sábado, 16 de enero de 2016

Cascada de Villaescobedo

En época de lluvias y nieves las cascadas poco a poco vuelven a la vida. Es entre febrero y abril cuando podemos encontrarlas en su plenitud. El resto del año, la mayoría de los saltos de agua burgaleses permanecen secos. En esta ocasión, visitamos una de las más caudalosas y bellas, pero por el contrario prácticamente desconocida: la cascada de la cueva de Villaescobedo, en el Valle de Valdelucio.

Villaescobedo es una pequeña población situada sobre el páramo de la Pata del Cid, muy cerca del límite con la provincia de Palencia, en la comarca de Valdelucio-Campóo. 
Se halla solo a 18 kilómetros de Aguilar. El pueblo, ubicado a gran altitud, goza de un clima extremo azotado por todos los vientos. El páramo se extiende muchos kilómetros en dirección N-NE. donde solo encontramos terrenos deshabitados y baldíos. También existen muchos túmulos, restos megalíticos enterrados del Neolítico, la mayoría de los cuales permanecen aún sin ser excavados.
La cascada que visitamos se halla no muy lejos del pueblo y su acceso es bastante fácil.

Villaescobedo

Llegaremos a Villaescobedo partiendo de Burgos por la carretera de Aguilar. Una vez sobrepasado Basconcillos del Tozo, estamos atentos porque nada más pasar Llanillo, debemos tomar el desvío indicado a la derecha hacia Villaescobedo. La carretera, asciende en zigzag remontando el desnivel con el páramo y termina en el pueblo.
Podemos dejar el coche en cualquiera de sus calles y acercarnos a la cascada caminando, sin embargo, continuamos por una pista, en muy buen estado, que parte por su lado norte y avanzamos por ella algo menos de un kilómetro. Llegamos al cruce con un camino que sale a nuestra izquierda. Aquí, dejamos el coche y comenzamos a caminar por él.

Al fondo divisamos el anfiteatro rocoso donde se ubica la cascada.
El camino se halla en mal estado, es poco frecuentado y en la época en que estamos, de deshielo, tiene bastante barro. Sin embargo continuamos al encuentro de la cueva y la cascada. En poco, divisamos al fondo, un circo rocoso destacando sobre la monotonía del páramo. Una gran mancha de nieve será nuestra mejor guía.



Según nos vamos acercando, apreciamos mejor la envergadura de la cascada. Al llegar a la base del arroyo, el camino desaparece y se pierde en la vegetación, por lo que continuamos por terreno impreciso. Existe un camino amplio a nuestra izquierda, pero no lo vemos. Sin grandes problemas, emprendemos la ascensión hacia el fondo del circo, donde ya apreciamos los saltos de agua que se van precipitando de grada en grada formando continuos saltos.


Ganando altitud por la ladera, a ratos caminando entre la vegetación, a ratos trepando por las piedras, llegamos a la base de la primera cascada.


Video de la cascada



El arroyo lleva bastante caudal, los saltos de agua se precipitan con abundante caudal y gran estrépito. Seguimos subiendo por el borde del arroyo, salto tras salto, trepando entre las rocas. Hay que tener cuidado porque muchas de ellas son resbaladizas. Las rocas bajo la cascada son de toba.


Queremos cruzar al otro lado, pero no es sencillo, hay mucha agua y nos cuesta encontrar el mejor lugar para vadear. Continuamos hasta llegar al salto mayor, una espléndida cascada o mejor dicho, catarata que baja directamente de las inmediaciones de un gran nevero, ya cerca del fondo del circo rocoso.

Cueva de Villaescobedo.

Seguimos subiendo hasta llegar al fondo del graderío, divisando la cueva de donde mana el arroyo. Es la cueva de Villaescobedo, que encontramos cerrada por una reja de hierro. Una cercana construcción sirve de toma de agua con la que los vecinos del pueblo se abastecen.


El lugar es muy sugestivo. La surgencia mana del interior de la cueva formando el naciente arroyo de Mundilla, que desembocará en el Rudrón en las inmediaciones de Basconcillos del Tozo. Estamos a 1154 metros de altitud. La naturaleza caliza del páramo hace que el agua se infiltre con facilidad por lo que todo el subsuelo se halla horadado por cuevas. En algunos sitios sus bóvedas han colapsado provocando la formación de dolinas y anfiteatros. Es fácil imaginar que el circo en que nos encontramos ha sido originado por el hundimiento y posterior erosión por el agua de la bóveda caliza que albergó inicialmente una cueva subterránea.


Tras hacer fotos y descansar, emprendemos el regreso. Nos damos cuenta de que hasta la misma cueva, por el lado izquierdo según subíamos, llegaba un camino bastante ancho, seguramente utilizado por los vehículos que suben a la caseta de recogida de aguas de la cueva. Nos incorporamos a este camino y ya más cómodamente bajamos hasta la base de la cascada y el arroyo hasta llegar al coche.

Regresamos a Villaescobedo por la pista.

CUEVA Y CASCADA DE VILLAESCOBEDO
Dificultad
Baja.
Ciclable
No.
Circular
No.
Orientación
Fácil.
Época recomendable
De enero a abril, solo en época de lluvias. El resto del año, puede tener poco caudal o estar seca.
Inicio
Villaescobedo.
Distancia de Burgos
65,3 kilómetros.
Tiempo total
50 minutos.
Distancia total
2,36 kilómetros.
Interés
Cascada y cueva de Villaescobedo, paisaje paramero de las loras, pueblos de Villaescobedo y Mundilla, menhir cercano del Molino Alto.
Altitud mínima
1049 m.
Altitud máxima
1095 m.
Mapas
1:50000: 0134 Polientes.
1:25000: 0134-1 Pomar de Valdivia; 0134-3 Quintanas de Valdelucio.



Notas:
- El recorrido es sencillo, solo hay que tener cuidado al ascender junto al arroyo con las piedras y la maleza.
- En todo el páramo de la Pata del Cid hay muchos túmulos funerarios sin excavar. Cerca de Villaescobedo, podemos visitar, los restos del llamado menhir de la Cuesta del Molino. Su localización es compleja sin un GPS.


Iglesia de Villaescobedo


Restos del menhir de la Cuesta del Molino.

- La cascada de Villaescobedo comparte características y formación con la muy cercana y más conocida de Covalagua, en la provincia de Palencia. Ambas tiene su origen en el mismo complejo kárstico de la Lora Alta.



Entradas relacionadas:


Mapa topográfico


Perfil de elevación


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sábado, 9 de enero de 2016

Pirineo Aragonés: Canal de Izas

La Canal de Izas es un gran valle colgado, que comunica los valles del Aragón o Canfranc con el de Tena, en el Pirineo Aragonés. Su emplazamiento un tanto oculto y a gran altitud entre altas montañas, lo hace muy apropiado para actividades como escalada en hielo, esquí de travesía y excursiones en general. En todo su recorrido reina la paz y el silencio. En esta entrada recorremos la canal desde su lado oeste, subiendo desde Canfranc hasta llegar a su extremo, justo en los remontes más altos de la estación invernal de Formigal, por su lado este.

Llegaremos desde Jaca, tomando la carretera que sube por el Valle del Aragón hacia Somport. Pasado el pueblo de Canfranc viejo, 500 metros más arriba de la imponente estación internacional de ferrocarril, salimos de la carretera principal por un desvío a la derecha que cruza el río. La carretera se transforma en pista que sube por el bosque ganando altura con rapidez. El estado de la pista es bueno y nos lleva hasta una amplia explanada a los pies de los restos del llamado Fuerte de Col de Ladrones, a 1390 metros de altitud, cuyos muros se levantan asomados sobre el valle. Se trata de una antigua construcción militar de vigilancia. Aquí dejamos el coche y será el punto de partida de nuestra excursión para subir a la canal.

Fuerte del Col de Ladrones, Canfranc

La Canal de Izas, aún no es visible, se halla casi doscientos metros más arriba. Frente a nosotros, hacia el oeste, divisamos las montañas que conforman el macizo del Aspe, a 2500 metros de altitud.

Nos desviamos a la derecha por el GR 11.
Emprendemos la caminata por el camino que sigue el barranco de Izas, hacia el este y que se dirige hacia una pequeña presa. En apenas trescientos metros, vemos ya la señal del GR 11 por el que nos salimos de este camino por la derecha subiendo por un sendero por el bosque. Según ganamos altura, la canal se vuelve más angosta y contemplamos a nuestra izquierda cómo el arroyo de Izas, se va descolgando formando pequeñas cascadas.
Poco a poco, vamos dejando el valle donde se sitúa Canfranc abajo. Salimos del bosque y continuamos subiendo entre canchales, enormes bloques de piedra, restos morrénicos del glaciar que formó la canal un poco más arriba, cuyo inicio ya atisbamos.

Subimos a la canal por un gran canchal desde el valle. 
Dejamos el canchal atrás. Después de atravesar una pequeña angostura, nos plantamos definitivamente en el inicio de la canal. Éste se nos muestra en este tramo como un amplio valle alfombrado por extensos pastizales y flanqueado por imponentes paredes. Las sucesivas cabañas que vamos a encontrar nos dan una idea de su aprovechamiento ganadero. A nuestra derecha, nos acompaña una agreste y recortada línea de cumbres que nos separa de la Canal de Ip. Sucesivamente veremos las cimas de la Moleta (2576), la Pala de Ip (2783) y el Pico Escarra (2760). A nuestra izquierda, con menos elevación, las cumbres que nos separan de la Canal Roya, al fondo de la cual se levanta el más visitado pico Anayet (2545) y los lagos que lo acompañan. Al fondo, contemplamos el fondo nevado que sube hacia el Collado de Izas y por el que caminaremos en nuestra progresión valle arriba.

A nuestra derecha nos acompañan las agrestes cimas de la Moleta y la Pala de Ip.
Comenzamos entonces el remonte a la búsqueda del collado. El camino es evidente y fácil, señalizado, aún no encontramos nieve. Progresamos rápido aún entre penumbras ya que es temprano y el sol aún no ilumina la canal en muchas zonas.

Refugio de Iserias.
El perfil del valle en U delata su origen glaciar. La sección es muy amplia, las vistas son agradables a ambos lados. El camino es un tramo más del GR 11 por lo que encontramos las características señales rojiblancas, aunque de todos modos no hay pérdida posible. 
En un kilómetro, pasamos junto a la caseta del refugio de Iserias, muy cerca de la cual nos desviamos a la izquierda para admirar un bonito salto: la llamada en los mapas como Cascada Divina, (también llamada "Negra") por el color negruzco de sus paredes.

La Cascada Divina.
Seguimos valle arriba, entrando poco a poco en terreno nevado. El sendero continua por extensos pastizales salpicados por grandes rocas que tenemos que rodear.

Mirando atrás contemplamos el macizo del Aspe.
El valle se estrecha y tenemos que cruzar el arroyo pasando a su orilla derecha. Es fácil su vadeo, no lleva demasiada agua. Ya con las raquetas de nieve colocadas en nuestros pies, continuamos y alcanzamos una segunda cabaña, ya a la vista del fondo del valle: el Collado de Izas. Si nos fijamos, sobre la pared que cierra el horizonte hacia el este, podemos ver el remonte superior de la estación de Formigal.

Último tramo ya a la vista del Collado de Izas.
A nuestra derecha, tenemos la imponente pared rocosa que forma la Pala de Ip, rodeado de algunos picachos y puntas, sin duda con gran atractivo para escaladores.

Divisamos la silueta inconfundible de la Pala de Ip.
Llegamos al fondo de la canal. Delante de nosotros tenemos la ladera oeste del Collado de Izas, que nos separa del Valle de Tena, al otro lado, que no podemos ver. 
Para llegar al collado y asomarnos, tenemos que ascender primero por nuestra derecha pasando un vado y girar hacia el norte para ganar altitud con suavidad hacia el collado. Pero el día ha avanzado mucho, la subida y posterior descenso pueden suponernos hora y media extra y además hay que retornar todo el valle abajo para regresar el coche, por lo que puede hacérsenos de noche. Desistimos de llegar al collado.
El objetivo de la excursión, visitar la canal en su totalidad y practicar la raqueta de nieve se ha cumplido con creces por lo que no continuamos más.


Donde estamos es por consiguiente buen sitio para descansar y comer. A nuestra derecha nos vigila el pico Escarra, una picuda punta rocosa. A la izquierda, algunas elevaciones nos impiden divisar los llanos y pico del Anayet.

El Escarra a la izquierda y la Pala de Ip a la derecha.
Durante el regreso, disfrutamos de extraordinarias vistas sobre el Aspe.
El regreso será por consiguiente por el mismo camino que hemos realizado. Las perspectivas son totalmente diferentes. Según bajamos, podemos contemplar en todo su esplendor, al fondo, las cumbres que flanquean el Valle del Aragón por el oeste, presididas por el imponente Aspe (2645 metros) y otras cumbres cercanas como el Pico de la Garganta de Borau (2567), Tortiellas (2364) y la Zapatilla (2228).




CANAL DE IZAS
Dificultad
Media en verano, alta en invierno.
Ciclable
No.
Circular
No.
Orientación
Fácil, al estar señalizado por el GR 11 y no tener pérdida.
Época recomendable
Todo el año. En invierno, puede haber mucha nieve acumulada y hay que llevar el equipo apropiado.
Inicio
Fuerte de Col de Ladrones (Canfranc, Huesca).
Distancia de Jaca
32 kilómetros.
Tiempo total
Casi 7 horas.
Distancia total
15,6 kilómetros.
Interés
Paisaje de alta montaña pirenaico, práctica de raqueta o esquí de travesía con nieve.
Altitud mínima
1319 m.
Altitud máxima
2007 m.
Mapas
1:50000: 0145 Sallent de Gállego.
1:25000: 0145-1 Formigal.
h





Notas:
- El recorrido puede resultar largo y arduo. Especialmente si hay mucha nieve y malas condiciones meteorológicas, puede resultar dificultoso.
- Aunque la pista de ascenso al Col de Ladrones se halla en buenas condiciones y apto para todos los vehículos, puede estar puntualmente impracticable con nieve o barro en algunas épocas del año.
- En el Valle del Aragón (también llamado de  Canfranc) hay muchos sitios para parar y comer, como los pueblos de  Canfranc (¡imprescindible visitar su imponente estación de tren!) y Villanúa, las estaciones invernales de Candanchú y Astún. En la ciudad de Jaca disponemos de todo tipo de servicios.


Pico y llanos del Anayet.

Entradas relacionadas:


Pico Aspe, 2645 metros



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lunes, 4 de enero de 2016

Sendas del Mancubo

En el extremo oriental de los Montes Obarenes, en la llamada Sierra de Pancorbo, se extiende un gran valle. En su interior, aún se conservan los restos del antiguo monasterio de Obarenes. Partiendo de la población de Encio, una pista (recientemente asfaltada) recorre el valle hasta la localidad serrana de Cubilla de la Sierra. En su interior, encontramos frondosos bosques y muchas montañas, presididas por la mole del pico Humión, máxima cima de los Obarenes. En esta ocasión, visitamos una de sus cumbres señeras, el pico Mancubo.


Mancubof

El Flor (izda.) y Mancubo (dcha) vistos desde los Montes de la Verdina.
El punto de partida es la pista que recorre el valle, no muy lejos de las ruinas del monasterio mencionado. Desde Burgos, debemos salir por la N-I dirección a Briviesca. Una vez superado Pancorbo y su desfiladero, debemos desviarnos a la izquierda hacia Puentelarrá. Nada más salir, en la población de Encio, nos incorporamos a la pista que se dirige a Cubilla, adentrándose en lo más profundo de los Montes Obarenes.

Pista de Encio a Cubilla de la Sierra.
Punto de inicio, junto a la pista.
Por esta pista recorremos sin salirnos unos cinco kilómetros. Su estado de conservación es excelente y es utilizada por los vecinos que se dirigen a Cubilla además de muchos cazadores.

Ruinas del monasterio cisterciense de Santa María la Imperial de Obarenes.
En tres kilómetros y medio, dejamos a la izquierda el desvío que baja a las ruinas del Monasterio de Santa María la Imperial de Obarenes, hoy convertido en granja agrícola. Seguimos hasta el cruce con otra pista que sale por la derecha. Allí mismo, junto a un gran panel informativo de las Sendas del Mancubo, dejamos el coche.

Cima del Mancubo sobresaliendo de los bosques.
Nuestra intención, es caminar por esta pista para ascender al pico Mancubo, tras lo cual, retornaremos bajando y adentrándonos en el bello Barranco de la Valsorda. Es otoño avanzado y queremos recorrer su hayedo. Desgraciadamente, encontramos el camino atiborrado de cazadores, hay una gran batida en el barranco y nos es imposible adentrarnos en él, por lo cual nos contentaremos con subir a la montaña y dejar el barranco para otro día.

Tomamos el desvío al sendero que recorre la ladera oriental del Mancubo.
Salimos entonces por la pista a mano derecha. El camino rodea en un principio la montaña, de base circular. Ascenderemos por su lado oriental, siguiendo siempre las indicaciones verdiblancas del PR. Por si fuera poco el infortunio con los cazadores, la niebla no levanta y todo el valle en que nos situamos y sus montañas permanecen cubiertas por una espesa niebla. No vemos la cima del Mancubo mientras rodeamos su base.


Seguimos por esta pista un kilómetro y medio hasta salirnos de ella por la izquierda (una señal lo indica) y nos introducimos ya en el bosque siguiendo un tenue sendero señalizado. Éste se abre paso entre la exuberante vegetación, siguiendo la ladera este de la montaña. La niebla no levanta, vamos girando ganando altitud poco a poco, pero no conseguimos ver la cima, que se halla a nuestra izquierda arriba.


El sendero se adentra en el bosque más y más, La vegetación es espesa y variada. Ganamos altitud a la vez que seguimos rodeando la base de la montaña hasta llegar por su parte septentrional, al collado que separa el Mancubo del vecino pico Flor, que tampoco vemos desde aquí, aunque debe destacar mucho desde donde estamos.

Antiguo abrevadero tallado en la roca en la subida al Mancubo.
Dejamos el collado y el camino y nos adentramos de nuevo en el bosque por la izquierda emprendiendo la ascensión final al Mancubo. Seguimos las señales del PR. Una pareja de jabalíes nos salen unos metros más adelante, quizás huyendo de la batida que hemos dejado unos metros abajo. Continuamos siguiendo los pequeños hitos de piedras que indican el camino a la cima, que sigue mostrándose reacia a ser vista.
La niebla no levanta en la cima del Mancubo.
Buzón montañero.
Desgraciadamente la niebla no levanta y continuamos por la ladera abandonando los hitos, cuya pista perdemos, pero no hay duda posible. La ascensión final es muy evidente, seguimos la máxima pendiente para llegar en poco a la cima del Mancubo (1186 metros). Buzón montañero. Su altitud indica que no se trata de una gran cumbre, no destaca por su altura, pero sí por su gran prominencia a su alrededor y es fácilmente distinguible desde muchas alturas cercanas.

Descendemos del Mancubo.
La niebla no llegó a levantar y nos privó de las extraordinarias vistas sobre las Montes Obarenes que deben poder disfrutarse desde aquí. Pero añadimos aquí fotos desde la cima sacadas en una excursión posterior.

Sierra de la Verdina.
Hacia el NO, Peña Horcada. Detrás, asoman el Flor y el Humión.
Hacia el N-NE asoma el Valle de Tobalina, flanqueado por los Obarenes a la izquierda, y la Sierra de Árcena, a la derecha.
El Valle de Cubilla, mirando hacia al oeste.
Descansamos antes de iniciar el regreso.


El retorno lo realizaremos por su lado oriental, bajando para ello por la ladera hacia la pista que se dirige a Cubilla junto a la cual hemos aparcado el coche.

Vistas del Flor y el Humión desde la pista a Cubilla.
Guiados en principio por el GPS, bajamos por terreno impreciso, pero fácil, hasta encontrar las señales del PR. Por él, perdemos altitud rápidamente.

Durante el descenso, bonita vista otoñal de Peña Hiedra, (1216 metros).
La niebla levanta poco a poco y continuamos ya a la vista de la pista, entrando en un bosquete. En apenas veinte minutos desde la cima, enlazamos con ella.

El Barranco de la Valsorda desde la pista.
Por ella, ya solo tenemos que caminar los casi dos kilómetros que nos separan del punto donde hemos dejado el coche. Durante su recorrido, podemos aún visualizar el barranco de la Valsorda a nuestra derecha, donde los cazadores están realizando una batida. Dejamos su visita para otra ocasión. 

Una gran víbora europea se nos cruza en el camino de vuelta por la pista.
Mirando hacia el norte, el pico Humión, máxima cumbre de los Obarenes, cierra el horizonte y nos vigila. A su lado, el Flor destaca enormemente entre las alturas cercanas.


SENDAS DEL MANCUBO
Dificultad
Baja.
Ciclable
Sí.
Circular
Sí.
Orientación
Fácil, está señalizado.
Época recomendable
Todo el año, aunque en invierno y época de lluvias puede estar el terreno impracticable.
Inicio
Pista de Encio a Cubilla.
Distancia de Burgos
77,5 kms (6,5 de ellos son por pista desde Encio).
Tiempo total
3 horas.
Distancia total
8,9 kilómetros.
Interés
Cima del Mancubo y panorámicas de los Montes Obarenes, bosques de sus laderas.
Altitud mínima
786 m.
Altitud máxima
1176 m.
Mapas
1:50000: 0137 Miranda de Ebro.
1:25000: 0137-3 Santa Gadea del Cid.





Notas:
- El recorrido es sencillo y está señalizado, solo hay que tener cuidado en no despistarse en los desvíos de ascenso y descenso al Mancubo.
- Es recomendable la visita del barranco de la Valsorda en otoño (¡cuidado con la presencia de cazadores!).
- Si continuamos por la pista, podemos visitar la aislada aldea de Cubilla de la Sierra, emplazada junto a la base del pico Humión a 1022 metros de altura.


Cubilla de la Sierra
     

Cimas de los Obarenes cercanas al Mancubo

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Mapa topográfico


Perfil de elevación

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