jueves, 27 de marzo de 2014

Desfiladero del Ciruelos

Moncalvillo de la Sierra se ubica en un aislado y bello paraje a medio camino entre la comarca de Pinares y el Alto Arlanza. En sus alrededores, hay extensos y frondosos bosques que lo separan de sus vecinos. Una de las rutas más interesantes es la que siguiendo el desfiladero formado por el río Ciruelos conduce hasta el paraje de la Covacha de las Monjas, un antiguo conjunto rupestre de origen altomedieval.

A Moncalvillo de la Sierra se accede saliendo por la carretera de Burgos a Soria. En Salas de los Infantes, tomamos el ramal que se dirige a Quintanar de la Sierra. Justo a la entrada del pueblo de Castrillo de la Reina, hay que tomar el desvío a mano derecha que en apenas seis kilómetros, lleva al pueblo, donde muere la carretera.

Moncalvillo de la Sierra.
El río Ciruelos, muy canalizado, separa el pueblo en dos mitades. Dejaremos el coche junto al río en el centro del pueblo y salimos caminando hacia la carretera por la que entramos. Allí tomamos un marcado camino que se dirige de nuevo a la orilla del río por la parte contraria al pueblo.
Este camino enseguida se adentra en el pequeño desfiladero que forma el río. Avanzamos junto a altas paredes rocosas a nuestra izquierda y el cauce del río abajo a nuestro derecha.

El río Ciruelos forma un pequeño desfiladero a la entrada del pueblo.
El camino discurre junto al río entre grandes paredes rocosas.
En todo momento la marcha es fácil y agradable, ya que avanzamos cómodamente siguiendo la margen del río. A medida que nos alejamos del pueblo, el río se va encajonando cada vez más y acrecentando la corriente. Curiosas formaciones rocosas lo bordean, aunque nunca llegan a ser demasiado elevadas.

Formaciones rocosas junto al río Ciruelos.
Llegaremos a un punto señalizado, en donde debemos cruzar el río por un pequeño puente. Continuaremos por la orilla izquierda, siguiendo una estrecha senda entre la vegetación y alejándonos de la orilla del río poco a poco.
En apenas quinientos metros, hallaremos un cartel indicando a nuestra izquierda "Cueva de las Monjas". Es éste el punto en donde debemos abandonar el sendero y descolgarnos por una estrecha trocha sin ninguna dificultad que desciende hacia la orilla del río de nuevo. Sin gran dificultad, nos topamos con las afloraciones rocosas entre la vegetación donde se hallan las curiosas cuevas. Llegamos al paraje llamado Covacha de las Monjas

Conjunto altomedieval de la Covacha de las Monjas.
Pese a lo que su nombre pueda indicar, se trata de los restos de lo que fue un antiguo asentamiento altomedieval, formado por un conjunto de tumbas y covachas excavadas en la roca. Siguiendo la tradición de las cercanos eremitorios y necrópolis de Quintanar de la Sierra, Palacios de la Sierra, Castrillo de la Reina y otros, podría datarse en los siglos VIII - IX. Aunque hay diferentes teorías explicando el origen de estos asentamientos, parece que se buscaba el refugio y el aislamiento como protección.


Covacha de las Monjas

El lugar y su emplazamiento, nos transmite un cierta sensación de misterio.
Para retornar a Moncalvillo, pudiéramos regresar por el mismo camino por el desfiladero, pero optamos por alargar el recorrido regresando por el monte haciendo la ruta circular.
Así pues, bajamos a la orilla desde la covacha y continuamos por ella buscando el mejor punto para cruzar el río. Éste se remansa y en algunos puntos se estrecha. Unos doscientos metros más adelante, cruzamos por un vado. Si siguiéramos el río, llegaríamos al pueblo de Castrillo de la Reina, del que nos separa unos dos kilómetros.
La otra orilla se presenta herbosa y sin caminos claros. Divisamos entre las paredes rocosas una gran vaguada que se abre paso entre los peñascos. Caminamos hacia ella por terreno abierto.
Justo en la entrada del entrante, donde comienza la subida, tomamos un sendero que sube hacia los llanos. Pese a lo solitario y escondido del lugar, encontramos personal cortando leña. Subimos por el sendero y alcanzamos el llano, que se nos presenta poblado de monte bajo.
Enseguida, nos topamos con una amplio camino transversal que se abre paso entre el monte.


Nos incorporamos al camino por la izquierda y sin salirnos de él, llegamos a la carretera que va de Castrillo de la Reina a Moncalvillo. De nuevo continuamos por la izquierda a la carretera y tras unos veinte minutos de caminata por el asfalto, llegaremos de nuevo al pueblo, origen de nuestra excursión.


Moncalvillo de la Sierra


Desfiladero del Ciruelos


Notas:
- Desde la Covacha de las Monjas se puede continuar el recorrido hasta Castrillo de la Reina siguiendo el río.
- En Moncalvillo se halla el monumento a las víctimas del 11-S, ya que el único español que falleció en el atentado procedía de este pueblo.
- Desde Moncalvillo hay interesantes recorridos a Palacios de la Sierra y Cabezón de la Sierra por senderos forestales.


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Monumento en recuerdo a los fallecidos en el 11-S y homenaje a Edelmiro Abad.



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sábado, 22 de marzo de 2014

Sierra de la Peña en invierno

Dentro del Parque Natural de las Fuentes Carrionas, en la Montaña Palentina, Peña Redonda y su sierra constituyen un cordal paralelo a la alineación principal formada por los picos Curavacas y Espigüete. Sus alturas no son despreciables, ya que rozan los 2000 metros. Su situación a caballo entre varias sierras y la meseta, permite espléndidas vistas. En invierno, es un valor seguro para caminar por parajes nevados. La ruta se realizó en esta estación.


Peña Redonda


Para llegar a Rebanal de las Llantas hay que pasar primero por Cervera de Pisuerga, en Palencia. Desde allí, tomamos la carretera local que sube al parador nacional de Fuentes Carrionas. Continuamos pasando por el Pantano de Cervera-Ruesga y los pueblos de Ventanilla y San Martín de los Herreros. Llegaremos a Rebanal de las Llantas en apenas 10 kilómetros desde Cervera.
El pueblo, a 1119 metros de altitud, se presenta muy aislado entre la Sierra de Peña Redonda por el sur y la Peña de Santa Lucía por el norte. Encontramos caballos libres por sus prados y la misma carretera de entrada.

Rebanal de las Llantas.
Entrando en el pueblo, de reducidas dimensiones, pasamos el arroyo Rebanal por un puente y dejamos el coche al otro lado junto a una pista. Desde allí emprenderemos el ascenso a la sierra por el llamado camino del Pozuco, una amplia pista que va ascendiendo en zigzag ganando altura con rapidez a la búsqueda de las laderas de Peña Redonda.

Dejamos Rebanal de las Llantas atrás.
Según ascendemos, dejamos el pueblo abajo en un hoyo. Pasando la cota 1250, encontramos ya copiosa nieve y nos ponemos las raquetas para avanzar con rapidez.

Subimos por el camino del Pozuco hacia el Corral de la Espina.
Superados 300 metros de desnivel desde el pueblo, siempre caminando por la pista, llegamos a unos llanos donde se halla la cabaña del Corral de la Espina, hoy completamente restaurada y reconvertida en refugio de montaña.

Desde el Corral de la Espina se divisa ya el pico Curavacas.
El refugio de piedra, se halla abierto y en su interior hay mesa, bancos y una chimenea con leña. Buen sitio para descansar y replantearnos el itinerario disfrutando de magníficas vistas que hay desde aquí hacia todos los lados. Si miramos al norte, divisamos las cumbres que siguen el pico Curavacas y bajan hacia el este hasta el Puerto de Piedraslenguas.

Cabaña del Corral de la Espina, reconvertida en refugio de montaña a 1420 metros de altitud.
Desde el entorno de la cabaña, se atacaría cumbre de Peña Redonda, que queda según miramos a la sierra a nuestra izquierda. La cumbre no es visible. El itinerario sería simple: avanzaríamos por el bosque que cubre la ladera sur para atacar la empinada pendiente boscosa hacia el Collado, antecumbre de la Peña Redonda. Sin embargo, tras un breve intento, encontramos demasiada nieve, la ladera tiene una elevada pendiente y se presenta en varios tramos helada. El ascenso y bajada puede resultar muy complicada, por lo que desistimos del intento dejándolo para el deshielo de la primavera. La alternativa es continuar desde el Corral de la Espina por el camino del Pozuco que habíamos traído. El camino gira a la derecha y recorre toda la ladera sur buscando acceder a la cresta en el Alto de los Valles.

Vista de Peña Redonda desde el Corral de la Espina.

Así pues, tomamos la pista que nace justo enfrente del Corral de la Espina. Hay mucha nieve, la pista es amplia y recorremos con comodidad varios kilómetros paralelos al cordal. Según ganamos altitud y progresamos hacia el oeste, las siluetas inconfundibles de los dos gigantes de la zona, los picos Espigüete y Curavacas se van engrandeciendo.

Seguimos por el camino del Pozuco paralelos al cordal.
A nuestra izquierda, la cresta de la sierra se presenta escarpada con difícil acceso, por lo que continuamos por la pista buscando un punto donde atacar la cresta que se resiste.

Mirando hacia el NE, divisamos la Sierra de Peña Labra y de Valdecebollas.
El pico Curavacas desde la pista que sube al Alto de los Valles.
El ataque final lo realizamos a la altura del Alto de los Valles, ya que la pendiente se suaviza y encontramos una vaguada por donde por terreno despejado y en algunos tramos helado (estamos en la cara norte, muy venteada), alcanzamos la cresta de la sierra.
El Alto de los Valles (1825 metros) es un gran peñón rocoso y desolado abatido por todos los vientos.

Según ganamos altitud, la silueta del Espigüete se va engrandeciendo. 
Desde aquí el paisaje se engrandece y disfrutamos de impresionantes perspectivas de paisajes nevados por todas las vertientes.

Última ascensión por la ladera al Alto de los Valles.
Vista de Riaño y sus montañas desde el Alto de los Valles.
Hacia el norte, divisamos el cordal principal de los picos Espigüete y Curavacas, majestuosos, plenos de nieve y hielo.

Panorámica de las cumbres principales de Fuentes Carrionas desde el Alto de los Valles.
Mirando al este, siguiendo el cordal en que estamos, divisamos aún lejana, la cumbre puntiaguda de Peña Redonda. Realmente su acceso desde estamos se presenta complicado. Nos separa aún unos cuatro kilómetros de caminata por el cordal, muy sacudido por vientos helados. Además, las rampas anteriores a la cumbre se presentan heladas con lo que su ascensión requeriría equipo más especializado como crampones y piolet.
Su acceso desde el Alto de los Valles pudiera suponer unas 3 horas extras entre ir y venir por lo que descartamos su ascensión y lo dejamos para otra ocasión.

Peña Redonda desde el Alto de los Valles.
En todo caso, el haber llegado al Alto de los Valles recorriendo la ladera sur con raqueta de nieve compensa con mucho la excursión.

Retornamos al Corral de la Espina.
Para retornar, no tenemos más que volver por el mismo camino que hemos realizado. Descendemos primero del cordal hasta el camino del Pozuco, por el cual, sin salirnos, deshacemos el camino hasta el Corral de la Espina tras el cual descendemos a Rebanal de las Llantas, origen de nuestra excursión.



Sierra de Peña Redonda en invierno

Notas:

- Desde el Corral de la Espina es posible atacar la cumbre de Peña Redonda subiendo por el bosque hasta el Collado. En invierno con nieve y hielo se mostró impracticable.
- Todo el cordal de la Peña Redonda ofrece espectaculares vistas del Curavacas y Espigüete así como de Riaño.
- Desde su lado sur las laderas son más suaves y el ascenso más corto.




LA MONTAÑA PALENTINA
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lunes, 17 de marzo de 2014

Desfiladero de los Castros

Dentro de la comarca de Lara se halla un recóndito y poco visitado desfiladero, hogar de una nutrida colonia de buitres. Su acceso y recorrido es muy sencillo y sorprende al que se acerca por primera vez.

El desfiladero se ubica en la sector occidental de la Sierra de Peñalara, entre los pueblos de Revilla del Campo y Torrelara. Desde ambas poblaciones, es posible acceder al desfiladero. Nosotros lo realizaremos desde el primero de los dos pueblos.
A Revilla del Campo llegamos tomando la carretera de Los Ausines, desde se llega en pocos kilómetros. Una vez en Revilla, a mitad de la calle principal, hay que desviarse a la derecha, cruzar el río y salir por un amplio camino que nace junto a la ermita.
La pista está en buen estado en los dos primeros kilómetros, en donde dejamos el coche junto a ella en terreno llano y avanzamos por la pista hacia la entrada del desfiladero.
Llegaremos a él en apenas quince minutos caminando. A la entrada, se hallan algunas mesas.

Revilla del Campo.
El primer tramo del desfiladero, por donde penetramos, se presenta muy frondoso y avanzamos por una estrecha senda, a veces difusa pero sin pérdida alguna.
Si nos fijamos, a los lados divisamos ya los roquedos donde es fácil ver buitres sobrevolando por encima de nuestras cabezas.
Tras recorrer algo menos de medio kilómetro, nos emplazamos en el interior del desfiladero, en un cruce de caminos donde hay una enorme roca. Estamos rodeados de altos peñascos calizos con grandes oquedades esculpidas por la erosión kárstica. Es el perfecto hábitat para las rapaces.

Cavidades originadas por la erosión kárstica donde habitan varias de parejas de buitres.
Todo el interior del desfiladero es un recóndito lugar para perderse y recorrerlo en su totalidad. Sus dimensiones son reducidas y nos acompaña el silencio, sólo interrumpido de vez en cuando por el acompasado batir de las alas de los buitres que patrullan sus cielos.



En el cruce donde nos encontramos, debemos tomar un senda a nuestra izquierda que sigue longitudinalmente el desfiladero. En poco, debemos desviarnos a la derecha para adentrarnos en un gran barranco lateral, emprendiendo un suave ascenso. Se trata del llamado Valle Hermoso, una barranquera que sube desde el fondo del desfiladero al monte.

Algunos rincones del desfiladero se presentan muy frondosos.
A nuestra derecha, en el sentido de la marcha, tenemos una enorme pared vertical con grandes repisas donde fácilmente divisamos a los buitres descansando.
Según ascendemos de altitud por el barranco y nos ponemos a la altura visual de las repisas.

Subimos por un barranco lateral siguiendo una pared vertical a nuestra derecha.
Progresamos por la senda hasta ganar su punto más alto al fondo del Valle Hermoso, ya en el llano.
Aquí podemos descansar y recrearnos visualizando las idas y venidas de los buitres, muy frecuentes.

Vista del Valle Hermoso por donde hemos subido.
Podemos verlos en sus repisas descansando, algunos incluso incubando el único huevo que ponen. Se recomienda llevar prismáticos.

El Valle de los Buitres



Video

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Desde aquí ya solo nos queda retornar a Revilla del Campo. Podríamos retornar por el mismo camino, pero hacemos la excursión circular retornando por el monte. Para ello, continuamos barranco arriba acercándonos a la pared derecha siguiendo la cual y entrando en el bosque, desembocamos en una amplia pista que recorre de SE. a NO. el monte. Se trata de la misma sierra que evoluciona hacia el sur hacia Peñalara.


Tomamos la pista por la derecha. Monte a través, entre robles y monte bajo, caminamos varios kilómetros hasta alcanzar un gran camino transversal. Seguimos por el lado derecha, comenzando un ligero descenso por una amplia pista.
El camino, progresivamente va perdiendo altitud en su descenso hacia el valle donde se encuentra Revilla del Campo, que ya divisamos al fondo.

Retornamos a Revilla del Campo por una pista entre los prados.
Bajamos por el camino y en breve, llegamos al área despejada donde habíamos dejado el coche.


Desfiladero de los Castros

Notas:
- El regreso por el monte puede ser dificultoso si no se toma la pista correcta. Si hay dudas, es mejor volver por el mismo camino de ida.
- Desde Torrelara o Cubillo del César hay que subir por una pista a la sierra y por un camino, llegar a la parte superior del Valle Hermoso.
- De febrero a mayo hay que intentar ser respetuoso y no molestar a la aves ya que están en período de cría.


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