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lunes, 21 de mayo de 2018

Cascadas del Odra

Nueva visita a las fuentes del río Odra, en la comarca de las Loras. Esta vez, nos concentramos en visitar la sucesión de fuentes, surgencias y cascadas y en su momento de mayor plenitud, tras los deshielos primaverales. La excursión es sencilla y muy gratificante ya que visitamos una gran concentración de saltos de agua en un espacio muy reducido.


Cascada de la Yeguamea
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Como continuación a la entrada ya publicada sobre la zona  (ver Fuentes del Odra), esta vez visitamos detenidamente todos los saltos que conforman su nacimiento. Para ello recorremos el gran anfiteatro rocoso donde tiene sus fuentes.

Las peñas Amaya (izquierda) y Albacastro (derecha).
El pueblo más cercano es Fuenteodra, ubicado en la comarca de Amaya. Saldremos de Burgos por la carretera N-627 a Aguilar de Campóo. Pasado Basconcillos del Tozo, nos desviamos por la izquierda hacia La Riba de Valdelucio, desde donde subimos el portillo que nos deja cerca de Humada, ya en la comarca de Amaya. Tras pasar el pueblo, nos dirigimos al cercano Fuenteodra. Antes de llegar a las primeras casas del pueblo, tomaremos el desvío por la derecha a través de una pista que sube hacia la Peña Lora. En apenas trescientos metros, cuando la pendiente se agudiza, dejaremos el coche a un lado. Emprendemos la excursión caminando hacia el anfiteatro rocoso que tenemos delante nuestro. Dependiendo de la época, esta pista puede estar ya algo embarrada por lo que no es conveniente apurar mucho con el coche.

Subimos por una pista hacia el anfiteatro rocoso donde nace el río Odra y se hallan los saltos de agua que queremos visitar.
Ya de lejos, podemos escuchar el rumor del agua cayendo. Tras remontar una rasante, ya divisamos frente a nosotros a la izquierda el espectacular chorro de la cascada de la Yeguamea, brotando directamente de la pared de la peña. Es un caso singular entre todos los saltos de la provincia de Burgos. Su mera visión desde la lejanía ya es impactante.

Magnífica vista de la Yeguamea brotando de la roca.
Podemos llegar a su misma base descendiendo por la ladera sin dificultad. Nos posicionamos junto al chorro, admirando el gran caudal que lleva. Podemos pasar incluso por debajo, mojándonos levemente. Observamos que hay otros chorros menores que brotan de la roca también junto al salto principal.

La cascada de la Yeguamea brotando con estrépito de la pared rocosa.
Continuamos por el sendero en el que estamos, que recorre todo el anfiteatro. Sin salirnos de él, visitaremos el resto de saltos. Muy cercano, tras una curva, divisamos ya la surgencia de Manapites. El agua brota de la roca a nivel del suelo y parece "hervir" en su discurrir ladera abajo salvando las diferentes terrazas.

Surgencia de Manapites.


Continuamos por el sendero, dejando Manapites atrás. Poco más adelante, podemos ya escuchar el rumor del salto del Pozo de las Aceites, a la izquierda. Se halla algo oculto bajo la grada rocosa por la que nos movemos.


Hay más gente. El riachuelo que forma hace difícil pasar pero conseguimos bajar al pequeño vallecito que hay y seguir hasta el paraje donde está la cascada. Cae esta vez plena de agua, en un idílico lugar. Para visitarla debemos descolgarnos por la ladera hasta su base. La dejamos para el regreso y continuamos.

Camino del Pozo del Corral.

Poco más adelante, cruzamos el río del recién nacido Odra y nos descendemos sin dificultad sobre un pequeño y curioso vallejo, siguiendo el curso del agua. Tras pasar una curva, ya vemos desde lejos la cascada del Pozo del Corral. Se trata de un caudaloso salto de agua ubicado en un rincón. Su caudal es muy efímero y solo puede disfrutarse con agua tras un fuerte deshielo y solo si las precipitaciones han sido abundantes, porque rápidamente se seca.

El Pozo del Corral.
El lugar es muy bello e invita a sentarse y disfrutar contemplando el salto. También es posible, tras una pequeña trepada, colocarse sobre su cabecera.
Desde aquí, emprendemos ya el regreso al coche que se producirá por el mismo itinerario.

Pozo de las Aceites.
Llegado a la altura del Pozo de las Aceites, muy cercano, nos destrepamos por la ladera hasta su misma base. Aunque parece que la vegetación nos impide llegar al borde de la charca que ha formado, es posible acceder sin gran dificultad. El salto es importante y el lugar evocador, ya que la poza formada es de un color verde intenso.

El Pozo de las Aceites visto desde el sendero de arriba.
Desde aquí, solo nos queda remontar la ladera hasta el sendero y deshacer el camino hasta la Yeguamea.



Video


Podemos subir un poco por las gradas hasta posicionarnos exactamente sobre la vertical de la Yeguamea, para poder admirar su chorro de agua desde otro ángulo de visión.

Contemplamos otro bonito salto desde la vertical de la Yeguamea.
A nuestra izquierda, muy cerca, contemplamos otro bonito salto que parece brotar también de la roca.


Bajo por el camino que sube a la Lora, haciendo fotos del otro salto, muy bonito también, que hay junto a la Yeguamea.

Salto junto a la Yeguamea.
Merece la pena descender por el sendero hasta la pista por la que hemos venido y aún descender más hasta situarnos en la base de este último salto. Vemos que también ha formado una pequeña poza de color verdoso, similar al Pozo de las Aceites.


Tras visitar este último salto, ya solo tenemos que desandar por la pista hasta el coche.


Esta excursión es rápida y muy gratificante. En la comarca de las Loras, hay aún otros saltos que merecen la pena visitar. Si tenemos tiempo, podemos acercarnos hasta el pueblo de Ordejón de Abajo. Poco antes del pueblo, a la izquierda, el arroyo de los Ordejones forma una sucesión de cascadas en su descenso desde lo alto de la peña Ulaña. También, no muy lejos de aquí, cerca de Rebolledillo de la Orden, podemos visitar un magnífico salto. Cerca de Solanas de Valdelucio, junto a la carretera, se halla el curioso salto de la Chorramea. Por último, en Villaescobedo, ya en el Valle de Valdelucio, se encuentra la magnífica cascada de la Cueva.


CASCADAS DEL ODRA
Espacio natural
Anfiteatro del nacimiento del río Odra, en la Peña Lora, comarca de las Loras.
Dificultad
Baja.
Tipo de camino
Pista de acceso y sendero de montaña.
Ciclable
No.
Agua potable
Encontramos en todas las cascadas y arroyos que visitamos.
Tipo de marcha
Ida y vuelta.
Orientación
Fácil, la ubicación de las cascadas está señalizada.
Época recomendable
Marzo-abril, tras el deshielo y las lluvias primaverales.
Inicio
Pista a la derecha antes de entrar en Fuenteodra llegando desde Humada.
Distancia de Burgos
65,9 kilómetros.
Tiempo total
Una hora.
Distancia total
2,6 kilómetros.
Interés
Cascadas de la Yeguamea, Pozo de las Ollas, Poza de Corrales y Manapites.
Altitud mínima
956 m.
Altitud máxima
998 m.
Mapas
1:50000: 0134 Polientes.
1:25000: 0134-3 Quintanas de Valdelucio.


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Notas:
- Todo el recorrido es muy sencillo y apto para todo el mundo. Solo hay que tener cierta precaución en los puntos más estrechos del sendero que recorre el fondo del valle.
- Todos los pueblos de la zona son muy pequeños y cuentan con muy poca población. Si queremos descansar o tomar algo, debemos acercarnos a Villadiego.
- Hay otros saltos cercanos en la comarca de las Loras. Entre otras podemos mencionar la cascada de la Chorramea (Solanas de Valdelucio), el río de los Ordejones (Ordejón de Arriba), la cascada de Rebolledillo de la Orden y de la Cueva (Villaescobedo).
- Aguas abajo del Odra,en el desfiladero de los Piscárdanos (Congosto), podemos encontrar aún algunos saltos menores como el Pozo de la Olla.

La Chorramea
La Cueva de Villaescobedo
Arroyo de los Ordejones
Rebolledillo de la Orden

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Mapa topográfico

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sábado, 15 de noviembre de 2014

Fuentes del Odra

El río Odra nace en las laderas de la Lora muy cerca del pueblo burgalés de Fuenteodra. Sus fuentes se encuentran en un gran circo rocoso donde destaca la espectacular cascada de la Yeguamea, cuyo chorro mana violentamente desde una pared vertical. En la excursión, visitaremos la cascada y subiremos al punto más alto de la lora, la Peña Lora.

Para llegar al pueblo de Fuenteodra, tenemos dos posibilidades: a través de Villadiego-Sotresgudo hasta Humada o por la carretera de Aguilar de Campoo desviándonos en Talamillo del Tozo.


Fuenteodra


El pueblo se ubica muy cerca de la lora, a medio camino de las peñas Amaya y Ulaña, cuyas siluetas abarcan todo el paisaje hacia el sur.

Silueta inconfundible de la Peña Ulaña vista desde Fuenteodra.
Entramos por sus calles y dejamos el coche en su parte alta, junto a la iglesia. Fuenteodra se emplaza ya muy cerca del anfiteatro rocoso donde el río Odra tiene sus fuentes. Para llegar a él, debemos retornar hasta la carretera y caminar por ella apenas 200 metros en dirección Humada para tomar el camino, muy amplio, que se dirige hacia la montaña, que queda a nuestra izquierda. Ya desde la lejanía, vislumbramos el circo rocoso. Según nos acercamos, visualizamos ya la Cascada de la Yeguamea, que tiene la particularidad de brotar a modo de chorro perpendicularmente de la pared rocosa. En realidad, este chorro no es nada fácil de ver, solo en los años de fuertes lluvias y nieves, y justo durante el deshielo, es posible visualizarlo.

Vemos la cascada de la Yeguamea desde el camino de Fuenteodra.
Estamos en marzo, el deshielo acaba de producirse y encontramos la fuente en todo su esplendor.En el circo desagua no solo el chorro de esta cascada, sino otros arroyuelos menores que se precipitan desde pequeños surcos esculpidos en la roca de donde brotan espontáneamente. Todos ellos alimentan el naciente río Odra, que desembocará en el Pisuerga tras recorrer algo más de 65 kilómetros.



Video de la Cascada de la Yeguamea



Tras fotografiar la cascada, continuamos por el camino que traíamos y sube poco a poco hacia la plataforma rocosa que se halla sobre el circo. El sendero gira hacia la derecha y deja el circo atrás.
Caminamos por una amplia pista junto a un gran surco. Todo el paisaje que contemplamos es el fruto de una intensa erosión sobre la piedra caliza durante millones de años, que aún continua. Si nos fijamos, apreciamos incluso la primera fase de la formación de un desfiladero en una pequeña barranquera en pleno proceso de erosión.


Tras recorrer unos cientos de metros por este vallejo, el camino gira hacia la izquierda buscando el páramo, subiendo ya por un sendero menos marcado, por lo que debemos estar atentos a no despistarnos porque no es evidente en algunos tramos.
Alcanzamos el llano, ya a la vista de un bosquete, tras del cual debemos llegar a la máxima cumbre de Peña Lora.

Caminamos por el páramo hacia Peña Lora.
Aunque no hay caminos claros que se dirijan a Peña Lora, el páramo es estrecho y no hay más que avanzar atravesando el bosquete, para por terreno abierto, llegar al borde norte de la lora, que cae a pico sobre el Valle de Valdelucio. Sobre la planicie, encontramos una gran manada de caballos de gran porte. No deben estar acostumbrados a ver personas, porque se acercan a nuestro paso casi al trote.

Caballos sobre la meseta de Peña Lora.
A nuestra izquierda, siguiendo el borde del páramo, encontramos fácilmente el hito montañero que representa el punto más alto de la lora, Peña Lora, 1177 metros.

Hito junto a Peña Lora (1177 metros).
Desde aquí tenemos extraordinarias vistas de la comarca de las loras, compartida por las provincias de Burgos y Palencia. A nuestros pies, 180 metros más abajo, se extiende el Valle de Valdelucio y más lejos, la comarca de Aguilar, tras la cual se atisban las cumbres nevadas de la Montaña Palentina y la comarca de Reinosa.

Regresamos a Fuenteodra por el páramo.
El retorno hacia Fuenteodra lo realizaremos por otro lado, buscando realizar una ruta circular. Para ello, según miramos por donde hemos venido hacia el sur, caminamos hacia nuestra derecha, atravesamos de nuevo el bosquete y buscando el borde sur del páramo.
Llegados a él, buscamos un portillo para descender, el cual encontramos unos metros más hacia el oeste. Descendemos pues por la cabecera de una vaguada rocosa que baja hacia el circo rocoso, donde desaguan todas los cursos de agua y arroyos que bajan de la lora.
Descendemos fácilmente por este barranco hasta enlazar con un amplio camino que es el que se utilizaba para subir desde Fuenteodra al páramo.

Encontramos en la vaguada una estela de 1806.
El paisaje geológico que contemplamos es impactante. Estamos en el dominio del Cretácico, hace entre 100 y 65 millones de años, en que toda esta comarca se halló sumergida en mares de poca profundidad, y en la que se fueron acumulando sucesivamente restos sedimentarios calizos que conformaron la base rocosa que contemplamos. Lo que ahora vemos no son más que las ruinas o restos que han permanecido tras millones de años de intensa erosión kárstica, que ha horadado, esculpido y modelado el paisaje. Este proceso no ha cesado y continua de manera implacable hoy en día a una escala no perceptible por el ser humano. Apreciamos también una intensa actividad tectónica, que ha desplazado y recolocado los sucesivos estratos calizos, conformando una sucesión de pliegues, fallas y cabalgamientos, muy fácilmente observables desde donde estamos. Este proceso tectónico tuvo lugar durante el plegamiento alpino, hace unos 25 millones de años. Todo el recorrido es una lección de geología.

Paisaje de fallas y cabalgamientos sobre el anfiteatro del Odra.
En este recorrido es aconsejable disponer de un GPS ya que todo el escalón sur de la lora es una sucesión de vallejos y circos rocosos por lo cual no es tan evidente el camino correcto hacia el pueblo.

Uno de los cursos de agua que forman la cabecera del río Odra.
Continuamos por el camino, presentándonos ya en el anfiteatro rocoso del Odra sobre la terraza o repisa que recorre la parte superior del circo. En el lado en que estamos, se precipita un arroyuelo formando una pequeña cascada sobre el naciente río. Se trata de la fuente de ManapitesEl agua brota y se desliza formando pequeños saltos que han ido esculpiendo la roca caliza formando pequeños surcos y provocando al rebote de pequeños cantos que se mezclan con el agua.

Volviendo a Fuenteodra nos acompañan las compactas siluetas de las Peñas Amaya y Albacastro.
Desde este lado del circo, sólo tenemos ya que continuar por el sendero que traíamos y sin pérdida alguna, descender hasta Fuenteodra, ya visible. Por el camino, disfrutamos aún de bellas vistas de las loras de Amaya y Albacastro.
Entraremos en en el pueblo por su parte alta junto a la iglesia.



FUENTES DEL ODRA
DificultadBaja.
CiclableNo.
CircularNo.
OrientaciónAlgo complicada en el páramo por la falta de referencias.
Época recomendableTodo el año, pero mejor en el deshielo para ver la Cascada de la Yeguamea con agua.
InicioFuenteodra.
Distancia de Burgos68,3 kilómetros.
Tiempo total2 horas 5 minutos
Distancia total10,5 kilómetros.
InterésCascada de la Yeguamea, fuentes del Odra, formaciones geológicas.
Altitud mínima949 m.
Altitud máxima1192 m.
Mapas
1:50000: 0143 Polientes.
1:25000: 0143-3 Quintanas de Valdelucio.


Notas:
- Como se ha comentado, no es fácil ver la cascada de la Yeguamea con agua. Por ello hay que acudir inmediatamente después de producirse un deshielo o tras épocas de fuertes lluvias. La mejor época es de febrero a abril.
- Fuenteodra se halla en el centro de la comarca de las loras. Desde allí podemos visitar las mayores peñas: Amaya y Ulaña o recorrer el desfiladero de los Piscárdanos que forma el naciente Odra unos kilómetros más al sur.



Peña Amaya

Peña Ulaña

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Desfiladero de los Piscárdanos




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