viernes, 30 de enero de 2015

Desfiladero del Urbión

Tras pasar el pueblo de Garganchón, el río Urbión, que nace en la ladera norte del San Millán, se abre paso por los Montes de Oca labrando un bonito desfiladero. Para visitarlo, subiremos primero desde el pueblo hasta las alturas de los Montes de Oca. Tras recorrer la zona, descenderemos hacia el río siguiendo el arroyo del Chorradero. Finalmente, retornaremos a Garganchón siguiendo el curso del Urbión por su desfiladero.

Para llegar a Garganchón debemos salir por la carretera de Logroño y desviarnos hacia Pradoluengo. Antes de llegar al pueblo, tomamos la carretera local a la izquierda que nos deja en Garganchón. Otra manera de acceder es por Belorado, desde donde tomamos la carretera local a Pradoluengo.

Garganchón


Garganchón mantiene aún algunos buenos ejemplos de casa tradicional de entramado, a medio camino entre la Bureba y la Demanda.
Dejaremos el coche en cualquiera de las amplias calles del centro de la localidad y saldremos por el camino que sale por su parte oeste, subiendo una pequeña rampa nada más dejar la última casa del pueblo.
El camino por el que salimos se asoma por la izquierda al valle de la Genciana. Las cumbres de la Demanda nos acompañan permanentemente. El camino, muy cómodo, sigue el arroyo de Valle Hondo, poco se va a estrechando y asciende en altitud. Tras realizar una cerrada curva, la pendiente se agudiza y entramos en un bonito bosque robledal con algunas manchas de haya en las zonas más sombrías del barranco.

Subimos siguiendo el barranco de Valle Hondo.
Accedemos por fin a la parte alta de los montes, junto a un cercado de piedra. La vista se ensancha ya en el horizonte, miremos donde miremos solo vemos amplios espacios deshabitados. Tras la marcha realizada, es buen sitio para descansar y reponer fuerzas.

Camino de subida desde Garganchón.
Los pueblos más cercanos, aparte de Garganchón, son Rábanos (2,5 kms) y Puras de Villafranca (4,8 kms), pero hasta Villafranca Montes de Oca tenemos más de 8 kilómetros de únicamente bosque y monte.

Alcanzamos el páramo junto a un cercado de piedra.
Continuamos por un marcado camino que se adentra en el corazón de los Montes de Oca. El terreno es baldío, cubierto por vegetación baja, rala, aunque en el horizonte visualizamos grandes manchas de pinares y robledales. Por este camino, si continuáramos, llegaríamos hasta las inmediaciones de la Presa de Alba y el pueblo de Villafranca de Montes de Oca, pero para ello debiéramos recorrer unos 9 kilómetros (muy apropiado en bicicleta de montaña). Nosotros continuamos por el camino algo más de un kilómetro hasta salirnos de él por otra pista más amplia a la derecha.

Visualizamos las cumbres de la Demanda.
Seguimos por los llanos donde nos encontramos durante unos dos kilómetros. Los Montes de Oca no se componen de altas montañas, sino de suaves ondulaciones, ya que se trata de montañas muy erosionadas. Constituyen la transición entre la Sierra de la Demanda y la Bureba, de orígenes cámbrico y terciario respectivamente.
En esta zona es fácil despistarse, la orientación no es fácil ya que no hay referencias. El área que recorremos es muy extensa y apartada, no hay muchos caminos. Nos guiamos exclusivamente por nuestro GPS a la búsqueda del camino correcto por el que tenemos planeado descender hasta el río Urbión de regreso a Garganchón.
Llegamos al camino y nos incorporamos a él, iniciando inmediatamente el descenso. Seguimos la margen del arroyo del Chorradero, que queda a nuestra derechaEl río, bastante crecido en primavera, tiene que salvar un desnivel de más de 300 metros, por lo cual ha excavado un profundo barranco. El camino que bajamos es cómodo, la vegetación es exuberante. El silencio es total, solo interrumpido por los trinos de los pájaros y el rumor del agua del arroyo que se despeña en pequeños saltos.

Paisaje de los Montes de Oca.
Por este camino siguiendo el arroyo, recorremos casi tres kilómetros. el último tramo justo antes de desembocar en el desfiladero, el barranco se ensancha formando pequeñas praderas y encontramos algunas cuevas.

Bajamos hacia el desfiladero del río Urbión.
Llegamos a la confluencia con el camino que recorre el desfiladero del Urbión. Si continuáramos a mano izquierda nos dirigiríamos en dirección Belorado, pasando primero por la Granja de Arceredillo. Seguimos pues por la derecha hacia Garganchón.

Monte salvaje en los Montes de Oca.
Al principio el valle es amplio. Al otro lado del río, a nuestra izquierda, hay algunos pastos y cercados. Pero poco el valle se va estrechando y el camino se va convirtiendo en un estrecho sendero que se eleva sobre el nivel del río, que queda abajo a nuestra izquierda prácticamente invisible por la densa vegetación.
Aunque el camino es a veces muy estrecho, progresamos con comodidad.

Peñascos calizos cercanos a Garganchón, junto al desfiladero.

Cruzamos el río Urbión.
Atravesamos el río Urbión por un puente, a algo menos de tres kilómetros de Garganchón. Continuamos por la otra margen. 


Estamos en los tramos más estrechos del desfiladero y el río ha excavado en profundidad los Montes de Oca por lo que las paredes caen a pico a ambos lados.
Poco a poco, el valle se va abriendo de nuevo y salimos ya por el camino a terreno más abierto. Cruzamos de nuevo el río y por la orilla izquierda continuamos ya a la vista de Garganchón que se atisba a lo lejos. En una gran peña encontramos unos escaladores.

Practicando la escalada sobre una roca de conglomerados, cerca de Garganchón.
Unos pocos metros más, y entramos en las primeras casas de Garganchón, completando el itinerario. Hemos visitado un extensa área del sector SO. de los Montes de Oca, uno de los territorios más alejados y de naturaleza virgen de la provincia de Burgos.




DESFILADERO DEL URBIÓN
Dificultad
Media, por ser una ruta larga y discurrir por terrenos de difícil orientación.
Ciclable
Sí.
Circular
Sí.
Orientación
Difícil, no hay señales ni referencias en la parte alta.
Época recomendable
Todo el año aunque en primavera podrían desbordarse el arroyo de la Chorrera y el río Urbión. Evitar épocas de deshielo.
Inicio
Garganchón.
Distancia de Burgos
45,9 kilómetros.
Tiempo total
4 horas.
Distancia total
14,2 kilómetros.
Interés
Montes de Oca, desfiladero del Urbión, pueblo de Garganchón, arroyo y barranco del Chorradero.
Altitud mínima
851 m.
Altitud máxima
1200 m.
Mapas
1:50000: 0201 Belorado; 0239 Pradoluengo.
1:25000: 0201-4 Villafranca Montes de Oca; 0239-2 Pradoluengo.




Notas:

- El recorrido es fácil y ameno. Discurre por terrenos solitarios. Sobre todo en el páramo hay que poner cuidado en no despistarse. Se recomienda llevar GPS.
- Si solo queremos recorrer el desfiladero del Urbión, es fácil recorrerlo desde Garganchón. Saliendo del pueblo se recorre el desfiladero hasta la Granja de Arceredillo y se retorna por el mismo itinerario. El recorrido de ida y vuelta supone casi nueve kilómetros y unas dos horas y media a ritmo pausado.
- En invierno la parte alta puede estar cubierto de nieve. En épocas lluviosas como la primavera tardía, la bajada por el barranco del Chorradero puede estar embarrada  e incluso el río desbordado.
- Garganchón se halla muy cerca de Pradoluengo, donde podemos encontrar todo tipo de servicios.

Pradoluengo

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domingo, 25 de enero de 2015

Alrededor de Úrbel del Castillo

La Mesa es una extensa meseta o lora calcárea ubicada en la comarca del Tozo, entre los pueblos de Úrbel del Castillo y las cercanías de Los Valcárceres. Desde el primero, ascenderemos hasta su cumbre y retornaremos por el páramo. Descenderemos de la lora por un portillo disfrutando de buenas vistas de un gran anfiteatro rocoso y sobre todo del pintoresco castillo roquedo que domina el pueblo.

Para llegar a Úrbel del Castillo deberemos tomar la carretera Burgos-Aguilar. Desde 2013, utilizar la autovía hasta más allá de Quintanaortuño. Nada más pasar Santa Cruz del Tozo, tomamos el desvío a la izquierda que nos deja en Úrbel del Castillo. El pueblo se encaja entre la Peña de la Mesa y el peñasco donde se ubica el espectacular castillo que desde hace 1000 años domina el pueblo. El castillo es visto desde la carretera y un gran área.

Úrbel del Castillo


Dejaremos el coche en la plaza del pueblo, junto a un gran pilón. Salimos por el lado oeste, junto por un amplio y marcado camino que asciende lentamente hacia la Mesa.

Salimos del pueblo por el camino a Fuencivil.
El camino, rápidamente se introduce por un estrecho vallejo, flanqueado por inclinadas laderas calizas a ambos lados dando mucha sensación de aislamiento. Se trata de una gran falla que rodea la lora por el norte. La meseta se halla casi 100 metros desde donde el camino. Poco a poco vamos ganando altitud y llegando a la parte más alta. Por este tranquilo caminos nos alejamos casi cuatro kilómetros del pueblo hasta llegar a la plataforma superior.

Vista del camino de Úrbel a Fuencivil desde los altos de la Peña Mesa. Se aprecia la gran falla que la separa de la Peña.
Muy cerca ya del páramo, abandonamos el camino por la izquierda, alcanzando el llano. El camino continua entre estas peñas hacia el pueblo de Fuencivil, unos dos kilómetros más adelante. En el momento en que realizamos el recorrido, una espesa niebla cubría totalmente el páramo y tuvimos que orientarnos exclusivamente por el GPS para retornar a Úrbel.

Entramos de nuevo en Úrbel del Castillo.

Toda la plataforma de la Mesa es una gran meseta calcárea con evidentes signos de actividad humana. Se aprecian acumulaciones de piedras, restos de cercados, alineaciones. Como es habitual en las loras, seguramente fueron habitadas desde la Edad del Hierro. También está surcada de dolinas, signo evidente de su naturaleza calcárea.

Atravesamos el páramo hasta llegar al borde NE., sobre Úrbel del Castillo que ya divisamos abajo.

Úrbel del Castillo y su anfiteatro rocoso visto desde lo alto del castillo.
Encontramos un portillo por el que descendemos de nuevo hacia el pueblo. El camino desciende junto a un gran anfiteatro rocoso que limita el pueblo por el SO. y por el cual desciende un arroyo que drena las aguas que cae en la Mesa. 
El imponente castillo domina todo el paisaje. Es éste buen sitio para realizar buenas fotos del pintoresco conjunto.

Panorámica del pueblo y vega del Urbel desde lo alto del castillo.


CASTILLO DE ÚRBEL

Bajamos al llano y entramos en el pueblo de Úrbel del Castillo por la carretera de entrada.
Huelga decir que es obligatorio subir al castillo. Para ello, justo a la entrada del pueblo, cruzaremos el río Úrbel, junto a la iglesia. Ascendemos por un estrecho y evidente sendero que se adapta a la roca y que sube a la parte más alta donde se ubica el castillo.



El recorrido no tiene peligro alguno y es fácil pese a lo que pueda parecer. Ante los muros, podemos apreciar sus muros, aún bastante completos. El interior, de reducidas dimensiones, se encuentra totalmente arruinado. En su conjunto nos da sensación de fragilidad. Las rocas que se van desprendiendo nos auguran que, si no se pone remedio, más tarde o más temprano sus muros acabarán desplomándose provocando la desaparición irremediable del castillo. esto sería una auténtica lástima ya que se trata de uno de los castillo más fotogénicos y singulares de la provincia de Burgos.



ALREDEDOR DE ÚRBEL DEL CASTILLO
DificultadBaja.
CiclableSí.
CircularSí.
OrientaciónFácil.
Época recomendableTodo el año.
InicioÚrbel del Castillo.
Distancia de Burgos39 kilómetros.
Tiempo total2 horas 40 minutos.
Distancia total10,1 kilómetros.
InterésPaisaje de las loras, castillo de Úrbel del Castillo.
Altitud mínima919 m.
Altitud máxima1076 m.
Mapas
1:50000: 0166 Villadiego; 0167 Montorio.
1:25000: 0166-2 Villanueva de Puerta; 0167-1 Montorio.


Notas:
- La excursión es sencilla y apta para todos los públicos. Es obligada la visita al castillo, por otra parte muy fácil de acceder. No ofrece peligro alguno si se sube con un mínimo de precaución. No es recomendable en todo caso penetrar en su interior dado lo inestable de sus muros.
- Podemos completar la excursión por el Valle alto del Úrbel visitando el pueblo de La Piedra, a escasa distancia de Úrbel del Castillo. Su curioso nombre deriva de un llamativo peñasco que sobresale a la entrada del pueblo y donde también se ubicó un castillo en la Alta Edad Media de la cual no quedan ni los cimientos. También se recomienda visitar su iglesia románica. El río Úrbel nace un poco más al norte, junto a la población de Fuente-Úrbel, cuya iglesia románica también merece la pena visitar.


La Piedra vista desde el Castillo de Úrbel.



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martes, 20 de enero de 2015

Ferrocarril Minero en invierno

Muchos burgaleses conocen y han recorrido grandes tramos de la Vía Verde de la Sierra de la Demanda, el llamado Ferrocarril Minero, pero muy pocos la han visitado durante el invierno y cubierto de nieve. La vía muestra otra cara totalmente diferente y es perfecta para la práctica del senderismo con raqueta de nieve caminando entre bosques nevados y paisajes de postal.

En esta entrada recorreremos uno de los tramos más frecuentados y al mismo tiempo cercanos a Burgos. Se inicia en el aparcamiento junto al cruce de la Vía Verde la Sierra de la Demanda con la carretera de Urrez.

Aparcamiento improvisado junto a la carretera de Urrez.
Llegaremos a Urrez saliendo por la N-120 de Burgos a Logroño. Tras pasar Ibeas de Juarros nos desviamos a la derecha hacia Pradoluengo. Una vez pasado Arlanzón, tomaremos en apenas dos kilómetros el ramal a la derecha al pueblo. Dos kilómetros antes de Urrez, dejaremos el coche en un aparcamiento improvisado a la derecha de la carretera, justo al lado del cruce de la Vía Verde que la atraviesa.

Tramo inicial saliendo del aparcamiento junto a la carretera de Urrez.
En épocas en que la nieve ha sido abundante, todo el trazado y la zona se halla cubierta ya de un manto blanco, no olvidemos que Urrez está a 1100 metros de altitud. Comenzamos la marcha por la Vía Verde nada más atravesar la carretera.
El recorrido inicial discurre primero por zona despejada a la vista de los pueblos de Urrez y Villasur de Herreros, que visualizamos si miramos al norte y sur de la vía respectivamente. En algo menos de un kilómetro, nos adentramos en el bosque. Dependiendo de la entidad de la nevada, podrá costarnos más o menos avanzar. Una buena opción es utilizar raquetas de nieve si disponemos de ella, como hemos comentado. La progresión es mucho más fácil. También es posible utilizar esquí de travesía. La pendiente nunca es muy elevada.

Invernal vista desde la Vía Verde. Al fondo, el pueblo de Villasur de Herreros.
Durante muchos metros caminamos bajo cubierta vegetal. En algunos árboles, las ramas están plegadas por el peso de la nieve, dándonos la sensación de estar atravesando un túnel. En dos kilómetros, superamos el talud artificial que se levantó para vadear un antiguo túnel hoy derruido. La pendiente es fuerte, pero afortunadamente la rampa es muy corta. Tras superarla, bajamos por el otro lado hacia el lecho de un barranco donde la Vía salva el fuerte desnivel a través de un espectacular viaducto. En él se disfrutan de buenas vistas de la cara sur de la sierra. Si miramos hacia el norte, visualizamos el Trigaza, como cumbre más destacada.

Pequeña área de descanso antes de la rampa del túnel.
Continuamos por la vía. Ésta describe algunas pronunciadas curvas adaptándose al terreno y la línea de sus barrancos.

Descendiendo a Puente Santi antes de desviarnos a mano derecha.
El espesor de nieve es el adecuado para nuestras raquetas de nieve y el recorrido es muy llevadero y fácil. Justo antes de llegar al arroyo de la Carrasquera, donde hay un pequeño área de descanso con bancos, abandonaremos la Vía Verde desviándonos a la derecha y ganando altitud por un sendero que sube rápido.


Por este sendero según subimos en altura, vamos ganando magníficas vistas sobre la Sierra de la Demanda, que se presenta completamente blanca.

Panorámica del pico Trigaza.
Tras superar la cuesta, el sendero desemboca en una pequeña meseta despejada, a los pies del pico La Cerca, que queda a nuestra izquierda y no muy lejos de Urrez. 
Por estos llanos, debemos continuar hacia la línea de bosque que divisamos a nuestra derecha y que anuncia la ladera que cae sobre la Vía Verde. Nos dirigimos hacía allí por terrenos abiertos y sin un camino fijo, ya que cualquier senda ha quedado ocultada por el manto de nieve que lo cubre todo.

Divisamos el pueblo de Urrez nevado desde los altos donde estamos.
Descendemos por un sendero paralelo a la Vía Verde.
Llegados a la línea del bosque, es donde debemos estar atentos para tomar el sendero correcto y para ello debemos penetrar entre los árboles. El objetivo es enlazar con un sendero paralelo a la Vía Verde y retornar por él hacia la carretera. Ciertamente encontrar este camino no es tan sencillo porque desde la meseta solo vemos árboles y no es evidente encontrar el entrante correcto. Aquí es muy recomendable llevar un GPS para encontrar el punto exacto donde tenemos que introducirnos en el bosque, porque si nos despistamos, podemos perdernos entre los árboles por terrenos difíciles y aparecer en otro punto de la vía e incluso descender hacia el pueblo de Urrez.
Si encaramos la correcta linde del bosque correcto, debemos toparnos obligatoriamente con el camino ya que éste es ancho y muy evidente.

Tenadas junto al sendero.
Una vez dentro de este sendero, ya solo tenemos que progresar por él descendiendo lentamente algo más de kilómetro y medio con el objetivo de enlazar con la Vía Verde. 
El camino se desarrolla íntegramente por el interior del bosque, el silencio y el ambiente invernal nos invadirá. 
Un poco antes de conectar con la Vía Verde, ya muy cerca de la carretera y el aparcamiento, pasaremos junto a las ruinas de unas bonitas tenadas levantadas en lo más profundo del bosque. Los tejados nevados y su emplazamiento nos obliga a realizar auténticas fotos de postal.
Una vez en la Vía Verde, solo tenemos que continuar por ella hasta la carretera y el aparcamiento, al cual llegamos en algo menos de un kilómetro.


VÍA VERDE DE LA SIERRA DE LA DEMANDA EN INVIERNO
DificultadMedia-alta por su dificultad técnica y orientación problemática, aunque el recorrido en sí es fácil en ausencia de nieve.
CiclableCon nieve no.
CircularSí.
OrientaciónDifícil sobre todo en el retorno por el bosque.
Época recomendableInvierno si queremos disfrutar de la nieve y utilizar las raquetas.
InicioAparcamiento junto a la carretera de Urrez.
Distancia de Burgos28 kilómetros.
Tiempo total2 horas 30 minutos.
Distancia total9,45 kilómetros.
InterésPaisaje invernal de la Sierra del Mencilla, práctica de raqueta de nieve, bosques, tenadas, Vía Verde de la Sierra de la Demanda.
Altitud mínima1084 m.
Altitud máxima1315 m.
Mapas
1:50000: 0239 Pradoluengo
1:25000: 0239-1 Villasur de Herreros
Notas:

- Como se ha comentado, encontrar el sendero de regreso puede ser dificultoso y en caso de despiste, terminar bajando hacia el pueblo de Urrez por terrenos difíciles. Es recomendable llevar un GPS para encontrar el camino correcto.

- Si no se dispone de raquetas de nieve y/o equipo de invierno adecuado, el recorrido puede resultar arduo y pesado de andar si la capa de nieve es espesa.
- En Urrez, Villasur de Herreros y Arlanzón hay bares y restaurantes.



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martes, 13 de enero de 2015

Castro del Perul

La Peña El Perul se ubica en la comarca de las loras, a 16 kilómetros de Villadiego y escasamente 38 de Burgos. Aunque de modesta altitud (1160 metros), destaca enormemente sobre su entorno. En su cima albergó durante la Edad del Hierro un castro celtibérico del que aún permanecen algunos restos sus murallas. La ruta partirá del pueblo de Quintanilla Pedro Abarca para, tras pasar por la ermita de Santa Isabel o Virgen del Robledillo, enclavada en evocador paraje, ascender a lo alto de la peña. El retorno puede realizarse por el mismo itinerario completando casi 12 kilómetros. Si se tienen fuerzas y tiempo, una interesante alternativa es regresar por el pueblo de Ruyales del Páramo, visitando por el camino Acedillo y dos sorprendentes dólmenes del Neolítico, erigidos hace más de cinco mil años. En la entrada se intercalarán fotos tomadas tanto en invierno como en primavera.

Para llegar a Quintanilla Pedro Abarca, la alternativa más rápida es salir de Burgos por la carretera de Aguilar para, tras sobrepasar Ubierna, tomar en 11 kilómetros el desvío a mano izquierda a Huérmeces. En apenas dos kilómetros, tomamos a mano derecha el ramal que tras pasar San Pantaleón del Páramo, nos deja en el pueblo. Otro posible acceso es a través del Valle de Santibáñez a donde llegaremos por la carretera de Quintanadueñas. Justo a la entrada, frente la bonita iglesia románica, dejaremos el coche. 

Quintanilla Pedro Abarca

El pueblo, de pequeñas dimensiones y bien arreglado, se halla en el interior de un pequeño diapiro, presentándose rodeado de molinos eólicos que dominan todas las alturas a su alrededor. El entorno del pueblo está compuesto de antiguos terrenos datados en el Triásico de Keuper, de hace más de 200 millones de años y es zona de transición entre la cuenca del Duero y las Parameras de la Lora por lo que toda la zona tiene un gran interés geológico.

El camino hasta la peña del Perul es sencillo, ya que se halla junto a la amplia pista que une los pueblos de Quintanilla Pedro Abarca y Acedillo.

Crestón calizo en el interior del diapiro, en el término de los Molares junto al camino de Quintanilla Pedro Abarca a Acedillo.
Nada más salir del pueblo, a mano derecha de la pista, a unos cien metros, discurre otro camino en paralelo. Podemos continuar por la pista o, antes de llegar al bosque, atravesar la linde de un campo de labor e incorporarnos a este camino. En ambos casos, en apenas un kilómetro llegamos al entorno de la ermita de Santa Isabel o Virgen del Robledillo. 
Nos adentramos en el robledal. La pista es amplia y está bien arreglada y frecuentemente es utilizada por vehículos para pasar de un pueblo al otro.

La pista atraviesa el bosque entre Quintanilla y Acedillo.
Al poco de entrar en el bosque, llegamos a un área recreativa junto a la ermita de Santa Isabel también llamada Virgen del Robledillo. La ermita es compartida por Acedillo y Quintanilla Pedro Abarca y se ubica en un evocador lugar, escondida en lo más profundo del bosque. Hay mesas y fuente por lo que es buen sitio para parar y descansar.

área recreativa y ermita de la Virgen del Robledillo, entre Quintanilla Pedro Abarca y Acedillo.
Ermita de Santa Isabel o Virgen del Robledillo.
Continuamos por el camino y salimos del bosque, visualizando ya la peña del Perul a nuestra derecha. A nuestra izquierda, unos metros más adelante, un pinar sustituye al robledal. Al fondo, se atisba las peñas que rodean el pueblo de Acedillo. Emprendemos la ascensión al Perul.

El Perul.
El desnivel es pequeño, apenas 100 metros. Para subir, tomamos a la derecha un señalizado camino que asciende por el lado oriental de la peña. Es el llamado Camino Real del Caracol. A media subida, hay un panel explicando que este camino fue construido en el siglo XVIII para facilitar el transporte de mercancías entre los puertos cántabros y la meseta.

Subimos por el Camino del Caracol al Perul.

Subimos por la pista, cómoda, hasta alcanzar un pequeño collado que separa la peña del Perul y las elevaciones que cierran por el norte el valle donde se ubican San Pantaleón y Quintanilla.
Allí mismo, tomamos la senda que sube a mano izquierda a lo alto del Perul. Un panel nos indica el punto exacto en que debemos tomar esta trocha.
Tras un pequeño esfuerzo, accedemos a la meseta superior de la peña. Ésta se presenta fuertemente basculada hacia al norte, ya que el borde sur de la peña está fallada y cabalgada en esa dirección. Geológicamente se trata de un claro ejemplo de sinclinal colgado. Todo su perímetro sur está cubierto de molinos eólicos. Toda la estructura es una sinclinal colgado.


En este bloque calizo cercano a la cumbre, podemos apreciar la fuerte inclinación de la meseta superior de la peña en sentido N-S.
Mirando hacia el norte, visualizamos en un día claro las cumbres nevadas de la Montaña Palentina.

Cumbre del Perul
Hacia el sur, podemos contemplar una enorme extensión de la meseta. Precisamente la peña y loras adyacentes son el punto de transición entre las loras y la Cuenca del Duero. 
Llegamos a la cumbre, ubicada muy cerca del punto por el que hemos accedido. Hay un hito geodésico y un buzón del Club Mirandés de Montaña, establecido en 1989.


Panorámica desde el Perul mirando hacia el sur.
En la meseta de la Peña El Perul se han identificado restos de murallas levantados por asentamientos celtibéricos. Los restos son aún muy evidentes y los encontramos fácilmente alineados por su lado norte (a escasa distancia de la cumbre) y por su lado oeste. Estos dos flancos son precisamente los más vulnerables si se quiere acceder a la peña. Los restos pueden datarse entre los siglo V. y I. antes de Cristo.

Imágenes de los restos de murallas celtibéricas del antiguo castro.


Aquí podríamos terminar nuestra excursión, regresando por el mismo itinerario a Quintanilla Pedro Abarca. El trayecto completo de ida y vuelta supone entonces 11,7 kilómetros y algo más de tres horas.
Si tenemos tiempo y fuerzas, pudiéramos completar la visita a esta solitaria comarca continuando y descender del Perul por su lado occidental hasta el pueblo de Acedillo. Desde aquí, retornaríamos por el sur atravesando campos de labor por el pueblo de Ruyales del Páramo. Entre ambos, visitaríamos los restos de dos dólmenes del Neolítico.


ALTERNATIVA: RETORNO POR RUYALES DEL PÁRAMO

Desde el extremo occidental del castro, junto a los restos de muralla, descendemos a la gran pista construida en 2005 para la instalación de los molinos eólicos. Por ella bajamos rápidamente hacia el pueblo de Acedillo, que ya divisamos a nuestra izquierda. La marcha es se produce por una amplia pista flanqueada por estos gigantes que superan en altura incluso a las muelas rocosas sobre la que están levantados.


Abandonamos definitivamente el entorno del Perul y llegamos a las primeras casas de Acedillo.

Vista del pueblo de Acedillo y valle del río Hormazuela desde la cumbre del Perul.
El pueblo, en otro tiempo muy reducido, ha sido reformado en los últimos años. Podemos entrar en el pueblo, visitar su iglesia y retornar a la pista. Unos metros más adelante, gira de nuevo al este en dirección a Quintanilla, dejando ahora la peña a nuestra izquierda.

Acedillo


Continuamos durante algo más de medio kilómetro hasta llegar a un cruce donde sale un camino a la derecha. Si seguimos resto, enlazaríamos definitivamente con el camino de vuelta a Quintanilla a través del bosque. Tomamos el desvío y continuamos por un despejado camino entre campos de labor, dejando el Perul atrás. Se trata del antiguo camino que unía Acedillo con Quintanilla Pedro Abarca, una alternativa al anterior referido. 
La marcha es fácil y recorremos un kilómetro más hasta llegar a la linde de un cerrado pinar junto a un cruce.
Continuamos por una pista que sigue la linde de un pinar.
El camino continua siguiendo el borde del pinar que queda a nuestra izquierda durante unos dos kilómetros.
Depués, nos introducimos en el bosque para salir en poco a un camino, que recorre de sur a norte el borde oriental del pinar. 
Se trata del Camino Real del Caracol y nos desviamos a mano derecha dirección sur.
Nos encontramos en invierno y el camino, que separa campos de labor, se presenta muy embarrado ya que es utilizado por vehículos agrícolas. Este camino es el que se dirige indefectiblemente hacia el sur a la búsqueda de los dos dólmenes que buscamos. Recorremos unos dos kilómetros por terreno despejado. Es en este tramo donde más posibilidades tenemos de perder la orientación ya que a menudo salen caminos laterales. Si no disponemos de un GPS podemos dudar del camino correcto a tomar en algunos cruces. Si miramos hacia atrás, divisamos el Perul sobresaliendo sobre el pinar.

Vista del Perul desde el camino hacia los dólmenes de Ruyales.
En casi dos kilómetros de caminata entre patatales y barbechos, visualizamos por fin a la derecha, en medio de un erial, el dolmen identificado como Ruyales 2. Se trata de una acumulación de piedras que destaca sobre el llano circundante formado por campos de labor. Al ser invierno, podemos atravesar fácilmente el campo, muy embarrado y llegar al dolmen. Apreciamos sin ninguna duda que se tratan de los restos de un megalito. Hay dos grandes lajas, restos de las muchas más que tuvieron que conformar la cámara funeraria, De ellas, parte una larga alineación de piedras que en su día tuvieron que formar el corredor. 

Dolmen de Ruyales 2

Dejamos el dolmen y buscamos el otro llamado Ruyales 1, de mayores dimensiones. Lo hallamos muy cerca. Solo tenemos que continuar por el camino que traíamos y en doscientos metros, tomar el desvío a la derecha para, en otros doscientos metros más, divisar ya el dolmen en medio de otro campo de labor. Nos acercamos a él con ciertas dificultades superando los terrenos embarrados y blandos. Su estado de conservación es mucho mejor que el anterior. La cámara aún mantiene 5 o 6 lajas en muy buen estado. Algunos de los monolitos que formaban el corredor aún se aprecian alineados y en posición vertical. El conjunto es más armónico que su vecino Ruyales 2 y no cabe duda que hace cinco mil años, cuando se levantó, tuvo que ser un gran monumento. Su posición, en un terreno llano, visible desde gran distancia, concuerda con el concepto de emplazamiento de otros megalitos que se conocen.
Ambos dólmenes fueron erigidos alrededor de tres mil años antes de Cristo, por lo que han tenido que sobrevivir a la intensa labor de los agricultores que han despejado, arado y trabajado en estos campos durante siglos.

Dolmen de Ruyales 1

(fotos tomadas en primavera)
Dejamos el dolmen y retornamos al cruce con el camino que traíamos. Nos desviamos hacia el este siguiendo una amplia y clara pista que sin pérdida alguna nos debe conducir al pueblo de Ruyales del Páramo, no visible aún. De nuevo es recomendable disponer de un aparato GPS o al menos llevar planos o brújula porque en estos extensos campos es fácil perder el camino correcto.
Hasta Ruyales del Páramo tenemos aproximadamente dos kilómetros. A nuestra izquierda contemplamos de nuevo el Perul. Nos damos cuenta que es observable desde una gran extensión de terreno por lo que sus moradores tuvieron que disfrutar de grandes vistas por lo que se entiende el emplazamiento del castro que hemos visitado.


Llegamos a Ruyales del Páramo. El pueblo, de reducidas dimensiones, se halla bastante reformado y todas sus calles están bien asfaltadas. Destaca la iglesia de los Santos Justo y Pastor, emplazada sobre un altozano junto al caserío y visible desde muy lejos.

Ruyales del Páramo


Nos queda ya poco para llegar a Quintanilla Pedro Abarca, ubicado exactamente en línea recta al norte de Ruyales. Salimos del pueblo por una amplia pista dejando la iglesia a nuestra derecha en lo alto.


Esta pista asciende hasta un pequeño altozano para emprender el descenso entre molinos eólicos hacia el vallejo donde se ubica Quintanilla Pedro Abarca. 
La distancia a cubrir es alrededor de kilómetro y medio que se nos hacen algo duros. La pista desemboca en la carretera, a escasamente cien metros de Quintanilla Pedro Abarca.


La distancia total que hemos recorrido es próxima a los veinte kilómetros desde que salimos a primera hora de la mañana.


Lo primero que vemos del pueblo es el ábside de la bonita iglesia románica que se asoma sobre la carretera y da la bienvenida a los escasos visitantes que vienen por estos pagos.


Iglesia de San Vicente de Quintanilla Pedro Abarca.

CASTRO DEL PERUL
Dificultad
Media. La subida al Perul es fácil. El retorno por Ruyales del Páramo resulta largo y dificultoso.
Ciclable
Sí (solo con terreno seco en verano).
Circular
Sí.
Orientación
Fácil desde Quintanilla al Perul pero muy complicado el retorno por Acedillo y Ruyales ya que transcurre en su mayor parte por caminos entre campos de labor sin ninguna señalización ni referencia clara.
Época recomendable
Todo el año pero evitar épocas lluviosas como la primavera. Al tratarse de terrenos parameros las temperaturas pueden ser muy extremas.
Inicio
Quintanilla Pedro Abarca.
Distancia de Burgos
34,4 kilómetros.
Tiempo total
Completo: 4 horas 15 minutos (dependiendo del tiempo que nos detengamos en el castro y los dólmenes) // Solo i/v al Perul: 1 hora 40 minutos.
Distancia total
Completo: 18,8 kilómetros. // Sólo i/v al Perul: 5,8 kilómetros.
Interés
Peña y castro celtibérico del Perul, pueblos pintorescos, dólmenes neolíticos, ermita de Santa Isabel, diapiro e iglesia románica de Quintanilla Pedro Abarca.
Altitud mínima
818 m.
Altitud máxima
1147 m.
Mapas
1:50000: 0167 Montorio; 0166 Villadiego
1:25000: 0167-3 Huérmeces; 0166-4 Villadiego


Notas:

- También se puede acceder al Perul desde el pueblo de Acedillo lógicamente. Aparte de la pista que viene de Quintanilla Pedro Abarca, podemos llegar a Acedillo por la carretera que desde el Valle de Santibáñez sube a las Hormazas y por Brullés y Coculina lega al pueblo. También es posible llegar por la carretera de Aguilar pero desviándonos a Villadiego por la Nuez de Arriba y Coculina.
- En el entorno de la ermita del Robledillo hay mesas y fuente para descansar y comer.
- Como se ha explicado, el retorno por Ruyales visitando los dólmenes es difícil porque no hay referencias para orientarse y transcurre por lindes de campos de labor.
- Excepto en verano con tiempo seco, algunos de los caminos pueden estar bastante embarrados.
- Podemos visitar otros diapiros en Poza de la Sal, el Valle de Mena, Salinillas de Bureba y Salinas de Rosío.



Diapiro de Poza de la Sal


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 Mapa topográfico


Perfil de elevación

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