martes, 10 de diciembre de 2013

Desfiladero de los Tornos

En su recorrido por la provincia de Burgos, el Ebro se abre paso labrando profundos desfiladeros, cañones y gargantas. De entre todos ellos, el río se supera a sí mismo en belleza paisajística entre las poblaciones de Tudanca y Cidad de Ebro, donde confluyen los valles de Manzanedo, Zamanzas y Valdebezana. Una ruta senderista circular permite recorrer sus dos orillas, constituyendo una de las excursiones más atractivas del norte burgalés.


Desfiladero de los Tornos




Llegaremos a la aldea de Tudanca saliendo de Burgos por la N-623 Burgos - Villarcayo. Sobrepasado Pesadas de Burgos y antes de bajar por el Puerto de la Mazorra, nos desviamos a la izquierda en dirección a Dobro y Pesquera de Ebro. Tras pasar este último pueblo, tomamos la carretera local que se dirige a Tubilleja y Tudanca, donde termina la carretera.

El Ebro en Tudanca.
En el entorno de Tudanca, el río Ebro realiza un gran meandro abriéndose paso entre enormes cantiles rocosos que caen a plomo desde las alturas de la Sierra de Albuera, formando un bello paraje.El pueblo se ubica en uno de los enclaves más aislados y desconocidos de la provincia de Burgos. El río, tras el meandro que ha formado y su posterior remansamiento, se dirige sin dilación hacia el cercano desfiladero de los Tornos, que separará Tudanca del Valle de Manzanedo. Este primer tramo coincidirá con el recorrido del GR 85, con lo cual está perfectamente señalizado hasta Cidad de Ebro.

Tudanca.
Así pues, salimos desde Tudanca por el sendero GR 85 que discurre paralelo al río, que queda a nuestra izquierda. El camino está en buen estado, señalizado y recorremos un kilómetro por terreno llano.


Poco a poco el camino se va estrechando y ganando altitud, pues nos estamos acercando al desfiladero y hay que superar las alturas rocosas que caen sobre el río. El cauce del Ebro se estrecha y sus orillas se escarpan.

Nos acercamos al desfiladero.
Ascendemos por la ladera para superar el desfiladero.

Video


Llegamos a un punto en que el camino comienza la ascensión en zigzag por la ladera derecha ya que no es posible caminar siguiendo la ribera. La ascensión no es ningún caso demasiado fuerte. Según ascendemos, vamos dejando el río abajo. El paisaje se ensancha y contemplamos bellas panorámicas del río adentrándose en la garganta.

Caminamos junto al río hacia Cidad de Ebro.
Ganamos la parte más alta del desfiladero y perdemos la vista del río, continuando por un camino que discurre entre carrascas y monte bajo. En breve iniciamos el descenso, suave hacia el valle y el entorno del río de nuevo. El Ebro, tras salir de la garganta, hace su entrada en el bellísimo Valle de Manzanedo. El río gana en anchura y su velocidad disminuye.

Descendemos al Valle de Manzanedo.
Seguimos bajando hasta llegar a la orilla del mismo río. Siguiendo el camino a su vera, recorremos los dos kilómetros y pico que nos separan de Cidad de Ebro, extremo de nuestra ruta y primer pueblo del valle.El sendero es tranquilo, placentero, es fácil cruzarse con caminantes. La llegada al pueblo se produce por su parte alta, bajando hasta la iglesia.


Cidad de Ebro


Atravesamos el pueblo, admirando algunas casas con solana mirando al sur y balcón corrido, típica arquitectura tradicional de las Merindades, donde nos encontramos.
Pasamos el río Ebro por un rústico puente y en la otra orilla, emprendemos el regreso por su margen izquierda. Seguimos por una difuminada senda, que paralela al río, progresa hacia el desfiladero, aún lejano ante nuestros ojos.

Cidad de Ebro: puente sobre el río.
La senda se difumina a ratos, pero no hay pérdida posible ya que a nuestra izquierda siempre está el río y a nuestra derecha, un gran cantil rocoso nos acompaña permanentemente.

Regresamos a Tudanca al encuentro del desfiladero de los Tornos.
En este tramo, tenemos que superar algunos tramos embarrados, ya que estamos muy cerca del río y el terreno es muy blando. En apenas un kilómetro, el camino se desvía ascendiendo a mano derecha en zigzag por la ladera. Aunque hubiéramos seguido pegados al río, no hubiera habido problema pues ambos recorridos confluyen un kilómetro más adelante. Nosotros subimos por la ladera y según ganamos altitud, disfrutamos de buenas vistas sobre el Ebro y el valle, que va quedando ahora detrás nuestro. La senda desciende de nuevo entre peñascos regresando a la orilla para continuar junto a un gran prado que queda a nuestra izquierda. Seguimos el borde de una gran valla metálica que nos separa de los terrenos de pasto.
Ascendemos hacia el desfiladero y dejamos el Valle de Manzanedo atrás.
Terminamos de recorrer la valla y el camino se ensancha de nuevo, ascendiendo suavemente. Se trata del viejo sendero por que bajaban los vecinos del pueblo de Vallejo, que queda unos metros arriba hasta la orilla del río.


Nosotros debemos desviarnos a la izquierda en un punto señalizado al efecto como Tudanca. Por este camino, descendemos hacia el río de nuevo, para en poco, emprender un ascenso pegado a la roca a la búsqueda del desfiladero de nuevo.

El sendero asciende de nuevo hacia el Desfiladero de los Tornos.
Tras describir una curva, nos enfrentamos al magnífico meandro del Ebro donde el desfiladero alcanza su máxima angostura y que no pudimos divisar en el camino de ida desde la otra orilla, ya que quedaba oculto.
El paisaje es espectacular en este punto. Las paredes rocosas caen a plomo sobre el río. La senda discurre pegada a la roca y ofrece las mejores vistas. Es éste buen sitio para detenerse, hacer fotos y descansar.

Espectacular cluse sobre el meandro del Ebro
Continuamos el camino. La senda más o menos en buen estado, rodea la curva del Ebro superando el tramo más estrecho de la garganta. En cada cada momento descubrimos nuevas perspectivas.

En su tramo más estrecho el sendero discurre bajo verticales paredes rocosas.
Desfiladero de los Tornos. Vista desde la orilla derecha.
Tras salir de la curva, debemos realizar una pequeña trepada para superar una empinada canal, sin dificultad ni peligro alguno, y continuamos por una senda boscosa que desciende ya definitivamente hacia el llano.Antes, pasamos por un bonito arco natural de piedra.

Arco natural sobre el sendero de bajada a Tudanca.
Continuamos bajando por el camino ganando la ribera y las orillas del río, ya remansado entre amplias praderas. Llegaremos a las inmediaciones del pueblo. Junto a la Peña Castillo, atravesamos el río por un largo y rústico puente de piedra, entrando en Tudanca de nuevo.


El Ebro traza bellos parajes al pasar por Tudanca. Al fondo a la izquierda, la agreste Peña Corderiza (936 metros).
Tal como dijimos, el entorno de Tudanca es el lugar perfecto para descansar y darse un baño en el río, sobre todo en verano.
Si tenemos tiempo, se recomienda acercarse al pueblo de Ahedo del Butrón, emplazado a medio camino de la subida al páramo. Se accede a este pueblo por el Sendero de Valdeahedo.

Regreso a Tudanca,
El Ebro antes de su paso por el desfiladero se remansa.


DESFILADERO DE LOS TORNOS
Dificultad
Media, por su larga duración y terreno abrupto.
Ciclable
Sí, aunque los tramos más agrestes del desfildero deban atravesarse caminando.
Circular
Sí.
Orientación
Fácil, aunque cuidado en no despistarse en el retorno y encontrar el camino correcto.
Época recomendable
Todo el año.
Inicio
Tudanca
Distancia de Burgos
66,5 kilómetros.
Tiempo total
3 horas 10 minutos.
Distancia total
11,2 kilómetros.
Interés
Desfiladero del Ebro, pueblos pintorescos.
Altitud mínima
597 m.
Altitud máxima
693 m.
Mapas
1:50000: 0109 Villarcayo.
1:25000: 0109-3 Manzanedo.
jd
s
f

Notas:
- Si se dispone de más tiempo y fuerzas, se recomienda comenzar la ruta en el pueblo de Ahedo del Butrón. Desde él, se desciende a Tudanca por el bonito Sendero de Valdeahedo. La ruta completa de ida y vuelta hasta Cidad de Ebro son casi veinte kilómetros y unas cinco horas.
- El camino de vuelta desde Cidad de Ebro hasta el desfiladero por la margen izquierda puede estar embarrado en algunos tramos junto al río.
- En general, todo el recorrido puede ser ciclable, excepto en los tramos más agrestes del desfiladero, en que hay que echar la bicicleta al hombro.

Entradas relacionadas:



Mapa topográfico


Perfil de elevación


Ver y descargar track en Wikiloc



domingo, 1 de diciembre de 2013

Sendero de Valdeahedo

En el límite NE. del Páramo de Masa, el río Ebro se abre paso labrando gargantas y profundos cañones. En este espacio de transición, encontramos un bonito sendero que salva el desnivel entre el páramo y el valle a través de un recóndito desfiladero. Además de su interés paisajístico, visitamos las bonitas aldeas de Ahedo del Butrón y Tudanca.

El recorrido comenzará en el pueblo de Ahedo del Butrón, población perteneciente al municipio de Los Altos. En este blog ya hemos hablado de esta bonita localidad en la entrada De Dobro a Ahedo del Butrón. El sendero que presentamos une el pueblo con la aldea de Tudanca, junto al río Ebro, uno de los pueblos más pintorescos de la provincia de Burgos. Llegamos a Ahedo del Butrón por la N-629 de Burgos a Villarcayo. Una vez sobrepasado Pesadas de Burgos, estamos atentos al desvío a mano izquierda a Pesquera de Ebro. Nada más pasar Dobro, tomamos la carretera local a la izquierda que baja hasta Ahedo del Butrón. Dejamos el coche en un aparcamiento habilitado al efecto a la entrada de la población, precisamente junto al sendero donde comienza nuestra ruta. Este tramo es parte del GR 85, con lo cual está bien señalizado.

Ahedo del Butrón.
Salimos por el GR junto a los prados y eras de Ahedo. El camino abandona enseguida el llano y penetramos en el bosque iniciando un acusado descenso. El sendero se dirige hacia un estrecho vallejo que se baja desde el páramo hacia el Ebro.

El sendero desciende con rapidez hacia el Ebro. Al fondo, la Peña Corderiza.
Tras describir una curva, llegamos al fondo del vallejo junto a un rústico pilón. Continuamos por la senda adentrándonos en el bosquete que recubre todo el fondo del valle. Es el llamado sendero de Valdeahedo. Este discurre por el fondo del valle encajonado. A mano izquierda tenemos una vertical pared rocosa encajonada entre los arroyos de Valdemer y Vadeahedo y que es prolongación de la alineación formada por la Sierra de Albuera. A la mano derecha el borde occidental del macizo de la Mazorra, cae en un caos de vallejos, barrancos y torrenteras. Su aislamiento hace que el silencio sea la norma en todo el recorrido. Este sendero era utilizado como única vía de comunicación entre los vecinos de la comarca de Los Altos y otras poblaciones del páramo con las poblaciones ribereñas de Tudanca y Tubilleja. Por él se intercambiaban productos como pescados, ganado, etc...

Pilón.
En el bosque encontramos quejigos, enebros, arces y algún haya aislado, además de helechos, boj, brezo y aulagas. El sendero desciende suavemente por el bosque buscando el río, oculto aún y progresamos por él en total silencio.


Transcurridos los escasos dos kilómetros que forman el fondo del valle, llegamos a su extremo norte donde se encuentra su única salida: un estrecho y empinado cortado en la roca que permite la salida del valle a la ribera del Ebro. Es el llamado Paso de Valdeahedo.



Paso de Valdeahedo, gran brecha abierta en la cresta rocosa.
El sendero continua entre antiguos campos de labor buscando la orilla del río, ya muy cercana. Estamos ya en la ribera del Ebro y los espacios se amplían. En quinientos metros, desembocamos en la carretera que une los pueblos de Tubilleja, ubicado a un kilómetro a mano izquierda, con el destino de nuestra ruta, la aldea de Tudanca. Nos incorporamos a la carretera. En este tramo, el Ebro se ve obligado a realizar un gran meandro para superar los cantiles rocosos que caen a plomo desde la abrupta Sierra de Albuera.
Justo en el codo que forma el río, se ubica la curiosa peña el Castillo, de aspecto infranqueable.

Peñas Corderiza (936 metros) a la izquierda y Castillo (665 metros) a la derecha.
Recorremos el último tramo y entramos en la aldea de Tudanca. El pueblo se emplaza en uno de los enclaves más aislados y pintorescos de la provincia de Burgos. La carretera termina en el pueblo, junto a las aguas del río, que forma una gran ribera arbolada. Al ensancharse el curso de agua, disminuye su velocidad y profundidad, con lo que es un magnífico lugar para el bello y pasar un día de relax en el buen tiempo.


Tudanca y todo su entorno se halla literalmente rodeado de alturas y peñascos que caen en sucesivos graderíos por las laderas. El Ebro, tras el meandro formado y posterior remansamiento, se dirige sin dilación hacia el desfiladero de los Tornos, que separará Tudanca del Valle de Manzanedo.

Tudanca.
En algunas épocas del año, la cantina está abierta. Pasadas las últimas casas, a mano izquierda junto al río encontramos mesas donde poder comer y descansar.

Tudanca: ribera del Ebro.
El camino de regreso a Ahedo del Butrón se realizará por el mismo itinerario. Lógicamente durante el regreso deberemos superar el desnivel a la inversa. A buen seguro descubrimos nuevas perspectivas y atractivos.

Retornamos a Ahedo atravesando de nuevo el Paso de Valdeahedo.


Sendero de Valdeahedo


Notas:
- Desde Tudanca el GR85 continua hasta Cidad de Ebro, ya en el Valle de Manzanedo, a través de Desfiladero de los Tornos. Será objeto de una nueva entrada en este blog.
- El entorno de Tudanca es perfecto para pasar un día de verano. Junto al río hay mesas y es posible el baño al tener el río poca profundidad. Cerca podremos visitar las pintorescas poblaciones de Pesquera de Ebro, Tubilleja, Cortiguera entre otras.


Entradas relacionadas:

Carretera de acceso a Ahedo del Butrón.


Mapa topográfico


Perfil de elevación


Ver y descargar track en Wikiloc



jueves, 28 de noviembre de 2013

Desfiladero del Ayuda

Dentro del Condado de Treviño, se localiza uno de los desfiladeros de mayor interés de la provincia de Burgos. Se trata de una estrecha y profunda garganta excavada por el río Ayuda en su recorrido por los Montes de Vitoria. Una senda recorre el desfiladero entre el pueblo burgalés de Sáseta y el alavés de Oquina.

Para llegar a Sáseta, hay que salir por la A-1 Burgos-Irún. Una vez pasado Miranda de Ebro, continuamos por la A-1 quince kilómetros más para salirnos en La Puebla de Arganzón, ya en el Condado de Treviño. Dejamos la localidad a un lado y seguimos la carretera principal que recorre el condado de de O. a E. Nada más pasar las Ventas de Albaina, tomaremos el desvío a mano izquierda que por Páriza y Urarte (Álava) nos deja en la aldea de Sáseta, territorio burgalés.

Sáseta, Condado de Treviño.
Dejaremos el coche en una plaza al final del pueblo, junto a una casona blasonada. Desde allí mismo, bajamos por la calle que se dirige hacia el río, donde comienza el sendero que recorre el desfiladero del Ayuda, ya visible al fondo.
Comienzo de la ruta.
Plaza y casona de Sáseta.
Todo el camino está perfectamente señalizado y siempre caminaremos dejando el río a nuestra izquierda con lo que no debemos preocuparnos por la orientación.
El sendero poco a poco va avanzando por el valle, en su curso alto aún amplio. En los primeros kilómetros, el río Ayuda queda abajo a nuestra izquierda oculto siempre por la espesa vegetación. La progresión es fácil y cómoda.

Erosión de origen kárstico en las paredes del desfiladero.
Poco a poco el desfiladero se va encajonando y las paredes laterales se van acercando al camino. Éste, asciende poco a poco en alturay a unos dos kilómetros del comienzo, entramos en el hayedo. Estamos a mediados de octubre y ya atisbamos los primeros indicios del otoño. Sin embargo el verano ha sido muy seco y el entorno y los saltos laterales de agua se presentan aún sin agua.

Hayas dentro del desfiladero.

El valle se estrecha y el camino se acerca a la orilla del río. Las paredes laterales se empinan cada vez más y en algún tramo nos emplazamos al mismo nivel del río, que discurre mansamente serpenteando entre las rocas y formando pequeños saltos de agua.

Bella estampa del interior del desfiladero.

Recorridos cuatro kilómetros, cruzamos el río por una pequeña pasarela y nos encontramos en una amplia pradera donde nace una amplia vaguada que sube a nuestra derecha. Se trata del barranco de Arangachi. Estamos exactamente en el límite de las provincias de Burgos y Álava. Frente a nosotros hay una casa de campo. Podríamos continuar por el desfiladero siguiendo el curso del Ayuda hasta el pueblo de Oqueta, en el lado alavés, pero la excursión podría ser demasiado larga por lo que optamos por retornar remontando el barranco.


El barranco de Arangachi, también llamado de Artola, tiene un gran interés. Por él discurren las impetuosas aguas del arroyo del mismo nombre que desagüan en el Ayuda. En su recorrido encontramos interesantes ejemplares de tejos aparte de multitud de otras especies vegetales. Abundan también los fósiles animales y vegetales. 
Comenzamos la ascensión por el barranco por una difusa senda. En el comienzo, descubrimos la curiosa surgencia de la Sarona, donde brotan aguas ferruginosas.


Inicio del barranco de Arangachi.
La senda remonta poco a poco el barranco serpenteando aguas arriba junto al arroyo, completamente seco a estas alturas del año. Por lo que en algunos tramos caminaremos por su mismo lecho pedregoso.

Surgencia Sarona.
La vegetación que nos acompaña es exuberante. Hayas, avellanos, tilos, bojes nos van acompañando todo el recorrido. 
Transcurridos unos quinientos metros, encontramos los primeros tejos, confundidos entre las hayas. Este árbol puede superar los tres mil años de vida, pero debido a su intenso uso en la Edad Media para la fabricación de arcos y útiles de guerra y otros aperos (su madera es muy dura y fue muy apreciada) se halla en franca regresión.
Continuamos la progresión y entramos en los tramos más umbríos del barranco.
Por las dimensiones del lecho del arroyo y el tamaño de los barrancos laterales que vamos dejando, nos hacemos idea del gran caudal que debe de poseer el arroyo en primavera y época de lluvias.

Ascendemos por el barranco Arangachi.
Por fin, alcanzamos la cabecera del barranco. Junto a unas rocas, observamos el nacimiento del arroyo y continuamos aún unos metros por la senda que se adentra en un encinar ampliándose los espacios.
Fósiles vegetales.
Avanzamos por el lecho del arroyo.
En esta posición, debemos torcer y cruzar el barranco a la derecha para dejarlo atrás y alcanzar el llamado camino de Santa Lucía. El bosque ya no es muy espeso, por lo que sin excesivas dificultades, entre escobas y matorrales alcanzamos la ladera derecha y nos encaramamos sobre la otra orilla del barranco.

Ganamos las alturas sobre el barranco de Arangachi.
No hay referencias claras a seguir pero si continuamos en perpendicular a la línea del barranco, que dejamos atrás, debemos conectar enseguida con el ancho camino de Santa Lucía. Iniciamos el regreso a Sáseta. Al fondo, divisamos la llanada del condado y detrás las estribaciones de la sierras de Portilla y Toloño, que separan Álava de la Rioja.

Vista de las Sierras de Toloño y Portilla.
Caballos pastando en el camino de Sáseta.
Nos quedan aún unos siete kilómetros de tranquila caminata entre encinares y robledales.
Todo el camino es un lento descenso hacia los llanos del condado. Pasamos junto a algunos pastos donde buenos ejemplares de caballos pastan en completa libertad.
A unos quinientos metros de Sáseta, nos reincorporamos a la senda que recorre el desfiladero por la cuál llegamos al pueblo, punto origen de nuestra excursión.



Desfiladero del Ayuda


Notas:
- Cerca de Sáseta, se encuentran los pueblos también burgaleses de Bajauri y Obécuri emplazados en medio de magníficos hayedos.
- A escasamente 5 kilómetros de Sáseta, se pueden visitar las llamadas Gobas de Laño, antiguos eremitorios y albergues de la Alta Edad Media excavados en la roca.
- En el Condado de Treviño no hay que dejar de visitar la ermita románica de San Vicentejo, en la localidad del mismo nombre, así como los pueblos de Treviño y la Puebla de Arganzón.

Condado de Treviño
Gobas de Laño.
Ermita de San Vicentejo.


Mapa topográfico


Perfil de elevación

Ver y descargar track en Wikiloc