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sábado, 21 de marzo de 2020

De Castil de Lences a Poza de la Sal

Interesante y fácil excursión por el borde norte de la Bureba en el que combinaremos el llano y el páramo. Partiendo de la bella localidad de Castil de Lences, tomaremos la pista que entre bosques se dirige hasta Poza de la Sal. Desde sus calles, siguiendo el borde del diapiro, subiremos hasta el castillo. Retornamos siguiendo el borde del Páramo de Masa hasta encontrar el camino de descenso a Castil de Lences.


Castil de Lences
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Llegaremos a Castil de Lences fácilmente desde Burgos saliendo por la carretera de Poza de la Sal. Tras llegar a Lences, torcemos a la izquierda siguiendo el ramal que en poco tiempo nos deja en Castil de Lences. También podremos llegar a través del Páramo de Masa tomando el desvío que desciende primero hasta Abajas y continua hasta Castil. La localidad, de estrechas y cuidadas calles, no permite el paso de coches, así que aparcaremos a la entrada, junto a la carretera en el parking habilitado al efecto.


Iglesia de Santa María.
Convento de las Clarisas.
Castil de Lences se ubica a los pies de la ladera boscosa que desciende desde el páramo de Masa hacia los llanos de la Bureba. El plan es recorrer el trayecto por el llano hasta Poza de la Sal desde el cual, remontando la montaña hasta el páramo, retornar por él hasta la vertical del pueblo. Entramos en la calle principal de la localidad, torcemos a la derecha y salimos por el camino de Poza, que abandona las últimas casas por su parte oriental.Cuando se hizo esta excursión, estaba señalizado todo este recorrido.

La Bureba en primavera.
El camino, en buen estado, pronto se introduce en el pinar. Sin salir de él, llegaremos hasta Poza de la Sal, del que nos separa algo más de cinco kilómetros de cómodo trayecto. El recorrido es prácticamente llano. Cruzamos varios arroyos que descienden por nuestra izquierda del páramo: la Chopera, la Tejera y Vallejo, todos sin ninguna dificultad por su escaso caudal.

Ermita del Cristo de Poza de la Sal.
El camino, en su tramo final, inicia un suave ascenso. Salimos del bosque y visualizamos ya las primeras casas de Poza. A la entrada de la localidad, pasamos por la Ermita del Cristo, un agradable espacio en cuya fuente podemos llenar la cantimplora de agua.

Plaza de Poza de la Sal.
El camino que traíamos, se dirige casi sin interrupción hacia la plaza de Poza, pero no es necesario llegar hasta ella. Unos metros antes, abandonamos la calle por la izquierda tomando otra que pronto se transforma en sendero de tierra que inicia un empinado ascenso hacia el páramo.


Subimos por la ladera del castillo, dejando Poza atrás.
Este camino abandona las casas del pueblo con rapidez y sube con decisión hacia el castillo. Dejamos a un lado las ruinas de la ermita de Santa Cecilia.

El castillo de Poza se levanta sobre un crestón que domina el pueblo.
Tras atravesar un corredor rocoso, entramos propiamente en el llamado diapiro de Poza, a muy poca distancia ya del castillo, que vemos a la derecha colgado sobre un peñasco sobre la vertical del pueblo.

Alcanzamos el castillo tras atravesar la barrera rocosa que delimita el flanco sur del diapiro.
Continuamos por el camino sin salirnos. Ganamos altura y nos plantamos por fin sobre la explanada del castillo, donde hay coches aparcados. Las ruinas del castillo de Poza lucen impesionantes sobre un verdadero nido de águilas. Dejamos su visita para otra ocasión y continuamos por el camino ganando más altura, ya que aún nos queda remontar bastante desnivel hasta llegar al páramo.

Castillo de Poza y ruinas de la ermita de Santa Cecilia a sus pies.
El sendero, se desarrolla subiendo sin descanso por el flanco occidental del diapiro, cuya magnitud vamos apreciando mejor a medida que ganamos altura.

Castillo de Poza de la Sal.
Para entender la formación de esta peculiar estructura geológica, ver la entrada Diapiro de Poza de la Sal.


La silueta del castillo va quedando cada vez más abajo. Atrás, quedará la llanada burebana

Observamos el castillo de Poza en la parte inferior del diapiro.

Alcanzamos por fin la línea del páramo, no muy lejos de la carretera, que queda a nuestra derecha. También vemos el monumento al ilustre pozano Félix Rodríguez de la Fuente, ubicado junto a ella. Giramos la izquierda abandonando la pista y caminando ya por terreno abierto por el llano.

El diapiro de Poza de la Sal. En el centro destaca el afloramiento del Triásico, denominado el Castellar.
El camino por el llano no es problemático, vamos siguiendo trochas aproximándonos poco a poca hacia nuestro lado izquierdo. Seguimos la línea del páramo. La primavera está en todo su esplendor y el verde y las flores silvestres lo tapizan todo.

Caminamos por terreno libre, pero fácil, siguiendo el borde del páramo.
Estamos atentos a nuestro GPS para no pasarnos del camino por el que debemos descender. Este sendero no es evidente ni se ve desde arriba así que hay que andar con cuidado. Llegamos a él y dejamos el páramo para comenzar a bajar. Este camino es en principio un estrecho pasillo que se abre paso entre la vegetación, siguiendo el barranco del arroyo de Castil.


Descendemos desde el páramo hacia Castil de Lences.
El terreno está en algunos puntos embarrados, poco a poco vamos abriéndonos paso por entre la espesa vegetación. Poco a poco vamos perdiendo altura y nos incorporamos a un marcado camino que sigue bajando, dejando el barranco a nuestra derecha. El espacio se va abriendo y vemos ya el caserío del pueblo abajo. Destaca sobremanera el convento de las Clarisas y la iglesia. Tras realizar varios zigzags, el camino por fin llega al llano a muy poca distancia de las primeras casas de Castil. Tras atravesar las calles del centro, llegaremos al aparcamiento de la entrada donde dejamos el coche algo más de cuatro horas antes.


DE CASTIL DE LENCES A POZA DE LA SAL
Espacio natural
Bureba y Páramo de Masa.
Dificultad
Baja.
Tipo de camino
Pistas forestales y senderos de montaña.
Ciclable
Sí.
Agua potable
Encontraremos en Castil de Lences y Poza de la Sal.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Media, no está señalizado y hay que encontrar los desvíos correctos.
Época recomendable
De mayo a octubre. El resto del año pueden estar los terrenos embarrados o hacer mucho calor.
Inicio
Castil de Lences.
Distancia de Burgos
43,8 kilómetros.
Tiempo total
4 horas 10 minutos.
Tiempos de marcha
Castil de Lences-Poza de la Sal: 1 hora 10 minutos; Poza de la Sal-Castil de Lences: 3 horas.
Distancia total
14,6 kilómetros.
Interés
Pueblos de Castil de Lences y Poza de la Sal, Páramo de Masa, santuario de
Altitud mínima
720 m.
Altitud máxima
1150 m.
Desnivel acumulado
606 m.
Mapas
1:50000: 0167 Montorio; 0168 Briviesca.
1:25000: 0167-2 Abajas; 0168-1 Poza de la Sal.

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Notas:
- La excursión es sencilla, el único obstáculo que hay que salvar de importancia es remontar el gran desnivel entre las casas de Poza y el páramo así como estar atentos al descenso a Castil desde el páramo.
- Si tenemos tiempo y no conocemos Poza de la Sal, es muy recomendable visitar las cadas del pueblo, la plaza, su iglesia. También es muy recomendable visitar los restos del castillo, desde donde gozaremos de una espectacular panorámica sobre la llanada burebana.

Plaza de Poza de la Sal.
Castillo de Poza.

- En Castil de Lences también es recomendable pasear por sus muy cuidadas calles, asomarse a la entrada del convento.
- Muy cerca de Castil de Lences, tomando el camino que sale por la parte NO. del pueblo se llega hasta el curioso Santuario de Manalagua, donde se instaló la imagen de la virgen a los pies de un curioso cortado de roca.

Santuario de Manalagua


Entradas relacionadas:


Mapa topográfico


Perfil de elevación


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jueves, 30 de octubre de 2014

Diapiro de Poza de la Sal

El diapiro de Poza de la Sal es uno de los fenómenos geológicos más interesantes de la provincia de Burgos. A esta particularidad, hay que sumar el entorno pintoresco del Poza de la Sal, donde se incluyen el castillo, las salinas y la villa medieval. Partiendo del pueblo, subiremos hasta el castillo y desde allí rodearemos el diapiro hasta el alcanzar el Altotero. En el regreso, visitamos el Castellar y algunas salinas.


Diapiro de Poza de la Sal


Saldremos de Burgos por la carretera de Poza de la Sal, que se dirige hasta esta localidad. Tras atravesar varios pueblos, saldremos a la llanura burebana. Ya desde lejos, visualizamos el diapiro, que asemeja un gran cráter en la ladera.

Poza de la Sal


Dejamos el coche en la parte baja del pueblo, cerca de la plaza y nos dirigimos a ella. Tras pasar el arco, tomamos la calle que por la izquierda sube hacia el palacio.


Dejamos a la derecha el "Museo de la Radio" y continuamos calle arriba, abandonando las últimas casas del pueblo. El camino continua por una empinada escalinata que sube hacia los restos del Palacio de los Marqueses de Poza que se ubica a media ladera entre el castillo y el pueblo.
Muralla medieval en la subida al castillo.
Ruinas de la ermita de Santa Cecilia. 
Según ascendemos de altitud, dejamos el caserío del pueblo a nuestra espalda atrás. La muralla medieval nos acompaña a nuestra izquierda y nos sorprende su buen estado de conservación. Pronto, llegamos al entorno del palacio de los Marqueses de Poza, restaurado en 2006. En sus inmediaciones hay un mirador y un panel informativo del monumento. Buenas vistas sobre el caserío de Poza y la llanada de la Bureba detrás.

Palacio de los Marqueses de Poza.
Torre del palacio, restaurada en 2006.



Subimos por un camino hacia el castillo, dejando Poza atrás.
Desde el palacio, tomamos el sendero que a media ladera, continua hacia el oeste, con el pueblo a nuestra izquierda abajo. Pasamos junto a los restos arruinados de la ermita de Santa Cecilia y tras pasar junto a una gran peña, que representa el borde este de la gran apertura del diapiro, torcemos a la derecha. El camino asciende a través de un estrecho sendero salvando el desnivel que hay hasta la llanada donde se ubica el castillo, unos metros más arriba. Estamos ya dentro del diapiro y el trayecto que seguiremos discurre por su flanco SO. El castillo de Poza, se nos presenta imponente, aferrado sobre una roca, vigilantes sobre la Bureba. Su emplazamiento se produce precisamente en el punto de máxima apertura del diapiro, donde el terreno se torna más vertical.Lo dejamos atrás y continuamos cuesta arriba buscando el páramo.

Castillo de Poza de la Sal.
A nuestra derecha, podemos contemplar perfectamente la envergadura del diapiro, de unos dos kilómetros de amplitud. El camino es amplio y cómodo y asciende con suavidad. El páramo de Masa se atisba en el horizonte más arriba.

Cerca del páramo, disfrutamos de magníficas vistas del diapiro y el Castellar en su centro.
Todo el recorrido es fácil de realizar, la pendiente no es excesiva y tenemos buenas vistas del Castellar, también llamado Peña Negra. Se trata del conjunto de peñas y rocas que afloran en el mismo centro del diapiro y que por su propia naturaleza, representan los materiales más antiguos, procedentes del Triásico (250 - 200 millones de años) y son la clave para entender el proceso geológico que estamos contemplando. Lo visitaremos en el retorno a Poza. Llegamos por fin al páramo. Estamos en invierno y el fuerte viento y el frío nos atenazan casi repentinamente. Cruzamos la carretera y junto a ella, en una gran explanada, encontramos el Monumento a Félix Rodríguez de la Fuente. Se fundó en los años 90 del pasado siglo y es un homenaje a la persona del naturalista en su pueblo natal. Amplio aparcamiento para coches en sus inmediaciones.

Monumento homenaje a Félix, junto al Altotero.
Subimos hacia el borde norte del diapiro, buscando el mirador que se ubica en su extremo para disfrutar de las panorámicas del pueblo abajo y el mencionado Castellar. Pasamos junto al hito montañero que indica el Altotero (1176 metros), cota que no destaca especialmente sobre el páramo, aunque sí y mucho desde la Bureba. Muy cerca, llegamos al mirador y leemos el panel explicativo sobre el diapiro y su entorno geológico e histórico. Lo que estamos viendo se asemeja a los restos de un gran cráter abierto (y así se creyó en el pasado) pero realmente el proceso de formación es bien distinto: el empuje ascensional de la sal y otros materiales del Triásico por su centro, ha provocado a lo largo de millones de años, que las capas superiores formadas por materiales calizos del Cretácico se abran en todo su derredor. En su progresión, han aflorado por empuje los restos de materiales volcánicos remanentes de esa edad geológica. Son las llamadas ofitas, que componen el conjunto de peñascos que conforman el Castellar. Desde aquí, comenzamos el regreso por el lado NE. del diapiro hacia el pueblo, que vemos lejano abajo junto al castillo. El camino se difumina poco a poco, pero no hay pérdida posible pues siempre seguimos el borde, aprovechando las trochas y trazas de sendero que bajan desde el páramo.

Desde la vertical del diapiro en el páramo, cerca del Altotero, se contemplan las mejores vistas. En el centro, el conjunto de peñas del Castellar.
Monolito sobre la cumbre del Altotero (1176 metros).

Llegamos a las inmediaciones del Castellar Peña Negra que se hallan a nuestra derecha en el sentido de la marcha. Nos salimos del camino y tomamos una senda que nos lleva a su misma base, cercana. Como se ha explicado, se trata de un espectacular afloramiento de materiales rocosos triásicos que surge del interior y cuya existencia está en relación directa con el fenómeno del diapirismo como ya hemos explicado más arriba. Podemos encaramarnos fácilmente y llegar hasta la base de las rocas.




Admiramos las dimensiones ciclópeas de algunas de sus lajas y bloques desgajados en posición casi vertical, como empujados de abajo arriba. Y es que es esto lo que realmente ha ocurrido y sigue ocurriendo en la actualidad, aunque con la lentitud propia de los procesos geológicos, muy alejados de nuestra escala temporal humana. Estos bloques son las ofitas, los restos volcánicos acumulados hace 230 millones de años en los estratos del Triásico y que los materiales salinos del Keuper han arrastrado hasta la superficie gracias a fenómenos de diferencia de densidad (movimientos llamados halocinéticos). Es evidente que su composición y aspecto nada tiene que ver con los materiales que contemplamos a su alrededor.

Detalle ofitas del núcleo del diapiro, en el Castellar, de origen volcánico del Triásico.
Formación rocosas del Castellar en posición vertical.
Desde las alturas de la peña, divisamos perfectamente Poza de la Sal, a los pies de su castillo, que cierra la salida del diapiro por su lado sur. El camino de regreso hacia el pueblo será un recorrido entre restos de pozos salineros abandonados. Retornamos al sendero y continuamos el descenso hacia Poza. Enseguida, pasamos junto a las ruinas de la ermita de la Magdalena.

Restos de la ermita de la Magdalena.
Si nos fijamos en las piedras que la forman, vemos que hay algunas piedras negras pertenecientes al Castellar entre las propias calizas del entorno del páramo. Unos doscientos metros más adelante, pasamos también junto a las ruinas de los almacenes de La Magdalena, aún en buen estado de conservación. Sorprenden las dimensiones del edificio.

Ruinas del antiguo almacén de sal de La Magdalena.
Aunque hay multitud de caminos que unían las cubetas, la mayoría perdidos entre la vegetación, el sendero siempre es evidente. Tenemos el interior del diapiro a nuestra derecha y la progresión es muy fácil. Ya cerca de Poza, divisamos entre las salinas unas cárcavas de aspecto rojizo destacando vivamente sobre el entorno.

En el regreso a Poza, observamos un claro afloramiento de arcillas, yesos y sales del Triásico.
Son los materiales aflorantes formados por arcillas, yesos y sales del Triásico del fondo del diapiro. Continuamos sin pérdida hacia el pueblo, en donde entramos por su parte baja pasando por los restos de pozos salineros hoy abandonados y algunos restaurados.


Entramos en el casco antiguo de Poza de la Sal de nuevo. Junto a la carretera, se halla el Centro de Interpretación de las Salinas y el diapiro.  Justo a la entrada, hay una estatua erigida en honor al antiguo salinero pozano, oficio milenario hoy desaparecido.

Monumento al salinero.
Restos de salinas hoy recuperados como atracción turística.
En el interior del pueblo, recorremos sus estrechas calles medievales y podemos descansar en alguno de sus bares y restaurantes. Como se ha dicho, merece la pena entrar en el centro de visitantes , la iglesia de San Cosme y San Damián y la plaza asomada sobre la Bureba.

Poza de la Sal: iglesia de San Cosme y San Damián.
Poza de la Sal: calles de trazado medieval.


DIAPIRO DE POZA DE LA SAL
Espacio natural
Diapiro de Poza y Páramo de Masa en la Bureba.
Dificultad
Baja, aunque el recorrido es agreste y la travesía es larga.
Tipo de camino
Senderos de montaña.
Ciclable
No.
Agua potable
Encontraremos en Poza de la Sal.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Fácil, el centro del diapiro siempre queda a nuestra derecha.
Época recomendable
Otoño y primavera tardía. En verano puede hacer mucho calor y de noviembre a mayo estar los caminos embarrados.
Inicio
Poza de la Sal.
Distancia de Burgos
46 kilómetros.
Tiempo total
Unas 5 horas.
Tiempos de marcha
Poza de la Sal-Altotero: 1 hora 35 minutos; Altotero-Castillejo-Poza de la Sal: 2 horas 15 minutos.
Distancia total
19,4 kilómetros.
Interés
PrácPoza de la Sal (pueblo y castillo), diapiro, monumento a Félix, salinas.
Altitud mínima
820 m.
Altitud máxima
1248 m.
Desnivel acumulado
m
Mapas
1:50000: 0168 Briviesca; 0136 Oña; 0167 Montonio; 0135 Sedano.
1:25000: 0168-1 Poza de la Sal; 0136-3 Oña: 0135-4 Padrones de Bureba; 0167-2 Abajas.





Notas:
- Hay otros diapiros en la provincia de Burgos, entre ellos los más importantes:
  • Valle de Mena.
  • Quintanilla Pedro Abarca.
  • Salinillas de Bureba.
  • Hoya de Huidobro (hoy anticlinal, pero resto de un diapiro "abortado").



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