sábado, 15 de febrero de 2014

De Pinilla de los Barruecos a Mamolar

La ruta recorre uno de los sabinares mejor conservados que se hallan en la provincia de Burgos. Los dos pueblos se hallan ubicados al sur de la Sierra de la Demanda, en la comarca de las Peñas de Cervera, rodeados de extensos bosques.

Comenzamos el recorrido en el pintoresco pueblo de Pinilla de los Barruecos. Desde Burgos saldremos por la carretera de Soria. Una vez pasado Salas de los Infantes y el cruce de Hacinas, debemos estar atentos para desviarnos a la derecha hacia Pinilla, que queda a unos tres kilómetros del cruce.


Pinilla de los Barruecos
Pinilla de los Barruecos.
Pinilla de los Barruecos está ubicado en un pintoresco y agreste lugar. Al S. y SE. se hallan los extensos bosques que lo separan de la comarca de Huerta de Rey y el cercano Cañón del Río Lobos. Al O. hallamos el mencionado sabinar y las estribaciones montañosas de los Montes de Silos con la Peña del Águila como máximo exponente. Pero lo que más llama la atención son las curiosas formaciones rocosas que cierran el pueblo por el norte. No en vano el nombre de "Pinilla" significa "peña pequeña" y su apellido "Barruecos" hace mención también a los "berruecos", que son los peñascos que emergen en el terreno. Dejaremos el coche en el pueblo (junto a la iglesia es un buen lugar) y saldremos por el camino que nace por la parte más alta del caserío. Esta pista se dirige primero hacia el este pero superado el talud desde donde se divisa el pueblo, gira completamente hacia el oeste, situándose ya sobre la dehesa de sabinas en la parte alta del pueblo.

Caminamos por el sabinar hacia Mamolar.
El bosque está recorrido por una amplia pista que nos permite caminar cómodamente y avanzamos rápido. A nuestra derecha tenemos a la vista la alineación de peñas que cierra Santo Domingo de Silos por el sur, cuya máxima altitud, Peñáguila, se ubica precisamente sobre el pueblo de Mamolar. Por este bosque, muy limpio y despejado, recorreremos los algo más de cinco kilómetros que nos separan, caminando siempre entre viejas sabinas.

A nuestra derecha divisamos la Peña del Águila.
Mamolar se ubica en el fondo del valle de Peñacoba, un extenso y alargado sinclinal paralelo al valle del Mataviejas y cerrado por las cumbres que forman las Peñas de Cervera.
Emprendemos el descenso al pueblo desde el sabinar por la pista que nunca hemos abandonado desde Pinilla de los Barruecos.

Caminamos entre sabinas y descendemos hacia Mamolar..
La senda realiza algunas curvas para salvar el desnivel y entramos en en el pueblo junto a las eras y algunas tenadas semiabandonadas.

Bajamos a Mamolar.
Las calles de Mamolar son amplias y despejadas. En la plaza se ubica la iglesia de Santa Centola y podemos repostar agua en la fuente. Todo el valle se presenta muy aislado dotándole de un encanto especial.

Centro de Mamolar.
Mamolar: iglesia de Santa CentolaSalimos por la carretera de Pinilla, dejando a la izquierda la ermita de Santiago.
Mamolar: ermita de Santiago.
Por la carretera progresamos casi dos kilómetros. Por ella, pudiéramos fácilmente regresar a Pinilla de los Barruecos, pero decidimos alargar la excursión visitando el pueblo de Gete que queda muy cerca a la izquierda. Para ello, tomamos una amplia pista que a nuestra izquierda que tras ascender un pequeño repecho, ya a la vista del pueblo, desciende hacia el caserío, entrando en Gete por su parte alta.

Tenadas en el camino de Mamolar a Gete.
El pueblo se presenta muy remodelado y el caserío es muy exiguo. No encontramos a nadie por sus calles.

Llegamos al pueblo de Gete por su parte alta..
Calle principal de Gete.
La Peña Carazo desde las inmediaciones de Gete.
Desde Gete, solo nos queda ya retornar a Pinilla de los Barruecos. De nuevo pudiéramos llegar fácilmente por la carretera, pero preferimos internarnos en la dehesa, un gran espacio cercado de robles que separa los dos pueblos. Superamos la cancela, abierta, y por el bosque adehesado, utilizado para pasto de ganado, nos acercamos a Pinilla, en donde entramos por la carretera al sur de la localidad finalizando el recorrido.

Otra pintoresca vista de Pinilla de los Barruecos desde la carretera de Huerta de Rey.

De Pinilla de los Barruecos a Mamolar




Notas:
- Pinilla de los Barruecos se halla rodeado de extensos bosques, son múltiples los parajes para recorrer y disfrutar de la naturaleza.
- Desde Mamolar, hay una bonita ascensión a la Peña del Águila.


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miércoles, 12 de febrero de 2014

Páramos del noreste de Burgos en bicicleta

El entorno NE. de la ciudad de Burgos está formado por una sucesión de páramos que sirven de división entre las cuencas del Ubierna y el Arlanzón.  Su recorrido es muy apropiado en bicicleta por la facilidad de acceso. La ruta que se presenta saldrá de la ciudad por el barrio de Villímar para, tras pasar por el Convento de San Esteban de los Olmos y remontar el páramo de Cótar, descender al pueblo de Hurones. Desde él, subiremos de nuevo el páramo para retornar a Burgos por el monte de Bella Vista. Bajamos finalmente a la ciudad descendiendo por el entorno del túnel de la circunvalación norte y la estación nueva del ferrocarril.

Comenzaremos la ruta siguiendo el camino que discurre junto al río Vena. Este vial en su sector entre la Avenida de los Reyes Católicos y el pueblo de Villímar ha sido intensamente reformado por lo cual es posible salir de la ciudad rodando siguiendo el carril bici.

Salimos por el carril bici del Río Vena hacia Villímar.
Una vez en el barrio de Villímar, pasamos la plaza por la antigua carretera de Poza de la Sal. Nada más dejar las últimas casas del pueblo, en una rotonda, tomamos el desvío señalizado a la derecha que nos indica el Convento de San Esteban de los Olmos.

Salimos de Villímar hacia el Convento de San Esteban de los Olmos.

Paso subterráneo de la circunvalación.
Salimos definitivamente del entorno de la ciudad y atravesamos el sistema de carreteras que forman la circunvalación en su sector NO. 
Tras cruzarla por un paso subterráneo, tomaremos el desvío a la derecha para rodar medio kilómetro paralelos a la circunvalación, que queda a nuestra derecha. La vía se va apartando progresivamente de la carretera y tuerce a la izquierda buscando un vallejo que sube al páramo.

Nos dirigimos hacia un vallejo que sube el páramo.
Ya por una carretera secundaria pasamos por un puentecito sobre la vía del ferrocarril y nos introducimos en el valle donde se ubica el Convento de San Esteban de los Olmos, ubicado en un recóndito y tranquilo lugar que sorprende al visitante que viene por aquí por primera vez.

Convento de San Esteban de los Olmos.


El entorno del convento es pues muy atractivo ya que forma la cabecera de un recóndito vallejo que sube al páramo de Cótar. Dejamos el convento a nuestra derecha y proseguimos valle arriba por una pista en mediano estado.

Llegados al páramo, tomamos el camino de la izquierda.
Hurones visto desde el páramo de Cótar.
El desnivel que tenemos que cubrir es escaso, así que fácilmente nos posicionamos sobre el páramo, donde las vistas se ensanchan. Justo aquí, estamos en una encrucijada de caminos. A la izquierda descenderíamos al barrio de Villatoro, hacia a la derecha, seguiríamos por el páramo al encuentro del pueblo de Cótar, por lo cual hay que coger la pista central, por la cual rodamos por el páramo hacia el NE.
La mejor manera de orientarnos será rodar teniendo a nuestra izquierda una línea de alta tensión.

Descendemos del páramo al pueblo de Hurones, atravesando el Camino de los Romanos.
Recorrido aproximadamente un kilómetro, encontraremos una marcada pista a nuestra izquierda. Será la que debemos tomar para descender a Hurones, aún no visible.
La pista enseguida desciende al fondo del valle, teniendo ya a la vista el pueblo de Hurones. Antes de llegar al llano describe un par de curvas por lo cual debemos aminorar la velocidad dada la fuerte pendiente.
Antes de llegar a Hurones, pasamos por un marcado cruce. Es el llamado Camino de los Romanos, llamado así por seguir el trazado marcado por la antigua calzada romana que iba de Bayona a Astorga, Aunque la ciudad de Burgos propiamente no existí, pasaba por sus inmediaciones uniendo las ciudades romanas de Tritium Autrigonum (cerca de Monasterio de Rodilla) y Segisama (Sasamón).

Iglesia románica de Santiago Apóstol en Hurones.
Entramos en Hurones. El pueblo no ha sido aún transformado por el boom inmobiliario y disfruta de una gran tranquilidad, aún estando ubicado a solo cinco kilómetros de Villímar.
En el pueblo destaca la iglesia románica de Santiago Apóstol, que posee un espléndido ábside. Justo al lado del templo, podemos repostar agua en una fuente y descansar.
Muy cerca alcanzamos la carretera, que cruzamos. Justo al otro lado, junto a un chalet, nace la pista que sube de nuevo al páramo y debemos coger.

Tomamos la pista junto a un chalet de la carretera que sube al páramo.
Esta pista, en buen estado, sube de nuevo al páramo de nuevo. Nos posicionamos en una plataforma que cierra la ciudad por el NE. y separa las tierras bañadas por el río Vena del Ubierna. Si miramos hacia el norte, divisamos las primeras alturas que nos anuncian la cadena montañosa que de SE. a NO. sirve de orla meridional de las llamadas Montañas de Burgos.

Debemos desviarnos a la izquierda desde el camino de Hurones a Celada de la Torre.
Debemos continuar por la pista sin tomar ningún camino lateral que surge, hasta llegar hasta un marcado talud (ver foto). Siguiendo rectos, continuando por la pista, bajaríamos al pueblo de Celada de la Torre, por lo cual debemos tomar el desvío a la izquierda en direccíón oeste y emprendiendo el retorno a Burgos.

Volvemos a la ciudad por el Camino Real de Burgos a Oña.
Continuamos ya sin pérdida por una amplia pista llamada Camino Real de Burgos a Oña. Tenemos aún casi seis kilómetros antes de comenzar el descenso a la ciudad. Según progresamos, nos posicionamos en la parte más alta de la meseta con lo cual ensanchamos las vistas, sobre todo hacia el norte.
Contínuamente nos saldrán caminos a izquierda y derecha, que descienden a los valles laterales, buscando los pueblos de Villayerno-Morquillas y el Valle de Rioseras. La mejor indicación para no desviarse es tomar siempre la dirección más recta hacia el bosque que divisamos al fondo: el monte de Vista Alegre.

Continuamos por el monte de Bella Vista.
Entramos en el monte de Bella Vista, una extensa mancha de pinos que puebla los cerros que cierran la ciudad por su sector NE. Es frecuente ver a corredores y paseantes que suben aquí a hacer deporte.
A mitad de su travesía encontramos una fea y ancha pista a mano derecha que fue habilitada cuando se construyó el túnel de la circunvalación.


Llegamos al final del bosque y emprendemos el descenso por terreno despejado, ya a la vista de la ciudad al fondo abajo. Solo tenemos ya que descender (frenando) para salvar el desnivel. 

Pasamos por encima del túnel de Fuente Buena, construido cuando se cerró la circunvalación NE.
Pasaremos por encima del túnel de Fuente Buena y el del ferrocarril, para desembocar por un carril asfaltado en las inmediaciones de la calle Islas Baleares, cerca de una gasolinera.

Puente nuevo construido sobre el desvío del ferrocarril.

Páramos del noreste de Burgos en bicicleta



Notas:
- La ruta es desaconsejable cuando el terreno esté blando por las lluvias.
- Desde el páramo es posible enlazar con otros caminos como descender a Cótar y Rubena por el este o bajar hacia Celada de la Torre y Sotopalacios por el norte, alargando la excursión.


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viernes, 7 de febrero de 2014

Cañón del Ebro en bicicleta

Este recorrido, discurre por el tramo burgalés del Cañón del Ebro entre Orbaneja del Castillo y el Valle de Zamanzas, más allá de Pesquera de Ebro.  La ruta se convierte en circular al retornar al punto de inicio subiendo al pueblo de Turzo, desde el cual realizaremos un largo y atractivo descenso hasta Orbaneja del Castillo, para disfrutar, justo antes de llegar a este pueblo, de las mejores panorámicas del cañón.

El mejor lugar para comenzar esta ruta es Quintanilla-Escalada, ubicado junto a la carretera N-623. Para llegar, saldremos por la carretera de Santander. Pasado Ubierna, tomamos el desvío hacia el Puerto del Escudo. Tras sobrepasar el Páramo de Masa y los pueblos de Tubilla y San Felices, llegamos a Quintanilla-Escalada. Nada más cruzar el puente sobre el Ebro, dejaremos el coche en la explanada de la gasolinera a la izquierda de la carretera. El pueblo se ubica en pleno cañón y justo frente a la gasolinera, nace la amplia pista que se adentra en el cañón en su recorrido hacia Pesquera de Ebro.

Quintanilla-Escalada


Al inicio del camino, hay un panel informativo sobre el cañón. Penetramos en él. Este primer recorrido es fácil y llano. Rodamos bastantes kilómetros teniendo el Ebro a nuestra derecha abajo, invisible por la vegetación, y la ladera del cañón a nuestra izquierda. La marcha es rápida y en las cercanías de Valdelateja, invisible siempre desde la pista, describe una amplia curva para acomodarse al gran meandro que realiza el río. Es en este tramo donde el río Rudrón desemboca en el Ebro. La exuberante vegetación de ribera nos impide ver el punto donde confluyen. Tras pasar la ermita de Nuestra Señora de Ebro, hoy solitaria y poco visitada, llegamos a las inmediaciones del puente sobre el río. Por aquí, llegan los senderistas que parten de Valdelateja y se halla al lado de la Central Eléctrica el Porvenir, que aprovecha el desnivel que hay al atravesar el río el espolón rocoso que evita el meandro que circunvala. Una gran obra realizada  comienzos del siglo XX.

Ermita de Nuestra Señora de Ebro.
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Desde el puente y la central, la pista se convierte en una estrecha senda. La vegetación es exuberante y debemos prestar atención ya que la visibilidad en algunos tramos es muy reducida. El ritmo de marcha se ralentiza y entramos en los tramos más angostos y "selváticos" del desfiladero.

Terrazas calizas formadas por los saltos de agua.
Exuberante vegetación entre Valdelateja y Pesquera de Ebro.
Continuamos por el sendero sin pérdida siguiendo la orilla del río. Tras atravesar los tramos más estrechos, en que prácticamente tocamos las aguas, entramos en una amplia chopera, que nos avisa que estamos ya cercanos a Pesquera de Ebro. Nos separamos del río y entramos en el pueblo junto a la iglesia.
Pesquera de Ebro es un pueblo interesante por muchos motivos. En primer lugar su pintoresco emplazamiento, en una gran curva que traza el Ebro. Varias fachadas de casas del pueblo lucen espléndidos y llamativos blasones de los siglos XVII y XVIII.

Iglesia de Pesquera de Ebro.

Blasón del siglo XVIII.
Pesquera de Ebro: puente sobre el río.
Dentro del pueblo, debemos continuar siempre por la orilla izquierda del Ebro, sin pasar el puente. Debemos tomar una calle que sube por su parte norte y por la cual abandonamos el pueblo siguiendo un amplio camino que poco a poco va ascendiendo sobre el nivel del río, que vemos abajo.

Atravesamos la calle principal de Pesquera de Ebro.
Continuamos por el cañón que se dirige sin dilación al cercano Valle de Zamanzas. Tendremos el río siempre a nuestra derecha. El camino se estrecha y se convierte en senda, aumentando la pendiente ya que el desfiladero se enrisca y el río se encajona.

Dejamos Pesquera atrás siguiendo la orilla del Ebro.
La senda continua hasta que ésta gira hacia la derecha en noventa grados al enriscarse la margen del río por la que rodamos. Frente a nosotros abajo, el Ebro ha esculpido y roto a lo largo de millones de años el borde SE. del gran anticlinal de Zamanzas. Se trata de una impresionante cluse sobre la cual se precipitan los acantilados calizos que el río ha ido horadado. Es éste un buen lugar para descansar y hacer fotos.

El Ebro se encajona antes de salir al Valle de Zamanzas.
Entrada del Ebro al Valle de Zamanzas rompiendo el flanco sur del anticlinal de Zamanzas por una preciosa cluse.
En la otra margen, la carretera se encajona adaptándose al exiguo espacio que le deja el río y la pared rocosa.


Abandonamos la margen del río y viramos 90 grados ascendiendo por un estrecho barranco que cae desde el páramo al río. En época seca, el arroyo baja completamente seco.

Dejamos el Cañón atrás y subimos hacia Turzo.
Ascendemos con fuerte pendiente y el barranco se ensancha poco a poco.

El camino de Turzo asciende por un recóndito y bonito barranco.
En algunos tramos, tenemos que poner pie a tierra, para superar la pendiente. Afortunadamente el camino se presenta en muy buen estado. Es un sendero muy solitario y escondido en que la naturaleza nos rodea. En apenas veinte minutos, alcanzamos el páramo y entramos en las calles de Turzo, las torres de cuya iglesia hemos divisado desde lejos ya.
Turzo se emplaza en un pintoresco lugar: en el centro de un macizo aislado rodeado por los cañones excavados por el Ebro por su parte E., S. y O. Su único acceso se realiza desde un ramal de la carretera al poco de sobrepasar Quintanilla-Escalada.
Entramos en sus solitarias calles. Destacan algunos escudos blasonados que adornan sus calles. Desde hace unos años, existe una fábrica de velas, que ha dado algo de vida al pueblo.

Turzo.
Video de Turzo


Debemos seguir las indicaciones y salir por una pista que se dirige hacia el oeste. El camino, asciende a un otero, sobre el cual dominamos el pueblo y apreciamos ya hacia el oeste de nuevo el cañón a la altura de Escalada.

Bajamos del páramo hacia la carretera a la búsqueda de las Ventas de Orbaneja.
Emprendemos el descenso por la ladera. El recorrido es largo, debemos frenar con frecuencia por la fuerte pendiente. En diez minutos alcanzamos el borde de la carretera a la altura de las llamadas Ventas de Orbaneja, un conjunto de edificaciones, hoy abandonados, ubicados junto a la carretera N-623.
Cruzamos la carretera y continuamos por el mismo camino, ya en el llano, rodando por el llamado páramo de Bricia.

Tenadas de Horca Menor.
A nuestra izquierda, el Ebro serpentea casi doscientos metros más abajo, a la altura del pueblo de Escalada. El camino está bien marcado. Dejamos a la derecha las casas de Horca Menor, antiguo poblado ganadero y emprendemos enseguida el descenso hacia Orbaneja del Castillo. Éste no es demasiado pronunciado y no tiene gran dificultad. 

Antiguas cabañas del páramo de Orbaneja.
Llegamos al borde del cañón y visualizamos el gran meandro del Ebro junto a Orbaneja del Castillo, que aparece frente a nosotros colgado sobre la ladera izquierda del río. Es ésta una de las mejores panorámicas que pueden realizarse del pueblo. Seguimos por el camino continuando el descenso hacia el río y entramos en la localidad por su parte alta junto a la diminuta ermita de San Vicente.

Magnífica vista primaveral de Orbaneja del Castillo y el Cañón del Ebro.

Video de Orbaneja del Castillo


Descendemos ya sin pérdida hasta la plaza del pueblo, junto a la cascada de la Cueva del Agua. Orbaneja del Castillo es buen sitio para comer, descansar, pararse y disfrutar del paisaje y el entorno.

Orbaneja del Castillo: ermita de San Vicente
En épocas veraniegas, suele estar bastante saturado de visitantes.


Orbaneja del Castillo


Continuamos la ruta. Bajamos a la carretera por la calle que parte de la plaza a mano derecha que desciende hacia el río. Justo enfrente de la carretera, hay un puente por el cual cruzamos el río Ebro. En la otra orilla tomaremos la mano izquierda de la senda que discurre entre el río y la montaña. Continuamos ya sin pérdida hasta Quintanilla-Escalada.

Río Ebro entre Orbaneja del Castillo y Escalada.
Senda junto al río Ebro.
La senda se estrecha a ratos y en ocasiones debemos echar pie a tierra pues es interrumpida por pequeños arroyos que bajan al río. En líneas generales se halla en buen estado. En época de lluvias, no obstante, algunos tramos pudieran estar anegados por el río y otros enfangados.
En apenas quince minutos pasamos por las inmediaciones de Escalada, que queda a mano izquierda al otro lado del río. No pasamos el puente que lleva al centro del pueblo y continuamos sin dilación siguiendo la orilla. 
En apenas cinco minutos más, llegamos a las primeras casas de Quintanilla-Escalada. Tras atravesar sus calles y llegar a la carretera, cruzamos el puente sobre el Ebro de nuevo y llegamos a la gasolinera donde tenemos el coche, punto origen de nuestra excursión.


Cañones del Ebro en bicicleta



Notas:
- La ruta no tiene grandes dificultades, más que las propias de rodar por terreno irregular, sobre todo en el tramo de Orbaneja del Castillo a Quintanilla-Escalada y la subida de Pesquera a Turzo.
- En todos los pueblos hay bar y posibilidad de comer.


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