jueves, 30 de octubre de 2014

Diapiro de Poza de la Sal

El diapiro de Poza de la Sal es uno de los fenómenos geológicos más interesantes de la provincia de Burgos. A esta particularidad, hay que sumar el entorno pintoresco del Poza de la Sal, donde se incluyen el castillo, las salinas y la villa medieval. Partiendo del pueblo, subiremos hasta el castillo y desde allí rodearemos el diapiro por el Altotero, visitando el Castellar y algunas salinas en el retorno a Poza.


Poza de la Sal


Dejamos el coche en la parte baja del pueblo, cerca de la plaza y nos dirigimos a ella. Tras pasar el arco, tomamos la calle que por la izquierda sube hacia el palacio. Dejamos a la derecha el Museo de la Radio y continuamos calle arriba, abandonando las últimas casas del pueblo. El camino continua por una empinada escalinata que sube hacia los restos del Palacio de los Marqueses de Poza que se ubica a media ladera entre el castillo y el pueblo.
Muralla medieval en la subida al castillo.
Ruinas de la ermita de Santa Cecilia. 
Según ascendemos de altitud, dejamos el caserío del pueblo a nuestra espalda atrás. La muralla medieval nos acompaña a nuestra izquierda y nos sorprende su buen estado de conservación. Pronto, llegamos al entorno del palacio de los Marqueses de Poza, restaurado en 2006. En sus inmediaciones hay un mirador y un panel informativo del monumento. Buenas vistas sobre el caserío de Poza y la llanada de la Bureba detrás.

Palacio de los Marqueses de Poza.
Torre del palacio, restaurada en 2006.



Subimos por un camino hacia el castillo, dejando Poza atrás.
Desde el palacio, tomamos el sendero que a media ladera, continua hacia el oeste, con el pueblo a nuestra izquierda abajo. Pasamos junto a los restos arruinados de la ermita de Santa Cecilia y tras pasar junto a una gran peña, que representa el borde este de la gran apertura del diapiro, torcemos a la derecha. El camino asciende a través de un estrecho sendero salvando el desnivel que hay hasta la llanada donde se ubica el castillo, unos metros más arriba.
Estamos ya dentro del diapiro y el camino que seguiremos discurre por su lado SO. 
El castillo de Poza, se nos presenta imponente, aferrado sobre una roca, vigilantes sobre la Bureba. Su emplazamiento se produce precisamente en el punto de máxima apertura del diapiro, en que el terreno es prácticamente vertical. Lo dejamos atrás y continuamos camino arriba buscando el páramo.

Castillo de Poza de la Sal.
A nuestra derecha, podemos contemplar ya perfectamente la envergadura del diapiro, de unso dos kilómetros de amplitud. El camino es amplio y cómodo y asciende suavemente. El páramo de Masa se atisba en el horizonte más arriba.

Ya cerca del páramo, disfrutamos de magníficas vistas del diapiro y el Castellar en su centro.
Todo el recorrido es fácil de realizar, la pendiente no es excesiva y tenemos buenas vistas del Castellar, también llamado Peña Negra. Se trata del conjunto de peñas y rocas que afloran en el mismo centro del diapiro y que por su propia naturaleza, representan los materiales más antiguos, procedentes del Triásico (250 - 200 millones de años) y son la clave para entender el proceso geológico que estamos contemplando. Lo visitaremos en el retorno a Poza.
Llegamos por fin al páramo. Estamos en invierno y el fuerte viento y el frío nos atenazan casi repentinamente. Cruzamos la carretera y junto a ella, en una gran explanada, encontramos el Monumento a Félix Rodríguez de la Fuente. Se fundó en los años 90 del pasado siglo y es un homenaje a la persona del naturalista en su pueblo natal. Amplio aparcamiento para coches en sus inmediaciones.

Monumento homenaje a Félix, junto al Altotero.
Subimos hacia el borde norte del diapiro, buscando el mirador que se ubica en su extremo para disfrutar de las panorámicas del pueblo abajo y el mencionado Castellar. Pasamos junto al hito montañero que indica el Altotero (1176 metros), cota que no destaca especialmente sobre el páramo, aunque sí y mucho desde la Bureba. 
Muy cerca, llegamos al mirador y leemos el panel explicativo sobre el diapiro y su entorno geológico e histórico. Lo que estamos viendo se asemeja a los restos de un gran cráter abierto (y así se creyó en el pasado) pero realmente el proceso de formación es bien distinto: el empuje ascensional de la sal y otros materiales del Triásico por su centro, ha provocado a lo largo de millones de años, que las capas superiores formadas por materiales calizos del Cretácico se abran en todo su derredor. En su progresión, han aflorado por empuje los restos de materiales volcánicos remanentes de esa edad geológica. Son las llamadas ofitas, que componen el conjunto de peñascos que conforman el Castellar.
Desde aquí, comenzamos el regreso por el lado NE. del diapiro hacia el pueblo, que vemos lejano abajo junto al castillo. El camino se difumina poco a poco, pero no hay pérdida posible ya que siempre seguimos el borde, aprovechando las trochas y trazas de sendero que bajan desde el páramo.

Desde la vertical del diapiro en el páramo, cerca del Altotero, se contemplan las mejores vistas. En el centro, el conjunto de peñas del Castellar.

Monolito sobre la cumbre del Altotero (1176 metros).


Llegamos a las inmediaciones del Castellar ó Peña Negra que se hallan a nuestra derecha en el sentido de la marcha. Nos salimos del camino y tomamos una senda que nos lleva a su misma base, cercana. Como se ha explicado, se trata de un espectacular afloramiento de materiales rocosos triásicos que surge del interior y cuya existencia está en relación directa con el fenómeno del diapirismo como ya hemos explicado más arriba. Podemos encaramarnos fácilmente y llegar hasta la base de las rocas. 



Admiramos las dimensiones ciclópeas de algunas de sus lajas y bloques desgajados en posición casi vertical, como empujados de abajo arriba. Y es que es esto lo que realmente ha ocurrido y sigue ocurriendo actualmente, pero con la lentitud propia de los procesos geológicos, muy diferente a la escala temporal humana. Estos bloques son las ofitas, los restos volcánicos acumulados hace 230 millones de años en los estratos del Triásico y que los materiales salinos del Keuper han arrastrado hasta la superficie gracias a fenómenos de diferencia de densidad (movimientos llamados halocinéticos). Es evidente que su composición y aspecto nada tiene que ver con los  materiales que contemplamos a su alrededor.

Detalle ofitas del núcleo del diapiro, en el Castellar, de origen volcánico del Triásico.
Formación rocosas del Castellar en posición vertical.
Desde las alturas de la peña, divisamos perfectamente Poza de la Sal, a los pies de su castillo, que cierra la salida del diapiro por su lado sur. El camino de regreso hacia el pueblo será un recorrido entre restos de pozos salineros abandonados.
Retornamos al camino que bordea el diapiro y continuamos el descenso hacia Poza. Enseguida, pasamos junto a las ruinas de la ermita de la Magdalena.

Restos de la ermita de la Magdalena.
Si nos fijamos en las piedras que la forman, vemos que hay algunas piedras negras pertenecientes al Castellar entre las propias calizas del entorno del páramo. 
Unos doscientos metros más adelante, pasamos también junto a las ruinas de los almacenes de La Magdalena, aún en buen estado de conservación. Sorprenden las dimensiones del edificio.

Ruinas del antiguo almacén de sal de La Magdalena.
Aunque hay multitud de senderos y caminos que unían las cubetas, la mayoría perdidos entre la vegetación, el camino siempre es evidente ya que tenemos el interior del diapiro a nuestra derecha y la progresión es muy fácil. Ya cerca de Poza, divisamos entre las salinas unas cárcavas de aspecto rojizo destacando vivamente sobre el entorno. 

Regresando ya cerca de Poza, observamos un claro afloramiento de arcillas, yesos y sales del Triásico.
Son los materiales aflorantes formados por arcillas, yesos y sales del Triásico del fondo del diapiro. Continuamos sin pérdida ya hacia el pueblo, en donde entramos por su parte baja entre restos de pozos salineros hoy abandonados y algunos restaurados. Justo a la entrada, hay una estatua erigida en honor al antiguo salinero pozano, oficio milenario hoy desaparecido.

Camino de Poza de la Sal.
Entramos en Poza entre restos de salinas hoy recuperados como atracción turística.
Pasando la carretera, entraremos en el casco antiguo de Poza de la Sal de nuevo. Junto a la carretera, se haya el Centro de Interpretación de las Salinas y el Diapiro. 
En el centro del pueblo, podemos recorrer sus estrechas calles medievales y descansar en alguno de sus bares y restaurantes. Como se ha dicho, merece la pena visitar el centro de visitantes , la iglesia de San Cosme y San Damián y la plaza asomada sobre la Bureba.

Poza de la Sal: iglesia de San Cosme y San Damián.
Poza de la Sal: calles de trazado medieval.

DIAPIRO DE POZA DE LA SAL
DificultadEn general baja, aunque hay tramos de trazado agreste y el recorrido es largo.
CiclableNo.
CircularSí.
OrientaciónFácil, el centro del diapiro siempre queda a nuestra derecha y a la vista.
Época recomendableOtoño y primavera, en invierno puede estar el páramo helado y en verano hacer fuerte calor.
InicioPoza de la Sal.
Distancia de Burgos46 kilómetros.
Tiempo totalUnas 5 horas.
Distancia total19,4 kilómetros.
InterésVilla de Poza de la Sal y castillo, diapiro, monumento a Félix, salinas
Altitud mínima820 m.
Altitud máxima1248 m.
Mapas
1:50000: 0168 Briviesca; 0136: Oña; 0167 Montorio; 0135 Sedano.
1:25000: 0168-1 Poza de la Sal; 0136-3 Oña; 0135-4 Padrones de Bureba; 
               0167-2 Abajas



Notas:

- Hay más diapiros en la provincia de Burgos, entre ellos los más importantes:
  • Valle de Mena.
  • Quintanilla Pedro Abarca.
  • Salinillas de Bureba.
  • Hoya de Huidobro (hoy anticlinal, pero resto de un diapiro "abortado").



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Mapa topográfico

Perfil de elevación

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