El Puerto del Pico separa los macizos oriental y central de la Sierra de Gredos, en Ávila. Por él, se desciende desde la meseta norte a la sur. Durante siglos, fue camino obligatorio de los ganados trashumantes que subían y bajaban entre las dos mesetas. Su principal atractivo hoy, es la impresionante calzada romana que la surca en excelente estado de conservación. La calzada nace en Cuevas del Valle, pueblo más septentrional del bellísimo Barranco de las Cinco Villas y asciende serpenteando salvando el fuerte desnivel hasta lo alto del puerto.
La calzada romana, en magnífico estado de conservación, salva el desnivel de casi 400 metros que hay entre el puerto y el pueblo de Cuevas del Valle. Durante siglos fue la única vía de comunicación entre las dos mesetas por este sector hasta que se construyó la carretera actual. Esta, en su mayor parte respetó el trazado de la calzada y hoy puede recorrerse en su totalidad.
La calzada comienza en Cuevas del Valle. De fondo, el Barranco de las Cinco Villas.
El recorrido comienza en Cuevas del Valle. Se accede desde Ávila tomando la carretera a El Barco para tomar el desvío a Arenas de San Pedro. Tras pasar el Puerto de Menga, llegamos en 65 kilómetros al Puerto del Pico. Solo tenemos que descender a Cuevas, unos tres kilómetros más abajo. La calzada se cogerá en la parte más alta del pueblo.
El trazado de la calzada es inmejorable en muchos de sus tramos.
El empedrado original se conserva bastante bien.
Desde el principio, nos sorprende su magnífico estado de conservación, pues aún mantiene gran parte del empedrado original así como los muros de contención.
La calzada discurre paralela a la carretera en algunos tramos.
Los primeros tramos, de elevada pendiente, nos sirven para aclimatarnos y tomar el aire al camino. La caminata es fácil y placentera. Estamos surcados de elevadas peñas.
La calzada salva 425 metros de desnivel entre Cuevas del Valle y el Puerto del Pico.
Sobre el Puerto del Pico se levanta el pico Torozo (2018 metros).
Aunque la carretera discurre cercana, la exuberante vegetación y el estudiado recorrido de ésta, impide que la visualicemos, con lo cual la sensación de caminar por el mismo entorno que tuvo hace dos mil años es muy real.
La calzada desciende contorneándose salvando el fuerte desnivel entre las dos mesetas.
Tras pasar una fuente a media ladera con un bonito arco de desagüe, continuamos subiendo en zigzag.
Puente sobre el arroyo del puerto.
Tras un par de vueltas más, nos acercamos al Puerto, junto a la carretera. Sobre él, se alza el pico Torozo (2018 metros), auténtico balcón sobre las Cinco Villas. La ruta termina en el puerto, donde hay una fuente con agua. El camino de regreso deberá ser por la misma calzada al ser la única alternativa a la carretera.
Aún se aprecia perfectamente el diseño de la antigua calzada.
Cuevas del Valle.
De Cuevas del Valle al Puerto del Pico
Notas: - El recorrido puede comenzarse tanto en Cuevas del Valle como en lo alto del Puerto del Pico. - A medio camino, hay un arroyuelo donde se puede beber agua. - Desde el Puerto del Pico nace una senda que asciende el Torozo (2018 metros) desde el cual se disfrutan de magníficas panorámicas del Barranco de las Cinco Villas.
El Mazo es una bonita montaña, completamente arbolada, emplazada en una estratégica posición en el corazón del Valle de Caderechas. Junto con su vecino el Castilviejo, es uno de los guardianes de la garganta por la que el arroyo Vadillo comunica los dos sectores principales del valle. La ascensión al Mazo no ofrece especial dificultad y desde su cima obtenemos las mejores vistas del Valle de Caderechas. Además, sobre su ladera sur, aún se aprecian los restos de una antigua fortificación con supuesto origen templario.
El Mazo
El Mazo visto desde Cantabrana.
Desde la lejanía, el Mazo tiene una inconfundible silueta cónica, completamente poblada de pinos, lo que le da un aspecto de inexpugnabilidad. Sin embargo, pese a su apariencia, es una cumbre accesible en cualquier estación. En su cumbre, se hallan los restos de una caseta de vigilancia forestal hoy abandonada. Aunque hay otras posibles maneras de ascender al Mazo, elegimos la que sube desde Río-Quintanilla, pueblo situado en su base junto a la garganta del Vadillo.
Panorámica del valle desde el pico Tablones. A la derecha, el Mazo.
Desde el mismo pueblo de Río-Quintanilla, tomamos el camino a mano izquierda de la carretera que va a Quintanaopio. En sus primeros tramos es asfaltado pero pronto se transforma en pista forestal. Tras adentrarse en un pequeño valle, ésta alcanza una pequeña llanada, directamente en la base del Mazo. A nuestra derecha, una plantación de cerezos. Junto al precipicio hay un pequeño altozano donde buscaremos en la vuelta los restos medievales, hoy comidos por la vegetación.
Subimos al Mazo desde Río-Quintanilla.
El Mazo visto desde los cerezales.
Continuamos por la pista hasta un punto en que gira bruscamente a la izquierda. A nuestra derecha, el espeso pinar que cubre la ladera. Hay que fijarse aquí en una estrecha senda que se adentra en el bosque. La tomamos y ascendemos entre los pinos, ganando altitud con rapidez.
Ascendemos por una estrecha senda.
Según ganamos altura aumentan las perspectivas del valle.
En apenas diez minutos, llegamos a un collado que nos separa del valle principal o vertiente norte, donde se emplazan los pueblos de Quintanaopio y Ojeda, invisibles aún por la espesa vegetación. En este collado, puede parecer que perdemos la senda, ya que a nuestra derecha solo vemos la espesura del bosque.
Una flecha de piedras nos indica la senda de subida.
Si nos fijamos, encontramos una flecha formada con cantos que nos señala una estrecha trocha que se adentra en el bosque. Además los árboles están pintados con flechas señalando la abertura en el bosque que debemos tomar. Esta senda es la que tomamos para la ascensión final. Su recorrido va contorneándose y adaptándose a la forma cónica de la cima. En algunos tramos, la senda es tan estrecha que la espesa vegetación nos roza brazos y piernas. A medida que ganamos altura, vamos apreciando el magnífico paisaje circundante. Llegamos a la parte superior, pero aún tenemos que avanzar como unos doscientos metros más entre la vegetación hasta llegar a la cima del Mazo (1011 metros), justo en el extremo sur de la cresta.
Buzón montañero en la cumbre y vista del Castilviejo.
En la cima, caseta abandonada. Sin duda lleva muchos años sin utilizarse y en su interior encontramos revistas abandonadas del año 1982 nada menos. Debió servir en su día como caseta de vigilancia contra incendios.
Antigua caseta de vigilancia abandonada en la cima.
El Valle de Caderechas desde la cima del Mazo
Castilviejo.
Bosques de Rucandio y Hozabejas.
Madrid de las Caderechas.
Abajo: Quintanaopio. Al fondo: Oña y la Mesa. A la derecha: la peña Alborto
El espectáculo visual que disfrutamos en la cima es impresionante, ya que nos encontramos en el centro geométrico del valle. Frente a nosotros, la impresionante mole salvaje del Castilviejo, el otro guardián del desfiladero del Vadillo. Mirando al sur, los pueblos de Río-Quintanilla y Aguas Cándidas. Más hacia el SE., adivinamos el cordal montañoso que separa estos pueblos del valle de Hozabejas y Rucandio. Hacia el este, lejana, la peña Cironte sobre Hozabejas. Tras ella, sobre el páramo, el pueblo de Escobados de Arriba. Más hacia el norte, el amplio valle de Caderechas o valle principal, con sus pueblos principales Madrid, Quintanaopio, Herrera. Frente a nosotros, hacia el SE., Bentretea y Quintanaopio, éste justo debajo. Lejanas, las localidades de Cantabrana y Oña, este última bajo la inconfundible silueta de la Mesa de Oña. Hacia el N-NE. el pico Tablones, que domina todo el valle y emplazado sobre el cordal que separa los valles de Caderechas y Valdivielso. El lugar invita a descansar y disfrutar de la panorámica si se dispone de tiempo. El camino de regreso se producirá por el mismo itinerario. El descenso es rápido.
Descendemos por los pinares del Mazo.
Llegados al huerto de cerezos a la izquierda, nos metemos en él buscando el altozano boscoso que se halla tras él.
Restos del torreón medieval sobre el desfiladero del Vadillo.
Pasamos los frutales y ascendemos por terreno indefinido por la montaña. Según avanzamos por las rocas luchando con la vegetación, divisamos claramente a nuestra izquierda los cortados cayendo sobre el desfiladero, pero el terreno es seguro. Al final del montículo, divisamos ya sobre el precipicio los melancólicos restos de una torre entre la maleza. Tiene aspecto de fortificación, aunque supuestamente se trata de los restos de una iglesia templaria. Por su emplazamiento sobre el desfiladero, más parece que debió servir como torre de vigilancia.
Video
Llegamos con cuidado hasta sus inmediaciones y comprobamos que aún son visibles los restos de dos muros más, aparte de la torre. Hay también un hoyo en el patio que los separa, quizás una vía de escape o una fresquera. La vegetación lo cubre todo y no es fácil distinguir algo entre los restos.
Otra vista de los restos de la iglesia templaria que hubo sobre Río-Quintanilla.
Una vez visitados los restos, solo quedar volver a la pista principal y descender al pueblo de Río-Quintanilla.
EL MAZO DESDE RÍO-QUINTANILLA
Espacio natural
Valle de Caderechas, cordillera central.
Dificultad
Baja.
Tipo de camino
Senderos de montaña. Terreno quebrado junto a los restos de la fortaleza.
Ciclable
No.
Agua potable
Solo encontraremos en el pueblo de Río-Quintanilla.
Tipo de marcha
Ida y vuelta.
Orientación
Aunque no es esencialmente dificultoso, hay que encontrar el camino correcto para iniciar la ascensión a la cima del Mazo, que se halla oculta entre los pinos.
Época recomendable
Todo el año, aunque preferible en primavera.
Inicio
Río-Quintanilla.
Distancia de Burgos
40,3 kilómetros.
Tiempo total
2 horas 20 minutos.
Tiempos de marcha
Río-Quintanilla-cumbre del Mazo: 42 minutos; Cumbre del Mazo-ruinas medievales: 40 minutos: ruinas medievales-Río-Quintanilla: 15 minutos.
Distancia total
5,4 kilómetros.
Interés
Panorámicas sobre el Valle de Caderechas, pinares, restos medievales sobre el desfiladero del Vadillo. torre de Río-Quintanilla.
Altitud mínima
690 m.
Altitud máxima
1030 m.
Desnivel acumulado
413 m.
Mapas
1:50000: 0136 Oña. 1:25000: 0136-3 Oña.
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Notas: - Se puede ascender al Mazo también desde el vecino pueblo de Quintanaopio, desde una senda sube por la ladera norte hasta el collado anterior a la cima. - El acceso desde el fondo del vallejo Cascajón es posible pero nos lleva a una propiedad privada vallada que no nos permite el acceso. - La excursión al Mazo es corta. Puede combinarse con una subida a su pico vecino el Castilviejo. - El acceso a los restos de la iglesia-fortaleza templaria puede resultar arduo e incluso peligroso por tratarse de terreno muy abrupto y vegetación selvática. - En Río-Quintanilla hay que visitar el torreón medieval y la ermita románica de San Emeterio.
El pico Torruco se emplaza en el sector noroccidental de la Sierra del Mencilla. Sus laderas están pobladas de espesos bosques que suben desde el valle de Palazuelos-Villamiel por el sur y el profundo barranco Matanzas por el norte. La mejor manera de acceder es desde Palazuelos de la Sierra subiendo a la cresta o desde los pueblos de Tinieblas o Villamiel ascendiendo por el antiguo camino a Pineda de la Sierra. La ruta que se presenta parte del pueblo de Villamiel de la Sierra. Tras superar el extenso bosque que cubre la ladera sur, recorreremos la cuerda hasta las inmediaciones del Collado de las Corzas y bajaremos por un amplio cortafuegos que enlazará con el mencionado camino de Pineda.
Villamiel de la Sierra
Villamiel de la Sierra y Sierra del Mencilla detrás (vista desde el Alto del Casarejo).
Llegamos a Villamiel de la Sierra por la carretera de Vizcaínos, habiendo tomado el desvío de San Millán de Juarros en la carrtera de Burgos-Logroño.
Iglesia de Villamiel.
Villamiel de la Sierra.
En Villamiel, abandonamos el pueblo por su parte norte y cogemos una marcada pista, entre prados con vacas pastando, subiendo hacia la sierra.
Salimos de Villamiel hacia las praderas.
Caminamos entre pastos hacia la sierra.
Tras recorrer unos veinte minutos, llegamos a las bonitas tenadas, donde podemos ver el arroyuelo y unos bonitos carros aún en buen estado de conservación.
Bonitas tenadas del Horcajo.
Desde las tenadas subimos por terreno impreciso entre robledales por una pendiente suave. La orientación no es fácil, porque "los árboles nos nos dejan ver el bosque". Puede guiarnos el fijarse en dejar siempre un barrando a nuestra derecha. Nosotros con ayuda del GPS y las trochas que se van encontrando dentro del bosque, vamos ascendiendo hacia la cresta de la sierra.
Subimos por la ladera junto al barranco de Mataelpié.
Tras superar un último tramo ascendiendo por libre, nos posicionamos en la cresta sur de la Sierra del Mencilla. El Torruco está señalizado con un poste, junto a la amplia pista que recorre toda la sierra.
Alcanzamos la cresta con niebla, junto al Torruco.
Hito en la cima del Torruco (1566 metros).
Pista que recorre la cresta de la Sierra del Mencilla.
Encontramos toda la cresta con niebla y fuertes vientos.
Desgraciadamente la visibilidad es muy limitada ya que el día está muy nublado y continuamos la marcha por la cresta que recorre la sierra dirección SE. hacia el Mencilla. Todo el recorrido por la divisoria es una amplia pista, dejando a la izquierda los pantanos abajo y a nuestra derecha el valle que nos separa del Casarejo, sierra paralela al Mencilla, aunque de menor entidad. Todavía ascendemos unos metros llegando hasta la cota 1658 en el Collado de las Corzas, donde se juntan los dos ramales occidentales de la Sierra para formar el cordal único final donde se asienta su máxima altitud, el pico Mencilla (1930 m.).
Bajamos al llano por el antiguo camino de Pineda entre robledales.
Tras una breve marcha, llegamos al collado, un leve ensanchamiento en el cordal. Desde sus cercanías, tomamos el cortafuegos a mano derecha que nos debe bajar hacia el valle. El objetivo era continuar hasta el cercano pico Riscal, pero las condiciones climáticas (principalmente el intenso viento y la niebla) no nos lo permite. Descendemos entonces por el cortafuegos, una amplia pista entre pinares, por donde vamos perdemos altitud con cierta rapidez.
Descendemos hasta el valle desde la cresta.
Durante toda la bajada disfrutamos de espléndidas vistas sobre la Sierra del Casarejo.
Bajo la cota 1500, el bosque deja paso a grandes claros y vamos apreciando el paisaje. Frente a nosotros El Casarejo, detrás, asoman las Mamblas, con sus características cumbres y a la izquierda el inconfundible Carazo, auténtico vigilante del Valle del Arlanza. Continuamos y penetramos de nuevo por un bosque, esta robada, sobre el que desaguan algunos riachuelos que bajan directamente de los barrancos que caen por la vertiente sur del Mencilla por la que caminamos.
Dehesa de Villamiel con pastos.
Encontramos un bonito lagarto en el bosque cerca de Villamiel.
Por fin, llegamos a la carretera de Tinieblas a corta distancia del cruce de la carretera de Burgos a Vizcaínos.Una vez en este cruce, podríamos continuar hasta Villamiel, pero preferimos tomar una senda que sale a mano derecha para disfrutar algo más del bosque.
Regresamos a Villamiel por el camino de Pineda de la Sierra.
Pasamos por unos bonitos prados en la dehesa donde encontramos más vacas pastando y por fin, tras diez minutos de caminata finales, llegamos a Villamiel de la Sierra, que queda unos metros abajo.
TORRUCO DESDE VILLAMIEL DE LA SIERRA
Espacio natural
Sierra del Mencilla.
Dificultad
Media por discurrir en gran parte por terreno muy agreste.
Tipo de camino
Subida por terreno libre y descenso por pista.
Ciclable
No.
Agua potable
Encontraremos solo en el pueblo de Villamiel de la Sierra.
Tipo de marcha
Circular.
Orientación
Difícil. No está señalizado y el terreno es escabroso.
Época recomendable
En general todo el año. Evitar días muy fríos y tras lluvias.
Inicio
Villamiel de la Sierra.
Distancia de Burgos
35,4 kilómetros.
Tiempo total
3 horas 15 minutos.
Tiempos de marcha
Villamiel de la Sierra-Torruco: 1 hora 15 minutos; Torruco-Villamiel de la Sierra: 2 horas.
Distancia total
14 kilómetros.
Interés
Tenadas, pico Torruco, vistas de la Sierras del Mencilla y Casarejo, Valle Seco, arquitectura pastoril, pueblo de Villamiel de la Sierra.
Altitud mínima
1142 m.
Altitud máxima
1658 m.
Desnivel acumulado
665 m.
Mapas
1:50000: 0239 Pradoluengo. 1:25000: 0239-2 Palazuelos de la Sierra.
Notas:
- La subida desde las tenadas a la cresta se produce por terreno incierto aprovechando trochas, se recomienda el uso de un GPS para no despistarse.
- En días de niebla la visibilidad es nula sobre ambos valles. - Toda la cresta suele estar siempre muy venteada, se recomienda llevar ropa de abrigo.