lunes, 30 de septiembre de 2013

Riofrío y el Muñalba

Entre los valles que descienden de la Sierra de Urbión por su vertiente norte, destaca el Riofrío. Nace en la laguna del Muñalba y recorre un espléndido valle hasta su desembocadura en el río de Neila muy cerca del borde con la Rioja. Su recorrido, combinado con la ascensión al pico Muñalba, es una de las excursiones más atractivas que pueden realizarse en la comarca de Neila.

La manera más rápida de llegar a Neila se produce a través de la carretera de Burgos a Soria. Una vez llegados a Salas de los Infantes, hay que entrar en la población y coger la carretera a Quintanar de la Sierra. Desde este pueblo, tomamos la carretera que por el Collado de Neila nos lleva hasta el pueblo.

Comenzamos la ruta por el PR del Sendero de las Nilsas.
Para acceder al valle de Riofrío, hay que tomar la carretera de Neila a Villavelayo. Ésta sale junto a la iglesia frente a la carretera que traemos desde Quintanar. 
En apenas quinientos metros, veremos señalizada la entrada al Riofrío.
Nos adentramos en coche por una amplia pista, que aunque algo dañada en su firme, se adentra hacia el interior del valle. La pista puede ser recorrida por prácticamente todo tipo de vehículos en verano. En invierno y épocas de lluvia resultará impracticable.
Tras recorrer unos cinco kilómetros, cruzamos un puente sobre el río Riofrío, justo en el punto en que desemboca el arroyo Arbejales y nos plantamos en un cruce de caminos. Es el punto donde comienza el recorrido del Sendero de las Nilsas y un gran panel nos lo indica. Dejamos el coche y comenzamos la excursión.

Bonito puente sobre el arroyo de la Cuesta de Arbejales.
Tomamos el camino que nace inmediatamente a la derecha, remontando el arroyo de Arbejales. La senda va subiendo paralela al arroyo adentrándonos en un espeso bosque. Cruzamos en varias ocasiones el arroyo por puentes de reciente construcción para los senderistas.
En unos mil metros del inicio, dejamos a mano derecha el salto de la cascada del Chorlón, casi seca en esta época del año.
Seguimos valle arriba hasta desembocar sobre un llano fuera ya del bosque. El paraje es atractivo, rodeado de bosques y montes.


Al final del verano encontramos la cascada del Chorlón sin apenas agua.
Aún no tenemos aún visibilidad sobre el cordal de la Sierra de Urbión, ya que nos separan todavía empinadas laderas boscosas. Caminamos unos trescientos metros por un trocha, siempre señalizada, y alcanzamos una amplia pista. Es la pista que viene desde el punto donde aparcamos el coche.

Subimos valle arriba junto al arroyo de Arbejales buscando la laguna Oruga.
La ascensión al Muñalba desde donde estamos es posible desde ambos lados de la pista. Nosotros atacamos el lado derecho, más largo, pero más atractivo con el objetivo de llegar a la laguna Oruga.
Seguimos por consiguiente por la pista valle arriba y de nuevo tenemos el curso del arroyo de Cuesta Arbejales a nuestra derecha, que aparece y desaparece entre el lecho rocoso.

En la bifurcación tomamos el desvío por la derecha subiendo por el arroyo de Cuesta Arbejales.
El valle se va estrechando a medida que ganamos altitud. El arroyo aparece y desaparece y a ratos caminamos sobre su lecho rocoso.
Llegaremos a un punto en que el arroyo se convierte en un pedregal sobre un estrecho cauce que hace muy difícil la progresión, por lo que aprovechamos una senda que nace a nuestra izquierda y asciende fuerte por un pinar. La tomamos.

Subimos el último tramo por el bosque con una fuerte pendiente.
Estamos a 1300 metros de altitud y debemos superar por el bosque los casi cuatrocientos metros de desnivel que nos separa de la laguna Oruga, ubicada en las faldas del cordal de la Sierra de Urbión.
La senda se difumina a ratos mientras ascendemos por una fuerte pendiente entre los árboles. No hay pérdida posible porque avanzamos siempre cercanos al barranco del arroyo de la Cuesta de Arbejales, que queda a nuestra derecha. La progresión es dura por momentos, pero por fin el bosque se abre y salimos al llano donde se encuentra la laguna Oruga.

Laguna Oruga.
En la época en que estamos, la laguna está prácticamente seca y solo encontramos pequeñas corrientes y arroyuelos entre la espesa hierba. Encontramos mucho ganado pastando.
Nos encontramos ya bajo la cuerda de la Sierra de Urbión, cuyas paredes tenemos frente a nosotros. Para atacar la cresta, lo más práctico desde donde estamos es aprovechar una vaguada limpia que baja desde la peña Triguera, ubicada a nuestra derecha y que destaca por su aspecto rocoso y oscuro.
Ascendemos con facilidad por la vaguada. A medida que ganamos altitud, vamos apreciando tras nosotros el bello paisaje de las lagunas de Muñalba, el inicio del Valle de Riofrío y el inconfundible perfil del salvaje Cabeza Herrera (2002 metros), cumbre burgalesa en su límite con la Rioja. La perspectiva bien merece varias fotos.

Bonita vista de la laguna del Muñalba con el pico Cabeza Herrera (2002 metros) al fondo.
Tras superar la vaguada, nos ubicamos ya sobre la cresta de la Sierra de Urbión a 1870 metros de altitud. 
El pico Muñalba queda aún a casi tres kilómetros a nuestra izquierda, que debemos recorrer por el cordal.

Avanzamos por el cordal de la Sierra de Urbión hacia el Muñalba.
El recorrido se nos hace largo. El viento pega fuerte y debemos superar la Peña Triguera y la distancia que nos separa del Muñalba. Tras un ascenso final, nos plantamos sobre su cumbre, a 2073 metros de altitud. Se trata de la tercer cumbre más alta de la provincia de Burgos. Las vistas desde aquí hacia el norte son excepcionales. Tenemos la Sierra de Neila, la Demanda Riojana y los Cameros abajo frente a nosotros.
El pico Cabeza Herrera se presenta cercano, aunque en realidad su acceso es arduo y supondría una larga caminata desde el Muñalba.

Cima del Muñalba (2073 metros).
Descansamos y reponemos fuerzas. Emprendemos el descenso. Pudiéramos bajar directamente desde la cima destrepando un pequeño tramo y perder altitud por un pequeño espolón entre las lagunas Oruga y Muñalba, pero nosotros seguimos un poco más por el cordal para emprender el descenso por un pequeño portillo rocoso con la vista de la laguna Muñalba abajo.
El descenso es lento, ya que la pendiente es fuerte y es fácil resbalarse.
Llegamos al entorno de la laguna Muñalba. De nuevo, abundante ganado vacuno pastando.
La bordeamos por su lado derecho en el sentido de la marcha buscando su desagüe sobre el valle.

Divisamos la laguna del Muñalba desde el cordal.
La laguna de Muñalba se halla poblada de ranitas de San Antonio.
Laguna Muñalba.
Llegamos a la cabecera del valle. Tenemos la laguna detrás y por delante de nosotros se extiende el valle de Riofrío. La vista desde aquí es excepcional.
El descenso es problemático ya que no encontramos una senda clara. Al estar el lecho del río casi seco, sería posible progresar sobre él, pero avanzar sobre las rocas y pedruscos es arduo y farragoso así que optamos por avanzar siguiendo la orilla izquierda y perder altitud poco a poco progresando entre pinares. Seguimos estrechas trochas sin perder de vista el cauce del arroyo a nuestra derecha.

Descendemos desde la laguna Muñalba al valle de Riofrío.
Progresamos con cierta lentitud. Al fondo, divisamos las Nilsas, un extenso llano valle abajo, donde pastan vacas y caballos. Nos separa aún un gran desnivel y comenzamos el descenso por un estrecho barranco avanzando primero por un pedregal y a continuación por estrechas trochas. Perdemos altitud con rapidez ya que la pendiente es fuerte.
Llegamos al fondo del valle. Para llegar a las Nilsas, aún tenemos que salvar un espeso pinar y por fin nos ubicamos en la explanada. El terreno está muy encharcado y avanzamos sorteando las corrientes de agua para llegar de nuevo al fondo de la explanada.

Descendemos por el valle del Riofrío hacia las Nilsas por una empinada cuesta..
Abundante ganado pastando en las Nilsas.
Explanada de las Nilsas.
En el lado sur de la explanada, el arroyo desciende valle abajo entre pinares. Hay una señal de PR que nos indica que debemos continuar por el pinar. Entramos en él y progresamos perdiendo de vista ya el arroyo que debe quedar a nuestra izquierda.
El bosque es espeso y tenemos que caminar con cuidado de no perder las indicaciones de PR pintadas en los árboles pues es fácil despistarse.



Atravesamos el bosque y salimos a una nueva explanada donde encontramos más ganado vacuno pastando.
Nos encontramos junto a la base del Cerro Cantincao, cumbre anterior al Cabeza Herrera. Desde este llano parece que suben caminos hacia el cordal por el bosque y sería buen sitio para acceder al salvaje Cabeza Herrera. Dejamos esta exploración para otra ocasión.
Cerca de donde estamos, nace una amplia pista carrozables. La tomamos y seguimos la marcha valle abajo.

Llanos bajo el cerro Cantincao.
Por la pista ya solo nos queda recorrer siguiendo el valle los tres kilómetros que nos separan del punto donde dejamos el coche Cubrimos el paseo en algo menos de una hora de caminata.
En total hemos recorrido algo más de 15 kilómetros y nos espera el regreso a Burgos, situado exactamente a 100 kilómetros de distancia.





Riofrío y el Muñalba


Notas:
- La orientación de la ruta descrita puede resultar en algunos tramos problemática ya que no se realiza por senderos marcados. Se recomienda disponer de un GPS.
- El acceso desde Neila al punto de inicio del Sendero de las Nilsas se produce por una larga pista en buen estado, pero que en época de lluvia o con nieve puede resultar impracticable.
- El recorrido completo es largo y puede suponer un gran esfuerzo físico.


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Mapa topográfico


Perfil de elevación


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2 comentarios:

  1. Si hermoso, pero aún podía ser más si no cortaran los árboles. Quedan pocos.

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