sábado, 22 de marzo de 2014

Sierra de la Peña en invierno

Dentro del Parque Natural de las Fuentes Carrionas, en la Montaña Palentina, Peña Redonda y su sierra constituyen un cordal paralelo a la alineación principal formada por los picos Curavacas y Espigüete. Sus alturas no son despreciables, ya que rozan los 2000 metros. Su situación a caballo entre varias sierras y la meseta, permite espléndidas vistas. En invierno, es un valor seguro para caminar por parajes nevados. La ruta se realizó en esta estación.


Para acercarnos a Peña Redonda y su sierra, hay varias alternativas. Por su lado sur, más accesible y de menor pendiente, se accede desde el pueblo de Traspeña de la Peña. Por su vertiente norte, hay que partir de Rebanal de las Llantas, de mayor interés, por producirse siguiendo los hayedos que cubren sus laderas.


Peña Redonda


Para llegar a Rebanal de las Llantas hay que pasar primero por
Cervera de Pisuerga, en Palencia. Desde allí, tomamos la carretera local que sube al parador nacional de Fuentes Carrionas. Continuamos pasando por el Pantano de Cervera-Ruesga y los pueblos de Ventanilla y San Martín de los Herreros. Llegaremos a Rebanal en apenas 10 kilómetros desde Cervera.
El pueblo, a 1119 metros de altitud, se presenta muy aislado entre la Sierra de Peña Redonda por el sur y la Peña de Santa Lucía por el norte. Encontramos caballos libres por sus prados y la misma carretera de entrada.

Rebanal de las Llantas.
Entrando en el pueblo, de reducidas dimensiones, pasamos el arroyo Rebanal por un puente y dejamos el coche al otro lado junto a una pista. Desde allí emprenderemos el ascenso a la sierra por el llamado camino del Pozuco, una amplia pista que va ascendiendo en zigzag ganando altura con rapidez a la búsqueda de las laderas de Peña Redonda.

Dejamos Rebanal de las Llantas atrás.
Según ascendemos, dejamos el pueblo abajo en un hoyo. Pasando la cota 1250, encontramos ya copiosa nieve y nos ponemos las raquetas para avanzar con rapidez.

Subimos por el camino del Pozuco hacia el Corral de la Espina.
Superados 300 metros de desnivel desde el pueblo, siempre caminando por la pista, llegamos a unos llanos donde se halla la cabaña del Corral de la Espina, hoy completamente restaurada y reconvertida en refugio de montaña.

Desde el Corral de la Espina se divisa ya el pico Curavacas.
El refugio de piedra, se halla abierto y en su interior hay mesa, bancos y una chimenea con leña. Buen sitio para descansar y replantearnos el itinerario disfrutando de magníficas vistas que hay desde aquí hacia todos los lados. Si miramos al norte, divisamos las cumbres que siguen el pico Curavacas y bajan hacia el este hasta el Puerto de Piedraslenguas.

Cabaña del Corral de la Espina, reconvertida en refugio de montaña a 1420 metros de altitud.

Desde el entorno de la cabaña, se atacaría cumbre de Peña Redonda, que queda según miramos a la sierra a nuestra izquierda. La cumbre no es visible. El itinerario sería simple: avanzaríamos por el bosque que cubre la ladera sur para atacar la empinada pendiente boscosa hacia el Collado, antecumbre de la Peña Redonda. Sin embargo, tras un breve intento, encontramos demasiada nieve, la ladera tiene una elevada pendiente y se presenta en varios tramos helada. El ascenso y bajada puede resultar muy complicada, por lo que desistimos del intento dejándolo para el deshielo de la primavera. 

La alternativa es continuar desde el Corral de la Espina por el camino del Pozuco que habíamos traído. El camino gira a la derecha y recorre toda la ladera sur buscando acceder a la cresta en el Alto de los Valles.


Vista de Peña Redonda desde el Corral de la Espina.

Así pues, tomamos la pista que nace justo enfrente del Corral de la Espina. Hay mucha nieve, la pista es amplia y recorremos con comodidad varios kilómetros paralelos al cordal.




Video


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Según ganamos altitud y progresamos hacia el oeste, las siluetas inconfundibles de los dos gigantes de la zona, los picos Espigüete y Curavacas se van engrandeciendo.


Seguimos por el camino del Pozuco paralelos al cordal.
A nuestra izquierda, la cresta de la sierra se presenta escarpada con difícil acceso, por lo que continuamos por la pista buscando un punto donde atacar la cresta que se resiste.

Mirando hacia el NE, divisamos la Sierra de Peña Labra y de Valdecebollas.
El pico Curavacas desde la pista que sube al Alto de los Valles.
El ataque final lo realizamos a la altura del Alto de los Valles, ya que la pendiente se suaviza y encontramos una vaguada por donde por terreno despejado y en algunos tramos helado (estamos en la cara norte, muy venteada), alcanzamos la cresta de la sierra.
El Alto de los Valles (1825 metros) es un gran peñón rocoso y desolado abatido por todos los vientos.

Según ganamos altitud, la silueta del Espigüete se va engrandeciendo. 
Desde aquí el paisaje se engrandece y disfrutamos de impresionantes perspectivas de paisajes nevados por todas las vertientes.


Última ascensión por la ladera al Alto de los Valles.
Vista de Riaño y sus montañas desde el Alto de los Valles.
Hacia el norte, divisamos el cordal principal de los picos Espigüete y Curavacas, majestuosos, plenos de nieve y hielo.

Panorámica de las cumbres principales de Fuentes Carrionas desde el Alto de los Valles.
Mirando al este, siguiendo el cordal en que estamos, divisamos aún lejana, la cumbre puntiaguda de Peña Redonda. Realmente su acceso desde estamos se presenta complicado. Nos separa aún unos cuatro kilómetros de caminata por el cordal, muy sacudido por vientos helados. Además, las rampas anteriores a la cumbre se presentan heladas con lo que su ascensión requeriría equipo más especializado como crampones y piolet. 
Su acceso desde el Alto de los Valles pudiera suponer unas 3 horas extras entre ir y venir por lo que descartamos su ascensión y lo dejamos para otra ocasión.

Peña Redonda desde el Alto de los Valles.
En todo caso, el haber llegado al Alto de los Valles recorriendo la ladera sur con raqueta de nieve compensa con mucho la excursión.

Retornamos al Corral de la Espina.
Para retornar, no tenemos más que volver por el mismo camino que hemos realizado. Descendemos primero del cordal hasta el camino del Pozuco, por el cual, sin salirnos, deshacemos el camino hasta el Corral de la Espina tras el cual descendemos a Rebanal de las Llantas, origen de nuestra excursión.


Sierra de Peña Redonda en invierno

Notas:

- Desde el Corral de la Espina es posible atacar la cumbre de Peña Redonda subiendo por el bosque hasta el Collado. En invierno con nieve y hielo se mostró impracticable.
- Todo el cordal de la Peña Redonda ofrece espectaculares vistas del Curavacas y Espigüete así como de Riaño.
- Desde su lado sur las laderas son más suaves y el ascenso más corto.


LA MONTAÑA PALENTINA
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Perfil de elevación




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