martes, 7 de octubre de 2014

Valles de Zamanzas y Manzanedo en bicicleta

Los Valles de Manzanedo y Zamanzas se ubican en el Alto Ebro burgalés, a medio camino entre los páramos de las Loras y las Merindades. Estos recónditos y tranquilos valles, se pueden recorrer fácilmente en bicicleta ya que son poco transitados y están surcados de caminos y senderos. Ambos ofrecen espléndidos paisajes con prados verdes, montañas y desfiladeros rocosos a la vez que están surcados de pequeños pueblos con arquitectura tradicional. La ruta recorre en bicicleta ambos valles y no presenta especiales dificultades físicas. Dentro del itinerario, se cruzarán los impresionantes desfiladeros de las Palancas y los Tornos.



Valle de Zamanzas



La ruta comenzará en el pueblo de Gallejones, en el Valle de Zamanzas. Llegaremos desde Burgos tomando la carretera de Santander para desviarnos en Ubierna hacia Tubilla del Agua-Los Tornos. Tras pasar este pueblo y dejar el desvío a Orbaneja del Castillo a la izquierda, subiremos al páramo de Bricia.


Nada más llegar al llano, tomamos a la derecha la carretera local que se dirige al valle. La carretera tiene que salvar un desnivel de más de 200 metros, por lo que se disfrutan de inmejorables panorámicas. Llegamos al pueblo de Gallejones nada más llegar al fondo del valle.

Valle de Zamanzas.
El caserío del pueblo se haya disperso, por lo cual podemos dejar los coches en cualquier rincón en que no molestemos a los vecinos. Sacamos las bicicletas y emprendemos la marcha.

Comenzamos el recorrido en el pueblo de Gallejones.
Desde Gallejones, tomaremos la magnífica pista que sale por la parte alta del pueblo y sube con decisión hacia el norte. Siempre tendremos la ladera de la montaña a nuestra izquierda. El camino recorre solitarios parajes entre frondosos bosques. Es el llamado camino de Gallejones y unía este pueblo con Báscones de Zamanzas y Población de Arreba.


Ruinas de Báscones de Zamanzas.
Población de Arreba.
El primero de ellos, hoy abandonado, lo dejaremos a nuestra derecha sumergido entre la vegatación, que todo lo invade. Aún se perfilan los restos de su iglesia, semioculta entre la hiedra y también los muros de algunas casas en ruinas.
Seguimos por el camino hasta el pueblo de Población de Arreba. El pueblo, muy disminuido, aún mantiene vida y posee algunas edificaciones de nueva construcción.
A la salida del pueblo, tomamos la carretera que desciende desde el páramo hacia el valle. Por ella, deshacemos aproximadamente un kilómetro hacia el páramo hasta tomar el desvío a la derecha que lleva a Crespos, el pueblo más septentrional del Valle de Zamanzas.
Crespos, pequeña aldea, se halla hoy muy reformado, poseyendo buenas segundas viviendas que han sabido mantener el estilo de arquitectura tradicional. El pueblo presume de tener la iglesia parroquial más antigua de la provincia de Burgos. Una inscripción en sus muros informa de la fecha de su fundación: 1143.

Iglesia románica de Crespos.
Desde Crespos, debemos tomar el sendero que sale por su extremo norte siguiendo el borde de un arroyo entre praderas. Aunque la senda es un poco difusa, claramente se va convirtiendo en camino y emprende el ascenso por el monte que separa el pueblo del vallejo contiguo donde se halla la aldea de Munilla, ya perteneciente al Valle de Manzanedo. La subida no es dificultosa.

Munilla.
Desde lo alto de un portillo, divisamos Munilla entre bosques a los pies de la sierra del mismo nombre. A su derecha, vemos ya el impresionante cortado entre las rocas que forman el desfiladero de las Palancas por donde discurre el arroyo de la Serna y deberemos pasar tras atravesar el pueblo. Descendemos por el camino hasta Munilla y entramos en su calles. El pueblo mantiene vida y cierta actividad ganadera, sumido en la más absoluta tranquilidad que le confiere su aislado emplazamiento, un subvalle septentrional del Valle de Zamanzas. No en vano se halla rodeado de montes por todos sus lados.

Ya divisamos el desfiladero de las Palancas en la Sierra de Munilla.

Iglesia de Munilla.

Pasamos el pueblo y continuamos por un marcado camino que se dirige sin pérdida hacia el desfiladero, visible ya frente a nosotros a lo lejos.

Antes de llegar, admiramos los impresionantes farallones rocosos que se desploman en vertical hacia el paso excavado por el arroyo de la Serna  en su incesante labor erosionadora a lo largo de millones de años. Entramos en el desfiladero de las Palancas.

En época de lluvias, resultaría imposible pasar por aquí, pero estamos en verano y el caudal del agua es muy bajo, pudiendo atravesarlo con facilidad. Pasamos con la bicicleta al hombro apoyándonos en las piedras que sobresalen del agua. En el punto más estrecho, podemos prácticamente palpar con nuestros brazos ambas orillas. Salimos del desfiladero y continuamos por un sendero que bajo cubierta vegetal continúa sin pérdida hacia la aldea de Lándraves, donde llegamos en apenas diez minutos.

Atravesamos caminando el desfiladero de las Palancas.
Lándraves suele ser punto de partida de los excursionistas que quieren visitar el desfiladero de las Palancas. Atravesamos sus calles y salimos por un camino que discurre paralelo a la carretera hacia el este. Este camino, en su inicio en buen estado, se tornó muy difícil por la selvática vegetación que lo invade un kilómetro más adelante. El recorrido hasta el cercano pueblo de Consortes se volvió muy complicado, siendo necesaria una penosa ascensión por un pinar hasta el pueblo. Así pues lo mejor es salvar la distancia entre Lándraves y Consortes por la carretera que los une.


Lándraves.

Consortes.
Consortes, emplazado en un alto, es buen punto para descansar y repostar agua. Estamos en el punto medio del recorrido y aún nos queda retornar al Valle de Zamanzas siguiendo la orilla del Ebro. La aldea de Consortes ocupa un pintoresco lugar dentro del Valle de Manzanedo, ya que se ubica sobre un altozano a medio camino entre las montañas que cierran el valle por el norte, y la Sierra de Albuera. Esta última, formada por gran cordal rocoso que discurre de NO. a SE. y separa los valles de Zamanzas y Manzanedo y la Mazorra, no es más el flanco oriental del potente anticlinal arrasado de Zamanzas. La sierra, es atravesada transversalmente por varias cluses como el referido desfiladero de las Palancas, el Portillo del Castillo o de Arreba y la de Tubilleja, entre este pueblo y Tudanca. El recorrido y exploración de la Sierra de Albuera será objeto de posteriores entradas en este blog ya que por su excepcional ubicación, bien merece varias excursiones.
Cidad de Ebro: puente sobre el río Ebro.
Cidad de Ebro.


Desde Consortes, nos reincorporamos a la carretera que recorre el valle de Manzanedo. Para ello, descendemos desde lo alto del pueblo hasta tomar el cruce que lleva al pueblo de San Miguel de Cornezuelo. Dejamos este pueblo a nuestra derecha sin entrar en él (si hay tiempo, merece la pena visitar su coqueta iglesita románica, muy bien conservada). Justo a su salida, tomaremos el desvío hacia Cidad de Ebro. donde llegamos en apenas un kilómetro más. Antes de entrar en sus calles, atravesamos el río Ebro por un estrecho puente.
El pueblo, bastante extendido, se ubica junto a una curva formada por el Ebro en una amplia vega, tras haber salvado el agreste desfiladero de los Tornos. Aunque su caserío ha sido muy reformado, aún mantiene buenas muestras de arquitectura tradicional entre sus amplias calles. Atravesamos el pueblo y tomamos el camino que sube desde la iglesia hacia el sur, introduciéndose rápidamente en el bosque.

Dejamos el Valle de Manzanedo atrás.
Es este camino el que debemos tomar para llegar a Tudanca, atravesando el desfiladero de los Tornos. Este recorrido de ida y vuelta entre Tudanca y Cidad de Ebro ya ha sido relatado en este blog en la entrada Desfiladero de los Tornos.  


De Cidad de Ebro a Tudanca atravesamos el desfiladero de los Tornos.
El recorrido es muy placentero por sus excepcionales panorámica sobre el río que se abre paso entre los riscos y murallas rocosas que separan la Sierra de Albuera y los altos de la Mazorra. Llevamos ya unos cuantos kilómetros encima y la subida hacia los altos del desfiladero nos resulta un poco dura. El descenso a Tudanca debe hacerse con precaución y en algún tramos, será incluso necesario realizarlo con la bicicleta al hombro ya que el camino es muy estrecho en su descenso hasta la orilla del río.

El Ebro a su paso por Tudanca.
Entramos en Tudanca. El pueblo se ubica en un magnífico paraje, junto a una amplia curva que describe el Ebro, y se halla rodeado de riscos por todos sus lados.

Atravesamos Tubilleja en el retorno a Gallejones
Pasamos el pueblo y salimos por la carretera hacia el cercano pueblo de Tubilleja. Tras atravesar una agreste cluse formada por el río Ebro, llegamos al pueblo y regresamos al Valle de Zamanzas que habíamos dejado en Crespos.

Villanueva-Rampalay.
Desde Tubilleja, el recorrido ya será siempre por carretera hasta Gallejones. Aún debemos atravesar el pueblo de Villanueva-Rampalay, famoso por el espléndido puente románico sobre el Ebro, en muy buen estado de conservación. Desde aquí, en dos kilómetros y medio más, llegamos a Gallejones, punto de origen de nuestra excursión.



Llegamos a Gallejones.

VALLES DE ZAMANZAS Y MANZANEDO EN BICICLETA
Dificultad
Media, por su longitud y dificultades de orientación.
Ciclable
Sí.
Circular
Sí.
Orientación
Muchos cambios y cruces de caminos. Llevar GPS y/o mapas.
Época recomendable
Desde primavera hasta el otoño, evitando época de lluvias.
Inicio
Gallejones.
Distancia de Burgos
71,7 kilómetros.
Tiempo total
Unas 5 horas.
Distancia total
33 kilómetros.
Interés
Paisajes de los Valles de Manzanedo y Zamanzas. Desfiladeros de las Palancas y los Tornos. Pueblos pintorescos.
Altitud mínima
602 m.
Altitud máxima
873 m.
Mapas
1:50000: 0109 Villarcayo.
1:25000: 0109-3 Manzanedo.


Notas:
- La ruta no es excesivamente exigente si se toman los caminos y viales correctos, que son muchos, por lo que se recomienda llevar un GPS.
- Se atraviesan muchos pequeños pueblos y aldeas, en la mayoría de los cuales solo puede encontrarse un bar abierto en época veraniega.
- El desfiladero de las Palancas puede estar impracticable en época de lluvias, hay que estar preparado para la posibilidad de tener que atravesarlo metiendo los pies en el agua.
- Los Valles de Zamanzas y Manzanedo son ricos en arquitectura popular e iglesias románicas. Destacan entre otros, las iglesias románicas de Crespos y San Miguel de Cornezuelo, y las ruinas del Monasterio de Rioseco, hoy en fase de recuperación.




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