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lunes, 9 de agosto de 2021

Castro Valnera desde el Puerto de Estacas de Trueba

Ascendemos a Castro Valnera, montaña señera de la Cordillera Cantábrica en su sector oriental y mayor cima del norte Burgos. Se trata de la cumbre más alta de los llamados Montes de Valnera, elevaciones montañosas ubicadas en los valles pasiegos a caballo de las provincias de Burgos y Cantabria. De altitud moderada (1718 metros) puede no obstante catalogarse técnicamente como media-alta montaña. En invierno sin duda es una montaña difícil, donde abunda la nieve y el hielo. En este blog ya se ha publicado una ascensión desde las cabañas del Bernacho, subiendo por la vertiente oriental. En esta ocasión partiremos desde su lado sur, en el Valle de Trueba.


Castro Valneraf

Como hemos referido en la presentación, partimos desde el Puerto de Estacas, en el Valle de Trueba, muy cerca de la linde entre las provincias de Burgos y Cantabria. Justo antes del portillo, hay un espacio a la derecha de la carretera donde podemos estacionar el coche y leer los paneles indicativos.

Vista invernal de Castro Valnera.
Hubiera sido posible también iniciar la ruta unos dos kilómetros antes, partiendo del entorno de las cascadas de la Guarguera. Junto a ellas es posible es dejar el coche y ahí mismo sale una una estrecha pista asfaltada que sube por la margen izquierda del barranco de Peña Negra.

Partimos desde el Puerto de Estacas de Trueba, en el límite entre Burgos y Cantabria.
Dejamos el coche y nos preparamos para iniciar la ruta.

Entorno bucólico del Valle de Trueba.
Desde el mismo puerto, mirando hacia el norte, podemos otear en el horizonte varias cimas entre las cuales destaca al fondo nuestro destino, Castro Valnera.

Iniciamos la  marcha desde el puerto subiendo por un estrecho sendero en dirección norte.
Frente a nosotros, nos interrumpe el paso un largo costalazo herboso que desciende progresivamente desde el Pico del Rostro hasta la confluencia del arroyo de Peña Negra con el río Trueba. Seguimos entonces por una estrecha trocha, en paralelo a la muralla tapizada de e verde intenso que nos acompaña a nuestra izquierda buscando enlazar un camino que sube desde la carretera.


Este primer recorrido, pese a prometerse una aproximación sencilla, discurre por terreno bastante abierto e impreciso. La lata hierba hace que sea difícil seguir la trocha. Tras las recientes lluvias, en algunos puntos, encontramos terreno blando y nos obliga a hacer algún mínimo desvío por terreno inclinado.

Enlazamos con una pista que sube desde la carretera.
La presencia de tapiales que separan los parados, hace que tardemos más de lo deseado en incorporarnos a la que tenemos planificado enlazar. Llegamos por fin y nos incorporamos a ella después de descender un poco.

Subimos un primer tramo por una pista asfaltada.
En pocos metros, el camino enlaza con la ya mencionada vía que sube por la derecha desde el entorno de las cascadas y la carretera. Giramos noventa grados y comenzamos a subir por el asfalto.


Esta vía, muy cómoda, sube con cierta pendiente siguiendo ya el barranco de Peña Negra que nos acompañará a nuestra derecha durante gran parte del recorrido, prácticamente hasta alcanzar el collado anterior al ataque final a la cumbre. Llegamos a unas cabañas, las rodeamos y pasamos un murete. Continuamos ahora por un sendero que se abre paso entre la vegetación. 

Al pasar por unas cabañas, dejamos la pista atrás.
Este camino, sin apenas variaciones y señalizado, será el que debamos respetar hasta el gran collado que separa las cimas de Castro Valnera y la Peña Negra. Aunque en algunos puntos parece desaparecer, en líneas generales está bastante marcado y vamos ganando altura siguiendo el barranco con cierta comodidad y sin excesiva pendiente. Las vistas sobre el Valle de Trueba, a media que vamos ascendiendo, se van engrandeciendo y vamos tomando constancia del entorno en el que estamos.

Subimos siempre dejando el barranco y arroyo de la Peña Negra a nuestra derecha.
El sendero, describe más arriba una curva a la derecha y alcanzamos las ruinas de una gran cabaña, junto a la cual pastan unas vacas.

Ruinas de una cabaña pasiega.


Pasada la cabaña, la pendiente se incrementa y subimos ahora muy cerca del arroyo, cuyas aguas descienden formando pequeños saltos. Al fondo arriba se atisba el macizo de Castro Valnera.

Subimos ahora por la orilla del arroyo.


Poco a poco, cubrimos este último tramo hasta alcanzar el mismo nacedero del arroyo, ubicado a los pies de la Peña Negra. Llegamos al collado de la Canal, a 1444 metros de altura, que separa esta última montaña de Castro Valnera. Por un lado desciende el arroyo de Peña Negra, por cuyo barranco hemos subido, por su vertiente NE. desciende el arroyo del Bernacho.

Alcanzamos el gran collado de la Canal.
Estamos justo entre Castro Valnera y la Peña Negra, también llamada Cubada Grande, las dos mayores moles de estos montes. De hecho, existe cierta controversia entre la denominación ya que varía según los mapas. La toponimia de la zona se complica aún más al denominarse en algunos mapas también como Peña Negra una tercera cima al sur del cordal, cerca del Puerto de Estacas de Trueba. Desde el collado tenemos ya buena visión sobre el Valle de Lunada. Desgraciadamente el día se presenta algo nublado, algo frecuente en la zona, y las vistas no son todo lo nítidas que hubiéramos deseado. Nos juntamos con otros caminantes procedentes del Bernacho.

Hacia el NE. divisamos la Peña Becerril, Bustarejo y Peña Lusa.
Nos queda el ataque final a la cumbre de Castro Valnera. Esta no es el punto más alto de la impresionante mole calcárea que tenemos a nuestra izquierda y nos impide ver la cima. De hecho no la veremos hasta que estemos bastante arriba.

Desde el collado, emprendemos la ascensión por la gran mole calcárea.
Desde la distancia, esta muralla caliza parece inexpugnable, pero desde el collado es visible una estrecha senda aferrada a la roca, que ganando altura, busca un pasadizo.


Seguimos por él y emprendemos la ascensión por una estrecha canal, bien protegida, a través de la cual superamos el gran murallón.

Subimos por  una estrecha y segura canal.
Una vez en la parte superior, solo tenemos ya que seguir el sendero, bien señalizado, que va ganando altura practicando un amplio rodeo por la base de la cima. Continuamos por él. A medida que ascendemos, van apareciendo más grietas y fisuras en el terreno. El camino, aunque estrecho, supera fácilmente todos estos obstáculos. Pese a estar a finales de la primavera, encontramos algún nevero. No olvidemos que estamos en uno de los puntos  con más nivosidad de España.

Ganamos altura siguiendo el camino que rodea la ladera de la montaña.
Superados los 1600 metros de altura, el sendero emprende ya el ascenso directo a la cima. Podemos contemplar la cumbre que se alza sobre otro castillo que nos parece lejano e inexpugnable también.

Todo la ladera de Castro Valnera está ocupada por grandes grietas y oquedades.
Continuamos ahora ascendiendo por un espectacular canchal de piedra, bastante empinado, que se dirige ya sin dilación hasta la plataforma superior.
Una pequeña trepada final, sin ninguna dificultad, nos coloca en la cima de Castro Valnera (1718 metros).

Último trecho hasta la cima subiendo por un extenso lanchar.
Cumbre de Castro Valnera,. La niebla impide contemplar el paisaje circundante
Cima cómoda, alargada, con suficiente amplitud para descansar con comodidad.

Hacia el sur y tras el lanchar, asoma la Cubada Grande o Peña Negra.

Como no podía ser de otro modo, inmensas vistas hacia todas las vertientes. Pese a su modesta altitud, Castro Valnera es una de las cimas más prominentes de España.


A nuestro pies hacia el oeste, hay un impresionante desnivel sobre el valle cántabro del Pas. Si no hubiera niebla, podríamos divisar incluso la línea de costa del mar. La cresta continua hacia el norte descendiendo primero para, tras subir y pasar por el Pico de la Miel, bajar nuevamente hacia el puerto del Portillo de Lunada.  Hacia el E-NE, el valle de Lunada y la alineación de montañas coronada por la Peña Lusa. Hacia el S-SE, cubre el horizonte la mencionada Cubada Grande o Peña Negra. Hacia el sur, la cresta continua por el Alto de los Dojos y la Peña Negra o La Capía.


Tras descansar y recrearnos con el paisaje, iniciamos el retorno. Con ligeras variaciones, todo el camino de vuelta será exactamente por el mismo itinerario que hemos seguido hasta la cima. Ahora, en el descenso, tendremos ocasión de disfrutar de buenas vistas desde otra perspectiva y a una hora más avanzada.






CASTRO VALNERA
Espacio natural
Montes de Valnera.
Dificultad
Media. Aunque no hay obstáculos relevantes, más allá de evitar las grietas del macizo, sí hay que salvar un desnivel de casi 700 con apenas descansos.
Tipo de camino
Senderos de montaña.
Ciclable
No.
Agua potable
Encontramos en el arroyo de Peña Negra en el camino de subida al collado.
Tipo de marcha
Ida y vuelta.
Orientación
Está señalizado. El recorrido es bastante evidente. En caso de niebla, frecuentes en la zona, es recomendable llevar GPS.
Época recomendable
De mayo a octubre. El resto del año, atención al hielo y a la nieve muy frecuente en este macizo. Evitar días lluviosos y/o con niebla.
Inicio
Valle de Trueba.
Distancia de Burgos
116 kilómetros.
Tiempo total
5 horas 25 minutos.
Tiempos de marcha
Valle de Trueba-Castro Valnera: 2 horas 35 minutos; Castro Valnera-Valle de Trueba: 2 horas 15 minutos.
Distancia total
17,8 kilómetros.
Interés
Castro Valnera, paisaje de alta montaña, Valle de Trueba, paisaje kárstico.
Altitud mínima
1045 m.
Altitud máxima
1713 m.
Desnivel acumulado
1220 m.
Mapas
1:50000: 0084 Espinosa de los Monteros.
1:25000: 0084-1 Vega de Pas; 0084-2 Bárcenas.


h Notas:
- Como hemos referido, es más aconsejable partir desde la carretera a la altura de las cascadas de la Guarguera, donde podemos dejar cómodamente el coche e iniciar la marcha subiendo por el tramo asfaltado. 
- Al Castro Valnera también se puede subir desde su lado este partiendo de las cabañas del Bernacho, un vallejo lateral a Lunada. También es posible cresteando desde el mismo Puerto de Lunada pasando primero por el Pico de la Miel.
- Con buen tiempo y un mínimo de preparación física, no requiere  grandes dificultades alcanzar la cima de Castro Valnera. En invierno y sobre en presencia de hielo, el panorama puede cambiar tornándose en una ascensión que puede catalogarse de alta montaña y requiriendo el equipo apropiado. Evitar días nublados y lluviosos, por otra parte frecuentes en la zona.


Entradas relacionadas:


Mapa topográfico


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sábado, 9 de junio de 2018

Montes de Somo: La cascada de la Salceda

Los Montes de Somo se ubican en el norte burgalés y separan el Valle de Sotoscueva, por el sur, del pasiego de Trueba, ya en el límite con Cantabria, por el norte. De altitudes modestas, sí presentan grandes desniveles sobre los valles. En esta primera aproximación, no visitamos sus atractivas cumbres. Partiendo de su vertiente sur, desde el pueblo de Quisicedo, nos ascenderemos por uno de sus barrancos, para visitar la escondida y magnífica cascada de la Salceda, una gran desconocida entre todas las burgalesas.


Montes de Somo
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Los Montes de Somo, también llamados Montes de Guzmántaro, son una alineación que se extiende de E a O. separando el Valle de Sotoscueva en el sur, del valle pasiego de Trueba, en el norte. Por el oeste desciende progresivamente sobre el Puerto de la Magdalena, en Cantabria y por el este pierde altitud en las postimerías de Espinosa de los Monteros. De cumbres modestas y redondeadas, alcanza su máxima cota en el pico Nevero del Polluelo (1514 metros). Su cresta es accesible desde todas sus vertientes, algunas de ellas, solo tras largos recorridos. Desde sus cumbres se disfrutan de magníficas panorámicas sobre las montañas de Castro Valnera y los valles pasiegos.

Montes de Somo
Cumbres más destacadas

Montaña  Altitud* 
m
  Prominencia 
m
Nevero del Polluelo*
1514
361
Cotero
1501
226
La Churra
1498
72 
Crespas
1422
73
Matas del Pardo**
1415
131
Marruya
1395
51
Zurruzuela
1374
18
Carrascosa
1359
22
Otero Mayor
1200
243

*También escrito Nevero del Poyuelo.
**También llamado Motas del Pardo.


Para visitar la cascada de la Salceda, ubicada en su vertiente sur, partiremos desde la población de Quisicedo, situada en el Valle de Sotoscueva, muy cerca del más conocido Ojo Guareña.

Quisicedo
Quisicedo, a los pies de los Montes de Somo.
Iglesia de Santiago Apóstol.
Saldremos de Burgos por la carretera de Aguilar para desviarnos en Ubierna hacia el Puerto del Escudo. Tras pasar los cañones del Ebro y el Puerto de Carrales, continuamos por Soncillo y Pedrosa de Valdeporres hasta llegar a Quisicedo, no muy lejos de Espinosa de los Monteros. El pueblo se extiende a lo largo de la carretera. A mano izquierda, junto al bar, dejaremos el coche para emprender la marcha hacia el corazón de la sierra buscando la cascada.

Dejamos las casas de Quisicedo atrás.
Aunque el sendero está señalizado, la salida desde el pueblo no es evidente. Las vías del ferrocarril atraviesan la localidad. Siguiendo la señalización, que parte de cerca de la iglesia, iniciamos saliendo del pueblo primero por un pinar para, tras cruzar la vía, continuar por una amplia pista entre robles y hayas que sube hacia la ladera.


La pista, en un principio bastante embarrada, asciende suavemente y sigue la dirección del arroyo de San Miguel, que queda a nuestra derecha abajo. Si no nos separamos de ella, llegaremos hasta la cascada. En unos quince minutos, llegaremos a una bifurcación. Tomamos  tomando el camino de la derecha, el más cercano al arroyo.


Poco a poco, la pista se va estrechando y acercándose cada vez más al nivel del arroyo, entrando en poco en el hayedo. La pendiente se agudiza un poco y las aguas del arroyo bajan cada vez más impetuosas, estamos llegando a su cabecera.

Barranco arriba el camino se va estrechando y convirtiendo en sendero de montaña.
Llegado a un punto, visualizamos a lo lejos arriba la cabecera del barranco y podemos atisbar sobresaliendo entre los árboles ya la cascada. Hasta allí deberemos subir. Desde donde estamos nos da la impresión de tener un acceso complicado porque no vemos caminos y solo vegetación.

Atisbamos la cascada arriba asomándose entre los árboles del bosque.
Llegaremos a un bonito paraje donde las aguas del arroyo se descuelgan en sucesivos saltos entre las rocas. En este punto, el sendero parece desaparecer. Efectivamente, hay una señal que indica que hay cruzar el río por la derecha.


El arroyo baja con mucho caudal y parece harto complicado vadearlo saltando entre las piedras. Finalmente, tras algunos intentos, conseguimos atravesar el arroyo gracias a un tronco caído, que a modo de puente, nos ayuda a vadear el río, que lleva una fuerte corriente. Continuamos por la otra orilla.

Saltos de agua en la cabecera del arroyo de San Miguel.
Ya en la otra orilla, continua el sendero y hay que estar atentos a las señales para no perder el camino. Antes de llegar a la cascada, debemos superar un fuerte desnivel. En algunos puntos, se han habilitado escalones de troncos para ayudar a salvar algunos terraplenes. Además, el terreno se haya resbaladizo en algunos sitios.


Lo que nos queda ya no es mucho, ganamos altura siguiendo el sendero, que serpentea entre los árboles.. Llegamos por fin hasta el extremo superior del barranco. Ya desde lejos, oímos el fuerte estruendo del agua al caer. Pasamos una curva y entre los árboles, visualizamos ya la magnífica cascada de la Salceda, imponente.


El salto es grandioso. De gran amplitud, la cascada esta formada por sucesivos graderíos al final de los cuales ha excavado una gran cubeta sobre la roca. Se trata de uno de los saltos de agua de más caudal de la provincia de Burgos y al mismo tiempo, una de las cascadas menos visitados por la dificultad de acceso.


La última subida ha sido trepidante y hay una gran humedad en el ambiente. Así pues, sentados sobre una roca y junto a la cascada, descansamos, nos quitamos el sudor y nos recreamos con la magia del lugar.

Video


Nos hallamos muy alejados del pueblo, en lo más profundo del bosque. La cascada, con su fuerte estruendo, parece ser la dueña de todo el entorno.



Nuestro plan inicial era intentar subir desde aquí hasta la cresta de la sierra para llegar a su cima más alta, el pico Nevero del Polluelo. Desde el entorno de la cascada, buscamos algún saliente que nos permita subir y acceder al espolón que nos suba hasta la cresta. Pero el bosque se presenta muy cerrado y las pendientes son muy elevadas. Cualquier intentona de ascender entre los árboles parece difícil. Emprendemos el regreso a Quisicedo y dejamos el recorrido de la cresta para otra ocasión.


Pero volveremos a Quisicedo no por el mismo itinerario, que ha sido siguiendo la orilla del arroyo San Miguel, sino ascendiendo primero y descendiendo por el largo espolón que limita el barranco por su lado occidental. Desandamos primero desde la cascada unos metros y cruzamos el río por un puente de madera.

Muy cerca de la cascada, atravesamos el arroyo por un puente de madera.
En la otra orilla emprendemos al ascenso por una amplia y cómoda pista. Tras una curva, podemos ver la cascada desde arriba. Seguimos. Ganamos altura con rapidez.

Camino de regreso a Quisicedo, por la parte alta del arroyo.
Poco a poco, el camino va girando hacia la izquierda y dirigiéndose hacia el sur, siguiendo. El barranco y arroyo de San Miguel quedan ahora a nuestra izquierda muy abajo. Al caminar ahora por terreno despejado, podemos ver por primera vez la cresta de la sierra, a nuestra espaldas. Observamos que sus cimas aún mantienen algo de nieve a primeros de mayo. Cualquier intento de acceder desde aquí subiendo por las barranqueras y vaguadas  que caen desde la cuerda, parece complicado. No se ven caminos ni senderos y el terreno parece difícil.


Continuamos hacia el sur por esta cómoda pista, señalizada, que se dirige sin defección hacia el valle, donde se encuentra Quisicedo.


Las cumbre aún nevadas de los Montes de Somo, quedan a nuestras espaldas.
La vista que tenemos delante, es la sucesión de cimas de los Montes de Sotoscueva, que forman una curiosa sucesión de peñas y valles.



El camino a Quisicedo es largo, pero cómodo.


El barranco de San Miguel, por donde hemos subido, queda muy por debajo y completamente tapado por la vegetación. Perdemos altura con lentitud camino del llano.

Descendiendo hacia Quisicedo. Al fondo, Sotoscueva.
Poco a poco vamos llegando al valle. Tras pasar la bifurcación, poco más adelante entramos en Quisicedo, origen de la nuestra ruta.

Entramos de nuevo en Quisicedo.


MONTES DE SOMO Y LA CASCADA DE LA SALCEDA
Espacio natural
Montes de Somo, en las Merindades.
Dificultad
Media, por transcurrir a ratos por terreno agreste subiendo por el bosque.
Tipo de camino
Pistas forestales y senderos de montaña.
Ciclable
No.
Agua potable
Encontraremos en Quisicedo y en el arroyo de San Miguel.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Sencilla, está señalizado todo el recorrido desde Quisicedo.
Época recomendable
En primavera, durante el deshielo.
Inicio
Quisicedo.
Distancia de Burgos
108 kilómetros.
Tiempo total
3 horas 10 minutos.
Tiempos de marcha
Quisicedo-cascada: 1 hora 25 minutos; Cascada-Quisicedo: 1 hora 25 minutos.
Distancia total
9,9 kilómetros.
Interés
Montes de Somo, panorámicas sobre Sotoscueva, cascada de la Salceda, hayedos.
Altitud mínima
715 m.
Altitud máxima
1039 m.
Desnivel acumulado
459 m
Mapas
1:50000: 0084 Espinosa de los Monteros.
1:25000: 0084-1 Espinosa de los Monteros.
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h
Notas:
- Aunque está señalizado el camino desde Quisicedo hasta la misma cascada, hay que prestar atención a las señales, sobre todo arroyo arriba en que a veces parecen desaparecer.
- En época de deshielo, el arroyo puede bajar muy crecido y ser dificultoso cruzarlo.
- Huelga decir que la época de máximo esplendor de la cascada es durante el desnieve de las cumbres, lo cual se produce entre finales de abril y mayo.
- Myy cerca de Quisicedo se encuentra Espinosa de los Monteros, localidad que bien merece una visita.
- Si queremos visitar más cascadas, desde Espinosa, podemos acercarnos al valle del Trueba, donde se halla la cascada de Guarguero. Si bajamos por el puerto, tras un par de curvas, ya en Cantabria, descubriremos la espectacular cascada de Yera.


Cascada de Yera.
Cascada de Guarguero.




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Mapa topográfico


Perfil de elevación

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