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domingo, 5 de noviembre de 2017

Sierra de Albuera

Volvemos al Valle de Zamanzas, en el norte burgalés, para recorrer la Sierra de Albuera, una escarpada cresta que separa el valle del vecino desfiladero de los Tornos. Partiendo del pueblo de Tubilleja, ascenderemos a la cima de la Peña. Retornamos atravesando un valle colgado y descendiendo por un portillo de nuevo al valle.


Sierra de Albuera




La Sierra de Albuera es el escarpado flanco occidental del anticlinal de Zamanzas. Sirve de separación entre el valle y el cauce del Ebro que discurre por su vertiente este a través del agreste desfiladero de los Tornos. En su interior hay frondosos valles colgados y elevadas escarpaduras que caen a pico sobre las cluses del Castillo y Tubilleja. Podemos acceder a su interior desde sus dos vertientes este y oeste. Por su lado este, más complicado, podemos partir de Tudanca o Vallejo (ver entrada Peña Corderiza desde Tudanca). Por la vertiente oeste, en el Valle de Zamanzas, desde la población de Ailanes. Es ésta la opción que elegimos para visitar la sierra, partiendo de la localidad de Tubilleja, junto al Ebro.

La Sierra de Albuera vista desde el Castillo de Arreba.
Para llegar a Tubilleja, saldremos por la carretera C-629 hacia Villarcayo. Tras atravesar el Páramo de Masa, nos desviamos a la izquierda a la altura de Dobro. A continuación, descendemos por el puerto de la M hacia Pesquera, junto al Ebro y continuamos siguiendo su orilla hasta el Valle de Zamanzas y llegar a Tubilleja. Antes de entrar en las primeras casas del pueblo, tomamos un estrecho desvío a la izquierda que baja hasta el pontón que cruza el río Ebro. Dejamos el coche junto a la orilla sobre unas campas.

Pontón arruinado sobre el Ebro, en Tubilleja.
El pontón sobre el Ebro sufrió graves daños en las riadas de 2016, lo que el incapacita para poder utilizado por vehículos y servía para evitar dar un largo rodeo de los habitantes de Tubilleja a la carretera que recorre el valle. Pese a los daños sufridos, aún es posible atravesarlo por los caminantes. El bajo nivel del río, ayuda a cruzarlo sin dificultad.

Entramos en Robredo-Zamanzas.
En la otra orilla, hay una bifurcación, tomamos la opción de la izquierda. En poco, llegamos a la carretera, que cruzamos. El camino continua atravesando unos prados al encuentro del pueblo de Robredo-Zamanzas, los tejados de cuyas casas vemos ya delante, sobresaliendo entre la vegetación. Entramos en poco en sus calles.

Casas de Robredo-Zamanzas
El pueblo ha sufrido una amplia reforma, ya que estuvo hace años al borde de la desaparición y ruina. Hoy en día luce muchas casas arregladas y rehabilitadas.


Salimos por la parte norte del pueblo, ganando altura siguiendo un estrecho sendero que rápidamente se introduce en el bosque. Nos dirigimos hacia Ailanes, pueblo que ocupa una posición central en el valle. Aunque siempre hay que seguir el camino principal, hay que tener cuidado en no despistarse.

Camino de Robredo-Zamanzas a Ailanes.
En el trayecto, al ganar altura sobre el fondo del valle, disfrutamos ya de buenas vistas sobre los riscos de la sierra, a nuestra derecha. A la izquierda, el fondo del valle cubierto de arbolado. Poco a poco, vamos ascendiendo de altitud hasta entrar en las primeras casas de Ailanes.

Entramos en Ailanes.
Población pequeña, de estrechas calles, atravesamos su calle principal. Apreciamos por el camino el ábside románico de su iglesia. Encontramos algunos visitantes junto a un panel informativo del valle.


Iglesia Románica de Ailanes


Salimos por el otro extremo del caserío continuando por la carretera ya asfaltada. En poco, desemboca en la carretera que recorre todo el norte del valle, paralelo a la sierra. Allí mismo, nace la pista que asciende a la Peña Nava. Seguimos por ella. Su trazado, en buen estado, sube en zigzag ganando el gran desnivel que hay entre el valle y la cresta. No obstante es cómodo caminar y en poco tiempo llegamos arriba.

Contemplamos Ailanes desde la pista de subida a la Peña Nava.
A nuestra derecha, divisamos varios valles interiores, cubiertos de vegetación, separados por líneas de riscos entre si. Más a la derecha, adivinamos el discurrir del Ebro por el desfiladero de los Tornos y de fondo el Macizo de la Mazorra y otras sierras del norte de las Merindades.

Pista de subida desde el valle hacia la Peña Nava.
La cima de Peña Nava se ve fácilmente porque hay una gran antena que se ven desde muy lejos. Nos guiamos por ella.




Video desde la cima de Peña Nava





Salimos de la pista ya cerca y en poco, siguiendo el borde, alcanzamos la cima de la Peña Nava (1077 metros), punto más alto de la Sierra de Albuera y ubicada junto a un repetidor de telecomunicaciones. La altura en nuestro GPS no sobrepasa los 1068 metros. Hito geodésico. No hay buzón ni señal de la cumbre.

Estación de telecomunicaciones junto a la cima.
Magnífico paisaje del Valle de Zamanzas a nuestros pies, que nos parece una selva. Por el este el espacio quebrado de las Sierras de Tudanca y los desfiladeros que ha abierto el Ebro. Descansamos y continuamos siguiendo el borde de la cresta.

Espectacular panorámica del norte del Valle de Zamanzas
La sierra, en poco, inicia un suave descenso hacia el llamado risco del Oteruelo, donde cae en picado sobre el Portillo del Castillo, que nos separa de la sierra de Munilla, continuación de la Albuera. El paisaje desde el Oteruelo es magnífico. Apreciamos el borde NE. del valle, que tiene su continuación en el no menos frondoso de Munilla, flanqueado por la línea recortada de la Sierra de Munilla. Divisamos su máxima cumbre, el monte Cielma.


Buitre leonado oteando el valle.
Impresionante vista desde el extremo norte de la sierra.
Panorámica desde el Oteruelo.


Desde este extremo, iniciamos el retorno. En primer lugar, abandonamos la línea del borde y caminamos en dirección SE. buscando por terreno indefinido el descenso al valle interior que recorre toda la sierra. Buscamos el mejor portillo por el cual podamos descender a él.


En unos doscientos metros, encontramos un estrecho vallejo que baja con fuerte pendiente hacia el valle interior que recorre el eje de la sierra. Por él retornaremos. Nos descolgamos por él, con precaución dada la fuerte inclinación, aunque sin peligro alguno.

Descendemos al valle interior a través de un estrecho barranco con fuerte pendiente.
Una vez en el interior del valle, solo tenemos que continuar por él, descendiendo con pendiente suave hacia el sur. Se trata de un valle colgado. A los dos lados, una muralla rocosa nos acompaña, lo cual nos da aún más sensación de aislamiento y recogimiento.

Emprendemos el retorno por el interior del valle colgado.
A medida que progresamos, la amplitud del valle se reduce y las laderas rocosas que nos acompañan a ambos lados, se van enriscando y escarpando más.


Penetramos en el bosque y avanzamos muchos metros bajo cubierta vegetal. Descendemos hacia el río Ebro, que pasa algo más de un kilómetro más adelante de nuestra posición abajo.

El valle se va estrechando a medida que avanzamos.


En el fondo del vallejo, nos desviamos a la derecha para buscar el portillo que nos devolverá al valle de Zamanzas.
El paisaje es bravío e impactante, ya que estamos rodeados de riscos por todas partes. El valle se va haciendo cada vez más salvaje y amenaza con hacerse impracticable.


Muy cerca ya del tramo final en que el barranco cae a pico sobre el Ebro, llegamos a un cruce de caminos señalizado.



Tomamos el desvío por la derecha. En pocos metros, ganamos altura remontando la ladera derecha hasta llegar al portillo que atraviesa la sierra.

Vista del Valle de Zamanzas desde el portillo. En primer término, el pueblo de Barriolacuesta. Detrás, Robredo-Zamanzas.
Ya sin pérdida alguna, solo tenemos que descender por el bosque por un sendero que en zigzag desciende hasta la carretera que recorre el valle. Por el asfalto, en doscientos metros, entramos en las calles del pueblo de Barriolacuesta.


Barriolacuesta es otro de los pueblos del Valle de Zamanzas recuperado de la ruina. Pese a tener muchas casas arruinadas, presenta otra rehabilitadas. atravesamos su calle principal, que hace honor al nombre del pueblo y salimos por un sendero que de nuevo se introduce en el bosque.

El Valle de Zamanzas.
Este camino desciende ya sin dilación hacia el cruce junto al río Ebro, justo al lado del pontón al otro lado del cual dejamos el coche a primera hora de la mañana.



SIERRA DE ALBUERA
Espacio natural
Valle de Zamanzas y Sierra de Albuera.
Dificultad
Media. El recorrido no está señalizado y transcurre en gran medida por terreno muy agreste.
Tipo de camino
Caminos en el valle, senderos de montaña en la sierra.
Ciclable
No.
Agua potable
Podemos encontrar agua en todos los pueblos por los que pasamos.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Difícil, no está señalizado y hay que encontrar el camino correcto dentro del valle colgado de la sierra.
Época recomendable
Todo el año, aunque evitar épocas lluviosas en que los caminos pueden estar embarrados.
Inicio
Pontón sobre el Ebro en Tubilleja.
Distancia de Burgos
76,2 kilómetros.
Tiempo total
3 horas 40 minutos.
Tiempos de marcha
Tubilleja-Peña Nava: 1 hora 40 minutos; Peña Nava-Tubilleja: 1 hora 35 minutos.
Distancia total
12 kilómetros.
Interés
Valle de Zamanzas, Sierra de Albuera, panorámicas sobre los cañones del Ebro.
Altitud mínima
532 m.
Altitud máxima
1068 m.
Desnivel acumulado
607 m.
Mapas
1:50000: 0109 Villarcayo.
1:25000: 0109-3 Manzanedo.

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Notas:
- A la Peña Nava se puede acceder también desde la vertiente oeste partiendo de los pueblos de Vallejo o Tudanca. Desde este último hay que remontar las fuertes pendientes que suben hasta la Peña Corderiza.
- En todos los pueblos por los que pasamos podemos encontrar agua.
- La subida a la Peña Nava desde Ailanes no es especialmente complicada ya que transcurre a través de pistas primero y terreno limpio después.
- Se recomienda continuar desde la Peña Nava siguiendo la cresta hasta la vertical que cae sobre el Portillo del Castillo, donde se disfruta de las mejores panorámicas del Valle de Zamanzas. 
- En el descenso por el valle colgado del interior de la sierra, hay que tener precaución en tomar el sendero correcto que nos lleve al portillo que baja a la carretera  del valle y el pueblo de Barriolacuesta.


Entradas relacionadas:



Mapa topográfico


Perfil de elevación


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domingo, 4 de junio de 2017

Peña Corderiza desde Tudanca

La pintoresca localidad de Tudanca, se asienta junto a la espectacular curva que el río Ebro ha trazado en su discurrir entre el Valle de Zamanzas y el desfiladero de los Tornos. El pueblo, se halla rodeado por montañas por todos sus lados. De entre ellos, destaca sobremanera la llamada Peña Corderiza, que se yergue altiva al otro lado del río. Junto a la orilla se halla también la Peña Redonda, un "misterioso" crestón calizo desgajado de los acantilados. Intentamos la ascensión a ambas cumbres.


La Peña Corderiza


Llegaremos a Tudanca saliendo por la C-629 de Burgos a Villarcayo. Atravesamos el Páramo de Masa y antes de bajar por el Puerto de la Mazorra, torcemos a la izquierda hacia Pesquera de Ebro. Tras descender el llamado Puerto de la M, continuamos hacia Quintanilla-Colina y Tubilleja, ya en el Valle de Zamanzas. En esta última localidad, tomamos la carretera local que en apenas un kilómetro, muere en la pequeña población de Tudanca. El pueblo se ubica en un idílico emplazamiento junto al remansado río Ebro. Ya entrando en este pequeño valle, contemplamos en primer lugar el peñasco de Peña Redonda, junto al río. Tras ella, la Peña Corderiza, domina todo el paisaje por sus enriscadas formas. En las amplias campas junto al río, dejamos el coche e iniciamos la marcha.

La Peña Redonda nos sale al paso desde la carretera de acceso a Tudanca.
Antes de dejar el pueblo, charlamos con Jose Luis, un anciano del pueblo. Nos da datos interesantes sobre la Peña Redonda, que tenemos enfrente. Asegura que la peña perteneció a su familia. Pese a su aspecto agreste y salvaje, afirma que es posible subir hasta su meseta cimera a través de unos escalores tallados en la roca. Nos comenta también que entre las muchas ocasiones en que subió, en una de ellas lo hizo acarreando una oveja sobre los hombros. En esa épica, utilizaban la cima aplanada como corral. Entre otras historias, nos relata también la penosa experiencia de trasladar a un enfermo en medio del invierno hasta Villarcayo atravesando el desfiladero los Tornos. Otros tiempos.

Campas del Ebro, en Tudanca.
Antes de irnos, le preguntamos si existe sendero para subir a la Peña Corderiza y efectivamente, nos confirma, que hubo un camino que frecuentaban los vecinos del cercano Vallejo de Ebro en sus desplazamientos hacia el Valle de Zamanzas. No puiede confirmar que este camino esté hoy practicable. Con la curiosidad por delante, abandonamos las últimas casas de Tudanca.


Tudanca


Pasamos el Ebro por un pontón. En esta zona el río discurre muy remansado y es habitual la presencia de pescadores. Ya en la otra orilla, dejamos el camino por la izquierda para acercarnos a la base de la Peña Redonda, frente a nosotros. Desde donde estamos, nos parece inaccesible y salvaje. Todas sus paredes son extremadamente verticales y caen a pico sobre las aguas del río y se hallan cubiertas de vegetación.

Cruzamos el Ebro por un puente peatonal.
Tras superar un pequeña talud, nos acercamos a su base, que se halla circundada por un sendero. Rodeamos la peña buscando ese camino entallado en la roca. Alcanzamos en poco el pequeño collado que separa la peña de las laderas que caen desde el páramo. Allí mismo, mirando de frente a la pared, ya se observan claramente los escalones que parecen subir hacia la parte superior. No nos engañaba Jose Luis. Nos acercamos hasta la misma base de la roca, donde nace la escalera.

Bordeamos la Peña Redonda buscando un acceso.
Al acercarnos, comprobamos que el estado de conservación de estos escalones, tallados a pico sobre la roca vertical, es deplorable. Además, la vegetación parece haber invadido muchos de sus tramos, surgiéndonos dudas sobre su viabilidad.


Tras una pequeña trepada nos incorporamos a los primeros escalones que realizan una curva de 180 grados hacia la izquierda.

Antes de decidirse a hacer este primer largo, somos conscientes de la peligrosidad de este tramo.


Los escalones están en muy mal estado, en algunos puntos se hallan desgajados y sueltos y la mayoría de ellos están cascarillados. 


No hay protección de ningún tipo en los pasos más estrechos ni salientes donde agarrarnos.


Cualquier error o titubeo podría resultar fatal.
Se observa el entallado en la roca.
Apenas subidos unos diez metros, damos la vuelta y descendemos de lo poco escalado. Sin duda, hemos tomado la decisión correcta.

Dejamos la Peña Redonda atrás y continuamos camino arriba por una pista en buen estado.
Vuelta al collado y enlazamos con la amplia pista que sube desde el río y parece dirigirse hacia lo más alto camino de la Corderiza. Esta pista no era visible desde Tudanca ya que la vegetación la ocultaba. Emprendemos el ascenso. Sorprende su buen estado. Las vistas hacia atrás sobre el río abajo se van engrandeciendo.

Bonita vista de la Peña Redonda.
Hacia la Peña Corderiza.
Al otro lado del río destaca también la Peña del Águila.
La Peña del Águila, un voladizo calizo sobre el Ebro, al otro lado del río, destaca también mucho y parece gemela de la Peña Redonda.



Poco a poco nos vamos acercamos al gran espolón rocoso que se precipita sobre el Ebro entre Tudanca y Tubilleja.
El terreno está empinado, pero más limpio de lo que se podía prever inicialmente. La pista se transforma en sendero y la pendiente aumenta. No hay referencias claras por donde seguir. La Peña Corderiza y el entrante o portillo a su izquierda lo tenemos ya a nuestra derecha y el sendero parece seguir hacia la gran pared que cae sobre el Ebro.
Así que sin pensárnoslo mucho, nos salimos de la pista por la derecha y emprendemos, no sin ciertas dudas, la ascensión hacia este portillo.


La pendiente es fuerte, y el terreno desigual, pero afortunadamente, podemos ganar altitud rápidamente. Nos abrimos paso entre los árboles y realizamos pequeñas y fáciles trepadas entre las rocas. Vamos acercándonos lentamente a la imponente muralla rocosa que flanquea el portillo por el este.



La cumbre la Peña Corderiza la tenemos cada vez, más cercana, si miramos a la nuestra derecha, aunque nos separa de ella un impresionante paredón en vertical.
Mirando hacia atrás, disponemos de unas impresionantes panorámicas de la pared que desciende violentamente sobre el río. Tudanca nos parece muy lejano ya desde aquí.



Lo que nos queda hasta lo alto del portillo es una pedrera, por donde avanzamos con precaución.


Llegamos al borde rocoso por fin. Hay varias alternativas.



Realizamos una pequeña trepada por nuestra izquierda y nos plantamos sobre un pequeño balcón desde contemplamos la gran vaguada lateral que sube hacia el valle colgado de Albuera desde el río. Magnífico panorama.

Contemplamos por primera vez el valle colgado y la Sierra de Albuera, próximo destino de nuestra excursión.
Bajamos de nuevo a la pedrera , subimos un poco más y trepamos de nuevo fácilmente por la roca hasta encaramamos ya sobre el bosque que recubre todo el borde de esta pequeña sierra, ya a muy corta distancia del extremo de la Peña Corderiza, que no vemos aún más que en la pantalla de nuestro GPS.

Solo nos queda ya continuar abriéndose paso por el bosque de robles, sin problemas, hasta llegar por fin hasta el voladizo a modo de balcón que es la Peña Corderiza (933 metros). No hay buzón ni hito montañero. Impresionante panorámica desde aquí, al alcance de los muy pocos que llega a estas soledades. A los pies abajo, Tudanca tras la curva del Ebro sobre la Peña Redonda. Es temerario llegar hasta el mismo borde que cae a pico sobre el río, pero desde donde estamos hay ninguna necesidad por las vistas que ya hay.

Impresionante panorámica desde la cumbre de la Peña Corderiza.
De fondo y a los costados, observamos con claridad el recorrido del río Ebro en su paso desde el Valle de Zamanzas, a la derecha, hacia el Valle de Mazanedo, a la izquierda, atravesando Desfiladero de los Hocinos. Geológicamente, se observa nítidamente que este desfiladero no es más que una enorme cluse abierta por el río para salvar transversamente  los anticlinales de la Tesla-Mazorra y Zamanzas que "colisionan" justo aquí casi perpendicularmente. La Peña Corderiza no es más que un voladizo ubicado en el flanco sur de Zamanzas y asomado sobre el desfiladero. Desde Tudanca la perspectiva es de gran montaña levantada sobre el Ebro.



Observamos también, los vallejos salvajes que suben desde el Ebro hacia los altos de la Mazorra. No parece haber caminos ni accesos posibles en toda esta enorme extensión, quizás uno de los parajes ("wilderness", como dicen los americanos) más salvajes de toda la provincia. Nos recreamos con las vistas, descansamos, antes de continuar.



Video desde la Peña Corderiza



Salida del Ebro de los Tornos y Valle de Manzanedo detrás.
Tras descansar, continuamos. Nuestro próximo objetivo es descender hacia el valle colgado que nos separa de la alineación rocosa que tenemos frente a nosotros si miramos hacia el NO: es la Sierra de Albuera. Vista desde donde nos encontramos, la tenemos a nuestro nivel. Contemplada desde el Valle de Zamanzas, se presenta como una agreste arista elevada 300 metros sobre el llano.

Descendemos de la Peña Corderiza camino de la Sierra de Albuera.
En primer lugar deshacemos el bosquete de robles anterior a la Corderiza y enlazamos, siguiendo las indicaciones del GPS, con el sendero que enlaza la peña donde estamos con el valle para posteriormente encaminarse hacia el pueblo de Vallejo de Ebro.

Pequeña sima en las inmediaciones del borde de la Peña Corderiza.
Sendero de descenso desde la Peña Corderiza.
El sendero, marcado, se va abriendo paso, alternando terreno abierto y vegetación a los lados, en dirección al valle colgado que nos separa de la sierra. El camino realiza varias curvas para salvar el desnivel, hasta llegar al valle.

Camino de descenso al valle interior.
La cresta principal de la sierra está más a la izquierda y para llegar a ella, habría que superar antes otro escalón rocoso o presierra, muy agreste también. Superar este "antecordal" para ascender hasta el cordal principal nos puede llevar mucho tiempo.

Recorremos el valle colgado,
Además, nuestro objetivo es descender al Ebro por la derecha para retornar a Tudanca y no está claro si vamos a encontrar portillos fáciles que nos lo permitan, así que desestimamos definitivamente la exploración de esta sierra.



Continuamos entonces por la vaguada o valle colgado que tenemos delante con el objetivo de descender al Ebro para retornar a Tudanca.



El recorrido por este vallejo es delicioso. Aunque no podemos ver la cresta de la sierra, sucesivos mogotes y crestones calizos nos salen a ambos lados. Bajo una gran peña, llegamos a un cruce de caminos, incorporándonos al que sube desde el pueblo de Vallejo y parece sube hasta la Peña Nava, máxima cima de la Sierra de Albuera.

Descendemos hacia el Ebro por una pista en buen estado.
Pero lo obviamos y continuamos un poco más para dejar este valle y emprender el descenso por la misma pista hacia el río. El camino que llevamos baja por un barranco lateral y en poco nos plantamos sobre el sendero que recorre el desfiladero de los Tornos.

Nos incorporamos al camino del desfiladero de los Tornos muy cerca de su paso más espectacular: la cluse de los Tornos.
Enlazamos pues con el camino que sigue el río y enlaza Valleco-Cidad de Ebro con Tudanca. (ver entrada Desfiladero de los Tornos). Enseguida nos plantamos a la vista de su paso más estrecho, la cluse del Ebro.

Imponente murallón rocoso en el punto más angosto del desfiladero.
Cluse del Ebro, en el desfiladero de los Tornos.
Arco natural.
Ya solo tenemos que seguir el camino que recorre el desfiladero y se dirige hacia Tudanca, donde llegamos en algo más de media hora desde donde estamos.


La llegada a Tudanca es espectacular, disfrutando de preciosas vistas sobre el río.

Tudanca.


PEÑA CORDERIZA DESDE TUDANCA
Espacio natural
Sierra de Albuera y desfiladero del Ebro entre Tudanca y Vallejo.
Dificultad
Media.
Tipo de camino
Caminos y terreno libre por el monte.
Ciclable
No.
Agua potable
No hay agua en todo el recorrido.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Difícil. la ascensión a la Peña Corderiza y el descenso a la sierra de Albuera discurre por terrenos sin señalizar.
Época recomendable
De abril a octubre.
Inicio
Tudanca.
Distancia de Burgos
66,5 kilómetros.
Tiempo total
3 horas 35 minutos.
Tiempos de marcha
Tudanca-Peña Redonda:  12 minutos; Peña Redonda-Peña Corderiza: 1 hora 3 minutos; Peña Corderiza- Valle colgado: 30 minutos; Valle colgado-Tudanca: 1 hora 12 minutos.
Distancia total
7,05 kilómetros.
Interés
Panorámica sobre la curva del Ebro en Tudanca y sierra del mismo nombre, panorámicas sobre la Sierra de Albuera, desfiladero de los Tornos.
Altitud mínima
608 m.
Altitud máxima
933 m.
Desnivel acumulado
553 m.
Mapas
1:50000: 0109 Villarcayo.
1:25000: 0109-3 Manzanedo.
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Notas:
- El recorrido no es sencillo, discurre por terreno muy agreste y no hay señalización apenas. No se recomienda si no se tiene experiencia en utilizar e GPS y no se conoce bien la zona.
- En Tudanca hay una bar. En las campas junto al río podemos comer y descansar. Si es verano, un baño en el Ebro nos reconfortará.
- Esta excursión puede combinarse con una visita detenida el vecino Valle de Zamanzas, que guarda muchos rincones y pueblos que merece la pena visitar.


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Mapa topográfico


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