viernes, 26 de abril de 2013

Valle de Caderechas: las Canales de Madrid

Las Canales de Madrid forman parte de los antiguos caminos que comunicaban desde antaño a los habitantes del Valle de Caderechas con el vecino Valle de Valdivielso. En particular, el camino que da nombre a la ruta, se refiere al portillo que enlazaba el pueblo de Madrid de las Caderechas con Condado. La ruta partirá desde el pueblo caderechano de Huéspeda para, tras recorrer el borde del páramo, descender a Madrid por un atractivo camino con espectaculares panorámicas sobre el valle.

Para llegar al Valle de Caderechas desde Burgos, tenemos dos opciones: salir por la carretera de Poza de la Sal, para desde allí, tomar el desvío que nos lleva a Salas de Bureba. Desde el centro del pueblo, hay que tomar la carretera a mano izquierda que nos lleva al valle. Tras pasar Aguas Cándidas, Río-Quintanilla, Hozabejas, Rucandio y Madrid, llegaremos a Huéspeda. La otra alternativa, quizás más atractiva, es salir de Burgos por la C-629 de Villarcayo. Tras pasar Villalta, tomaremos el desvío a la derecha que baja a los Escobados. Tras superar estos dos pueblos, emplazados en un bonito valle, entraremos en el Valle de Caderechas por un pequeño desfiladero que nos deja en el primer pueblo: Hozabejas. Desde aquí y tras pasar Rucandio, llegamos a Madrid de las Caderechas y Huéspeda.
La ruta comienza en el pueblecito de Huéspeda. Como hemos dicho, su único acceso por carretera es desde el mencionado Madrid de las Caderechas. Como estamos a finales de abril y la primavera viene retrasada, la carretera que une estas dos aldeas se halla flanqueada por cerezos en flor.
Huéspeda se halla en el extremo más noroccidental del valle, justo en lo más profundo de la esquina que forma la depresión anticlinal. Esto hace que Huéspeda esté limitado por el norte y el oeste por dos murallas rocosas que caen a pico desde el páramo, 260 metros más arriba.


Dejamos el coche en un aparcamiento a la entrada del pueblo de Huéspeda.
El pueblo consiste en una larga calle con buenas casas rehabilitadas, que desemboca por la el otro extremo en la iglesia. Es necesario dejar el coche a la entrada del pueblo, en un aparcamiento habilitado para ello, ya que sus calles son peatonales.

Huéspeda. Calle mayor.
Tras atravesar el pueblo y llegar a la fuente junto a la iglesia, tomaremos la calle que sale a mano derecha, saliendo del pueblo por él. Al poco de dejar las últimas casas, el camino gira hacia el norte y se adentra en un bosque mixto. Siguiendo por él, llegamos a un cruce bien marcado, donde tomaremos la senda que sale a nuestra izquierda, muy marcada. Esta senda sube directamente y sin pérdida alguna hasta el borde del páramo.

Subida al páramo desde el valle.
El camino tiene una pendiente pronunciada y sostenida, pero no ofrece ninguna dificultad, caminando entre pinos.
Llegados a la vista de un roquedo de curiosas formas, accedemos al borde del páramo tras realizar una cerrada curva.

Curiosas formaciones rocosas junto al acceso al páramo (recuerdan al Monte Rushmore).
Nada más salir a los espacios abiertos del llano, notamos al instante el frescor y el descenso de temperatura, pues el valle se halla en una profunda depresión que le separa de los fríos del páramo. Este hecho es la causa de que el Valle de Caderechas disfrute de un microclima, que le habilita para el cultivo de frutales que tanta fama le han dado.

Antiguos corrales de ganado en el páramo de Masa.
Desde este punto, solo tenemos que recorrer el borde del precipicio que cae a plomo durante unos cinco kilómetros. A nuestra izquierda, dejamos los horizontes abiertos y desolados del Páramo de Masa. A nuestra derecha, las espléndidas panorámicas del Valle de Caderechas. Las perspectivas varían a medida que recorremos el borde rocoso.
En este primer tramo, justo encima de Huéspeda, observamos numerosas casetas usadas como puestos de caza. También hay muchos murados que no son más que antiguos corrales, testigos de la intensa actividad ganadera que debió haber años atrás.



Recorridos apenas setecientos metros desde el punto en que accedimos, nos topamos con la restaurada ermita de Santa Marina, emplazada en un pintoresco lugar. Se halla a escasos metros del borde rocoso que cae a pico. La sencilla ermita estuvo en ruinas hasta hace unos pocos años, en que fue totalmente restaurada. Es este buen lugar para descansar y hacer fotos de los espléndidas vistas que se ofrecen.

La restaurada ermita de Santa Marina se asoma a las paredes que caen a pico del Páramo de Masa al Valle de Caderechas.
Vista del páramo desde las inmediaciones del borde que cae al valle. Al fondo, la montaña palentina.
Dejamos la ermita atrás y continuamos el camino siguiendo el borde de nuevo. El camino realiza algunos altibajos pero no ofrece ninguna dificultad. En la estación de primavera, en que lo recorremos, muestra una gran variedad de flores, cuyos colores contrastan vivamente con el verde de las praderas, los bojes y matorrales y el grisáceo y oscuro de los afloramientos rocosos.
Dejamos atrás la esquina NO. del valle mencionada, para continuar ya por el borde norte, al fondo del cual se aprecian las antenas repetidoras sobre la mole rocosa del pico Tablones, máxima altura del valle (1248 metros).
El paseo es muy agradable y nos detenemos con frecuencia a tomar fotografías.
En apenas cuarenta minutos desde que abandonamos la ermita, llegamos al punto en que debemos iniciar el descenso. Se trata de un portillo utilizado desde antiguo por los habitantes del cercano Valle de Valdivielso y el de Caderechas para comunicarse entre sí. El portillo aparece en los mapas como Portillo de Condado, por ser éste el pueblo del Valle de Valdivielso donde nacía la senda que lo comunicaba con Madrid de las Caderechas. Ambos se encuentran cercanos en línea recta, pero separados por dos impresionantes cuestas a uno y otro lado.
El portillo es fácilmente identificable ya que el borde rocoso que seguíamos se suaviza y es perfectamente visible la senda que desde él desciende con decisión.

Vista del Valle desde las canales. En primer término, Madrid. Detrás, el pueblo de Herrera y al fondo, el pico Tablones.
Senda de bajada de las Canales de Madrid.
Abandonamos entonces el páramo y emprendemos el descenso por una senda, señalizada con piedras, que nos conduce al fondo del valle a la altura de Madrid. Es este camino el que da nombre a la ruta que nos ocupa. La ladera es llamada las "Canales de Madrid" por el aspecto de franjas rectilíneas que forman las rocas y que son observables desde la distancia y que se ubican sobre el pueblo del mismo nombre.
La senda no ofrece dificultad y bajamos rápido manteniendo un mínimo de precaución. Las vistas del valle son en este punto las mejores y según descendemos de altitud, van tomando diferentes perspectivas.
Por fin, llegamos al cruce con un amplio camino transversal, que no es más que el que une los pueblos de Madrid de las Caderechas con el de Huéspeda. Por él  volveremos a este último tras visitar el primero de los mencionados.
Nos incorporamos pues a la pista a mano izquierda y llegamos enseguida a las inmediaciones de la iglesia de Madrid, que se halla a considerable altitud sobre el pueblo. 

Vista de Madrid de las Caderechas bajando del páramo.
Madrid de las Caderechas: Barrio de Mazuela.
Madrid de las Caderechas. 


Curioso pasadizo en Madrid.

Desde el extremo de la iglesia, en el lado contrario al que hemos llegado, desciende la senda que nos deja en el barrio de Mazuela, el más oriental de Madrid. Seguiremos por la carretera que lo une con el centro de Madrid. Se El pueblo tiene pequeñas dimensiones y la mayoría de sus casas están espléndidamente rehabilitadas. 

Como curiosidad, merece la pena visitar un antiguo pasadizo que comunica las dos calles principales que constituyen el pueblo. Antiguamente se utilizaba como secadero de manzanas, el otro gran producto frutícola que produce el valle tras las cerezas.

Iglesia de Madrid de las Caderechas.
Camino de Madrid a Huéspeda flanqueado de cerezos.
Una vez visitado Madrid, solo nos queda subir de nuevo hasta la iglesia por un camino que parte de la plaza. Sin más pérdida ya, llegamos en apenas veinte minutos más de agradable paseo, entre campos en flor, al aparcamiento donde dejamos el coche a la entrada de Huéspeda.

Bajando a Huéspeda.

LAS CANALES DE MADRID
DificultadMedia.
CiclableSí, aunque algún tramo en la bajada y subida al páramo debe hacerse caminando
CircularSí.
OrientaciónFácil, aunque hay que tomar el camino correcto de subida desde Huéspeda y bajada a Madrid.
Época recomendableTodo el año, recomendable mediados de abril.
InicioHuéspeda
Distancia de Burgos65,1 kilómetros.
Tiempo totalUnas 5 horas.
Distancia total10,2 kilómetros.
InterésPanomáricas del Valle de Caderechas, pueblos pintorescos.
Altitud mínima787 m.
Altitud máxima1176 m.
Mapas
1:50000: 0135 Sedano.
1:25000: 0135-2 Dobro.


Notas:

- Sin duda, la mejor época para realizar esta ruta, es durante la floración de los cerezos, que suele ser a mediados de abril.
- Si se realiza a finales de junio, es posible comprar cerezas en cualquier pueblo.
- La excursión puede ampliarse recorriendo el resto de pueblos, tomando la carretera que desde Madrid de las Caderechas se dirige a Oña.
- El recorrido puede realizarse en sentido inverso, pero la subida por las canales desde Madrid puede resultar bastante dura.


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Mapa topográfico

Perfil de elevación

4 comentarios:

  1. iremos a dar el fin de semana una vuelta

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  2. Hola;

    Se puede hacer todo el recorrido desde Pesadas de Burgos (hay parada del autobús Bilbao-Burgos), hasta Oña, por la muy bella cresta (pasado el tramo de llano y de páramo hasta el Bujal), con algunas partes algo dificultosas y aéreas, difíciles más que nada por culpa del exceso de vegetación que invade la cima, tapa incluso a veces las rocas más altas y no deja casi paso en algunos momentos; especialmente en el tramo de cresta entre el Tablones y Oña. Casi al final, me encontré con que habían limpiado (serrado en su base), desbrozado los insistentes matorrales que frenan tu avance; formando un senderillo estrecho y difícil, pero practicable al fin. En muchas partes de la cresta hay que pelearse con la tupidísma vegetación y/o hacer equilibrio por entre las rocas más cimeras. Las vistas son inmejorables; el paso completo, de pueblo a pueblo es un poco largo, 8 horas, con parada rápida para comer; pero muy divertido.

    http://www.mendikat.net/com/mount/1581#comments

    El lugar es precioso;

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  3. Efectivamente el recorrido de la cresta norte de las Caderechas es excepcional (en algunos sitios se le llama Sierra de la Rasa). Precisamente, el único tramo que no he recorrido es el que hay entre el Portillo de Condado y las cercanías del Tablones pasando por el Bujal. El que mencionas entre el Tablones hacia Oña también tiene algunos pasos difíciles pero yo creo que es más sencillo que el del Bujal que tiene aspecto más fiero. Una magnífica excursión sería dejar un coche en Oña, otro en Rucandio y hacer la travesía completa de toda la cresta, lo cual supone algo más de 20 kilómetros. La bajada final a Rucandio por el Portillo del Infierno la puedes ver en mi entrada Los Castillos.
    Un saludo cordial

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  4. Ruta mal señalizada y muy fácil equivocarse, el camino aparece y desaparece con facilidad por la vegetación, ojo la bajada hacia Madrid es muy fácil pasársela y seguir hacia las antenas.

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