino». Quizá la denominación popular del castillo roquero tuviera antiguamente sentido peyorativo entre los numerosos pueblos de behetría que le rodeaban.
En punto relativamente céntrico del valle de Valdivielso, donde adquiere su máxima anchura, y en lo alto de una difícil cumbre se alza este lejano y romántico castillo. Domina de forma aplastante el estrecho por donde discurre la vía más importante del valle, que recorre la margen derecha del Ebro.
Su plano es muy irregular por la adaptación a los bordes de la roca en que se asienta. Sus lados (excepto al Norte) resultan verdaderamente inaccesibles. La densa vegetación que rodea el castillo, y que también cubre el interior, dificulta en gran manera las mediciones. El espacio fortificado es muy alargado (unos 30 mts.) y estrecho. Los lienzos no son tan gruesos como en otras fortalezas, pues apenas alcanzan el metro de espesor. Se aprecian bien la planta baja y los mechinales de los dos pisos superiores. Algunos vanos, muy semejantes en proporciones a saeteras, se abren bajo arquillos góticos, tallados en un solo bloque de piedra.
Los materiales empleados, arrancados de su propia base, consisten en mala mampostería con esquinas de rojiza toba de regular calidad, todo relleno con piedra y cal.
«Enzima de el lugar de Toba que está a la parte del ábrego y falda de la sierra, forma esta como a su medio una espezie de Pirámide muy elevado y por remate tiene un Castillo de fábrica tan sólida que se parten las piedras antes de soltar la argamasa con que se unieron, tiene muchas troneras y no se puede andar a el derredor de el por la elebación y escarpado de la peña y solo tiene una entrada que es a el zierzo y parte que mira a el valle».
Huidobro y García Sáinz de Baranda añaden: «En la parte del Poniente, que es la más alta, se ve alguna sillería y quedan algunas almenas sencillas. Tenía su entrada al Norte, hoy desfigurada».


Vista desde el camino de Santa Olalla a la ermita de San Jorge y los altos del Páramo.


CASTILLO DE MALVECINO
Dificultad
Media, no hay caminos para llegar y hay que caminar por terreno muy agreste.
Ciclable
No.
Circular
No.
Orientación
Difícil.
Época recomendable
Todo el año, aunque evitar época de lluvias en que el terreno puede estar muy resbaladizo.
Inicio
Toba de Valdivielso.
Distancia de Burgos
69,3 kilómetros.
Tiempo total
1 hora 15 minutos.
Distancia total
2 kilómetros.
Interés
Ruinas del castillo de Malvecino. Panorámicas del Valle de Valdivielso y la Sierra de la Tesla.
Altitud mínima
625 m.
Altitud máxima
785 m.
Mapas
1:50000: 0135 Sedano.
1:25000: 0135-2 Dobro.



Notas:
- El último tramo de ataque al castillo se produce por terreno muy agreste entre la maleza y el acceso final solo es posible tras una pequeña trepada. Extremar la precuación.
- Desde el camino de Santa Olalla a la ermita de San Jorge se disfrutan de las mejores panorámicas sobre el castillo.
- También se obtienen buenas vistas desde la ermita de Pilas, en Quecedo, justo enfrente del castillo.


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