domingo, 5 de septiembre de 2021

Alto de Tesla desde el Castillo de Tedeja

Nueva excursión por la siempre atractiva Sierra de la Tesla. Dentro de su cuerda norte, visitamos uno de sus parajes más interesantes que puede sorprender a muchos. Partiendo del castillo de Tedeja, cerca de Trespaderne, descendemos hacia Mijangos a través de bosques visitando las ruinas recuperadas de la iglesia visigótica de Santa María. Desde Mijangos, ascendemos por un empinado barranco hasta el Alto de la Tesla. Siguiendo la cresta y disfrutando de inmejorables paisajes, retornamos a Tedeja descendiendo por un vertiginosa senda hacia la fortaleza.


Castillo de Tedejaf

Existen varias maneras de enfocar esta excursión. Lo más normal sería partir de la localidad de Mijangos, en la ladera norte de la sierra, pero optamos por un comienzo más atractivo: salir desde las inmediaciones del antiquísimo castillo de Tedeja. Esta fortaleza, desaparecida durante siglos y recuperada no hace muchos años, se emplaza en un espectacular paraje de la Sierra de la Tesla. Podríamos subir al Alto de Tesla directamente desde el castillo, pero el terreno es muy agreste en este sector y no estamos seguros de la viabilidad de los senderos. Preferimos entonces descender en un primer lugar hasta el llano para acercarnos hasta Mijangos, desde donde emprenderemos la ascensión. Todo el trayecto es muy visual y variado.

Bajamos caminando por la carretera de acceso al castillo.
Para llegar al castillo de Tedeja, debemos acercarnos hasta Trespaderne. La vía más corta  desde Burgos es a través de la AP-1 para salir en Briviesca hacia Oña, Una vez pasada esta localidad, atravesamos el desfiladero de la Horadada hacia Trespaderne. Pero antes de entrar en el pueblo, nos desviamos por la izquierda hacia el castillo (está señalizado). En menos de un kilómetro, a la altura de un gran silo, aparece el desvío que asciende hasta los restos de la fortaleza, ubicada en un auténtico nido de águilas. La vía de subida es estrecha y en algunos tramos, con fuerte pendiente, siendo siempre muy segura. Justo en la base de la plataforma superior del monte, donde se halla el castillo, hay una pequeña explanada habilitada para aparcar los coches y subir andando hasta los restos. Con una espesa niebla a primera hora de la mañana, dejamos el coche y nos disponemos para salir.

Junto a un silo, tomamos el camino por la izquierda que se dirige hacia Mijangos.
En primer lugar, debemos descender por el carreteril que acabamos de subir hasta el llano. Esto no nos lleva más de diez minutos. Antes de llegar a la carretera, salimos por la izquierda incorporándonos a una amplia pista que será la que se dirija a Mijangos. Esta pista con más o menos variaciones discurre por el interior del bosque en paralelo a la línea de la sierra. La niebla es persistente.

Gran parte del recorrido por el llano se produce por pistas forestales.
Avanzamos por pistas forestales dentro del pinar. Aunque hay señalización, no debemos confiarnos y es muy recomendable llevar el GPS porque son abundantes las salidas que  van apareciéndonos y nos pueden hacer dudar.


El camino forestal, sigue la linde de campos de cultivo segados (estamos a final del verano). Atravesamos solitarios parajes. Poco a poco, vamos dejamos el bosque atrás y salimos a campo abierto. En algunos puntos, el camino parece desaparecer y tenemos que superar algunas lindes, sin mayores consecuencias. Un par de kilómetros antes de llegar a Mijangos, sabemos que se hallan los restos arqueológicos recuperados de la antiquísima iglesia de Santa María de Mijangos. Se trata de un templo con origen visigótico, cuyos restos  han sido recuperados en los últimos años. El lugar está señalizado y desviándonos unos doscientos metros de la pista que lleva a Mijangos, nos acercamos al emplazamiento donde se hallan los restos.

El desvío a las ruinas de Santa María de Mijangos está señalizado.


Santa María de Mijangos


                  


Una vez visitados los restos, muy interesantes, retornamos a la pista y continuamos. Poco más adelante, desembocamos en la carretera, ya a la vista de las casas de Mijangos y cubrimos el corto trayecto que nos separa por el asfalto.

Cubrimos un corto trayecto por carretera antes de llegar a Mijangos.
La localidad de Mijangos se compone de una calle principal que sube hacia la ladera de la Tesla. Podemos encontrar un buen conjunto de construcciones de arquitectura tradicional. Podemos aprovisionarnos de agua en la bonita fuente junto a la iglesia. Subimos por la calle y salimos por su extremo siguiendo un camino que sube hacia la caseta de aguas.


Mijangos



Este camino asciende con decisión hacia un barranco y dejamos definitivamente Mijangos atrás. El día ja despejado, la niebla por fin se ha desvanecido y podemos ya disfrutar del paisaje.

Dejamos las últimas casas de Mijangos atrás y comenzamos a subir.
Poco a poco vamos ganando altitud por este sendero, en un principio con suavidad. Nos internamos en el bosque, avanzamos bajo cubierta vegetal. El camino se va estrechando, aunque siempre avanzamos con cierta comodidad.

La niebla por fin ha levantado e iniciamos el ascenso a la Tesla por un barranco.
Unos 25 minutos después de haber abandonado Mijangos, a una altura de 900 metros, alcanzamos un claro en el bosque donde sale un sendero hacia la izquierda.

El camino por el interior del barranco desaparece y tenemos que seguir el cauce seco del arroyo.
Nos desviamos, subimos por una estrecha trocha y alcanzamos fácilmente la base de la roca donde descubrimos la Cueva de las Siete Camarillas, una gran oquedad con signos de ser visitada a menudo. Nos abstenemos de penetrar y volvemos al camino principal.

Boca de entrada a la cueva de las Siete Camarillas.
Continuamos ladera arriba. Desde aquí, el sendero se estrecha aún más y tenemos que seguir el cauce seco y agrietado del arroyo seco.

En la parte superior del barranco, cerca de la cresta, desaparece la traza del sendero.
Estamos próximos a la cabecera del barranco. Contemplamos los verticales farallones rocosos que lo flanquean. El suelo es cada vez más pedregoso y la pendiente se agudiza. Pero queda poco para alcanzar la cresta.


El camino que traíamos se difumina entre la vegetación y es difícil distinguir cualquier traza de trocha o senda. Tenemos que seguir buscando pasillos entre la vegetación. Afortunadamente estamos ya próximos a la cresta de la sierra y no es demasiado difícil atravesar estas pantallas vegetales. El último tramo lo superamos subiendo por la ladera entre escobas y aulagas, con cierta pendiente.


Hacia atrás contemplamos la gran llanada sur de las Merindades, entre Villarcayo y Medina de Pomar, unos 400 metros más abajo de donde estamos. Cubrimos el último tramo de ladera hasta plantarnos por fin sobre la cuerda de la sierra.

En este sector, la cresta de la Tesla es amplia y es muy cómodo caminar.
La cresta es amplia, cómoda. Las vistas se extienden sobre todo hacia el NO. La Sierra de la Tesla es un gran anticlinal vaciado compuesto de dos grandes alineaciones paralelas entre las cuales se formó un profundo valle colgado. Magníficos paisajes.

Nos asomamos al valle interior de la Sierra de la Tesla.
Hacia la otra vertiente, la S.-SE. se halla el valle donde se encuentran los dos Tartalés. Nuestro plan es avanzar hacia el Alto de Tesla por lo que continuamos en dirección SE.

Hacia el Alto de Tesla.
Tras los esfuerzos de la subida, es muy agradable caminar por terreno bastante llano. Seguimos el borde derecha de la cuerda, que cae en picado sobre el valle. Una manada de caballos nos observa con curiosidad, son pocos los que pasan por estos parajes. Alcanzamos fácilmente el Alto de Tesla (1168 metros) que es la cota a mayor altitud en este sector. Buzón montañero y espectaculares panorámicas en todas las direcciones.


Es un buen sitio para parar, descansar y comer algo. Disfrutamos del paisaje.

Vista hacia el NO. desde el Alto de Tesla
Desde donde estamos, hacia el NE., la cuerda inicia un progresivo descenso hacia el Cañón de la Horadada, que ya vamos atisbando. Poco a poco se va enriscando el borde. Por la izquierda la ladera va ganando pendiente, la cresta se va estrechando y la vegetación sube desde el valle.

Al fondo se atisba el desfiladero de la Horadada.
Iniciamos esta travesía final hacia nuestro punto de inicio, que es el castillo de Tedeja.

Podemos ver Tartalés de Cilla abajo en el valle, muy cerca ya de la Horadada.
La cresta se afila cada vez más y tenemos que descolgarnos unos metros hacia la izquierda para salvar los pasos más complicados. Poco a poco vamos apartándonos del borde rocoso, continuamos siguiendo una senda que parece mantenerse incólume abriéndose paso.


Este camino se va sumergiendo en el bosque de nuevo. Más adelante, contemplamos por última vez el valle y el pueblo de Tartalés de Cilla abajo para desviarnos definitivamente de la cresta.

El sendero inicia un pronunciado descenso abriéndose paso entre la vegetación.
Emprendemos el descenso por la ladera norte.


El sendero se empina y realiza varios curvas para aminorar la pendiente. Lentamente vamos perdiendo altura y nos vamos acercando a la carretera que sube hacia el castillo.

A media ladera, podemos ver el castillo de Tedeja y su espectacular emplazamiento.
Tras un par de giros, se nos presenta de pronto, frente a nosotros, la bonita imagen de la fortaleza que parece flotar sobre los llanos, a su izquierda, y el cañón de la Horadada, a su derecha. Nos damos cuenta de lo importancia estratégica que tuvo que poseer.

Continuamos bajando hacia la carretera de acceso siempre con la vista puesta sobre la fortaleza.
Seguimos bajando de cota avanzando por el interior del bosque y disfrutando de estas preciosas vistas sobre la fortaleza, cada vez más cercana.


En el último tramo antes de llegar al asfalto, el sendero desciende en vertical, desembocando en la carretera justo en la curva anterior adonde dejamos el coche. Una vez en ella, con cierto alivio por haber dejado el espeso monte atrás, solo tenemos que recorrer los escasos doscientos metros que nos separan del coche.

Cubrimos los últimos metros hasta el coche por el asfalto.
Si no hemos estado en el castillo de Tedeja, es obvio decir que, aunque estemos cansados, merece la pena visitar sus restos, hoy felizmente recuperados y rehabilitados (la restauración aún no ha terminado). Mientras paseemos por sus muros, disfrutando del espectacular mirador sobre la Horadada, hay que pensar que quizás estemos en el castillo más antiguo de la provincia de Burgos y quizás de la antigua Castilla. Algunos autores estiman que existía ya una torre vigía en el siglo V, origen del castillo, así pues puede incluso tener su origen en tiempos romanos.


El Castillo de Tedeja

Aunque las primeras citas documentales de esta fortaleza proceden de 790, los restos de una torre, muralla y puerta nada menos que del 450, dentro del Bajo Imperio Romano. El nombre de Tedeja procede de "Tetelia", con el significado de vigía. Es por esto que se considera que Tedeja fue el primer castillo de Castilla. Tras la invasión musulmana, se produce una primera etapa de edificación (o reedificación sobre los antiguos restos romanos) como parte de la defensa formada en los siglo VIII y IX por Pancorbo, Tedeja y Hocinos, y una segunda etapa de refortificación cuando formó parte de la frontera entre Navarra y Castilla, durante el siglo XI. En 1366, el rey Enrique II de Castilla cede sus derechos en el alfoz de Tedeja a Pedro González de Porras. El abandono militar de Tedeja pudo ser durante los siglos XIII y XIV al perder sentido mantenerlo como fortaleza defensiva y desembocar inexorablemente en su abandono y ruina.


Durante siglos el paradero de la antigua fortaleza fue desconocido perdiéndose toda memoria de su emplazamiento  hasta que a finales del siglo XX se hallaron sus vestigios engullidos por la vegetación en un cerro colgado de la Tesla y asomado sobre el desfiladero de la Horadada, a poca distancia de Trespaderne. Todavía en fase de recuperación, la muralla visible mide 175 metros y se aprecian cinco cubos.





Vista del Cañón de la Horadada desde la torre sur del castillo de Tedeja.



ALTO DE TESLA DESDE EL CASTILLO DE TEDEJA
Espacio natural
Sierra de la Tesla.
Dificultad
Alta. El recorrido es largo y transcurre a menudo por terreno agreste con fuertes pendientes. La ascensión desde Mijangos hasta el Alto de Tesla es exigente.
Tipo de camino
Pistas entre Tedeja y Mijangos. Senda de montaña entre Mijangos y la cuerda de la sierra. Terreno abierto por la cresta. Senda estrecha entre vegetación en el descenso a Tedeja.
Ciclable
Solo entre Tedeja y Mijangos.
Agua potable
Solo encontraremos en Mijangos.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Entre Tedeja y Mijangos está bien señalizado. El ascenso a la sierra es evidente por el barranco. El descenso a Tedeja se produce por un estrecho sendero señalizado con hitos pero puede ser difícil de seguir por la espesa vegetación.
Época recomendable
Todo el año. Atención con las nieblas, muy  frecuentes. En verano puede hacer mucho calor.
Inicio
Castillo de Tedeja.
Distancia de Burgos
68,7 kilómetros.
Tiempo total
5 horas.
Tiempos de marcha
Castillo de Tedeja-Mijangos: 1 hora 25 minutos (incl. visita a Santa María de Mijangos); Mijangos-Alto de Tesla: 1 hora 45 minutos; Alto de Tesla-Castillo de Tedeja: 1 hora 25 minutos.
Distancia total
15,8 kilómetros.
Interés
Castillo de Tedeja, ruinas de Santa María de Mijangos, arquitectura tradicional de Mijangos, cueva de las Siete Camarillas, paisajes desde la cresta de la Tesla.
Altitud mínima
544 m.
Altitud máxima
1164 m.
Desnivel acumulado
939 m
Mapas
1:50000: 0136 Oña.
1:25000: 0136-1 Trespaderne.


h
Notas:
- El recorrido es largo, complejo y variado. Son muchos los desvíos y diferentes terrenos por los que transcurre, hay que prestar atención en todos ellos.
- Las dificultades que podemos encontrar son de orientación, especialmente en el trayecto por el bosque para llegar a Mijangos y en el descenso desde la cresta de la Tesla hacia el castillo de Tedeja. Este último sendero, discurre por terreno muy agreste con mucha vegetación y cualquier despiste puede complicar mucho el descenso. Conviene controlar la ruta con el GPS.
- El ascenso desde Mijangos a lo alto de la sierra por el barranco no reviste especiales dificultades, sólamente en su tramo final, ya próximo a la cresta, parece desaparecer y hay que subir por terreno libre.
- Se recomienda apartarse del camino unos doscientos metros para visitar los restos recuperados de la iglesia de Santa María de Mijangos, de origen visigótico.
- Si no se conocen, hay que visitar los restos recuperados del antiquísimo castillo de Tedeja, quizás el más antiguo de toda Castilla aún en pie. Su acceso en coche es sencillo por el carreteril asfaltado. Hay que dejar el coche en la última curva y caminar unos metros para llegar hasta los muros. Si damos la vuelta por las murallas, disfrutaremos de espectaculares vistas sobre la Horadada, la Tesla, los Obarenes y gran parte del sur de las Merindades.


Entradas relacionadas:


Mapa topográfico


Perfil de elevación


Ver y descargar track en Wikiloc



viernes, 27 de agosto de 2021

Valles de Santibáñez en bicicleta

El Valle de Santibáñez, ubicado al norte del Alfoz de Quintanadueñas, se compone de un gran valle principal, recorrido por el río Úrbel que lo atraviesa de norte a sur. Por su lado occidental, enlaza con la comarca de Villadiego a través de solitarias carreteras y caminos rurales que discurren entre los páramos. Recorremos estos tranquilos valles en bicicleta rodando por buenas pistas en primavera. Durante la excursión, visitaremos hasta cinco pueblos y pasamos junto a un antiguo despoblado. La travesía posee una excepcional componente paisajística y también cicloturista.


Valle de Santibáñezf

Vista primaveral del Valle de Santibáñez (foto desde lo alto del castillo de Mansilla)
Podemos comenzar la excursión en cualquiera de los pueblos por los que discurre la ruta propuesta. Elegimos Avellanosa del Páramo, el pueblo más occidental del municipio del Valle de Santibáñez. Llegaremos desde Burgos fácilmente saliendo por la carretera de Quintanadueñas. Tras pasar este pueblo, continuamos pasando Arroyal y después Mansilla de Burgos, tras el cual tomamos el desvío por la izquierda hacia La Nuez de Abajo. Después de pasar esta localidad y subir un poco portillo, alcanzamos Avellanosa del Páramo, ubicado a 30 kilómetros de Burgos.

Avellanosa del Páramo.
Frente a la iglesia, dejaremos el coche y nos disponemos para la ruta.


Desde Avellanosa del Páramo, parte una gran pista hacia el norte siguiendo la orilla del río Ruyales. Este camino rural se desarrolla entre dos grandes páramos durante bastantes kilómetros. Dejamos las últimas casas de Avellanosa y continuamos por esta gran pista.

Abandonamos Avellanosa del Páramo siguiendo la pista que se dirige hacia el norte.
El firme se mantiene en excelente estado, rodamos con velocidad. La primavera está en su máximo, los campos verdes y muchas flores junto al camino nos amenizan el recorrido.


En unos 10 minutos llegaremos a un cruce junto al cual hay un montón de escombros. Son los restos de la ermita de San Roque, que aún aparece en los mapas y hoy se encuentra en estado de ruina total.

Aún pueden verse los escombros de la antigua ermita de San Roque, a un lado del camino.
Seguimos entre la paramera y bellos oteros. Más adelante, la pista gira hacia la derecha, buscando la carretera que va de Ros a Los Tremellos. Nos incorporamos a ella.

Rodamos por una buena pista siguiendo siempre el valle del río Ruyales.

Por el asfalto, cubrimos entonces el último kilómetro hasta entrar en lalocalidad de Los Tremellos.

Entramos en Los Tremellos por la carretera.
La carretera divide el pueblo en dos barrios separados por el río Ruyales, que ha sido encauzado.


Los Tremellos tiene buenas casas recias de piedra en muy buen estado de conservación. Llegamos a la plaza donde hay una fuente-pilón.

Plaza de Los Tremellos.

Junto a la plaza, en el barrio de la derecha, nos acercamos a la iglesia de la Natividad de Nuestra Señora donde destaca su portada románica. Buen estado de conservación y buenas vistas del caserío desde su atrio.

Iglesia y portada románica de La Natividad de Nuestra Señora, en Los Tremellos.

Abandonamos Los Tremellos saliendo por su lado norte, siguiendo una pista dejando ahora la orilla del río Ruyales a nuestra izquierda.

Continuamos por el valle del río Ruyales.
Por este camino, nos dirigimos ahora hacia Ruyales del Páramo, el punto más al norte de nuestro circuito. La pista, de menor entidad que la que trajimos desde Avellanosa, se mantiene no obstante en buen estado y rodamos cómodamente.


El desnivel es muy suave, ascendemos un poco. Tras describir una amplia curva a nuestra izquierda para salvar unos sembrados, entraremos en las calles de Ruyales del Páramo.


Pueblo algo aislado (la carretera muere en él), compuesto también de recias casas y amplias  y limpias calles. Situado a mayor altura que el resto de los visitados, es el único que no pertenece al municipio de Valle de Santibáñez sino a Huérmeces. Podemos repostar agua en una gran fuente de pìedra.

La iglesia de los Santos Justo y Pastor de Ruyales del Páramo se ubica sobre un altozano al norte del pueblo.
Callejeamos un poco y salimos por la carretera de Huérmeces, dejando la solitaria iglesia a nuestra izquierda sobre un otero.

Salimos de Ruiyales del Páramo por la carretera.
Nuestro plan es ahora girar hacia el sur para penetrar desde su cabecera en el valle del río Monasteruelo a través del cual, llegaremos a la parte sur de Santibáñez. En apenas un kilómetro, abandonamos entonces la carretera saliendo por la derecha siguiendo una pista, que enseguida, sin excesiva pendiente, emprende el ascenso hacia el páramo.

Salimos de la carretera por la derecha y subimos al páramo hacia un parque eólico.
En la parte superior, hay un gran parque eólico entre trigales. Bajo las indicaciones del GPS, vamos enlazando pistas para posicionaros sobre el valle por el cual queremos descender hacia el sur.

Bonita estampa primaveral de Ruyales del Páramo y sus campos.
La planicie es muy extensa, no hay referencias y es importante encontrar el camino correcto que nos baje a Monasteruelo.


Salimos de la pista y empezamos a bajar, muy suavemente. El camino, de menor anchura, es perfectamente viable. La vegetación, muy exuberante, no lo ha cubierto, parece que es utilizado por maquinaria agrícola. Descendemos unos metros, dejando el páramo atrás. Pasamos junto al paraje donde se ubicó el pueblo de Monasteruelo, a la derecha del camino.


Foto de 1920 mostrando la espadaña de la iglesia de Monasteruelo.

La vegetación es impenetrable y no es posible ni siquiera acercarse al lugar donde se ubicó para intentar encontrar algún resto.

Valle del arroyo Monasteruelo.
Seguimos. Nos quedan casi 7 kilómetros hasta el extremo sur del valle, donde se halla el pueblo de Ros. Todo el recorrido por este vallejo es muy agradable. La pista se mantiene en excelente estado, la pendiente es suave. El camino va describiendo curvas para aminorar las pendientes y salvando cauces.


Poco a poco vamos alcanzando las inmediaciones de la localidad de Ros. Ya antes del pueblo nois cruzamos con algunos paseantes.

Entrada en Ros.
Ros se ubica a un lado del valle principal de Santibáñez, no lejos del río Úrbel. Como todos estos pueblos, tiene interesantes casas de buena sillería.


No entramos en su caserío, dejándolo a nuestra derecha. Cruzamos la carretera de La Nuez y continuamos por una pista que se dirigen hacia el páramo, al sur de Ros, y que lo separa de Las Celadas, nuestro próximo destino.

Ros.
Rodamos unos metros y nos salimos por la izquierda para emprender la subida al páramo. 

Ascendemos al páramo que separa Ros de Las Celadas.

Esta pista tiene elevada pendiente y se halla en muy mal estado. Hay mucha piedra suelta y tenemos que echar pie a tierra y remontar.

Desde el camino que sube al páramo vemos Ros en el valle.
Según subimos vamos ganando vistas sobre Ros y el vallejo por donde la carretera se dirige a Los Tremellos. Alcanzamos la parte superior del páramo, sin molinos y completamente sembrado. Horizontes infinitios teñidos de verde y rojo de las amapolas. Algunas manchas de encina.


Queremos incorporarnos a una pista que sube desde Las Celadas. Para llegar a ella, tenemos que seguir nuestro GPS y no nos queda más remedio que caminar unos doscientos metros por la linde de un trigal. Alcanzamos esta pista.

Descenso hacia Las Celadas.
Por esta pista, en buen estado, alcanzamos en poco la vertical sobre el caserío de Las Celadas, que ocupa un encantador vallejo lateral al valle del Úrbel. Tras un corto pero pronunciado descenso, entramos en sus calles.


Una vez más, apreciamos las recias casas, con buenos muros de piedra y amplias y despejadas calles. Salimos a la carretera. No nos detenemos de momento, sino que dejamos las casas atrás para en unos cien metros por el asfalto, salir por la derecha subiendo por un estrecho camino que se abre paso entre los árboles. Desembocamos en unos doscientos metros sobre una zona de sembrados donde se ubica la antigua ermita románica de San Roque.

Ermita de San Roque de Las Celadas.
Este templo románico, estuvo mucho tiempo abandonado y recientemente ha sido recuperado. Su interior permanece no obstante arruinado. La antigua portada ha sido cegada. El ábside es su resto más interesante. 
Retornamos a Las Celadas y esta vez sí entramos en sus calles hasta llegar a la pequeña plaza. Repostamos agua en la fuente y contemplamos la iglesia de San Esteban.


Iglesia de San Esteban de Las Celadas.
Una vez visitado Las Celadas, ya solo nos queda cubrir el último tramo de la excursión, que nos llevará hasta el punto de inicio. Cruzamos la carretera frente al pueblo y nos incorporamos a una marcada pista, justo enfrente de las casas, para comenzar a subir de nuevo al páramo.

Dejamos Las Celadas pero subir, una vez más, al páramo.
Con cierta facilidad, superamos esta cuesta. Según ascendemos, podemos contemplar mejor Las Celadas y el valle lateral en que se su ubica. Una vez en el llano, solo nos queda enlazar pistas entre sembrados siguiendo el GPS.


Pero una cosa es lo que dicen los mapas y otra lo que nos encontramos. Algunas pistas parecen haber desaparecido y otras surgen. Sobre la marcha tenemos que improvisar. Poco a poco vamos acercándonos a Avellanosa del Páramo, aún lejano. Sin mayores dificultades vamos acercándonos a la carretera, desembocando en ella a un kilómetro escaso del pueblo. Cubrimos esta distancia rápidamente y tras un pequeño descenso, entramos de nuevo en Avellanosa del Páramo casi 4 horas después de haber partido a primera hora de la mañana.


Antes de irnos, podemos acercarnos a la iglesia de la Asunción y las dos ermitas que aún siguen en pie, la Sagrada Familia y Santa Eulalia. Esta última se sitúa a la salida junto a la carretera y está siendo recientemente excavada a la búsqueda de restos arqueológicos.


Adjuntamos finalmente una tabla de distancias y tiempos aproximados entre las localidades por las que pasaremos.


TramoDistancia
(km)
Tiempo*
(min)
Avellanosa del Páramo - Los Tremellos
7,9
36
Los Tremellos - Ruyales del Páramo3,918
Ruyales del Páramo - Ros1068
Ros - Las Celadas3,432
Las Celadas - Avellanosa del Páramo 5,629

* Tiempo efectivo rodando, no incluye paradas


VALLES DE SANTIBÁÑEZ EN BICICLETA
Espacio natural
Valle de Santibáñez occidental.
Dificultad
Baja. El recorrido en bicicleta es general sencillo, rodando siempre por amplias pistas en buen estado. Solo debemos preocuparnos por la orientación.
Tipo de camino
Pistas comarcales y algún pequeño tramo de enlace por carretera.
Ciclable
Sí.
Agua potable
Encontraremos en todos los pueblos.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Difícil. Es necesario llevar GPS y/o mapas. No hay ningún tipo de señalización y son continuos los cruces que debemos tomar. Gran parte del recorrido se produce por páramos sin ninguna referencia visual.
Época recomendable
Sin duda, la primavera tardía (junio) es la mejor época. Evitar días muy calurosos de verano.
Inicio
Avellanosa de Páramo.
Distancia de Burgos
26,1 kilómetros.
Tiempo total
3 horas 50 minutos (incluye paradas breves en todos los pueblos)
Distancia total
33,7 kilómetros.
Interés
Paisajes primaverales de valles  y páramos, pueblos pintorescos, iglesias en todos los pueblos (especialmente interesantes son la portada románica de la iglesia de Los Tremellos y la ermita de Las Celadas), despoblado de Monasteruelo, avifauna esteparia, (difícil de ver), caminos y pistas sin tráfico, terreno en su mayor parte plano y muy cómodo de recorrer en bicicleta.
Altitud mínima
850 m.
Altitud máxima
1023 m.
Desnivel acumulado
486 m,
Mapas
1:50000: 0167 Montorio; 0199 Sasamón; 0200 Burgos; 
1:25000: 0167-3 Huérmeces; 0199-2 Villegas;  0200-1 Santibáñez Zarzaguda.



Notas:
- La excursión es sencilla, agradable y amena. El desnivel a cubrir es pequeño y son pocas las cuestas que debemos superar.
- En general el estado de todas las pistas es bastante bueno y podemos rodar con comodidad durante muchos kilómetros.
- La ruta tiene cierta componente cicloturista al atravesar muchas poblaciones. Es recomendable parar en todos los pueblos y visitar sus iglesias. Atención a los perros sueltos que pueden darnos algún susto.
- En todos los pueblos podemos abastecernos de agua.


Mapa topográfico



Perfil de elevación



Ver y descargar track en Wikiloc