jueves, 11 de julio de 2013

Valle de Caderechas: el Mazo desde Río-Quintanilla

El Mazo es una bonita montaña, completamente arbolada, emplazada en estratégica posición dentro del Valle de Caderechas. Junto con su vecino el Castilviejo, es uno de los guardianes de la garganta por la que el arroyo Vadillo comunica dos sectores del valle. La ascensión al Mazo no ofrece especial dificultad y desde su cima obtenemos las mejores vistas del Valle de Caderechas. Además, sobre su ladera sur, aún se hallan los restos de una antigua fortificación con supuesto origen templario.

El Mazo visto desde Cantabrana.
Desde la lejanía, el Mazo tiene una inconfundible silueta cónica, completamente poblada de pinos, lo que le da un aspecto de inexpugnabilidad. Sin embargo, pese a su apariencia, es una cumbre accesible en cualquier estación. En su cumbre, se hallan los restos de una caseta de vigilancia forestal hoy abandonada. Aunque hay otras posibles maneras de ascender al Mazo, elegimos la que sube desde Río-Quintanilla, pueblo inmediatamente situado en su base junto a la garganta del Vadillo.

Panorámica del valle desde el pico Tablones. A la derecha, el Mazo.
Desde el mismo pueblo de Río-Quintanilla, tomamos una pista a mano izquierda de la carretera que va a Quintanaopio. En sus primeros tramos es asfaltado pero pronto se transforma en pista forestal.  Tras adentrarse en un pequeño valle, la pista alcanza una pequeña llanada, directamente en la base del Mazo. A nuestra derecha, una plantación de cerezos. Tras él, junto al precipicio, un pequeño altozano donde buscaremos en la vuelta los restos medievales, hoy comidos por la vegetación.

Subimos al Mazo desde Río-Quintanilla.
El Mazo visto desde los cerezales.
Continuamos por la pista hasta un punto en que gira bruscamente a la izquierda. A nuestra derecha, el espeso pinar que cubre la ladera. Hay que fijarse aquí en una estrecha senda que se adentra en el bosque. La tomamos y ascendemos entre los pinos, ganando altitud con rapidez.

Ascendemos por una estrecha senda.
Según ganamos altura aumentan las perspectivas del valle.
En apenas diez minutos, llegamos a un collado que nos separa del valle principal o vertiente norte, donde se emplazan los pueblos de Quintanaopio y Ojeda, invisibles aún por la espesa vegetación.
En este collado, puede parecer que perdemos la senda, ya que a nuestra derecha solo vemos la espesura del bosque.

Una flecha de piedras nos indica la senda de subida.
Si nos fijamos, encontramos una flecha formada con cantos  que nos señala una estrecha trocha que se adentra en el bosque. Además los árboles están pintados con flechas señalando la abertura en el bosque que debemos tomar.
Esta senda es la que tomamos para la ascensión final. Su recorrido va contornéandose y adaptándose a la forma cónica de la cima. En algunos tramos, la senda es tan estrecha que la espesa vegetación nos roza brazos y piernas.
A medida que ganamos altura, vamos apreciando el magnífico paisaje circundante.
Llegamos a la cresta, pero aún tenemos que avanzar como unos doscientos metros más entre la vegetación hasta llegar a la cima (1011 metros), justo en el extremo sur de la cresta.
Buzón montañero en la cumbre y vista del Castilviejo.
En la cima, caseta abandonada. Sin duda lleva muchos años sin utilizarse y en su interior encontramos revistas abandonadas del año 1982 nada menos. Debió servir en su día como caseta de vigilancia contra incendios.

Antigua caseta de vigilancia abandonada en la cima.

El Valle de Caderechas desde la cima del Mazo
Castilviejo.
Bosques de Rucandio y Hozabejas.
Madrid de las Caderechas.
Abajo: Quintanaopio. 
Al fondo: Oña y la Mesa.
A la derecha: la peña Alborto
El espectáculo visual que disfrutamos en la cima es impresionante, ya que nos encontramos en el centro geométrico del valle. Frente a nosotros, la impresionante mole salvaje del Castilviejo, el otro guardián del desfiladero del Vadillo. Mirando al sur, los pueblos de Río-Quintanilla y Aguas Cándidas. Más hacia el SE., adivinamos el cordal montañoso que separa estos pueblos del valle de Hozabejas y Rucandio. Hacia el E, lejana, la peña Cironte sobre Hozabejas. Tras ella, sobre el páramo, el pueblo de Escobados de Arriba.
Más hacia el norte, el amplio valle de Caderechas o valle principal, con sus pueblos principales Madrid, Quintanaopio, Herrera. Frente a nosotros, más hacia el SE., Bentretea y Quintanaopio, éste justo debajo. Más lejanos Cantabrana y Oña, éste bajo la inconfundible silueta de la Mesa de Oña. Hacia el N-NE. el pico Tablones, que domina todo el valle y emplazado sobre el cordal que separa los valles de Caderechas y Valdivielso. El lugar invita a descansar y disfrutar de la panorámica si se dispone de tiempo. El camino de regreso se producirá por el mismo itinerario. El descenso es rápido.

Descendemos por los pinares del Mazo.
Llegados al huerto de cerezos a la izquierda, nos metemos en él buscando el altozano boscoso que se halla tras él.

Restos del torreón medieval sobre el desfiladero del Vadillo.
Pasamos los frutales y ascendemos por terreno indefinido por la montaña. Según avanzamos por las rocas luchando con la vegetación, divisamos ya claramente a nuestra izquierda la caída al desfiladero, pero el terreno es seguro. Al final del montículo, divisamos ya sobre el precipicio los melancólicos restos de una torre entre la maleza. Tiene aspecto de fortificación, aunque supuestamente se trata de los restos de una iglesia templaria. Por su emplazamiento, directamente sobre el desfiladero, más parece que debió servir como torre de vigilancia. Llegamos con cuidado hasta sus inmediaciones y comprobamos que aún son visibles los restos de dos muros más, aparte de la torre. Hay también un hoyo en el patio que los separa, quizás una vía de escape o una fresquera. La vegetación lo cubre todo y no es fácil distinguir algo entre los restos.

Video


Otra vista de los restos de la iglesia templaria que hubo sobre Río-Quintanilla.
Una vez visitados los restos, solo quedar volver a la pista principal y descender al pueblo de Río-Quintanilla.


Mazo desde Río-Quintanilla

Notas:
- Se puede ascender al Mazo también desde el vecino pueblo de Quintanaopio, desde una senda sube por la ladera norte hasta el collado anterior a la cima.
- El acceso desde el fondo del vallejo Cascajón es posible pero nos lleva a una propiedad privada vallada que no nos permite el acceso.
- La excursión al Mazo es corta. Puede combinarse con una subida a su pico vecino el Castilviejo.
- El acceso a los restos de la iglesia-fortaleza templaria puede resultar arduo e incluso peligroso por tratarse de terreno muy abrupto y vegetación selvática.
- En Río-Quintanilla hay que visitar el torreón medieval y la ermita románica de San Emeterio.


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Torre medieval de Río-Quintanilla.
Iglesia románica de San Emeterio, de Río Quintanilla.


Mapa topográfico


Perfil de elevación


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