Dentro de la cadena de alineaciones que forman las Peñas de Cervera, visitamos su sector más occidental, la llamada Sierra de Tejada. Partiendo de la localidad del mismo nombre, ascendemos hasta su cumbre principal, el Pico de la Sierra y caminamos por la cresta. Descenderemos y retornaremos por un magnífico bosque de sabinas. Durante la travesía, nos topamos con una sorpresa: una lápida del tiempo de la Guerra Civil Española.
Sierra de Tejada
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La Sierra de Tejada vista desde la cumbre del vecino monte Valdosa.
Llegaremos al pueblo de Tejada por dos vías diferentes. La primera y más rápida es a través de Lerma, donde llegaremos por la A-1. Desde allí, tomamos la carretera BU-900 que se dirige a Santo Domingo de Silos. En el km 19, una vez pasada la localidad de Nebreda, tomaremos ramal a la derecha que, tras pasar un pequeño portillo, nos dejará en Tejada. La otra vía es por la carretera de Soria. En Mecerreyes, tomamos la carretera a Covarrubias desde donde proseguimos hacia Santo Domingo de Silos. Antes de esta localidad, tomamos dirección Lerma hasta el desvío indicado anteriormente.
Tejada
A la entrada de la localidad, junto a un parque infantil, dejaremos el coche e iniciamos la marcha.
Aparcamos el coche a la entrada de la localidad.
Al otro lado de la carretera nace el camino que sube al Pico de la Sierra.
Cruzamos la carretera y continuamos por el otro lado pasando en primer lugar por un grupo rocoso de caprichosas formas erosionadas.
Nos dirigimos por caminos de tierra hacia la ladera de la sierra.
Allí, nace un sendero que se dirige por el valle, dejando las antenas del Pico de la Sierra a nuestra izquierda arriba.
Cárcavas en la base del Pico de la Sierra.
Este camino pronto continua por la izquierda, metiéndose en el pinar y dejando una cárcava a un lado. Poco después, sin mayores contratiempos, enlazamos con la carretera de servicio asfaltada que asciende hacia los repetidores que pueblan la cresta de la sierra.
Subimos por la carretera de servicio unos metros
Seguimos por terreno quebrado.
Tras recorrer un par de curvas, la abandonamos por la izquierda por un gran entrante y caminamos unos doscientos metros hasta salir del bosque. Estamos en la misma base de la cima, a nuestra derecha. No hay caminos, salvamos el desnivel subiendo por la ladera y realizando sencillas trepadas hasta alcanzar la cuerda, rocosa, de manera fácil.
Abandonamos la carretera por la izquierda penetrando en el pinar.
El último tramo anterior para alcanzar la cresta se produce por una empinada ladera.
En poco, llegamos a la cresta, a pocos metros de la cima que quedará a nuestra derecha.
Pequeña trepada antes de la cumbre.
Cumbre del Pico de la Sierra (1329 metros).
Ésta se encuentra en lo más alto de un grupo rocoso que aún nos obligará a realizar una sencilla trepada para alcanza la cima del Pico de la Sierra (1329 metros). Hito geodésico, no hay buzón. Cima cómoda y espaciosa a pocos metros de un repetidor con amplias panorámicas en todas las vertientes. Hacia el este contemplamos en primer lugar las casas del pueblo de Tejada, a nuestros pies y tras él, la mole de la Peña Valdosa, altura máximas de la Peñas de Cervera.
hacia el este: las peñas Valdosa y Cervera. En primer término, abajo, el pueblo de Tejada.
Cima del Pico de la Sierra.
Hacia el norte terreno forestal de la comarca de Cervera-Covarrubias. Hacia el oeste, tendremos los repetidores que nos impiden la vista sobre la cuerda. Ésta desciende con suavidad hacia el Arlanza y comarca de Lerma. Hacia el sur, las últimas alturas antes del llano y valle del Duero.
Vista del Valdosa hacia el este.
Vista hacia el sur
Video desde la cima del Pico de la Sierra
Abandonamos la cima y recorremos lo más alto de esta sierra. El plan es continuar hacia el oeste aún unos tres kilómetros hasta encontrar el camino que nos lleve al valle para regresar por él.
La cima del Pico de la Sierra se halla abarrotada de instalaciones de telecomunicaciones.
¿Restos de murallas hacia el norte?
En primer lugar, bordeamos las instalaciones de telecomunicaciones siguiendo la alambrada para continuación, caminar unos metros por el asfalto.Llegamos a una segunda antena y abandonamos definitivamente ya todas las instalaciones. Seguimos por terreno libre por la cresta de la sierra.
La superficie en esta zona está altamente karstificada. Hay mucho lapiaz y aunque no es dificultoso, hay que prestar atención en nuestras pisadas Caminamos entre sabinas, que cubren toda la cuerda de la sierra.
Aunque caminamos por terreno abierto, muy intuitivamente porque no hay caminos, el sabinar se presenta no demasiado tupido y podemos avanzar a través de pasillos entre los árboles. Disfrutamos del silencio y del paisaje. El intenso olor de las sabinas es palpable.
Avanzamos por la cuerda de la sierra hacia el oeste por terreno bastante karstificado.
Poco a poco, vamos progresando. A casi dos kilómetros de la última antena, sobre la margen derecha, en lo alto de un pequeño promontorio rocoso, nos topamos con una gran lápida mortuoria de aspecto vetusto, por el color rojizo del óxido. La leyenda es alemana y se trata de el resto funerario conmemorativo de la muerte de dos alemanes en 1938. Podemos ver sus nombres.
Investigando en la red, encontramos que se trató de un accidente aéreo de un avión alemán durante la Guerra Civil Española. Años después de haber terminado, Alemania levantó esta lápida en memoria de estos dos aviadores muertos tan lejos de su casa. La lápida se halla sobre el borde rocoso de la peña mirando hacia el norte. Las vistas desde ella son magníficas, lo cual hace pensar que su localización no fue elegida al azar.
Dejamos el lugar y tras descolgarnos un poco por la derecha, continuamos paralelos al borde norte, donde la vegetación sigue siendo bastante frondosa, aunque podemos caminar con relativa comodidad. Poco más adelante, iniciamos ya el descenso hacia el valle. La sierra continúa aún unos pocos kilómetros hacia el oeste, perdiendo ya mucha altura y convirtiéndose en monte bajo a medida que se acerca a la zona de Lerma.
Caminamos por una amplia pista por el sabinar.
El camino de descenso es amplio y bien limpio por el cual avanzamos con rapidez. Un poco antes de su final, nos desviamos por la derecha, para en unos pocos metros, salir a una explanada donde enlazamos con una gran pista que recorre el valle de este a oeste.
Tenadas.
Por este camino, que se desarrolla por el sabinar, caminaremos unos tres kilómetros. Aunque la orientación es sencilla, hay que prestar atención en no desviarnos inadvertidamente por alguno de los muchos senderos laterales que vamos encontrando.
Cerca ya de la carretera de servicio, el sabinar da paso a los pinos.
Poco a poco vamos acercándonos a Tejada, siguiendo por nuestra derecha la línea de la sierra. El camino es cómodo y placentero, sin apenas desnivel.
Atravesamos de nuevo la carretera de servicio y enlazamos ya con el sendero que bordeando la cárcava, provenía de Tejada.
En poco, descendemos a la carretera. La atravesamos y entramos de nuevo en las primeras casas de Tejada, finalizando esta bonita y sencilla excursión.
SIERRA DE TEJADA
Espacio natural
Peñas de Cervera.
Dificultad
Baja.
Tipo de camino
Senderos de montaña, carretera, pistas forestales.
Ciclable
No.
Agua potable
Sólamente encontraremos en el pueblo de Tejada.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Difícil. Aunque el ascenso desde Tejada es sencillo al guiarnos por la carretera que sube hasta el repetidor, el posterior regreso se produce por la cresta y el valle a través de bosques sin señalización alguna.
Época recomendable
Todo el año. En épocas lluviosas, los caminos pueden estar embarrados.
Inicio
Tejada.
Distancia
60 kilómetros.
Tiempo total
Unas 3 horas.
Tiempos de marcha
Tejada-Pico de la Sierra: 37 minutos; Pico de la Sierra-Pista del valle: 1 hora 15 minutos; Pista del valle-Tejada: 1 hora.
Distancia total
10,4 kilómetros.
Interés
Pico de la Sierra, Sierra de Tejada, lápida alemana, sabinares.
Altitud mínima
1055 m.
Altitud máxima
1319 m.
Desnivelacumulado
371 m.
Mapas
1:50000: 0314 Cilleruelo de Abajo. 1:25000: 0314-2 Solarana.
Notas: - El recorrido es en general sencillo y no ofrece grandes dificultades. Algunos tramos de la cresta pueden resultar incómodos por el lapiza. Llevar buen calzado y caminar con cuidado en no tropezar. Sí que es recomendable llevar un GPS para no extraviarnos en el retorno por el valle ya que no hay referencias al caminar por el interior del extenso sabinar. - Santo Domingo de Silos se halla muy cerca de Tejada. Podemos acercarnos tras realizar la excursión y visitar su magnífico monasterio.
A poca distancia de la Yecla, existe una garganta, mucho menos conocida, cuyo interior está recorrido por un misterioso e impracticable camino colgado del abismo. Es el llamado por la tradición como el Sendero de los Moros. Su contemplación solo puede realizarse desde su parte superior, de difícil acceso. El desfiladero tiene salida por su lado sur por la bellísima cascada del Churrión.
Aunque podemos llegar relativamente fácil a la cascada del Churrión desde el pueblo de Quintanilla del Coco, preferimos hacer la ruta circular partiendo de la localidad de Tejada, por el lado norte de la sierra donde se ubica la garganta. El pueblo se halla emplazado en un escondido valle en el corazón de las Peñas de Cervera.
Tejada
Llegaremos a través de Covarrubias. Pasamos la localidad y llegamos al cruce de la carretera de Lerma a Silos. Tras tomar dirección hacia el primero. Tras pasar por Quintanilla del Coco, en unos pocos kilómetros, tomaremos el desvío a la izquierda que en unos tres kilómetros, nos deja en Tejada.
Centro de Tejada.
Dejaremos el coche en cualquier de sus calles y emprendemos la marcha, teniendo como primer objetivo llegar hasta la base de la cascada. El pueblo se halla emplazado en un recóndito vallejo emplazado entre las majestuosas peñas Valdosa y la Sierra de Tejada Por el norte, queda cerrado por un cordal calcáreo que proviniente de la cercana Yecla, se extiende hasta las cercanías de Lerma. Salimos de la misma plaza del pueblo siguiendo un marcado camino que se dirige hacia el norte, pasa subir hacia el monte. Saliendo de las últimas casas, pasaremos junto a una bonitas bodegas excavadas en la roca. Allí, el sendero gira a la derecha e inicia la ascensión por la ladera con decisión buscando la línea de bosque que ocupa la parte superior de la sierra. Poco a poco vamos dejando las casas del pueblo abajo y disponemos ya de magníficas vistas sobre la Peña Valdosa, que domina todo el horizonte por el sur.
Bodegas a la salida de Tejada.
Peña Valdosa.
Por este sendero ganamos altura y en algo menos de medio kilómetro, llegaremos a lo más alto del monte, junto a un pequeño portillo. Lo atravesamos y nos introducirnos en el bosque sabinar ya por la cara norte del cordal. Seguimos por caminos dentro del bosque.
Atravesamos la sierra por un portillo.
Aquí la orientación es problemática, son muchos los caminos y senderos que aparecen continuamente. Queremos acercarnos al borde norte desde donde nos descolgaremos hacia la cascada, pero para ello hay que atravesar primero esta zona boscosa. Es muy recomendable guiarse por el GPS para no despistarse. Por fortuna, el avance es rápido, el monte no está demasiado cerrado y podemos ir conectando sendas y claros entre la vegetación. Alcanzamos rápido la vertiente norte de este espinazo rocoso, asomados sobre el valle. Aquí la ladera norte se desploma abruptamente en acantilados sobre el llano. Divisamos en primer término las casas de Quintanilla del Coco y el corredor que va de Silos hasta Lerma. De fondo, la silueta inconfundible de la Sierra de las Mamblas y las cumbres nevadas de la Demanda.
Queremos descender por la ladera, pero no en una primera exploración, parece labor no sencilla. No queda más remedio que buscar entre la vegetación y las rocas algún pasillo por el cual podamos descolgarnos con seguridad ya que los cortados nos lo impiden. Tras algunas catas, encontramos un a pequeña canal entre las rocas por el cual iniciamos el descenso. Sin llegar a ser peligroso, hay mucha piedra suelta por lo que tenemos que extremar la precaución para no resbalar. A medida que nos vamos acercando al nivel inferior, comenzamos a escuchar el murmullo del agua que se precipita por la cascada a la cual pretendemos acceder pero aún no podemos ver.
Descendemos con ciertas dificultades hacia la base de la pared.
Tras las dificultades pasadas, nos plantamos en la parte inferior de la pared rocosa a escasos metros de la hendidura en la roca. Nos acercamos y encaramos por fin de frente la cascada del Churrión. Se compone de un salto de agua principal, que se precipita unos cinco metros más otro menor.
Estamos ante la salida por el sur del arroyo de los Molinos que tras atravesar una estrecha garganta, muy similar en estructura a la cercana Yecla, se precipita por esta cascada para salvar el desnivel existente con el valle.
La salida repentina del agua por la alargada hendidura vertical en la roca, provoca el efecto de manantial, de surgir del interior de la tierra.
Otro pequeño salto más abajo completa el esplendoroso conjunto de piedra y agua que contemplamos.
Nos entretenemos descansando, hacemos fotos. El lugar invita a ello. No se oye otro sonido que el ruido del agua brotando de la hendidura. La gran pared vertical, que tenemos frente a nosotros, parece caer sobre nosotros.
Tras descansar y reponernos, continuamos el recorrido. El plan es subir a la parte superior de la garganta para visualizarla desde arriba, lo cual no parece sencillo desde donde nos ubicamos. Pero a la izquierda, comprobamos que sube un estrecho camino-sendero pegado a la base de la pared. Por él nos aventuramos y conseguimos ganar muchos metros. El sendero desaparece a media altura, pero descolgándonos entre las rocas y buscando los pasos apropiados, superamos el tramo más empinado junto a la pared para continuar ya por terreno abierto. Buscando los mejores pasos e incluso gateando en algunos puntos, logramos encaramarnos sobre la cresta de la sierra.
Subimos por un estrecho sendero pegado a la base de la pared.
En el punto en que nos encontramos, como hemos relatado de difícil acceso, las panorámicas en todos los sentidos son espectaculares,. Si miramos hacia el sur, tenemos el valle de Silos y los montes de Covarrubias, Silos y peña Carazo de fondo. Detrás, las cumbres nevadas de la Demanda. A nuestra derecha abajo, la garganta del arroyo de los Molinos que parece introducirse en la tierra. Hacia el sur, la imponente silueta de la mole nevada de Peña Valdosa, que parece vigilarlo todo.
Contemplamos la garganta del arroyo de los Molinos desde arriba.
Pero queremos acercarnos aún más al borde para contemplarla mejor. Bajamos con cuidado entre los graderíos de roca hasta alcanzar una buena posición desde donde observamos el desfiladero en toda su extensión. Apreciamos que por su interior no parece posible caminar ya que su estrechez y el agua que la recorre lo impide, quizás sea apropiado para la práctica del barranquismo. Pero lo que más sorprende, es una alargada hendidura, algo parecido a un camino colgado, sobre la pared opuesta que parece recorrer todo el interior de la garganta. Es la llamada Senda de los Moros. Desde donde estamos nos parece impracticable y peligrosa en todo caso. Moviéndonos desde nuestra posición contemplamos el desfiladero desde varios ángulos y comprobamos, que salvo algunos puntos aislados, el camino recorre prácticamente todo el interior.
Lado sur de la garganta.
Vemos el inicio por el lado sur, pero no nos es posible ver la salida por el norte, supuestamente debe producirse junto a la cascada, aunque no vemos nada desde donde estamos.
La Senda de los Moros
La Senda de los Moros es un camino entallado en la roca caliza sobre la pared del interior de la garganta que ha formado el arroyo de los Molinos. Se ubica entre los pueblos de Tejada y Quintanilla del Coco. El desfiladero, por su forma y dimensiones recuerda a la muy cercana Yecla.
La senda está mejor conservada del lado de Tejada, ya que el nivel es más alto y la roca es más compacta. Por la parte de Quintanilla del Coco, la garganta se abre a modo de hendidura vertical desembocando las aguas del arroyo en la cascada del Churrión. La senda tiene alrededor de 300 metros de desarrollo, casi horizontal y apenas hay desnivel. En el lado de Tejada se halla 5 metros sobre el nivel del fondo mientras que en el otro extremo se eleva 50 metros. Su observación es complicada, solo puede visualizarse desde lo alto de la garganta. La senda se interrumpe en cuatro puntos, donde se ubican precisamente abrigos excavados en la roca. Origen - La tradición local dice que fue un camino muy antiguo usado por celtas o moros. En 1948 se excavó la zona y se hallaron restos arqueológicos de época celta y romana. Sin embargo, la poca altura de la obra, sobre todo en el lado de Tejada, totalmente inapropiada para la estatura humana, hace pensar que pudiera tratarse de una conducción de agua. A ello ayuda el hecho de que el desnivel entre ambos extremos es de apenas 5 metros. A falta de estudios más en profundidad, la idea más general es que pudo tratarse de un acueducto romano, apoyado en la idea de que muy cerca se halla el yacimiento de Castrillo Solarana.
Panorámica del desfiladero del arroyo de los Molinos. Se aprecia bien el recorrido de la Senda de los Moros por su interior.
En el desarrollo de la senda hay algunas cuevas y oquedades que parecen aliviaderos, no es fácil distinguir si son naturales o artificiales. Cualquiera que sea la razón de que exista este sendero o camino, es sencillamente espectacular.
Video
Continuamos siguiendo el borde del acantilado hasta que éste no podemos seguir más por lo que retrocedemos buscando las alturas que nos permitan encontrar el mejor camino de descenso hacia el otro lado.
Pero el terreno es más complicado de lo que parece y la pendiente muy inclinada, por lo que tenemos que hacer frecuentes ascensiones por empinadas laderas para por fin lograr llegar a una larga pedrera por la cual conseguimos descender. Nos situamos al otro lado, junto al arroyo, que vadeamos saltando entre piedras. Estamos frente al inicio de la garganta por su vertiente sur, adonde el salto se introduce. Un sendero bien marcado nos acerca hasta la hendidura, donde las aguas se precipitan hacia el interior.
Descendemos por terreno difícil hacia el otro lado de la garganta.
Comprobamos que el arroyo se introduce en el interior salvando un pequeño desnivel, aunque no de la manera tan espectacular como comprobamos en el otro lado. Allí mismo, cruzando, comprobamos que sobre la pared contraria, inmediatamente encima del cortado, comienza el camino entallado en la roca.
Boca de la garganta en el lado de Tejada.
Se trata de un corte en la roca con perfil en L, en algunos sitios en C. Sus dimensiones parecen muy inferiores a la mínima necesaria para que camine una persona. No hay murete ni pretil de seguridad que lo aisle del vacío. Pudiera tratarse de alguna conducción de agua, pero lo cierto es que ni siquiera observamos algún acceso desde el exterior. El camino colgado simplemente comienza a pocos metros del inicio, a unos cuatro metros del nivel del suelo, parece difícil imaginar cual sería su función.
No es fácil dar una explicación del uso de esta senda, de quién la hizo, cuándo y con qué finalidad. En cualquier caso, su realización no debió ser tarea sencilla, ya que se halla colgada sobre el cortado con una gran pendiente, sin posible protección de ningún tipo.
Lado sur de la garganta donde se aprecia el inicio de la Senda de los Moros. Como se puede comprobar, no hay acceso aparente posible de ningún tipo que no sea con cuerdas o quizás una escalera de mano. Una gran oquedad artificial en la base sugiere que está relacionada con la funcionalidad de la senda.
Una vez explorado el lugar, iniciamos el regreso definitivo al pueblo de Tejada, del que nos separan aún algo más de dos kilómetros.
La peña Valdosa nos acompaña a nuestra izquierda en el regreso a Tejada.
En primer lugar seguimos por un sendero junto al arroyo de los Molinos hasta su confluencia con el camino que recorre el valle y viene de Barriosuso. A nuestra izquierda nos acompaña la silueta imponente de la peña Valdosa.
Nos incorporamos por la derecha al camino y ya sin salirnos, nos dirigimos hacia Tejada, a donde llegamos en apenas media hora.
Tejada: Iglesia de San Miguel Arcángel.
SENDA DE LOS MOROS Y CASCADA DEL CHURRIÓN
Dificultad
Alta por lo agreste del terreno y complicada orientación.
Ciclable
No.
Circular
Sí.
Orientación
Difícil.
Época recomendable
De febrero a abril, cuando la cascada baja con gran caudal.
Inicio
Tejada.
Distancia de Burgos
60,6 kilómetros.
Tiempo total
2 horas 10 minutos.
Distancia total
6,2 kilómetros.
Interés
Cascada del Churrión, Senda de los Moros en la garganta del arroyo de los Molinos, panorámicas de la peña Valdosa y valle del Mataviejas.
Altitud mínima
981 m.
Altitud máxima
1157 m.
Mapas
1:50000: 0314-2 Solarana; 0315-1 Santo Domingo de Silos.
1:25000: 0314 Cilleruelo de Abajo; 0315 Huerta de Rey.
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j Notas:
- El acceso a la cascada desde Tejada, como se ha relatado, no es sencillo. No hay caminos señalizados en el monte y el descenso por la cara norte donde se ubicua, se produce por terreno muy complicado. Si queremos visitar solo la cascada, basta con acercarse hasta la ermita de la nava por una pista desde el pueblo de Quintanilla del Coco y llegar hasta ella por un cómodo sendero que parte de ahí. - De igual manera, el acceso a la parte superior de la garganta desde la base de la cascada se produce también por terreno muy agreste. Si se quiere divisarla desde arriba, es más accesible ascender desde el lado sur (descenso en esta excursión). - El desfiladero del arroyo de los Molinos, puede ser considerada una segunda Yecla, ya que ésta se halla no muy lejana y comparten muchas características. - El caudal de agua de la garganta varía mucho. En primavera puede llevar mucha, mientras que en verano y otoño puede estar prácticamente seco el lecho. En cualquiera de los casos el acceso tanto al fondo como a la repisa por donde se desarrolla el mencionado Sendero de los Moros es muy peligroso. - Desde Tejada podemos emprender otras excursiones por las Peñas de Cervera, como la ascensión al Valdosa y al Pico de la Sierra.