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sábado, 21 de enero de 2017

Galdampio desde Miraveche

En esta salida, ascendemos a una de las montañas más significativas de los Montes Obarenes: el pico Galdampio. Montaña de fácil acceso, es interesante por las extraordinarias panorámicas que podemos disfrutar desde su cima. Partiremos del pueblo burebano de Miraveche.


Galdampio

El Galdampio visto desde Miraveche.

Desde Burgos, llegamos a Miraveche saliendo por la N-1. Una vez pasado Briviesca, continuamos hasta Cubo de Bureba, nos desviamos por la izquierda siguiendo por la N-232 Logroño-Santander. En medio kilómetro, tomaremos el desvío por la derecha, que en algo menos de cuatro kilómetros, nos deja en Miraveche.
El pueblo es una pequeña localidad burebana, emplazada en un llano cerealista a la sombra de los Montes Obarenes, que se levantan como una muralla infranqueable cerrando todo el horizonte norte del pueblo.

Llegamos a Miraveche.
Destacan sobre manera el Galdampio, mirando hacia el NO. a donde nos disponemos a subir. Su aspecto es de montaña redondeada y amable en contraste con los Montes de la Verdina, según miramos a su derecha. Estos montes son más agrestes, con aspecto salvaje asomados sobre la llanura. Precisamente por el collado que separa estas dos montañas, tenemos que ascender.

Salimos de Miraveche por una amplia pista asfaltada.
En cualquiera de las calles del pueblo, dejaremos el coche e iniciaremos la marcha saliendo por una pista que abandona el pueblo por su lado NE, a la vista de los montes. El camino, una amplia pista carrozable en su primer tramo, pasa junto al depósito de aguas. En unos cinco minutos, dejaremos a la izquierda el desvío a la Necrópolis de Miraveche y continuamos. Tras describir el camino un suave giro a la derecha y transformarse en sendero entre sembrados, comienza a aumentar la pendiente.

Subiendo hacia el collado, mantenemos la vista del Galdampio y el rocoso Castro Cuño, éste más cercano, a nuestra izquierda.
Poco a poco nos vamos acercando a las laderas sur de los Obarenes, que se levantan bruscamente desde la llanura. Queremos subir a un claro collado que hay entre Castro Cuño y las agrestes cumbres de los Montes de la Verdina, la más occidental de las cuales, la peña Maya, se levanta airosa delante de nosotros a la derecha.

Castro Cuño.

Tras rodear unos sembrados, el sendero emprende la ascensión al collado incrementando mucho la pendiente. Ganamos altitud con rapidez, paramos de vez en cuando para tomar aliento, ya que la pendiente llega a ser fuerte. Los riscos de la Verdina a nuestra derecha se erigen desafiantes. Algunas piedras caídas se interponen en nuestro camino, las bordeamos con facilidad. El sendero se halla limpio, solo hay que superar la fuerte pendiente.

Sendero de subida al collado.
Panorámica de los Obarenes mirando hacia el este.
Por fin, llegamos al collado entre Castro Cuño y la Peña Maya. Es límite entre municipios y hay una valla con un paso de escalera. Por el lado norte, más salvaje, solo vemos un impenetrable bosque que desciende hacia el valle donde se ubican los pueblos de La Molina y Cubilla de la Sierra.

Vista hacia atrás sobre la vaguada que hemos superado hasta el collado.
Tras reponernos, emprendemos la ascensión a Castro Cuño, punto más alto del roquedo que tenemos a nuestra izquierda. Es paso intermedio antes de continuar y atacar definitivamente el Galdampio, cuya cima aún no vemos desde el collado.

Collado entre Castro Cuño y la Peña Maya. Una valla con paso de madera separa el límite municipal.
La Peña Maya nos parece majestuosa desde el collado que la separa de Castro Cuño.

Sin problemas, cubrimos el desnivel que hay subiendo por la roca hasta alcanzar la reducida cima de Castro Cuño (1133 metros).

Observamos que la placa rocosa por la que hemos subido cae en vertical por el lado norte.
Encontramos buzón montañero del club Mirandés de Montaña, como es habitual por todos estos montes.
Buen lugar para descansar y tomar las mejores fotos de la Peña Maya y su espolón rocoso. Nos parece una gran montaña desde donde estamos pese a su modesta altitud.

Buzón montañero en la cumbre de Castro Cuño con la Peña Maya de fondo.
La cima de Castro Cuño no es más que el punto más alto de una larga arista que se levanta abruptamente por el norte pero con suaves pero empinadas laderas hacia el sur. Para seguir hacia el Galdampio, no hay más que seguir por el borde rocoso a la búsqueda de algún portillo que nos permita descender hacia el collado que separa el castro del Galdampio. La cima de este último la vemos ya y nos parece desde donde estamos muy accesible.

Seguimos por la arista de Castro Cuño a la búsqueda de un portillo.

Con facilidad, llegaremos hasta el extremo oeste de la arista por donde el desnivel es menor y podremos sin problemas descender por un pequeño portillo hacia el collado. Antes, tenemos que atravesar un pequeño pinar y rodear una ladera de derrubios para poder posicionarnos sobre la amplia pista que sube desde Miraveche. Este camino desemboca sobre la carretera que une los pueblos de La Molina del Portillo de Busto y Cubilla. 
Mirando hacia la muralla caliza del Castro Cuño, que acabamos de pasar, observamos que todo el roquedo es una colosal muralla que se levanta casi en vertical y sirve de unión entre el Galdampio y La Verdina. Las tres montañas son muy diferentes entre sí pese a su cercanía, lo que nos habla de un pasado geológico convulso.

Collado anterior al Galdampio: pista que desciende hacia Cubilla-La Molina. A la derecha: el espolón rocoso que sube hacia La Verdina.
Magnífica panorámica de Castro Cuño con la Peña Maya detrás.
Estamos ya en la base del Galdampio. La ladera de la montaña se presenta suave, redondeada, con múltiples senderos para subir hasta su cima entre árboles pequeños y matorral limpio. Para disminuir la pendiente, tomaremos una marcada trocha que va ganando altitud a la vez que bordea el cono por su lado sur.

El tramo final hacia la cumbre lo cubrimos por terreno libre.
En unos quince minutos, abandonamos la trocha para atajar por la izquierda y subimos ya por terreno abierto, sin pérdida alguna. Pese a la fuerte pendiente, llegamos con facilidad  la cumbre.
Cima del Galdampio (1205 metros), hito geodésico y de nuevo, buzón montañero del club Mirandés de Montaña.
Huelga decir que las panorámicas que se disfrutan aquí son excepcionales. Hacia el norte, divisamos a nuestros pies el valle interior de los Obarenes, a la vista de los pueblos de La Molina y Cubilla. Detrás, la cresta rocosa norte de la sierra con su máximo exponente: el pico Humión, precisamente frente a nosotros y máxima altura de los Montes Obarenes. Hacia el este, la línea de la divisoria continua hacia los Montes de la Verdina y su prolongación hasta los montes sobre Pancorbo. Hacia el oeste, la sierra se prolonga por su sector central sur. Destaca su máxima altitud, el Pan Perdido. Tras describir la divisoria una amplia curva, la sierra se prolonga por las llamadas Sierras de Oña y la Llana. Hacia el norte, la llanura de la Bureba a nuestros pues, entre brumas y ténuemente, en el horizonte, se atisban las siluetas de los gigantes de las Demandas burgalesa y riojana.


Cima del Galdampio

Vista hacia el oeste: divisoria de los Obarenes hacia Oña.
Vista hacia el este. Al fondo: La Verdina.


Video desde la cima del Galdampio


La cumbre del Galdampio es cómoda e invita a detenerse y pasar cierto tiempo disfrutando del paisaje. Emprendemos el regreso.


Para hacer la ruta circular, descenderemos por su ladera oeste a la búsqueda del collado que la separa de la sierra en su prolongación occidental. Emprendemos el descenso por terreno libre, primero bajando por la ladera norte, que se presenta bastante limpia.


Según perdemos altitud, viramos poco a poco hacia el oeste para, siguiendo casi imperceptibles senderos, posicionarnos sobre la línea de la cresta. Una vez alcanzada, solo tenemos que continuar por la línea de cresta, amplia y cómoda, perdiendo altura con rapidez. A nuestra izquierda se extiende un abigarrado pinar que tenemos que evitar. Seguiremos por la divisoria sin pérdida hasta llegar al tercer collado que visitamos hoy. Al igual que la anterior, la recorre una amplia pista, apta para vehículos, que une los pueblos de Miraveche y La Molina del Portillo de Busto.


Antes de incorporarnos a la pista, debemos superar una alambrada muy cerca de un paso canadiense.


Una vez en la pista, nos relajamos ya y nos disponemos a recorrer por ella, sin pérdida alguna, los tres kilómetros y media que nos separan de Miraveche.


 
Durante el trayecto, podemos ver que la ladera norte del Galdampio es más agreste por su lado sur. La vegetación que la cubre hace completamente inviable cualquier ascensión por este lado.



Tras llegar al llano, y a unos quinientos metros del pueblo, un panel nos señala el desvío a un pequeño parque de interpretación del asentamiento celtibérico que hubo en estas tierras durante la Edad del Hierro.

Parque de interpretación de la necrópolis de Miraveche.

Y es que muy cerca del pueblo, se ha localizó un asentamiento autrigón, antiguos habitantes de la Bureba antes de la llegada de los romanos. Merece la pena desviarse apenas veinte minutos para visitar este pequeño parque y leer todos sus paneles antes de regresar a Miraveche.

Iglesia de Santa Eulalia de Mérida, en Miraveche.


GALDAMPIO DESDE MIRAVECHE
Espacio natural
Montes Obarenes en su sector oriental.
Dificultad
Media por transcurrir por terreno muy agreste y cubrir fuertes pendientes entre Castro Cuño y la Verdina.
Tipo de camino
Pistas en el llano, senderos y terreno abierto en la cresta.
Ciclable
No (aunque podemos acceder al collado oeste del Galdampio en coche por la pista).
Agua potable
No encontraremos en todo el camino.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Fácil. Aunque no esté señalizado, todo el recorrido es muy intuitivo.
Época recomendable
Todo el año, aunque atención los días en que la empinada arista de Castro Cuño pueda estar helada.
Inicio
Miraveche.
Distancia de Burgos
63,6 kilómetros.
Tiempo total
2 horas 50 minutos (incluyendo dos paradas largas en las cimas de Castro Cuño y el Galdampio).
Tiempos de marcha
Salida-Mirador: 50 minutos; Mirador-Las Mesas: 
Distancia total
8,76 kilómetros.
Interés
Cimas de Castro Cuño y Galdampio. Excepcionales panorámicas sobre los Montes Obarenes en todas las direcciones.
Altitud mínima
798 m.
Altitud máxima
1206 m.
Desnivel acumulado
561 m.
Mapas
1:50000: 0136 Oña.
1:25000: 0136-4 Miraveche.
g


Notas:
- Todo el itinerario es muy intuitivo porque vemos todas las cumbres y collados desde lejos. En algunos tramos la progresión es por terreno libre pero no hay dificultad alguna porque en general está bastante limpio.
- Es muy interesante un recorrido por los Montes de la Verdina, durante el cual se enlazan las agrestes cumbres de Buey, Cantoña y Peña Maya.
- Aunque resulte menos interesante, al Galdampio obviamente también se puede ascender por su lado norte a través de las pistas que suben a los collados que flanquean la montaña.

Los Montes Obarenes vistos desde la N-1.


Entradas relacionadas:
Paso de la Herradura, en el Sendero del Portillo de Busto.


Mapa topográfico


Perfil de elevación


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lunes, 17 de octubre de 2016

Sendero del Portillo de Busto

Recorrido por la cresta de los Montes Obarenes. Partiendo de lo alto del Puerto del Portillo de Busto y recorriendo la cresta, descenderemos hacia la vertiente norte por el espectacular Paso de la Herradura. Se trata de una empinada canal que hace necesario algunas destrepadas y ayudarse de cuerdas. Una estratégica herradura, incrustada en la roca desde tiempo inmemorial, da nombre a este paso. Por el camino, se visitan los pueblos de Zangández y La Molina.

El Portillo de Busto constituye uno de los pocos pasos naturales entre los llanos de la Bureba y las Merindades para cruzar los Montes Obarenes. En este blog ya hemos publicado una excursión desde el puerto para ascender al pico más representativo de esta sierra (ver Pan Perdido).
En esta ocasión, recorreremos desde el Portillo la cresta en sentido este, para descender hacia el pueblo de La Molina por una bella canal.

Paso de la Herradura

Llegaremos al Portillo de Busto saliendo de Burgos por la N-1. Una vez sobrepasado Briviesca, estamos atento a desviarnos hacia Busto de Bureba. Saliendo en Calzada de Bureba, tomamos la carretera que sigue hasta Busto. En las inmediaciones del pueblo, cruzamos la N-232, Logroño-Santander para tomar la carretera que asciende hasta el portillo. Justo en lo alto del puerto, dejaremos el coche en un aparcamiento. De aquí parte la ruta que nos disponemos a realizar.

Puerto del Portillo de Busto.
Salimos por el sendero señalizado.
A escasos metros, nace el sendero señalizado que ya desde su comienzo sube hacia la cresta.

Buenas panorámicas sobre el Portillo de Busto.
El sendero está catalogado como PR, así que no tenemos que preocuparnos de encontrar la traza. Caminamos primero a media ladera por el lado norte, pero en poco, subimos a la cresta, con facilidad, y gozamos ya de magníficas panorámicas sobre el valle que tenemos abajo a nuestra izquierda.

Seguimos por la cresta de los Obarenes hacia el Paso de la Herradura.
Si miramos también hacia atrás, descubrimos una espléndida vista sobre el sector N-NO de los Montes Obarenes dirigiéndose hacia Oña, donde destaca la agreste cima del Pan Perdido.

La cresta es rocosa y sorteamos algunos peñascos sin dificultad.
Avanzamos con comodidad. Aunque vamos avanzando pasando de un lado a otro de la cresta, el terreno no es excesivamente complicado. A la derecha, delante, descubrimos las cimas más agrestes de la sierra, el Galdampio en primer lugar, redondeado y detrás las peñas Buey, Verdina, Maya, Cantoña y otras que prometen una futura excursión.

Emprendemos el descenso hacia el Paso de la Herradura.
Ya próximos al Paso de la Herradura, una gran canal que parte la cresta en dos violentamente, nos descolgamos atravesando primero un cortado, y comenzando un descenso dirigiéndonos hacia la parte superior del paso. El terreno es no obstante seguro siempre.

Nos dirigimos hacia la canal del Paso de la Herradura.
Próximos ya a la canal, entramos en el bosque. Muy cerca nace el arroyo, seco en verano, que desciende hacia el valle. Es este curso exiguo curso de agua el responsable de haber labrado esta empinada canal a modo de cluse y que sirvió de paso por la sierra desde tiempos antiguos.

Paso de la Herradura

Detalle herradura.

Nos introducimos en el bosque, siguiendo la senda, bien señalizada y nos plantamos en la parte superior de la canal. Nos flanquean paredes verticales. Emprendemos el descenso, avanzando con cuidado porque el terreno es pedregoso.


El sendero desciende con elevada pendiente, pero no es peligroso .Vamos descolgándonos con cuidado. Estamos a comienzo del otoño y el camino está muy seco lo cual nos ayuda. Es de prever que en invierno y primavera el suelo debe de estar muy resbaladizo.

Dejamos el Paso de la Herradura atrás.
A medio descenso, tenemos que descolgarnos entre los rocas con cuidado para salvar algunos escalones. Una estratégica herradura, incrustada en la roca, a modo de asa, nos ayuda en el primer paso complicado. Una cuerda, implantada más recientemente, nos ayuda a superar otro paso difícil. Con cuidado y extremando la precaución, conseguimos salvar los puntos más complicados y continuamos por fin, ya con pendiente más suave, por el bosque buscando el fondo de la canal, ya en el llano abajo. El arroyo, muy exiguo, nos acompaña a nuestra izquierda, manando de la fuente de la Aceña. 


Salimos definitivamente del bosque al llano a cielo abierto, dejando el paso detrás. Vemos las casas de la Molina del Portillo de Busto frente a nosotros. Para llegar, solo tenemos que bordear la linde de un sembrado, tras el cual, llegamos en breve a las primeras casas del pueblo.

Nos dirigimos a La Molina del Portillo de Busto siguiendo primero la linde de un sembrado.
Llegamos fácilmente a La Molina, donde paramos a descansar.
La Molina del Portillo de Busto es una pequeña localidad ubicada en el valle central de los Obarenes. No encontramos bar abierto, pero en la plazuela de la fuente, podemos descansar y beber agua. Merece la pena acercarse a la tapia del cementerio, muy cercana a la plaza, donde podemos admirar una piedra de supuesto origen romano con una inscripción.
Plaza y pilón.
Iglesia de Santa Marina.
La Molina del Portillo de Busto

Cementerio de la Molina: piedra con inscripciones romanas.
Una vez nos hemos repuesto, continuamos camino. Salimos de la Molina por la carretera en dirección hacia el Portillo. Tras pasar por la iglesia, donde podemos admirar un pequeño vano románico, nos desviamos del asfalto en unos doscientos metros por la derecha. Seguimos por un sendero, siempre señalizado, que se dirige hacia el monte entre sembrados.

Entre La Molina y Zangández, el sendero se adentra en el monte.
Pronto el sendero se introduce en el monte, llamado Monte de Valdemoro. Es la ladera norte de una alineación montañosa que se extiende a medio camino entre los dos cordales principales de los Obarenes. El camino, en buen estado, sigue bajo cubierta vegetal paralelo a la carretera que tenemos a nuestra izquierda. Avanzamos con rapidez por él.


Próximos ya a Zangández, que vemos desde lejos abajo desde el sendero, emprendemos el descenso que se produce por una larga cuesta. Llegamos sin dificultades a las primeras casas del pueblo.

Descendemos del monte hacia Zangández.
Zangández, de atractivo nombre, es una pequeña localidad a los pies del Puerto del Portillo de Busto. Sus calles son limpias y las casas bien restauradas. Podemos beber agua en la fuente, ubicada junto a una curiosa torre con un reloj. Nos acercamos a la iglesita, muy cercana, y salimos por la carretera hacia el siguiente pueblo, La Aldea.


Zangández

Pilón y torre del reloj.
Pero no entraremos en La Aldea, pese a que está muy cercana, ya que a medio camino desde Zangández, sale por nuestra izquierda el sendero, señalizado, que asciende hacia lo alto del puerto.

Iglesia de Santa Engracia.
Dejamos Zangández atrás, oculto entre la vegetación.
Por este camino, que sube con decisión, abandonamos el valle y emprendemos el ascenso. Tras un primer tramo, de pendiente suave, el sendero describe una curva e incrementa fuertemente su pendiente. Llevamos ya acumulados 12 kilómetros, el día está avanzado, se nos hace fatigoso esta ascensión final.

Dejamos el valle atrás y emprendemos el ascenso al puerto. Al fondo, La Aldea.
Subimos por un camino de vuelta hacia lo alto del Puerto del Portillo de Busto.
Tras salvar las rampas más empinadas, el sendero se incorpora a un camino transversal que discurre en paralelo a la carretera unos metros por debajo. Seguimos por él para en unos cien metros, desviarnos nuevamente por la derecha y cubrir la poca distancia que nos separa del asfalto, muy cerca del aparcamiento donde hemos dejado el coche.
Finalizamos aquí la magnífica excursión de hoy.

Última cuesta hasta el coche.

SENDERO DEL PORTILLO DE BUSTO
DificultadMedia
CiclableNo.
CircularSí.
OrientaciónFácil, está señalizado todo el sendero.
Época recomendableTodo el año.
InicioPuerto del Portillo de Busto.
Distancia de Burgos69,8 kilómetros.
Tiempo total3 horas 50 minutos.
Distancia total11,5 kilómetros.
InterésPaisajes de los Montes Obarenes, Paso de la Herradura, pueblos pintorescos.
Altitud mínima749 m.
Altitud máxima1109 m.
Mapas
1:50000: 0136 Oña.
1:25000: 0136-4 Miraveche.
j
j

Notas:
- La ruta no es complicada excepto el descenso por la canal del Paso de la Herradura en que hay que estar atentos y destrepar con cuidado ayudado por las mencionadas cuerdas.
- En La Molina y Zangández podemos repostar agua.
- La ascensión final desde Zangández al Puerto puede resultar fatigosa al salvar un gran desnivel al final de la excursión.

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Pan Perdido

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