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domingo, 24 de mayo de 2020

Alrededor de la Lora de la Mesa: de Valtierra de Albacastro a Castrecías

La Lora de la Mesa se ubica al noroeste de la provincia de Burgos justo en el límite con Palencia. Se trata de la prolongación hacia el NO. de la larga alineación caliza que, a modo de barrera, separa los valles de Humada al sur, de Valdelucio al norte. Partiendo de la pequeña población de Valtierra de Albacastro, recorremos la vertiente sur de esta lora hasta alcanzar la localidad de Castrecías, en el otro extremo de la peña. Retornaremos a Valtierra por su ladera norte, siguiendo solitarios y bravíos parajes. Como todas las excursiones por esta comarca, el recorrido tiene gran interés geológico.


Lora de la Mesa



La manera más rápida de llegar a Valtierra de Albacastro es a través de la carretera de Aguilar tomar el desvío a la izquierda a Talamillo del Tozo. Tras pasar esta localidad, continuamos hasta Humada y Fuenteodra, desde donde tomamos la carretera que se dirige a Rebolledo de la Torre. Unos dos kilómetros antes, llegamos a nuestro destino: Valtierra de Albacastro. La localidad se ubica los pies de la Lora de la Mesa, que queremos visitar..

Bella foto de Valtierra de Albacastro a los pies de la Lora de la Mesa.

El pueblo, ubicado a la derecha de la carretera, es de reducidas dimensiones y está formado por amplias y bien arregladas calles. En la plaza de la localidad, dejaremos el coche e iniciamos la marcha. Una amplia pista sale por la parte norte, dirigiéndose a la ladera de la lora. Salimos por ella.


La pista, amplia y en buen estado, inicia un rápido ascenso. Para aminorar la pendiente, realiza varias curvas en zigzag que nos posicionan pronto sobre el valle.

Centro de Valtierra de Albacastro.
Ya cerca del portillo donde nos dirigimos, tomamos conciencia del entorno en que estamos. Hacia el sur, frente a nosotros, se alza en toda su magnitud la gran Lora de Albacastro. Más a la izquierda, algo oculta por la anterior, el extremo norte de la Peña Amaya. A nuestros pies, el caserío de Valtierra. Hacia la derecha, en el valle, si nos fijamos bien, distinguimos las casas del despoblado de Albacastro.


En algo más de quince minutos, alcanzamos la cresta de la sierra, sobre un pequeño portillo que atraviesa el eje de la lora. El camino continua hacia Castrecías. A nuestra izquierda, se extiende el roquedo que rodea la meseta superior de la Mesa, la cual, tiene en este extremo donde nos encontramos, su punto más alto. Hacia el norte y el este, un inmenso espacio árido, enriscado, desprovisto de vegetación sin la menor presencia humana en muchos kilómetros.

Valtierra de Albacastro visto desde el portillo.
El plan es seguir la línea de la peña hasta su extremo NO, a la altura del pueblo de Rebolledo de la Torre. Aunque es sencillo subir a la plataforma superior desde donde estamos, no tenemos completa seguridad de poder descender por el otro lado al presentar paredes verticales. Así que optamos por seguir la ladera norte de la mesa a un nivel inferior a la meseta superior.

Caballos pastando en ladera norte.
Camino a Castrecías.
Desde la vertiente sur, donde estamos, subimos por la ladera herbosa hasta alcanzar el roquedo. Tras una fácil trepada, nos presentamos sobre la meseta superior continuando hasta el borde norte.

Un camino recorre la base de la lora de la Mesa por el sur.
Por este lado es sencillo descender hasta un sendero muy visible. Observamos que otra alineación rocosa, de menor altura, discurre en paralelo por el sur conformando una larga vaguada, oculta desde la carretera. Continuamos por el camino siguiendo este tranquilo valle. Durante esta travesía, podemos ver muchos buitres y otras aves aprovechando las oquedades y cuevas sobre la muralla rocosa de nuestra izquierda.

Parajes solitarios.
El camino es silencioso y cómodo, donde la roca rompe la horizontalidad del entorno. Pronto, visualizamos el extremo de la peña, donde sobresale y destaca una llamativa meseta muy inclinada.

Camino de Rebolledo de la Torre.
Poco a poco llegamos al extremo, precisamente en la zona, que aunque no es la que presenta la mayor altura, sí es la que muestra las paredes más verticales. La barrera rocosa de nuestra izquierda pierde altura.

Espectacular falla.
Podemos apreciar perfectamente los estratos que componen esta falla.
Cerca ya del extremo NO., vemos abajo en el valle las casas de Rebolledo de la Torre. Esta localidad, de gran interés, es otro de los puntos de partida para visitar estos parajes.

Rebolledo de la Torre.
El valle se abre hacia al NO., ya en tierras palentinas.
Bordeamos la peña siguiendo terrenos herbosos, sin camino aparente ya que el que traíamos desciende hacia Rebolledo. Dejamos definitivamente el valle de Albacastro atrás y avanzamos por la ladera por la ladera norte. Seguimos por la ladera dejando ahora la molde de la Mesa a la derecha. No vemos manera posible de ascender a su cima desde este extremo.

El extremo NO. de la Lora de la Mesa muestra paredes inexpugnables en un largo tramo.
Desde la vertiente norte, vemos pronto la población de Castrecías, ubicado en un solitario y bucólico valle. Seguimos descendiendo por la ladera herbosa y dirigiéndonos hacia una pequeña alineación rocosa donde vemos una pequeña garganta.

Bajamos por la vertiente norte hacia una pequeña garganta.
Es el único punto por donde parece podemos atravesar esta alineación. Llegamos y atravesamos este estrechamiento. Geológicamente se trata de una canal transversal a un plegamiento (anticlinal) producto de la erosión de un torrente de montaña que buscar desagüar al valle.


Cluse o garganta de montaña.
Una vez en el valle, nos incorporamos enseguida a una amplia pista que se dirige sin pérdida hacia Castrecías, cuyas casas vemos frente a nosotros.

Dejamos la ladera de la lora atrás.
Paisaje primaveral y casas de Castrecías, a los pies del Castillo del Moro.

Llegamos por esta pista hasta la carretera, muy cerca de las casas de Castrecías, donde entramos.

La iglesia de Castrecías ocupa la parte más alta del pueblo.
De caserío reducido, Castrecías se ubica sobre un llano a los pies de la peña Castillo del Moro, cuyas curiosas formas llaman la atención ya desde lejos. Saliendo por su lado este, llegamos hasta los muros de la iglesia, dedicada a Santa María la Mayor, y ubicada en la parte más alta del pueblo.

Iglesia de Santa María la Mayor.
Allí, junto al camino, nos sentamos a descansar y reponernos antes de emprender el retorno a Valtierra.


Seguimos por el camino. A nuestra izquierda, dejamos el espectacular promontorio conocido como el Castillo del Moro. Ya hablamos de este bonito paraje en la entrada: las Loras desde el Valle de Valdelucio. Poco más adelante, llegaremos a un cruce donde debemos tomar el ramal por la derecha. Iniciamos una leve ascensión.




Dejamos el Castillo del Moro atrás.
El camino poco a poco va tomando una orientación SE. siguiendo el arroyo del Plantío. Estamos en un apartado valle donde podemos admirar bellas formaciones geológicas. Dejamos a nuestra izquierda otro gran entrante y continuamos ganando altura ya por la ladera norte de la Mesa.


Ya estamos cerca del portillo.
Próximos al extremo de la peña, alcanzamos con facilidad de nuevo el portillo.

Apartados y solitarios parajes de las Loras.


Bajamos de nuevo al Valle de Albacastro.
Desde el portillo ya solo tenemos que deshacer el camino hasta retornar a Valtierra de Albacastro. A ésta hora del día podemos hacer mejores fotos del valle y peñas.

Volvemos a Valtierra.
Antes de irnos, merece la pena acercarnos a su iglesia parroquial, dedicada a San Andrés, que mantiene restos románicos. Apreciamos también buenas muestras de arquitectura tradicional entre las casas del pueblo.


Valtierra de Albacastro



Volvemos a Burgos por otro itinerario diferente pero muy similar en distancia. Desde Humada, tomamos el desvío por la derecha que se dirige a Villadiego. Durante este recorrido, disfrutamos de muy buenas vistas sobre las loras de Amaya y Ulaña al discurrir la carretera entre estas dos grandes peñas.


DE VALTIERRA DE ALBACASTRO A CASTRECÍAS
Espacio natural
Loras burgalesas.
Dificultad
Media por su largo recorrido y dificultades en la orientación.
Tipo de camino
Pistas y caminos de de montaña.
Ciclable
En general sí.
Agua potable
En los arroyos que vamos encontrando.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Difícil, no hay señalización y son muchos los cruces.
Época recomendable
Todo el año excepto épocas lluviosas en que podemos encontrar barro.
Inicio
Valtierra de Albacastro.
Distancia de Burgos
71,2 kilómetros.
Tiempo total
3 horas 40 minutos.
Tiempos de marcha
Valtierra de Albacastro-Castrecías: 2 horas 20 minutos; Castrecías-Valtierra de Albacastro: 1 hora 10 minutos.
Distancia total
15 kilómetros.
Interés
Peña Mesa y adyacentes, pueblos de Valtierra y Castrecías, formaciones geológicas de las loras, avistamiento de buitres.
Altitud mínima
953 m.
Altitud máxima
1206 m.
Desnivel acumulado
571 m.
Mapas
1:50000: 0133 Herrera de Pisuerga; 0134 Polientes.
1:25000: 0133-4 Prádanos de Ojeda; 0134-3 Quintanas de Valdelucio.

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Notas:
- Aunque todo el recorrido es muy intuitivo, es recomendable llevar GPS para no dudar no equivocarnos en los pasos y desvíos que hay que tomar.
- En Castrecías no hay bar, sí podemos repostar de agua.
- Si tenemos tiempo y ganas, podemos visitar el despoblado de Albacastro, donde aún se mantiene en pie su iglesia románica.


Albacastro





- También se recomienda visitar Rebolledo de la Torre donde podemos apreciar el magnífico pórtico de su iglesia románica y los restos de su castillo.


Rebolledo de la Torre



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Mapa topográfico



Perfil de elevación


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sábado, 23 de septiembre de 2017

Lora de Albacastro

Dentro de la comarca de las Loras, ascendemos y visitamos la Peña de Albacastro. De dimensiones similares a la más conocida Peña Amaya, se sitúa junto a ella y es mucho menos visitada. Partiendo del aparcamiento del castro de Amaya, rodearemos la peña por su parte sur pasando por las melancólicas ruinas del despoblado de Puentes de Amaya para, finalmente, ascender hasta su cima. Retornaremos descendiendo a través de unos espectaculares cortados hacia el profundo valle que separa las dos loras hermanas.


Lora de Albacastro







Iniciamos la excursión desde el aparcamiento de la Peña Amaya. Salimos de Burgos por la autovía de León. Tomando la salida de Sasamón, continuamos hacia Sotresgudo para llegar hasta el pueblo de Amaya. Desde esta localidad, sale la pista que rodeando la peña por su parte sur, nos deja en el aparcamiento habilitado junto a la entrada del castro. Allí, dejaremos el coche e iniciamos la excursión.

Aparcamiento junto al castro de Peña Amaya.
Frente a la Peña Amaya, al otro lado del enorme valle que hay entre las dos grandes loras, ya vemos imponente la peña o Lora de Albacastro, de dimensiones similares a la primera. Podemos comprobar que también se compone de dos filas o gradas de farallones de rocas (vestigios de diferentes etapas en su proceso de formación durante el período Cretácico, cuando toda esta comarca estuvo sumergida bajo las aguas).
Justo en el aparcamiento, nace un camino en buen estado que desciende hacia el fondo del valle que separa las dos peñas. Iniciamos la excursión emprendiendo el desenso por este camino. El desnivel con el fondo es considerable por lo que el camino realiza varios zigzags para perder altura. Antes de llegar a la orilla del río Gallinas o Valdeamaya, traspasamos una alambrada y cubrimos el tramo final descolgándonos por un empinada cuesta que sigue paralela a un pinar.

Panorámica del valle que separa las loras de Albacastro de Amaya, recorrido por el río Gallinas o Valdeamaya.
Una vez en el fondo, continuamos por nuestra izquierda siguiendo el camino que recorre todo el valle, siguiendo una línea de arbolado. Nos dirigimos ya hacia el despoblado de Puentes de Amaya.


Caminamos por terrenos muy solitarios, con muy poco tránsito, lugares olvidados muy lejos de cualquier carretera o núcleo habitado. Solo nos acompañan los cantos de los pájaros y el rumor de las hojas de los árboles que anticipan el otoño.


Continuamos por el camino que sigue el valle de Valdeamaya.
En poco más de media hora de haber iniciado la excursión, llegaremos a un pequeño soto arbolado, sobre terreno llano, rodeado de peñas, donde nos topamos con los primeros muros y ruinas de lo que fue el pueblo de Puentes de Amaya, abandonado totalmente en 1973. El lugar es bravo, magnífico, aislado, solitario, misterioso, rodeado de peñas y riscos.  Aquí, nunca llegó carretera alguna, solo existía el ancestral camino que unía Puentes con Salazar de Amaya, su única salida posible y donde siempre se dirigían sus habitantes.

Llegamos a las ruinas de Puentes de Amaya.
Es poco lo que queda ya de este pueblo del que se sabe su existencia desde al menos 1250. Solo podemos ver algunos lienzos de muros, invadidos por la maleza, separados por calles selváticas. Llama la atención la fuente de piedra, aún con agua y en buen estado, libre de maleza. Es de suponer que alguien aún la limpia y mantiene.

Visitamos los restos de Puentes de Amaya.
Si nos fijamos, encontraremos los restos de la iglesia, entre los cuales aún podemos distinguir el arco románico de su pórtico.


Ruinas de Puentes de Amaya


Los peñascos del borde sur de Albacastro cierran el horizonte por el norte. Sin duda, la peña tuvo que ser el referente de la vida diaria de los antiguos habitantes de Puentes de Amaya.

Abandonamos Puentes de Amaya y ascendemos haca una peña cercana.
Entre las calles, nace el camino que sale del pueblo dirigiéndose hacia el oeste y dejando los riscos a la izquierda. Abandonamos las casas y emprendemos una suave ascensión, dirigiéndonos hacia una gran peña que rodeamos por su derecha.


El camino se estabiliza y caminamos ya por llano. Mirando hacia nuestra espaldas, contemplamos una espléndida panorámica de la silueta de la Peña Amaya y los cantiles rocosos de Albacastro sobre las ruinas de Puentes de Amaya. Tierras severas y duras. Si nos remontamos a la era prerromana, nos imaginamos a los moradores que habitaban las cumbres de todos estos riscos, a modo de castillos defensivos.

Panorámica de la Peña Amaya a la derecha, y Albacastro a la izquierda.



El camino que llevamos se va difuminando poco a poco y confundiéndose con la linde de terrenos de labor. Seguimos por él y poco a poco vamos emprendiendo un suave ascenso hacia la derecha para aproximarnos a la roca por terreno indefinido pero evidente. No hay senderos claros, seguimos trochas ganando altitud, dirigiéndonos hacia un gran entrante que vemos cada vez más cercano. Por él, afrontaremos el asalto a la parte superior de la lora.


Llegados a los muros, lo rodeamos, ascendiendo por un pequeño vallejo a modo de cortado. Encontramos una trocha por la cual ganamos altura con más facilidad. La pendiente no es demasiado fuerte, ascendemos con relativa comodidad entre riscos y vegetación baja. Dejamos definitivamente el llano atrás.

Nos dirigimos hacia un gran entrante por el cual ascenderemos hacia la parte superior de la peña.
Tras esta primera ascensión, llegaremos a un pequeño graderío llano, desde el cual atacamos otra línea de farallones rocosos. Los superamos con facilidad y nos presentamos pronto sobre la ladera sur a la vista ya de los altos de la peña.


La cuesta final es larga, pero afortunadamente se produce por terreno limpio y despejado. Dejando aún a la vista el valle a nuestra derecha, ganamos la parte superior, donde encontramos de nuevo una alambrada que atravesamos.


Nos presentamos ya en la meseta superior de la Lora de Albacastro. Se trata de una enorme meseta desolada, sin vegetación, sin alturas ni promontorios claros. No hay construcciones, solo vemos montículos de piedras dispersos.



Nuestro GPS nos muestra como punto más alto, la cota 1345, que se halla un poco más hacia el noroeste desde nos encontramos. Seguimos hacia él guiados por la pantalla caminando por terreno prácticamente llano. Llegamos al teórico punto más alto, donde no hay nada especial que nos indique que estamos en la "cima" de la peña de Albacastro.

Nos dirigimos al punto más alto de la peña.
Estamos en una excelente atalaya sobre la comarca de las Loras, compartida por las provincias de Burgos y Palencia, de cuyo borde nos encontramos muy cerca. Mirando hacia el norte, descubrimos las loras vecinas de la Mesa y peña Lora a cuyos pies se hallan los pueblos burgaleses de Valtierra de Albacastro y Rebolledo de la Torre.



Detrás, en el horizonte, se ven perfectamente las siluetas de los gigantes palentinos, antesala de los Picos de Europa. Huelga decir que las vistas sobre la Peña Amaya, a nuestra derecha, son excepcionales.


Caminando por la meseta, nos dirigimos hacia el este, porque queremos descender al valle de Valdeamaya. Antes, tal como teníamos previsto estudiando los mapas, llegamos a los restos de una antigua antena de TV, junto a una arruinada caseta. Es un excelente lugar en donde parar, descansar, comer y recobrar fuerzas para emprender el retorno.






Continuamos. Nos dirigimos ya hacia el borde sur de la peña, cuya línea de riscos ya vemos al fondo. Cubrimos la distancia disfrutando las mejores vistas sobre la Lora de la Mesa, que queda a nuestra izquierda. Comprobamos que desde donde estamos, hay un suave y prolongado descenso que parece bajar hacia el vallejo entre las dos loras, donde se hallan los pueblos de Albacastro y Valtierra. Las casas de éste último se ven perfectamente junto a un gran circo rocoso.

Vista sobre el valle entre la Mesa y Albacastro.
Alcanzamos el borde. Durante la planificación de esta excursión, teníamos serias dudas sobre la accesibilidad de un descenso a Valdeamaya desde estos riscos. Afortunadamente, comprobamos que podemos descender por un gran cortado que atraviesa los dos graderíos que conforman la peña. Descenderemos por él. Este gran cortado era muy evidente en los mapas, pero faltaba una comprobación final de su factibilidad in situ.

Bajamos por terreo agreste, buscando la mínima pendiente.
Emprendemos el descenso. Un camino difuso, pedregoso, muy empinado, zigzaguea y atraviesa los murallones que componen la mole superior de la lora. Con cierto cuidado, hay mucha gravilla, perdemos altura y alcanzamos el nivel intermedio de la ladera sur. Nos plantamos a medio camino de los dos graderíos. A esta zona se la conoce como los "Arreaderos de la Sierra de Albacastro".



Durante el descenso, hemos disfrutado de las mejores panorámicas de la Peña Amaya, que tenemos frente a nosotros y podemos contemplar en toda su totalidad.

Ya vemos el segundo cortado que atraviesa el graderío más bajo. Al fondo, Amaya.
Llegados a la base entre graderíos, donde encontramos vacas pastando, no tenemos más remedio que bordear un poco por nuestra derecha para encontrar el mejor punto donde incorporarnos a un marcado camino que recorre este pequeño llano y veíamos durante el descenso. Llegamos a él y deshacemos unos metros hasta llegar a la entrada del segundo cortado, no menos espectacular.

Dejamos el primer graderío atrás.
Segundo cortado a través del cual alcanzaremos el fondo del valle.
A modo de cluse, este cortado nos permite superar la segunda fila o barrera de farallones rocosos. Fácilmente, continuamos por el camino (cuidado no perderlo porque a ratos se difumina) para ir acercándonos hasta el fondo del valle. Cerca ya del arroyo Gallinas, el camino discurre entre los árboles.


Continuamos descendiendo por terreno agreste hacia el valle.
Tras dejar un abrevadero, llegamos al río, que cruzamos por un rústico puente. Comprobamos que el cauce está completamente seco, consecuencia lógica de un largo y caluroso verano.


Camino de Valdeamaya, entre las dos loras.
Ya por la otra orilla, incorporados a la amplia pista que recorre todo Valdeamayas, solo tenemos que cubrir el escaso kilómetro y medio que nos separa del aparcamiento.

De vuelta, tenemos los riscos de Albacastro a nuestra derecha.
Para ellos, remontamos la ladera NO. de Peña Amaya, donde encontramos más vacas pastando por estos tranquilos lugares.

Tramo final hacia el aparcamiento del castro de Amaya.
En este tramo final, más avanzado el día y con más luz, es donde obtenemos de las mayores panorámicas y fotos del valle de Valdeamaya y la lora de Albacastro.


Casi cuatro horas después de haber iniciado la excursión, llegamos al aparcamiento, que encontramos más concurrido de coches. Con total seguridad, casi todos sus ocupantes están visitando la Peña Amaya, pero ninguno la Lora de Albacastro.



LORA DE ALBACASTRO
Espacio natural
Loras burgalesas.
Dificultad
Baja.
Tipo de camino
Senderos y terreno libre por la meseta superior de la peña.
Ciclable
No.
Agua potable
Podemos encontrar en la fuente del despoblando de Puentes de Amaya.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Medio, aunque el recorrido es bastante intuitivo, hay que prestar atención en encontrar el descenso correcto en el retorno a Amaya. No hay ningún tipo de señalización.
Época recomendable
Todo el año, aunque atención en presencia de nieve y días de calor en verano.
Inicio
Aparcamiento de visitantes de Peña Amaya (Amaya).
Distancia de Burgos
68,6 kilómetros.
Tiempo total
3 horas 55 minutos.
Tiempos de marcha
Aparcamiento-Puentes de Amaya: 35 minutos; Puentes de Amaya-Cima Albacastro: 1 horas 20 minutos; Albacastro-Aparcamiento: 2 horas.
Distancia total
12,1 kilómetros.
Interés
Loras de Albacastro y Amaya, ruinas de Puentes de Amaya.
Altitud mínima
981 m.
Altitud máxima
1350 m.
Desnivel acumulado
597 m.
Mapas
1:50000: 0133 Prádanos de Ojeda; 0134 Polientes; 0165 Herrera de Pisuerga; 0166 Villadiego.
1:25000: 0133-4 Prádanos de Ojeda; 0134-3 Quintanas de Valdelucio; 0165-2 Herrera de Pisuerga; 0166-1 Amaya.

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Notas:
- Hay otros itinerarios posibles para ascender a la meseta superior de la Lora de Albacastro:
  • Partiendo de Rebolledo de la Torre, por su lado NO., saliendo por una pista que por el sur se dirige hacia la ermita de Villova, cerca del cortado de acceso que hemos descrito arriba (quizás es ésta la ruta más habitual).
  • Desde los pueblos de Valtierra y Albacastro, por su ladera norte, ascendiendo por una larga y suave ladera que nos deja directamente sobre la meseta.
  • Desde el portillo de la carretera que une Rebolledo-Traspeña con Valtierra de Albacastro, subiendo por un empinado portillo que nos deja sobre  la no menos interesante Peña Castro, un prominente risco ubicado en el extremo NE. de la lora justo enfrente de la cima norte de Amaya.
- A las ruinas de Puentes de Amaya podemos llegar en coche tomando una amplia pista que parte del pueblo de Salazar de Amaya, y recorrer unos cuatro kilómetros.

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Mapa topográfico


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