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jueves, 2 de mayo de 2024

Despoblado de Ribamartín y Cascada de Pedrosa de Tobalina

Para los amantes de los despoblados y lugares abandonados, es ésta es una atractiva excursión en la que visitamos las ruinas de lo que fue un poblado medieval abandonado bien entrado el siglo XIX. Se trata de los restos románticos de la Abadía seglar de Ribamartín y el poblado anexo. Sus muros se emplazan sobre un alcor asomado sobre el río Jerea, en el Valle de Tobalina. Aunque alejada de lugares habitados, su acceso es fácil y se reduce a una bonito paseo por colgados caminos de las Merindades. Si no se conoce, la excursión debe completarse con la visita a la cascada del Peñón, una de las más grandes de la provincia de Burgos.


Ribamartínf


  
Aunque parece haber otros modos de llegar desde las localidades tobalinesas de Pedrosa de Tobalina y Extramiana, elegimos el pueblo de Quintana-Entrepeñas como punto de partida. Esta pequeño pueblo se emplaza justo en la entrada del desfiladero que forma el río Jerea. A este despoblado nunca llegó la carretera asfaltada por lo que solo se puede acceder por caminos y pistas rurales. Mirando mapas, es posible también desde Pedrosa de Tobalina, el núcleo más cercano, cruzando el Jerea o, más lejos, desde la localidad también tobalinesa de Extramiana.



Quintana-Entrepeñas


Llegamos entonces a Quintana-Entrepeñas desde Burgos accediendo en primer lugar a Oña, desde donde seguimos por la N-629 hasta Trespaderne. Desde aquí, continuamos por la BU-550 que se dirige a Arceniega atravesando los valles de Tobalina y Losa.

A la derecha del tramo de carretera entre Pedrosa de Tobalina y Quintana-Entrepeñas pueden ya verse los restos de Ribamartín.
Tras pasar Pedrosa de Tobalina, entramos en el desfiladero del Jerea y en apenas tres kilómetros, nos desviamos, cruzando el río por la derecha, a Quintana-Entrepeñas. Dejaremos el coche a la salida de la localidad, ya que las calles son estrechas y podemos molestar o estorbar el paso.

Salimos de Quintana-Entrepeñas por una pista que se dirige hacia el sur.
Ribamartín se halla a escasamente 2,5 kilómetros y según mapas hay un camino que nos debiera acercar hasta sus restos. Tomamos entonces la pista que a la salida del pueblo se dirige hacia el suroeste, avanzando entre sembrados. esta vía se mantiene en buen estado bastantes kilómetros, pero es posible que presente mucho barro en época de lluvias.



Continuamos por esta pista, dejando rápidamente el desfiladero y las casas del pueblo atrás. Nos internamos de nuevo en Tobalina. 

Camino de Ribamartín.
El recorrido es placentero, caminamos en paralelo al río, que queda a nuestra derecha a unos doscientos metros.


Tras salvar un pequeño repecho, nos plantamos en un llano, en donde si nos fijamos bien, podemos visualizar un torreón en la distancia, asomándose sobre un bosquete. Se trata de uno de los muros del despoblado.


Seguimos, atravesamos el bosquete para salir a  la linde de un gran barbecho, a la izquierda del cual visualizamos el oteo en cuya cima se hallan las ruinas semiocultas entre la vegetación. No encontramos un camino o sendero que llegue a su base, así que no queda otra que abandonar el que traíamos, que continua hacia el sur y atravesar el baldío.

Las ruinas de Ribamartin se hallan sobre un altozano rodeado de baldíos.
No hay cultivos, el campo para estar descuidado, así que no vemos ningún problema en atravesarlo sin molestar a nadie.


Alcanzamos fácilmente la base del otero y trepamos por la ladera, superando una pequeña terraza rocosa hasta encaramarnos en la plataforma superior. Llegamos por fin a las ruinas del despoblado moderno de Ribamartín.

Alcanzamos la plataforma superior donde se hallan los restos de Ribamartín.

Tenemos que superar un pequeño repecho rocoso para acceder a la plataforma donde se hallan las ruinas románticas de Ribamartín.
El lugar es impactante. Las vistas desde aquí son inmensas, dominan gran parte del Valle de Tobalina en su parte occidental, los Obarenes y la Tesla. Hacia el norte, se vigila la entrada al desfiladero del Jerea, la puerta hacia el Valle de Losa. La posición donde se erigió esta abadía parece haber sido elegida a conciencia por el gran dominio visual que tiene.

Restos de muros aún en pie.

Las ruinas se desperdigan por esta planicie, destacando sobremanera dos grandes habitaciones, la primera de ellas con altos muros, aún en aceptable estado. Junto a él, lo que, por sus formas, parece pudo haber sido la iglesia abacial. Es difícil reconocer las formas porque todo se halla invadido por la maleza.



Historia de la abadía seglar de Ribamartín

Hay noticias de un lugar llamado "Ripa" en 1035. Podría ser Ribamartín. En 1350 Riba Martín era el lugar de señorío de Gómez Ferrández. El personaje Gómez Ferrández hacía de abad de su monasterio y pasó a denominarse abadía seglar. Es una de las más conocidas de Castilla Vieja.

En el Libro Becerro de las Behetrías de 1352 aparece bajo el siguiente epígrafe:

"Riba Martin
Este logar es de Gomez Ferrandez de Riba Martin.
Derechos del Rey: Pagan al Rey monedas e seruiçios quando los de la tierra e non pagan otros derechos al Rey.
Derechos del Sennor: A y el sennor cada anno de infurçion XX maravedis e que pagan dellos por Sant Iohan e dellos por Sant Miguell; e quel dan por las casas en que moran cada anno XX almudes de pan, la meytad trigo e la meytad çeuada, e que lo dan en agosto, e danle mas de cada casa poblada vn par de gallinas; e otrosi quel dan cada semana de la casa poblada vna yunta de bueyes para arar e non a y otros derechos."

En 1378 Bernal Ximénez y doña María de Salazar, su mujer, hija de Gonzalo García, vendían a Pedro Fernández de Velasco sus legítimas en varios monasterios, entre ellos Riva Martín. Ferrán Gómez vendió en 1413 a Juan de Velasco cinco heredades que había comprado Pero Ruiz en los términos de Ribamartín al sitio de Villaseca, Viñas del Val;el Palmar, y el Pinar de Castillejo.
El titular parroquial fue San Martín. La abadía de Ribamartín cobraba seis almudes de pan, mitad trigo y mitad cebada en el lugar de Ahedo de Gijano (Ahedillo, Valle de Mena), era el patrono de las iglesias parroquiales y cobraba las dos terceras partes de Valujera (Valle de Tobalina) y San Lorenzo de Lechedo (Merindad de Cuesta-Urría) y por tanto nombraba a los beneficiados.
Esta datado arqueológicamente en la Edad Contemporánea, pero se recoge en el Inventario Arqueológico de Burgos un sarcófago exento en Pedrosa de Tobalina, que data de la Alta Edad Media, llevado allí desde el despoblado de Ribamartín.
Por tanto podría datarse en la Alta Edad Media. La cartografía de comienzos del siglo XX aún indicaba la existencia de una torre al oeste del casco urbano.

En 1752 no pagaba impuestos porque eran todos hidalgos. Lo habitaban tres familias. Tenía horno, 76 ovejas y 49 cabras. No había clérigo.

Según el Diccionario de Madoz, aún estaba habitado en 1845, contaba con 6 casas además de la iglesia tenía 11 habitantes:

V. de la prov., dióc., aud. terr. y c.g. de Búrgos (15 leg.), part. jud. de Villarcayo (4), ayunt. de la merind. de Cuesta-Urria, cuya cap. es Nofuentes (3). Sit. en una lastra, donde la combaten con mas frecuencia los vientos N. y O., siendo su clima sano y las enfermedades dominantes los catarros. Tiene 6 casas; una fuente de buenas aguas; una igl. parr. (San Martin) servida por un cura, y un cementerio continuo á la misma.Confina el térm. N. Quintana-entrepeñas; E. Estramiana; S. la Orden, y O. Lechedo. El término es secano y de mediana calidad, y contiene un monte llamado el Bujarral poblado de bujarros. Caminos: los de pueblo á pueblo,y la correspondencia se recibe de Frias. Prod.: trigo y cebada; cria ganado cabrio y caza de perdices y liebres. Ind.: la agricola. Pobl: 3 vec., 11 alm. Cap. Prod.: 47,600 rs. Imp.: 3,874.

Ribamartín pudo haberse despoblado totalmente a finales del siglo XIX.


En la parte posterior de la iglesia de Pedrosa de Tobalina, se puede ver un sencillo escudo de armas bordeado por un cordón franciscano. En su interior, un árbol y encima un águila dando de comer a sus polluelos. Son las armas de los abades de Ribamartín.


Escudo de los abades seglares de Ribamartín



Con cuidado, nos introducimos y husmeamos por las ruinas. Desgraciadamente, es poco lo que se puede reconocer más allá de muros desafiando la gravedad y la acción paciente y destructiva de la vegetación.


Restos de lo que pudo ser la iglesia abacial.
Sin duda  debió ser un lugar menor, pese a sus por lo menos 8 siglos de existencia.

El que pudo ser camino de acceso por el sur, se halla bloqueado por la maleza.
Panorámica sobre el valle del Jerea desde Ribamartín.

Alguien colocó un banco junto a los muros, gran idea para sentarse y recrearse con el paisaje.


Como hemos comentado, parece haber caminos a Extramiana y Pedrosa de Tobalina. En ambos casos no quedaría más remedio que desandar por carretera la distancia hasta Quintana-Entrepeñas, por lo que optamos por retornar siguiendo el mismo itinerario que en la ida.

Pontones para atravesar el río Jerea, en Pedrosa de Tobalina.
Retornando a Quintana-Entrepeñas. Al fondo de aprecia el desfiladero.

Pedrosa de Tobalina.



Cascada del Peñón de Pedrosa de Tobalina

En el vecino pueblo de Pedrosa de Tobalina, si no lo conocemos, es obligado visitar la magnífica  cascada del Peñón o de Pedrosa. En primavera será cuando alcance su máximo caudal, así que es recomendable visitarla en esta época del año. Se accede fácilmente desde la carretera, a la entrada del pueblo, está bien señalizado y no hay pérdida alguna.




Parte superior de la cascada.



RUINAS DE RIBAMARTÍN
Espacio natural
Valle de Tobalina.
Dificultad
Baja, es un sencillo paseo por el valle.
Tipo de camino
Pista y terreno libre para subir a la plataforma superior del otero.
Ciclable
Sí (con tiempo seco)
Agua potable
Encontramos en Quintana-Entrepeñas. En Pedrosa de Tobalina hay bar.
Tipo de marcha
Ida y vuelta.
Orientación
No está señalizado, pero el itinerario es muy sencillo.
Época recomendable
Invierno y primavera. Evitar épocas lluviosas en que podemos encontrar todo el recorrido embarrado.
Inicio
Quintana-Entrepeñas.
Distancia de Burgos
82 kilómetros.
Distancia total
5,1 kilómetros.
Interés
Ruinas de Ribamartín, vistas sobre el Valle de Tobalina y el desfiladero del Jerea, Cascada de Pedrosa de Tobalina, Quintana-Entrepeñas y Pedrosa de Tobalina.
Altitud mínima
581 m.
Altitud máxima
656 m.
Desnivel acumulado
Inapreciable.


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Notas:
- La excursión es sencilla en líneas generales ya que el camino que parte de Quintana-Entrepeñas no tiene pérdida y las ruinas son visibles desde bastante distancia.
- En ciertas épocas podemos encontrar charcosy barro, sobre todo en el baldío que circunda el otero, así que es preferible ir con tiempo seco.
- Como se ha comentado, podemos llegar también desde Extramiana por una gran pista y Pedrosa de Tobalina, en este último caso debemos atravesar el río Jerea a pie por un paso de pontones o continuar en coche hasta el final del pueblo y cruzar el río en el desvío a La Orden, lugar desde el cual partiríamos.


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sábado, 22 de noviembre de 2014

Montes de la Peña: de Castro Grande a Peña Corvilla

Los Monte de la Peña constituyen una formidable barrera que separa entre sí los Valles de Mena y de Losa y son la continuación natural de las Sierras Sálvada y de la Carbonilla. Geológicamente hablando, representa el flanco sur de la depresión diapírica que ha formado el Valle de Mena. Su longitud es de más de 16 kilómetros que sumado a lo agreste del terreno, en algunos puntos supera los 1000 metros de desnivel respecto al valle, debe recorrerse por sectores. En esta entrada, recorreremos su extremo más oriental, desde Castro Grande hasta la Peña Corvilla o Tres Dedos. Accederemos a la sierra por su vertiente sur desde el pueblo de Relloso, ubicado en el extremo norte del Valle de Losa.

 Los Montes de la Peña vistos desde el Valle de Losa

Llegaremos a Relloso, ubicado en el Valle de Losa, saliendo de Burgos hasta Oña y Trespaderne. Desde este último, tomaremos la carretera que sube por Pedrosa de Tobalina hasta Quincoces de Yuso. Desde aquí tenemos que coger la carretera local que se dirige al norte hasta morir en la población de Relloso.

Relloso, perteneciente al Valle de Losa, se ubica en el fondo de un valle cerrado por su lado norte, a modo de muralla por los Montes de la Peña al NO. y la Sierra de la Carbonilla por el NE.

Relloso se haya en la vertiente sur de los Montes de la Peña y la Sierra de la Carbonilla.

Relloso
Nacimiento del río Jerea.
Centro del pueblo.
Iglesia de San Miguel y San Martín.
El pueblo, muy disminuido y casi deshabitado, mantiene aún una bonita fuente en una plaza rodeado de buenas construcciones en piedra caliza, así como los restos arruinados de su iglesia. No encontramos a nadie por sus calles.
Desde la plaza de la fuente, debemos tomar la pista que, por el norte del pueblo, sube hacia la falda de la montaña, que vemos cercana. Antes, merece la pena acercarse el nacimiento del río Jerea, muy cercano al caserío. Siguiendo la señalización, tenemos que que descender por un sendero desde el pueblo, que en apenas doscientos metros, nos deja en la orilla del río. A la derecha, junto a un molino arruinado, contemplamos su nacimiento. Hay que decir que aunque este lugar está señalizado como el nacimiento del Jerea, el río se alimenta en su cabecera también de otros cursos y arroyos que bajan de las laderas, por lo cual podríamos decir que lo que realmente visitamos es una de sus fuentes.

Retornamos al pueblo caminando, cogemos el coche y salimos desde la plaza por una amplia pista que se dirige hacia el norte. Acortamos por esta pista unos dos kilómetros hasta llegar a la entrada del bosque, donde dejamos definitivamente el coche. Realmente este camino sube hasta la estación de telecomunicaciones de Castro Grande, adonde nos dirigimos, pero es preferible no continuar con el coche y así está indicado a la entrada.

Emprendemos entonces la marcha caminando por el bosque. Frente a nosotros, divisamos ya la formidable muralla rocosa que forma la ladera meridional de los Montes de la Peña. Atravesamos un bosque de pinos y en algo más de un kilómetro, llegaremos al entorno del túnel de la Complacera. Junto a él hay un panel explicativo explicando su origen. El túnel se construyó en 1891 a golpe de pico y pala para facilitar el transporte del carbón recogido en la ladera sur de los Montes de la Peña hasta la estación de ferrocarril de Mercadillo, ya en el Valle de Mena. Acortaba enormemente el recorrido al evitar dar un gran rodeo.
Puede ser atravesado con total seguridad, son apenas 60 metros, y comunica los Valles de Mena y Losa entre sí.

Dejamos el túnel de la Complacera a nuestra izquierda y continuamos por la pista que sube a Castro Grande.
Es posible visitarlo, pero lo dejamos para la vuelta y continuamos por la pista que sube hacia Castro Grande, donde se ubica el Pico del Fraile, primer destino de nuestra excursión.

Boca de entrada al Túnel de la Complacera desde el Valle de Losa.
Subimos por una pista hacia Castro Grande.
La pista, muy ancha, asciende hasta Castro Grande, una gran meseta rocosa que ocupa el extremo oriental de los Montes de la Peña y se comparte con su continuación en la Sierra de la Carbonilla. Se trata de una desolada planicie kárstica, en el extremo de la cual se ubica una estación de telecomunicaciones. Junto a ella, se ubica la punta llamada Peña del Fraile, Pico Horcao o Peña de Lía (1086 metros), que por todos estos nombres se la conoce dado que es muy distinguible desde los valles norteños.

En 300 metros llegamos entonces al borde de la meseta que cae a pico sobre el valle.
Magníficas vistas de los Valles de Mena y Angulo, Áyega a nuestro pies y las sierras adyacentes Sálvada y Ordunte, entre otras.

El mirador es excepcional. En día claros divisamos perfectamente el Mar Cantábrico pues no nos encontramos muy lejos en línea recta del mar. Nos hallamos en la esquina entre las provincias de Burgos, Álava y Vizcaya. Justo debajo a nuestros pues, el espigón rocoso llamado Diente del Ahorcado (1072 metros), muy perceptible desde el Valle de Mena.
El Diente del Ahorcado.
Para continuar la excursión, deshacemos el recorrido por la pista hasta llegar de nuevo al entorno del túnel de la Complacera. Allí mismo, nace un sendero muy evidente que sube entre los pinos fácilmente hacia el pequeño collado que hay entre Castro Grande y el Castrejón, que se yergue imponente a nuestra izquierda y es nuestro próximo destino.

Video: Panorámica desde el Pico del Fraile


El Valle de Losa desde la pista que sube a Castro Grande.
Realmente hubiéramos podido ahorrarnos volver de nuevo por la pista porque hubiera sido posible descender de Castro Grande por un pequeño portillo hacia el collado.

El Castrejón.
Emprendemos el ascenso al Castrejón. Como la pendiente es muy fuerte (debemos superar 80 metros de desnivel en apenas 150 metros) seguimos a media ladera buscando ganar altitud subiendo en zigzag. Sin grandes dificultades, llegamos a la cumbre de la peña (1012 metros). La cima se halla señalizada con un hito montañero. De nuevo las vistas sobre el Valle de Mena son magníficas. Divisamos ahora Castro Grande a nuestra derecha asemejándose a una gran fortaleza a modo de atalaya de la sierra sobre los valles.


Subiendo al Castrejón.
Castro Grande desde la cumbre del Castrejón.
Continuamos camino dejando el Castrejón atrás. Seguimos el cordal de la sierra por su borde rocoso. Las caídas a nuestra derecha sobre el Valle de Mena oscilan entre los 500 y 700 metros. Aunque no es peligroso, hay que caminar con precaución.

Con facilidad, descendemos la peña rocosa del Castrejón hasta un pequeño portillo que la separa del siguiente hito de nuestra marcha: la Peña Complacera. Se trata de una cumbre de transición, sin apenas prominencia.
Descendemos del Castrejón hacia un pequeño portillo.
Todo el recorrido es cómodo, siempre disponemos a nuestra derecha de extraordinarias vistas del Valle de Mena y a nuestra izquierda el Valle de Losa en su sector occidental.


Justo en la base de la peña, sale a nuestra derecha, junto al borde, un camino que se halla cortado por una barrera metálica. La atravesamos fácilmente y continuamos a modo de exploración por un estrecho sendero que discurre justo debajo de la pared. Aunque el sendero no llega a ser peligroso, en algunos puntos se estrecha mucho teniendo a nuestra derecha una fuerte pendiente y a la izquierda las enormes paredes rocosas que forman la cresta de la peña y parecen caerse sobre nuestras cabezas. De hecho vemos enormes desprendidas sobre el camino.
 

Continuamos buscando algún rebaje o portillo a nuestra izquierda que nos incorpore al cordal, pero todo lo contrario, el camino se estrecha cada vez más y se torna más selvático. Aunque hubiera algún tubo o portillo más adelante, seguramente será muy complicado y peligroso de remontar así que deshacemos lo recorrido, apenas trescientos metros, y tras superar de nuevo la valla metálica, seguimos por la cresta.
A través de un pequeño bosquete, accedemos a la meseta superior de la Peña Complacera. Encontramos ganado vacuno con ejemplares de grandes cuernos, que nos miran con desconfianza e incluso se aproximan a nuestro paso.

Continuamos por el cordal hacia el oeste. Al fondo divisamos los Tres Dedos.
Ganado vacuno pastando sobre la Peña Complacera.
Frente a nosotros, a modo de cáscara que se abre, divisamos ya las peñas llamadas Tres Dedos, la primera de las cuales es la llamada Peña Corvilla. Se trata de tres puntas rocosas de elevada pendiente que se abren sobre el valle a modo de hojas. Si observamos bien, comprendemos mejor el proceso de formación de los Montes de la Peña: se trata del borde sur del Diapiro de Mena. El empuje vertical constante de la sal depositada en el Triásico de Keuper, originó la fractura y posterior levantamiento de los estratos calizos depositados en el Cretácico, muy posteriores y más frágiles. Quedan descubiertos por la base los materiales más débiles que son rápidamente erosionados provocando el vaciamiento, a modo de cubeta, que ha originado la depresión del Valle de Mena. Este efecto se observa muy bien en el Diapiro de Poza de la Sal, como ya se ha explicado en este blog.


Atravesamos otro pequeño portillo, desde donde disfrutamos de una buena vista del Valle de Mena en su totalidad. Mirando hacia el norte, divisamos la capital del valle, Villasana de Mena.

Desde la Peña Complacera disfrutamos de una extraordinaria vista del resto de la sierra.
Desde aquí podemos contemplar muy bien el perfil agreste de la cresta con sus mayores cumbres: Tres Dedos, Peñalba, Peñamayor. De nuevo apreciamos el contraste entre el perfil agreste y cortado a pico sobre el Valle de Mena por el norte y la ladera de menor pendiente que por el sur cae suavemente sobre el Valle de Losa. De nuevo el origen diapírico que ha originado esta sierra se ve más nítidamente.

Divisamos Villasana de Mena desde un pequeño portillo entre la Peña Complacera y Corvilla.
Continuamos por el cordal, teniendo ya a la vista la impresionante silueta de la Peña Corvilla, último destino de nuestra excursión, que se presenta desafiante frente a nosotros. De nuevo, debemos ascender a su cima faldeando por su lado sur, buscando la mínima pendiente. Ganamos altitud poco a poco subiendo en zigzag por la ladera, muy empinada en algunos tramos.

Subimos hacia la Peña Corvilla.
Tras superar el desnivel, llegamos a la cumbre de Peña Corvilla (1166 metros). No hace falta referir las extraordinarias vistas que se disfrutan desde la cima.

Cumbre de la Peña Corvilla. Al fondo: los Tres Dedos sugieren perfectamente el proceso de levantamiento del diapiro.
Desde aquí divisamos los otros dos picos que conforman los Tres Dedos. Nos parecen muy agrestes y con una elevada pendiente. Dejaremos su visita para otra ocasión y emprendemos el retorno.


Video: El Valle de de Mena
desde la cima de Peña Corvilla



Magnífica panorámica del Valle de Mena desde la Peña Corvilla. Al fondo: los Montes de Ordunte.
En el camino de regreso, una vez sobrepasada la peña Castrejón por su parte inferior, atajamos descendiendo por un sendero por el bosque y llegamos a la pista junto al túnel de la Complacera.

Durante el regreso disfrutamos de magníficas vistas de Castro Grande.
El túnel puede ser visitado de manera segura, así que lo atravesamos y nos asomamos al otro lado. En apenas 60 metros, pasamos de un valle a otro. Contemplamos unas extensas panorámicas de los Valles de Mena y Áyega de nuevo.


Video: El Valle de Mena 
desde el túnel de la Complacera


Deshacemos de nuevo el túnel, retornamos a la pista que baja a Relloso, volviendo por ella hasta el coche.

MONTES DE LA PEÑA
Dificultad
Media-alta, por su longitud y terreno muy agreste
Ciclable
No.
Circular
No.
Orientación
Fácil, la cresta de la sierra es la referencia.
Época recomendable
De primavera a otoño. Evitar invierno y nieblas.
Inicio
Pista de montaña a 1,5 kilómetros de Relloso.
Distancia de Burgos
111 kilómetros.
Tiempo total
Unas 5 horas.
Distancia total
15,3 kilómetros.
Interés
Montes de la Peña, panorámicas de los Valles de Mena, Angulo, Losa y Ayega
Altitud mínima
819 m.
Altitud máxima
1098 m.
Mapas
1:50000: 0085 Villasana de Mena
1:25000: 0085-2 Villasana de Mena; 0085-4 Sopeñano


Notas:

- La ruta tiene fácil orientación ya que siempre seguiremos la cresta teniendo el valle a nuestra derecha. 
- Hay que tener cuidado con los socavones y hoyos ocultos entre la vegetación, ya que la roca es de naturaleza caliza.
- En el borde hay empinados acantilados, por lo que hay que caminar con precaución.
- El túnel de la Complacera se puede atravesar sin peligro alguno. En 60 metros pasaremos del Valle de Losa al Valle de Mena.
- Los Montes de la Peña bien merecen nuevas visitas y ser recorridos en toda su integridad. Por su vertiente sur, desde el Valle de Losa, podríamos ascender a los picos mayores de la sierra: el Peñalba (1244 m.) y Peñamayor (1252 m.) así como al Portillo de la Magdalena que comunicaba los dos valles. Desde el Valle de Mena las pendientes son mucho mayores, pero, pese a su aspecto inexpugnable, existen vías y portillos que permiten la ascensión.
- A medio kilómetro de Relloso y dentro de su vallejo, se hallan los restos del pueblo de Santa María de Relloso, hoy reconvertido en granja. Aún mantiene sus edificaciones e iglesia en buen estado.

San Miguel de Relloso

- En el regreso a Quincoces de Yuso, podemos divisar a nuestra izquierda desde la carretera junto al río Jerea los restos del despoblado de Quincoces de Suso.

Ruinas de Quincoces de Suso vistas desde la carretera



Mapa topográfico


Perfil de elevación

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