miércoles, 17 de noviembre de 2021

Sierra de Segura: Desfiladero del Mundo desde Ayna

El río Mundo, afluente del Júcar, recorre la parte sur de la provincia de Albacete. En su curso alto, ha formado un agreste y espectacular desfiladero en cuyas empinadas laderas se aferran pueblos pintorescos. Entre ellos, destaca Ayna, catalogado como uno de los bonitos de España. La localidad es también conocida por haberse rodado en sus calles y junto al río muchas escenas de la película española “Amanece que no es poco”. Partiendo de Ayna, bajaremos hasta la margen del río Mundo que cruzamos para remontar el Monte de la Fontezuela. Recorremos por su cuerda entre bosques en paralelo al  desfiladero y descendemos hasta la localidad de Royo Odrea. Retornaremos a Ayna parte por la carretera, y en su tramo final, por la orilla del río.


Ayna

Ayna y el río Mundo desde el Mirador del Diablo.
Llegaremos a Ayna desde la capital provincial Albacete, saliendo por la carretera comarcal CM-3203, que se dirige hacia el sur. En este recorrido, de poco más de 60 kilómetros, pasaremos desde los llanos de La Mancha a las primeras estribaciones septentrionales de la Sierra de Segura.

Mapa de posición de la Sierra de Segura
Llegamos a las inmediaciones de Ayna, cuyo caserío se desparrama sobre la orilla izquierda del río Mundo, en un espectacular paraje. Antes de iniciar el descenso a la localidad, muy pronunciado, nos asomamos en el Mirador del Diablo, desde donde disfrutaremos de impresionantes vistas sobre el pueblo y el desfiladero labrado por el río Mundo a su paso.

Vista de Ayna y el desfiladero del Mundo desde el Mirador del Diablo.
En la última curva antes de entrar en las primeras casas del pueblo, se halla el Mirador del Sidecar de la Rodea Grande, donde merece también la pena parar también, leer los paneles y disfrutar del paisaje.


Mirador del Sidecar de la Rodea Grande, con guiños a la película Amanece que no es poco


Otra vista de Ayna desde la carretera de acceso.
Las empinadas calles de Ayna se desparraman en sucesivos graderíos por la ladera asomados sobre la orilla del río Mundo. El acceso a ellas está vetado para los no residentes ,por lo que aparcamos el coche en la parte alta.

Calles de Ayna.

Nos preparamos para la excursión y entramos en el pueblo por su calle principal.  A medida que la recorremos, vamos parándonos en los diferentes escenarios de la película, bien indicados sobre puertas, muros y paredes.


Para llegar hasta la ribera, tenemos que enlazar varias calles unidas por estrechos pasadizos. Descendemos hasta la ribera.

Seguimos la orilla del río hasta el puente.
Ayna desde la orilla del Mundo.
Desde la ribera observamos ahora el caserío por encima, desparramado sobre la empinada ladera. Un camino asfaltado discurre junto a la ribera y es utilizado para el cuidado de los muchos huertos y acequias que hay. Cruzamos el río Mundo por un pequeño puente y continuamos aguas abajo por la otra orilla, en dirección a la vecina localidad de Liétor. Llama la atención la gran cantidad de huertos y acequias que encontramos, testigo del pasado agrícola, que tuvo esta localidad y que en parte aún se mantiene. El sendero sigue la orilla a cierta altura y poca distancia del cauce. Estamos a comienzo del otoño, el verano ha sido bastante seco y el río va muy bajo de caudal, aun así, el rumor de la corriente precipitándose en pequeños saltos nos acompaña. Al otro lado, las vistas sobre el caserío de Ayna son magníficas a medida que nos vamos alejando.

 
Llegamos enseguida a un cruce señalizado donde optamos el llamado Sendero de la Umbría, que inmediatamente comienza a remontar la ladera, en su primer tramo, por un camino bien empedrado. El desnivel a cubrir es de casi 400 metros en apenas dos kilómetros y medio.

El camino de ascenso al Monte de la Fontezuela está perfectamente empedrado en su primer tramo.

Las vistas de Ayna sobre el desfiladero desde los altos de la orilla contraria son espectaculares.
Ganamos altitud con fuerza al realizar este camino cerradas curvas. Un poco más arriba, desaparece el empedrado y se torna en sendero de montaña. Por fortuna se halla limpio y en muy buen estado, vamos ganando altura realizando innumerables curvas de 180 grados.


A medida que ascendemos, vamos disfrutando de inmejorables vistas sobre el caserío de Ayna y el desfiladero.

Seguimos unos metros por una amplia pista.
Casi en los 1000 metros de altitud, alcanzamos la parte superior del monte, que forma parte de la Sierra de la Fontezuela. Nos incorporamos a una gran pista que transcurre longitudinalmente, siguiendo la cuerda y en paralelo al río. Pero solo caminamos uno doscientos metros por esta vía, carrozable, ya que en la siguiente curva, justo donde hay un pequeño balcón sobre el desfiladero y junto a un viejo pilón-fuente, abandonamos el camino. Es justo este punto buen lugar para parar, descansar y comer algo disfrutando del paisaje.


Estamos sobre la vertical del pueblo de Ayna, unos 400 metros por encima y es uno de los mejores puntos para visualizarlo. Continuamos. ahora seguimos por un estrecho sendero por el interior del pinar, siguiendo las indicaciones del PR. En los siguientes kilómetros no veremos el desfiladero al quedar oculto por los árboles.


Poco a poco vamos dejando Ayna atrás y avanzamos aguas arriba del desfiladero.

El camino se ensancha a medida que inicia el descenso hacia Royo Odrea.
El sendero se adapta a la ladera y zigzagueando entre los pinos. La marcha es cómoda en todo caso porque apenas tiene desnivel. En unos quince minutos, el camino se transforma en pista e inicia el descenso al desfiladero.

Al fondo atisbamos Royo Odrea a los pies de dos imponentes peñas.
Visualizamos de nuevo el desfiladero del Mundo, esta vez aguas arriba de Ayna. Descendemos cómodamente hacia la población de Royo Odrea, flanqueada por las impresionantes Peñas del Pico, que protegen el caserío por su lado norte. La vista desde donde estamos es espectacular.
 
La carretera salva el río Mundo antes de llegar a Royo Odrea.
La pista, en un principio, pierde altura con suavidad. A medida que nos acercamos al río, se torna más empinada.


Alcanzamos la carretera que se dirige a Elche de la Sierra, caminamos por ella unos metros. Antes de llegar al pueblo, nos asomamos sobre el desfiladero desde el Mirador del Infierno que queda a nuestra derecha.

El Mirador del Infierno, sobre el desfiladero del río Mundo.


Bajamos más, pero no entramos en Royo Odrea, sino que siguiendo las indicaciones del PR y de nuestro GPS, dejaremos las casas a nuestra izquierda.

Tramo final hacia Royo Odrea.
Abandonamos la carretera por la derecha bajando hacia unas fincas tras las cuales desembocamos en un olivar.


Según el track que llevamos preparado, el camino de retorno a Ayna se produce (y así es nuestra intención inicial) por la orilla del río Mundo, siguiendo el fondo del desfiladero.

Viaducto sobre el Mundo, en Royo Odrea.
Pero tras cruzar el puente, comprobamos que la carretera discurre, al menos en este sector, muy por encima del nivel del río y no encontramos manera de salir al no haber aperturas en el pretil de la carretera, No nos queda más remedio que continuar por el asfalto.


La carretera, en buen estado, se va estrechando, siguiendo el desfiladero, no se hace arduo el recorrido. En algunos entrantes que vemos, hacemos algún intento de bajar por la derecha, pero no parece viable ningún sendero más allá de acercarse a algunas fincas cercanas a la carretera. Seguimos. Tras pasar un túnel de unos 10 metros, cruzamos el río Mundo por un rústico puente y continuamos unos metros, pero de nuevo vemos que el sendero está en malas condiciones, hay mucho barro y encharcamientos, siendo muy complicado avanzar siguiendo el río. Tenemos que deshacer unos metros para retornar a la carretera y continuar sobre el asfalto. Ya nos queda poco en todo caso para llegar a Ayna.


Continuamos unos metros más por la carretera hasta que, justo en la curva anterior al paraje donde se halla Ayna, entre verticales farallones rocosos, atravesamos un estrechamiento y salimos de la carretera de nuevo. Esta vez sí, podemos caminar fácilmente por una amplia pista carrozable que sigue la orilla. Esta vía es utilizada por vehículos de motor que se acercan a las numerosas fincas y plantaciones (entre ellas algunos olivares). En apenas dos kilómetros, alcanzamos la parte baja de Ayna, cuyas casas vemos ahora desde una perspectiva muy inferior. Llegamos al mismo puente que atravesamos en la ida y ascendemos a la parte superior del pueblo remontando las callejuelas hasta alcanzar el coche. Finalizamos está interesantísima excursión por una de las zonas más bonitas de la provincia de Albacete y la Sierra de Segura.

Centro de Ayna.

DESFILADERO DEL MUNDO DESDE AYNA
Espacio natural
Sierra de Segura y Alcaraz.
Dificultad
Media.
Tipo de camino
Senderos de montaña, carretera, pista.
Ciclable
Sí.
Agua potable
Encontraremos en Ayna y Royo Odrea.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
En general todo el recorrido es muy intuitivo.
Época recomendable
Primavera y otoño. Evitar los días calurosos de verano.
Inicio
Ayna (Albacete).
Distancias
Albacete (60,8 kms).
Tiempo total
Alrededor de 4 horas y media.
Tiempos de marcha
Ayna-Pista Fontezuela:  Pista Fontezuela-Royo Odrea:  Royo Odrea-.Ayna:
Distancia total
15,3 kilómetros.
Interés
Pueblo pintoresco de Ayna, Desfiladero del Mundo, Vistas sobre el desfiladero.
Altitud mínima
596 m.
Altitud máxima
987 m.
Desnivel acumulado
988 m.
Mapas
1:50000: 0842 Liétor.
1:25000: 0842-3 Ayna.


Notas:
- El recorrido no ofrece dificultades técnicas relevantes. La única dificultad física será remontar los casi 400  metros de desnivel desde la orilla del río Mundo hasta lo alto del la Sierra de la Fontezuela.
- El regreso por la carretera no es en absoluto anodino ni se hace largo. Atención a los coches en los puntos con poco arcén.
- Por supuesto, merece la pena deambular por las calles de Ayna y descubrir bonitos rincones pintorescos.
- El desfiladero del río Mundo pasa por otros pueblos pintorescos que bien merece la pena visitar, como el cercano Liétor y Bogarra, este último ubicado en un barranco lateral.




Bogarra.




Mapa topográfico



Perfil de elevación.


Ver y descargar track en Wikiloc








domingo, 7 de noviembre de 2021

Hayedo de la Verdina

Visitamos uno de los hayedos más recónditos de la provincia de Burgos. Se ubica en los Montes Obarenes. Partiendo de la población de Cubilla, ascenderemos por un escondido barranco atravesando un magnífico bosque caducifolio hasta alcanzar el portillo de la Planadilla, entre los picos Cantoña y la Peña Maya. Retornamos por otro barranco lateral hasta el punto de salida descendiendo por el interior de otro bosque de montaña. Al discurrir en todo momento por terreno agreste y sin señalizar, es necesario llevar GPS o mapas para no perderse por estos parajes.


Hayedo de la Verdinaf

  
Iniciamos la excursión desde las proximidades de la localidad de Cubilla de la Sierra, localidad emplazada en un tranquilo paraje de los Montes Obarenes. La manera más rápida de acceder es a través de la AP-1, saliendo de la autopista en Pancorbo. Atravesamos el desfiladero por la N-1 hasta encontrar el desvío a Santa Gadea del Cid y Puentelarra, el cual tomamos. En apenas un  kilómetro, llegaremos a la pequeña localidad de Encio donde tomamos el desvío por la izquierda a Cubilla y Obarenes. Esta vía, asfaltada no hace muchos años, se interna y recorre el profundo barranco de la Valsorda. En poco menos de 11 kilómetros, llegamos al desvío a Cubilla. Allí mismo, junto a la carretera dejaremos el coche para iniciar la excursión. Podemos ir también a través del Portillo de Busto, para lo cual debemos alcanzar primero la localidad burebana de Busto de Bureba y ascender el puerto. Una vez en la vertiente norte, continuamos pasando por los pueblos de Zangández y La Molina del Portillo de Busto antes de llegar a Cubilla. Esta alternativa, muy interesante, es más larga que la anteriormente descrita.

Cubilla de la Sierra se emplaza a los pies del pico Humión.
Vista del Valle de Cubilla desde la cima del pico Mancubo.
Justo en este cruce, al otro lado de la carretera, nace el camino que se dirige hacia la vertiente norte de los Montes de la Verdina cuya línea de cumbres, nos cierra la vista por el sur. Pasamos una valla, que volvemos a cerrar, y seguimos hasta alcanzar unos prados donde encontramos ganado pastando plácidamente.


Dejamos el coche a un lado de la carretera en el desvío a Cubilla de la Sierra.

Nos dirigimos por la pista hacia unos pastos. Al fondo, la Peña la Encina.
Allí mismo parte el camino, a mano derecha, que se dirige hacia la línea de bosque y que debemos tomar. Nos incorporamos a él.


Hay desde el comienzo robles y hayas, caminamos bajo cubierta vegetal dentro de un bosque muy frondoso. Es tan tupido que la luz es insuficiente y caminamos un largo trecho por parajes sombríos.

La pista se interna pronto por un frondoso hayedo, siguiendo el arroyo Molinar.
Avanzamos con comodidad por el interior del hayedo, llamado de Rivacote o de la Verdina, en dirección S-SE. La pista se mantiene en buen estado y parece que es utilizada por vehículos, posiblemente cazadores. Caminamos se le llama Valle de los Ríos.

Caminamos con comodidad por el interior del bosque.
El otoño está avanzado, aunque todavía no ha alcanzado su máximo de tonalidades tan características de esta estación. Aún así, son muchos los árboles cuyas hojas están mutando hacia el amarillo-rojizo.


En algo más de un kilómetro, alcanzamos el punto exacto donde debemos abandonar la pista, que se dirige hacia La Molina, para internarnos por la izquierda en el bosque. Estamos ya en el hayedo de la Verdina o de Rivacote.

Atravesamos un cercado metálico.
En su interior, no hay sendero ni trazas, pero subimos con cierta comodidad siguiendo la referencia del surco del arroyo, seco en esta época del año. El suelo está limpio, caminamos entre las hayas bajo un silencio absoluto.

Caminamos entre las hayas barranco arriba.

La pendiente no es excesiva al menos en este primer tramos, vamos subiendo poco a poco hacia la cabecera del arroyo.


Poco a poco, vamos aproximándonos a la línea de ladera entre los picos Cantoña y Peña Maya. Desde el interior del bosque no disponemos de vistas ni referencias. Seguimos ascendiendo.


Superada la cota de los 1000 metros, el barranco se estrecha, encontramos algunos bloques de piedra camuflados y confundidos entre el liquen y los árboles que crecen entre ellos. Rodeamos algunos de ellos. Un poco más arriba, enlazamos con un camino transversal,, muy evidente y señalizado como PR-224. Es el sendero de pequeño recorrido "Bosques y cumbres de Miraveche". Nos incorporamos a él y caminamos ahora con comodidad.

Enlazamos con el sendero PRC-BU-224 que proviene de Miraveche y recorre la cuerda de los Montes de la Verdina.
El sendero describe en seguida un giro a la derecha, subiendo aún más desarrollándose en paralelo a la línea de la cresta que tenemos a nuestra izquierda. Las hayas nos acompañan en todo momento ya que han poblado todo este barranco.


Este camino, muy evidente y cómodo, se dirige sin dilación hacia la cuerda de la sierra.


Tras pasar un gran tronco desgajado, superamos el surco de la cabecera del arroyo, en su teórico nacimiento, que encontramos seco. Giramos a la izquierda para emprender, ahora con fuerte pendiente el último tramo hacia la cresta. Podemos atisbarla al colarse  la luz del sol entre las ramas de los árboles.

Último trecho hasta la cresta de la sierra.
Tras un pequeño esfuerzo, salimos "repentinamente" del bosque y nos presentamos en el collado de la Planadilla, a 1260  metros de altitud. Se trata de un estrecho paso de montaña entre las cimas del Cantoña (1355 metros y máxima cima de los Montes de los Verdina) y la majestuosa y muy agreste Peña Maya (1321 metros). La llanura burebana se extiende a nuestros pies hacia el sur.


La salida del bosque ha sido repentina y desembocamos en un impresionante paraje con un extraordinario paisaje. Después de los esfuerzos de la subida, es un lugar perfecto para parar y descansar. Además es prácticamente el punto medio de nuestra excursión.

Ladera hacia la Peña Maya.
El Cantoña visto desde el collado de la Planadilla.
Tras fotografiar las cumbres que nos vigilan a ambos lados, iniciamos el regreso. Entramos de nuevo en el bosque y deshacemos camino por el PR hasta aproximadamente la cota de los 1100 metros por el interior.


Nuestro plan es retornar al valle descendiendo por el barranco lateral ubicado más al este. No hay senderos ni indicación alguna, así que, guiados por el track de nuestro GPS, bajamos un poco por terreno libre dentro del bosque, un poco hacia la derecha de por donde subimos.

Peña Blanca.
Unos cien metros después de haber abandonado el PR, salimos del bosque por nuestra derecha, plantándonos sobre la ladera rocosa de la Peña Blanca, que separa los dos barrancos.

Magnífica panorámica del hayedo de la Verdina o Rivacote. Al fondo, destaca la mole del pico Humión.
En este punto, podemos contemplar por primera vez el bosque por el que hemos ascendido, es extraordinario paisaje. El fuerte color rojizo caracteriza a los  hayedos en esta época del año. Al fondo, tenemos el pico Humión y la alineación norte de los Obarenes. Buen sitio para hacer magníficas fotos. El terreno es áspero, pero la distancia es poca y superamos fácilmente este saliente rocoso.


Una vez en la parte superior de este roquedo, visualizamos el barranco contiguo por donde bajaremos.


Atravesamos fácilmente un cierre metálico y comenzamos a bajar por terreno abierto y rocoso de nuevo hacia la línea del bosque.

La Peña La Encina.
De fondo, contemplamos la impresionante figura de la peña La Encina, que nos invita a su ascensión desde donde estamos, pero desestimamos esta opción para otra ocasión.


Alcanzamos la linde y penetramos en su interior. Se trata de un bosque mixto, donde encontramos tanto especies caducifolias como perennes. Nos llama la atención  un pequeño acebal ubicado en la parte más alta del barranco.

Encontramos algunos acebos en la parte superior del barranco.

Comenzamos a bajar. Seguimos el track de nuestro GPS, pues no encontramos ninguna señalización ni referencia alguna por el interior de este bosque.



El suelo está menos limpio que el que encontramos en el hayedo del bosque adyacente por el que subimos. Progresamos entre los árboles, siguiendo pequeñas trazas o trochas de montaña y perdiendo altura con cierta comodidad.

Ya próximos al llano, perdemos altura sorteando los árboles.
A medio descenso, encontramos un atisbo de viejo sendero, seguimos por él unos metros hasta que se desvanece de nuevo su traza.


Poco a poco, vamos saliendo a terreno más abierto, de nuevo con buenas vistas sobre el valle y el imponente Humión que nos vigila desde enfrente. El último tramo hasta los prados tenemos que hacerlo sorteando arbustos, algo de maleza y surcos. Sin demasiadas dificultades, vamos poco a poco alcanzando el llano y el camino.


Solo nos queda deshacer el tramo ya recorrido hasta la carretera y el punto donde dejamos el coche. Finalizamos esta interesante excursión otoñal.

Peña La Encina.


HAYEDO DE LA VERDINA
Espacio natural
Montes Obarenes / Montes de la Verdina.
Dificultad
Alta. Aunque no hay dificultades técnicas reseñables, la excursión transcurre en gran parte por el interior del bosque sin indicación alguna y en parte por terreno abrupto.
Tipo de camino
Camino forestal en el llano, terreno libre por el interior del bosque. PR en parte superior del hayedo hasta el collado de la Planadilla.
Ciclable
No.
Agua potable
Podremos encontrar en invierno y primavera en los arroyos que vamos encontrando.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Muy difícil. Llevar GPS.
Época recomendable
Sin ninguna duda la época mejor será el otoño.
Inicio
Cruce en la carretera de acceso a Cubilla de la Sierra.
Distancia de Burgos
81,7 kilómetros.
Tiempo total
Unas 3 horas.
Tiempos de marcha
Punto de salida-Collado de la Planadilla: 1 hora 30 minutos; Collado de la Planadilla-Punto de salida: 1 hora 20 minutos.
Distancia total
8 kilómetros.
Interés
Paisajes de los Obarenes, hayedo de la Verdina, portillo o collado de la Planadilla, vistas sobre la Bureba y las peñas Maya y Cantoña.
Altitud mínima
882 m.
Altitud máxima
1261 m.
Desnivel acumulado
544 m.
Mapas
1:50000: 0137 Miranda de Ebro; 0136 Oña.
1:25000: 0137-3 Santa Gadea del Cid; 136-4 Miraveche.


Notas:
- También se le llama a este bosque hayedo de Rivacote.
- La excursión no es compleja si se lleva GPS. Transcurre en gran parte por el interior del bosque donde no hay señalización. La orientación no es sencilla.
- Es posible iniciar la excursión desde la localidad de La Molina del Portillo de Busto. Para ello hay que tomar el Camino de Cubilla que sale a la salida del pueblo a mano derecha. En unos tres kilómetros, esta pista enlaza con la que traíamos desde Cubilla y ya hemos descrito.
- El recorrido por el interior del hayedo es bastante limpio y fácil pues el suelo está despejado y la pendiente no es excesiva. Sólamente barranco arriba, deberemos superar algunos repechos y obstáculos rocosos para enlazar con el PR.


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Mapa topográfico



Perfil de elevación



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