viernes, 27 de diciembre de 2013

Peña Castillo

En la provincia de Burgos abundan las peñas llamadas Castillo, con sus variantes Castillejo, Castillos, Castillete... De entre todas, destaca por su aspecto la emplazada en la comarca de las loras. Se trata de una aislada peña ubicada entre las dos gigantes de la comarca, las peñas Amaya y Ulaña. Pese a su aspecto inexpugnable, es fácilmente accesible y en su cima amesetada existió un castro celtibérico y cántabro.

Morfológicamente se trata de un cantil rocoso desgajado de la cercana Peña Ulaña, de la que le separa un ancho pasillo. Sus mejores vistas se disfrutan desde esta última.

La Peña Castillo vista desde la Peña Ulaña.
Para acceder a la peña hay que acercarse a la comarca de Amaya. Desde Burgos saldremos por al carretera de León para desviarnos hacia Villadiego y desde allí seguir con dirección a Humada. Al llegar al pueblo de Ordejón de Arriba, ya se divisa la inconfundible silueta de Peña Castillo.

La peña es muy visible desde la carretera.
Accedemos por terreno abierto desde una pista cercana a Ordejón de Abajo.
Desde el pueblo de Ordejón cogeremos el camino parcelario que nos deja a medio kilómetro de la peña y comenzamos la excursión acercándonos a la base de la peña.

Oquedad en la base de la peña. ¿Posible fresquera?
Su situación y entorno, produce cierta sensación de acercamiento al pasado. 
Caminando por terreno herboso sin excesiva pendiente, llegamos a la base de la peña. Ya en ella descubrimos oquedades y rebajes artificiales.

El aspecto de la peña es inexpugnable.
Canal de subida.
Bordeamos la pared rocosa hasta alcanzar el portillo por donde debemos ascender por su pare norte. Se trata de una empinada canal, entre los muros laterales de la peña, por donde con cierta precaución se asciende superando los escasos 100 metros de desnivel. Si observamos con precaución, podemos intuir pequeños escalones y estratégicos rebajes en la roca para ayudar a la subida. Y es que la cima, una meseta de 150 metros de amplitud, fue asentamiento de un cántabro, como lo fueron todas las loras y peñas de los alrededores.
Desde arriba se entiende bien su posición estratégica, ya que es totalmente inaccesible por todos sus lados excepto el tajo entre las rocas por donde hemos subido, por otra parte fácilmente defendible. Estamos a 1132 metros, altitud algo menor que sus vecinas Amaya y Ulaña.
La cima es amesetada y herbosa. No hay rastros visibles de estancia humana.
La cima es herbosa y no es posible detectar ningún rastro de asentamiento humano. Lo mejor son las excepcionales vistas de las dos loras reinas de la comarca: la Peña Ulaña si miramos al este, cercana, y la legendaria Peña Amaya hacia el oeste, semejando un barco navegando entre los campos, detrás de ella la no menos majestuosa Peña de Albacastro.
El camino de retorno como no podía ser de otra manera se produce por el mismo canal por donde hemos subido.


Magnífica panorámica de las peñas Amaya (en primer término) y Albacastro (detrás) desde Peña Castillo.
La Peña Ulaña vista desde la cima de Peña Castillo.


Peña Castillo 



Notas:

- La ascensión es sencilla, en la cima hay que tener precaución por que todo su contorno son precipicios.
- Se puede aprovechar la excursión combinándola con una visita a las cercanas peñas Ulaña o Amaya.
- Villadiego, a 14 kilómetros, es un excelente lugar para comer o descansar.


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Mapa topográfico


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